Del libro Vidas Artificiales, de la profesora y escritora argentina, Flavia Costa, publicado este año 2026, extraigo este párrafo de una sección titulada "NI INTELIGENTE NI ARTIFICIAL NI TODO LO CONTRARIO":
¿Puede llamarse inteligencia a lo que no implica comprensión, conciencia ni intencionalidad? Las alternativas propuestas han sido numerosas -inteligencia computacional, cognición sintética, procesamiento de información compleja, razonamiento maquínico- y todas comparten el mismo problema: son técnicamente más precisas pero no logran captar el hecho de que estos sistemas hacen cosas que, cuando las realiza un humano, llamamos inteligentes.
Aquí entra uno de los temas más polémicos del término: antropomorfizar un acontecimiento que tiene como punto de partida procesos informáticos sin raciocinio ni ética. No olvidemos que ya el escritor argentno Carlos Scolari habló de inteligencias no humanas, analizando cómo estas tecnologías emergen de la curiosidad y la inteligencia humana. Scolari argumenta que la inteligencia artificial no debe ser vista como un reemplazo del ser humano, sino como un apoyo que complementa la creatividad y la producción humana.
Pero finalmente, Flavia Costa concluye que "el nombre ya está instalado en el lenguaje técnico, jurídico, periodístico y cotidiano", por lo que es ya casi imposible sacarlo del imaginario colectivo contemporáneo. Seguiremos entonces hablando de "IA".


































