El estudioso e historiador del arte, Ernst Gombrich, desarrolla una particular posición sobre la percepción estética en su libro de 1979, El sentido del orden, y para ello aborda primero varias teorías, como la del Cubo, la de Gestalt y la de los Cangilones de Popper. En la publicación pasada vimos las dos variantes de la primera, el Cubo de Necker y el Cubo de Colores, e hice referencia al Cubo de Popper. Aquí veremos hoy cómo toma Gombrich ideas de las teorías gestálticas para armar su propia concepción.
Ya he nombrado con anterioridad en este blog algunas de las ideas de la llamada Teoría de la Gestalt, pero es interesante desarrollar un poco esas propuestas. Esta es una de las corrientes más influyentes en la psicología de la percepción. Su idea principal es que "el todo es más que la suma de las partes". Nuestra mente no se limita a procesar estímulos aislados, sino que los organiza de forma automática en patrones y totalidades con significado.
Originada en Alemania a principios del siglo XX por psicólogos como Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Koffka, la Gestalt surgió en contraposición al enfoque que fragmentaba la experiencia en elementos separados. Los gestaltistas usaban la fenomenología para describir la experiencia psicológica directa. Un concepto fundamental es la ley de la Prägnanz ("Pregnancia" o "buena forma"), que sostiene que nuestra percepción tiende a organizar los estímulos de la manera más simple, regular y simétrica posible. Esta es una de las varias leyes que se formularon para explicar nuestro sistema percecptivo.
Estas leyes describen cómo agrupamos e interpretamos la información visual. Así tenemos, además de la Pregnancia:
- Figura y fondo: tendemos a separar visualmente los objetos (la "figura") del entorno que los rodea (el "fondo").
- Proximidad: agrupamos los elementos que están más cerca unos de otros.
- Similitud: agrupamos los elementos que son similares en color, forma, tamaño, etc.
- Cierre (la más conocida): nuestra mente tiende a rellenar los espacios faltantes para completar una figura familiar. Por ejemplo, percibimos un círculo aunque esté incompleto.
- Continuidad: percibimos los elementos que forman una línea o curva como una unidad, siguiendo la trayectoria más suave.
- Destino común: agrupamos los elementos que parecen moverse en la misma dirección.
Para entender un poco más las ideas de la Gestalt, podemos profundizar en tres aspectos fundamentales: su idea filosófica de fondo (el principio del holismo), la explicación fisiológica que propusieron (la teoría del campo cerebral) y los experimentos concretos que la sustentan (como los de Wertheimer con el movimiento aparente). Para los gestaltistas, la crítica radical era al asociacionismo (corriente que decía que percibimos sumando sensaciones elementales, como un mosaico). Ellos propusieron la idea del todo, así:
La percepción no es una suma; si ves un triángulo, no ves "tres líneas rectas" que tu cerebro suma; ves un triángulo directamente. La forma emerge como una propiedad nueva que no está en las líneas por separado.
El todo es anterior a las partes; sostenían que percibimos primero la estructura global del objeto, y solo después (si nos fijamos) distinguimos sus componentes. Es decir, la totalidad tiene un estatus primario en nuestra experiencia consciente.
Los psicólogos de la Gestalt no se quedaron solo en la descripción psicológica; intentaron dar una base física a su teoría, inspirándose en la física de los campos electromagnéticos. Propusieron el principio del isomorfismo, que dice que existe una correspondencia directa entre la experiencia perceptual (lo que ves) y los procesos fisiológicos en tu cerebro (la actividad neuronal).
La Teoría de la Gestalt ofrece una perspectiva importante para entender cómo nuestro cerebro construye la realidad visual. Sobre esta base, Gombrich va a desarrollar conceptos que, si bien no desmeritan estas nociones, las aplica desde otra posición filosófica, para contraponerlas con su propuesta, que veremos en las siguientes entradas.























