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domingo, 6 de noviembre de 2016

Funciones de los signos (2)

De entre los teóricos de la semiótica (y la semiología), destaca el ruso Roman Jakobson (1896-1982), cuyos aporte a la lingüística son muy importantes. Él hace una descripción explícita de las funciones del lenguaje y de los signos, desde el punto de vista operativo. De su teoría de la información, constituida en 1958 y articulada en torno a los factores de la comunicación (que ya se habían planteado como emisor, receptor, referente, canal, mensaje y código), Jakobson extrajo la existencia de seis funciones del lenguaje: la expresiva, la apelativa, la representativa, la fática, la poética y la metalingüística, completando así un modelo que el psicólogo y lingüista alemán Karl Bühler (1879-1963) había propuesto hacia finales de la década de 1930.

Descritas por Jakobson, las funciones de los signos y el lenguaje son: 

1.- Función expresiva o emotiva: esta función está centrada en el emisor, quien pone de manifiesto emociones, sentimientos, estados de ánimo o de expresión.

2.- Función conativa o apelativa: está centrada en el receptor o destinatario. El hablante pretende que el oyente actúe en conformidad con lo solicitado a través de órdenes, ruegos, preguntas, provenientes de cada signo.

3.- Función referencial: esta función se centra en el contexto, entendiendo este último en su sentido de referente y no de ubicación. Se encuentra esta función generalmente en textos informativos, narrativos y de información precisa. 

4.- Función poética o estética: esta función se centra en el mensaje. Se pone en manifiesto cuando el signo o la construcción lingüística elegida, intenta producir un efecto especial en el destinatario: goce, emoción, entusiasmo, o tiene un efecto simbólico.

5.- Función fática o relacional: esta se centra en el canal y trata de todos aquellos recursos que pretenden mantener la interacción. El canal es el medio utilizado para el contacto; el signo es un elemento de relación.

6.- Función metalingüística: esta función se utiliza cuando el código sirve para referirse al código mismo. “El metalenguaje es el lenguaje con el cual se habla de lenguaje". Se aplica igualmente a los signos que representan símbolos, por ejemplo. 



Este gráfico explica el modelo que se deduce de los elementos señalados por Jakobson, que describen claramente como entender los signos y sus funciones, como parte de los lenguajes, en particular los lenguajes verbales. En la próxima publicación, otras visiones respecto a las funciones de los signos.


domingo, 9 de agosto de 2015

El funcionamiento del lenguaje y los medios

Todos los elementos que se reseñaron en las últimas publicaciones que se refieren al funcionamiento de los lenguajes según Roman Jakobson y otros lingüistas, pueden aplicarse por extrapolación al lenguaje de y en los medios de comunicación social. El asunto es ir más allá del mero análisis formal. En el modelo fundamental no se incluyen los medios como tales. Ciertamente se asume que hay una parte que corresponde al canal, mas no se entiende como mediática propiamente dicha.



Pero sin duda los medios de comunicación (sobre todo los masivos) están justamente entre el emisor y el receptor y son los soportes del mensaje. El filósofo y sociólogo marxista francés Henri Lefebvre dijo: "El lenguaje, como forma, se supera a sí mismo, perpetuamente (en un movimiento continuo), hacia la realidad social, hacia la práctica, el campo de las posibilidades y el de los sentidos infiltrados en lo sensible". Esa realidad abarca todos los componentes. Es por esto que se pueden analizar esos elementos del lenguaje en su aspecto social, más allá del campo de la lingüística, donde los medios de comunicación son los grandes difusores de los mensajes.

sábado, 8 de agosto de 2015

Función metalingüística del lenguaje

Es aquella que hace referencia al lenguaje en sí mismo. Según Roman Jakobson toma al lenguaje como objeto propio y define el sentido de los signos, sobre todo si hay posibilidades de no ser comprendidos estos por el receptor. La función metalingüística remite el signo al código del cual se extrae su propia significación. Se utiliza cuando el emisor y el perceptor verifican si emplean el mismo léxico, la misma gramática, la misma sintaxis, el mismo código. 

Consecuentemente es la función del lenguaje que se centra en la propia codificación de la lengua. Se utiliza para hablar del propio lenguaje, para aclarar el mensaje. Se manifiesta en declaraciones y definiciones. Por ejemplo la frase "Pedro tiene 5 letras", no hace alusión a lo que Pedro significa sino a sus propios componentes. 

Es interesante observar como este análisis, que es básicamente semiológico, se ha extrapolado a otras formas del conocimiento que también tienen como base los lenguajes, los signos y los discursos. De hecho por esta vía, un signo concreto puede derivar en un nuevo significante. Jean Baudrillard propone, a nivel metalingüístico, la hipótesis de que el objeto de una ciencia no es más que el efecto de su discurso, es el recorte del campo del saber que funda su racionalidad sobre la exclusión de todo el resto. Se sabe -continúa Baudrillard-, que una ciencia está fundada sobre el consenso del lenguaje de una comunidad que llamamos científica.

Esto no obstante deriva en una nueva reflexión: ¿es la semiología un metalenguaje respecto de la comunicación? Si funciona para los lenguajes de las ciencias, ¿porque no para la comunicación? Aquí entran en discusión aquellos que postulan una visión post-estructuralista, más allá de lo que explica el mismo Jakobson. Esto servirá de tema para futuras publicaciones. 

viernes, 7 de agosto de 2015

La función referencial en el lenguaje

Lo que Roman Jakobson llama función referencial puede considerarse como la base de toda comunicación, puesto que define las relaciones entre el mensaje y el objeto al que hace referencia. Remite a un contexto, a un entorno percibido, a un mundo imaginado al que el emisor y el receptor pueden enlazarse. 

La relación entre el significante y el elemento de realidad percibida (bien sea física, onírica, mental, espiritual) es arbitraria, por lo que, salvo en el caso de las onomatopeyas, no hay referencias absolutas en el plano de la significación. El significado por su parte, tal como señalan los semiólogos, asume la función referencial, por lo que termina siendo un "simulacro" de la realidad. 

Señalan Marcelino Bisbal y Jesús María Aguirre en La ideología como masaje y mensaje, que "los problemas de realismo y de ficción, es decir, los problemas que remiten a un cierto tipo de realidad, deben ser estudiados en el plano del significado, ya se trate de un significado de denotación (lenguaje primero, práctico) o de un significado de connotación (lenguaje segundo, retórico o ideológico)". Así esta función se llama también representativa, denotativa , cognoscitiva y de referencia. Brinda conocimientos, conceptos e información considerada objetiva.

Es la función del lenguaje que se relaciona con el referente o el contexto, es decir, cualquier cosa exterior al propio acto comunicativo. Es probablemente la función del lenguaje más evidente a primera vista y está presente en todos los actos comunicativos. Se da cuando el mensaje que se transmite puede ser verificable, porque claramente reconocemos la relación que se establece entre el mensaje y el objeto (referente). Los recursos lingüísticos principales de esta función son los deícticos, que ya nombré en este blog con anterioridad para el lenguaje visual. Utiliza el componente denotativo (el significado primario de las palabras) en el que prevalecen los sustantivos y verbos; es la función más común en textos informativos, científicos y periodísticos.


jueves, 6 de agosto de 2015

La función fática

La función fática en los lenguajes tiene por objeto afirmar, mantener o detener la comunicación. Es un término de uso muy particular, porque Roman Jakobson distingue con ese nombre a los signos que sirven para establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, pare verificar el funcionamiento del proceso o para atraer la atención del interlocutor y asegurar que no decaiga el interés. 

Esta función puede ser entendida como "de contacto" (y no tiene que ver con el término "fáctico" que es otra cosa) y desempeña un papel importante en los modos referidos a la comunidad y a la comunión -entendida esta como la participación en lo común- en sociedad. Aquí el contenido de la comunicación tiene menos importancia que el el hecho de la presencia y de la reafirmación de la adhesión a un grupo: ritos, ceremonias, mítines, solemnidades. Eso se confirma si se entiende que el referente del mensaje poético el es propio mensaje y del emotivo, el emisor. 

En los medios masivos esta función se ve limitada porque la espera de una respuesta no es directa, en tanto en la comunicación humana es muy usual. Ejemplo de esto son las expresiones: "¿me escucha?", "¿me sigue?", "¡atención!", "probando...", "¿de acuerdo?", "¿entiende?", etcétera, y sus respuestas "por supuesto", "claro", "escucho", "naturalmente", "entiendo", "cómo no", "perfecto", "de acuerdo", y demás similares. No obstante en algunos medios como la T.V. y la radio, a diferencia del cine o la prensa, se busca de alguna manera llamar la atención del perceptor aplicando algunas de estas fórmulas. En todo caso, según Jakobson, la finalidad de la función fática no es principalmente informar, sino facilitar el contacto social para poder transmitir y optimizar posteriormente mensajes de mayor contenido.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Función poética y estética del lenguaje

La función poética o estética (en el sentido del conocimiento sensible, no necesariamente bello) es definida por Roman Jakobson como la relación del mensaje consigo mismo. Marcelino Bisbal y Jesús María Aguirre señalan que esta aproximación engloba todos los procedimientos, todos los signos sensibles que transforman el lenguaje en arte perceptible, en un sentido más amplio de lo que se entiende normalmente como poesía. Es el caso, por ejemplo, de las figuras retóricas.

Las distintas funciones de los lenguajes tienen un componente emotivo-subjetivo, si las entendemos como relaciones de comunicación, pero en especial la función poética, con su repertorio retórico, es la más afectiva de todas. Sobre todo porque tienden a estar ligadas a los mensajes persuasivos. Esto es particularmente importante cuando se trata de la comunicación vía medios masivos, que son esencialmente medios de persuasión. 

Por eso la publicidad es fuertemente retórica, basada en el lenguaje poético y estético, entendido éste como aquí se señala: aquel que termina estableciendo una relación entre emisor y receptor valiéndose en sí mismo de su capacidad de convencer. 

martes, 4 de agosto de 2015

Funciones conativas de los lenguajes

La función conativa  del lenguaje (llamada también connotativa o conminativa) define, según Roman Jakobson,  las relaciones entre el mensaje y el receptor, pues busca que haya una respuesta por parte de éste. Se trata de hacer efectivo el contenido del mensaje sobre el perceptor. Ese mensaje puede estar dirigido a la inteligencia -racionalidad- o la emoción -afectividad- de quien recibe ese contenido. 

Se entiende como mensaje connotado aquel que va más allá de su significado directo u obvio; es decir que tiene otro contenido expresivo o apelativo. La conminación puede enfocarse bien sea hacia el intelecto del receptor o hacia su emocionalidad, produciéndose entonces la misma distinción objetivo-subjetiva o cognoscitivo-afectiva que se señaló en la función expresiva.

Los lenguajes entonces cumplen esta función de connotación, además de la suya propia de denotación, dependiendo del tipo de lenguaje que sea y de la intención del emisor, que se refleja en el mensaje que es recibido por el perceptor, quien debe interpretar esa intencionalidad más allá del significado directo.


lunes, 3 de agosto de 2015

Función expresiva de la lengua

Tomando como referencia los postulados sobre el funcionamiento de la comunicación en acuerdo con sus elementos, y revisando el modelo publicado en el post anterior, se tiene que el punto de partida para el análisis de la lengua, según Roman Jakobson, es su valor expresivo. 

La función emotiva o expresiva define las relaciones entre el mensaje y el emisor. Genera una actitud directa entre el sujeto respecto de aquello que dice. Hay una codificación que se da en concordancia con las actitudes cognoscitivas: objetivo-racional y subjetivo-afectiva. Aquí se producen entonces códigos que demuestran variantes estilísticas y valores connotativos que muestran a su vez una condición estética diferenciada. 

Desde el punto de vista del conocimiento, la formulación estética no es una expresión que se aplica a lo "bello" sino en general a lo sensible, a lo concreto, a lo percibible, según la idea de "estética" sensorial originada en Baumgarten, Kant y luego llevada a lo expresivo. Una forma de materialización de eso es el signo icónico, que suele ser analógico, arbitrario y homológico. Y debido a su carácter iconográfico los signos estéticos son más convencionales que los signos lógicos, por lo cual son más socializados. 

Este tema de la convencionalidad y socialidad del signo va a trascender el hecho expresivo del lenguaje, por lo que se estudia aparte dentro del campo de la semiótica. El carácter convencional permite distinguir sistemas de comunicación más estructurados, como los retóricos o los poéticos, en los que al final subyacen los valores propios de cada cultura, mostrada en la expresión del mensaje del emisor, como partida de todo el proceso.


  
     

domingo, 2 de agosto de 2015

Funcionamiento de los elementos de la comunicación según Jakobson

Marcelino Bisbal y José maría Aguirre toman como base las teorías de Roman Jakobson para explicar las reglas del funcionamiento del lenguaje en relación con la comunicación, Para esto muestran los aportes que este hace y que definen, en función de un eje comunicacional, las funciones lingüísticas y sus elementos.  

Estos elementos son:


CONTEXTO (función referencial)

EMISOR ----------- (medium) ---------- MENSAJE --------- (medium) ---------- RECEPTOR
(función expresiva)                            (función poética)                                  (función conativa)

CONTACTO (función fática)

CÓDIGO (función metalingüística)


Esta formulación -que es válida para los modos de comunicación- tiene como foco los seis factores que Jakobson considera esenciales: el destinatario, el remitente, el contacto, el mensaje, el referencial y el código. Se observa que el MEDIO (media o medium en este caso) es clave en el esquema por su ubicación, pero no se estudia dentro del conjunto. 

Con esto se tienen tres pares de funciones: expresiva-conativa; de contacto y poética; y metalingüísica y de referencia. Esto puede aplicarse a distintas disciplinas del conocimiento, pues puede abarcar la estética y la literatura, por ejemplo. Para comprender todo el modelo, que sin duda es de corte funcionalista, hay que estudiar cada uno de esos seis componentes, que es lo que haré en las siguientes publicaciones.

sábado, 1 de agosto de 2015

De Roman Jakobson

Roman Osipovich Jakobson, escritor, lingüista, fonólogo y teórico literario nacido en Rusia (1896-1982) y de origen judío, trabajó fundamentalmente en el campo de la semiología y el significado. Sus aportes abarcan el campo de la comunicación y la filosofía estructuralista. Esta frase ayuda a entender su pensamiento:

"La semántica -o el estudio del significado-, se mantuvo históricamente sin desarrollar, mientras que la fonética hizo rápidos progresos, e incluso llegó a ocupar el lugar central en el estudio científico del lenguaje".

En consecuencia, durante el siglo XX, él se dedicó a esta parte poco estudiada del lenguaje. A partir de esta publicación en los próximos días haré varias entradas con este tema de la comunicación y la semiología desde la óptica de Roman Jakobson y sus aportes.