En la entrada anterior vimos, específicamente, cómo manejar la empatía comunicacional en las conversaciones vía redes sociales. Pues bien, en esa misma línea, es también importante manejar la empatía comunicacional en situaciones de alta tensión, como discusiones, reclamos, crisis, bien sea en redes sociales como en persona.
Aquí las emociones están a flor de piel. El instinto humano es ponerse a la defensiva o contraatacar. La empatía comunicacional aquí es como un extintor de incendios: apaga el fuego antes de que queme la relación. La regla de oro, válida para todo medio, es sintonizar con la emoción, aunque no valides el contenido. Luego se redirige la respuesta.
Para estas situaciones se suele aplicar un método de tres pasos, que es casi siempre efectivo. El primero es la escucha activa (o lectura activa, esto es con interés) etiquetado de emoción (ponerle nombre a lo que siente el otro): "Noto que esto te tiene muy frustrado...". "Parece que te sientes ninguneado con esta decisión...". Parafrasear también funciona (demuestra que le oíste, aunque no estés de acuerdo): "Si te he entendido bien, lo que más te preocupa es que no se haya consultado tu opinión, ¿verdad?". Esto sirve para todo medio.
Luego está lo que se llama la "pregunta de desescalada", o sea, pasar de la queja a la solución juntos: "Vale, teniendo esto claro, ¿qué crees que podría ayudar a mejorar esta situación ahora?". "¿Cómo te sentirías si hacemos esto a partir de ahora?". Veamos un ejemplo dramático pero real: el cliente grita: "¡Llevo 40 minutos esperando y este producto es una basura!". Respuesta SIN empatía: "Señor, cálmese, que yo no tengo la culpa." (Esto es terrible). Respuesta CON empatía comunicacional: (Tono bajo y pausado) "Tiene toda la razón en estar molesto, 40 minutos es un montón y encima el producto no funcionó. Si me permite, voy a anotar su número de pedido para darle prioridad absoluta ahora mismo, ¿le parece?" (Aquí se valida el enfado, te pones de su lado y se ofrece un acción inmediata).
Finalmente está generar tiempo o distancia. Por ejemplo, en una discusión de pareja o con un familiar, si se ve que ambos suben el tono, se usa la empatía comunicacional para frenar el momento: "Oye, esto es importante para mí y veo que para ti también. ¿Podemos hacer una pausa de 5 minutos para ordenar ideas y seguir hablando sin que esto se convierta en un ataque?" Eso rompe el ciclo de violencia verbal o escrita.
El error más común (y cómo evitarlo) es que mucha gente cree que ser empático comunicacionalmente es ser complaciente ("decir sí a todo" o "ponerse muy meloso"). Falso. La empatía comunicacional incluye poner límites con calidez. Otro ejemplo: "Entiendo que necesites este informe para ya, y lamento muchísimo el apuro. Sin embargo, por calidad, no puedo entregarlo en 1 hora. ¿Qué te parece si te envío un borrador en 2 horas y el final mañana a primera hora?". Eso valida su urgencia, pero mantiene tu postura sin generar conflicto). Es siempre cuestión de sensatez.
No hay que olvidar que las redes sociales la audiencia no es una persona única, sino una masa diversa. La empatía comunicacional aquí se llama "escucha social". Es básico detectar el estado de ánimo general de la comunidad y responder a ese clima, no solo al mensaje literal. La empatía comunicacional también implica saber cuándo no responder. Finalmente, las redes sociales son el campo de batalla definitivo para la empatía comunicacional, porque son el espacio donde confluyen lo público, lo íntimo, lo instantáneo y lo viral.
















