Mostrando entradas con la etiqueta semiología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta semiología. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de abril de 2021

Semiótica en pandemia (1)

Entendemos como semiótica a la ciencia o disciplina que estudia el uso de los signos y todas sus formas en la comunicación y en los ámbitos sociales. Se puede también hablar de semiología, que se define como la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno del campo social. Ya en este blog he publicado sobre este tema de la semiótica, sus definiciones y variantes, distintas entradas, destacando el valor que tienen los signos y su análisis en el mundo contemporáneo.  Es también importante nombrar a Charles Sanders Peirce (EE.UU., 1839-1914) y a Ferdinand de Saussure (Suiza, 1857-1913), quienes son los primeros estudiosos que propusieron formalmente conceptos sobre una disciplina para el estudio de los signos. Sobre la base de sus idea hemos desarrollado distintas aproximaciones a le semiótica. 

Muchos autores de la especialidad en la segunda mitad del siglo XX y en estas dos primeras décadas del XXI han aplicado formas novedosas del estudio del signo (en señales, íconos, índices y sobre todo símbolos) al campo de la política y sociología. El uso de los símbolos como elementos claves en la comunicación y la ideologización a través de los medios masivos, para la persuasión y la identificación con ciertos modelos políticos y económicos. El uso y manipulación de signos y símbolos ha estado presente en todas las culturas desde que el ser humano se civilizó, pero en los últimos cien años se potenció de manera espectacular. Pues bien, mucho se ha analizado este fenómeno, pero hoy tenemos una circunstancia mundial nueva, que obliga a una revisión semiótica de la realidad: la pandemia del coronavirus COVID-19. 

Es notable como política, social y económicamente se manejan los símbolos, que son signos cargados de contenido, de ideas, de una significación que va más allá de su simple representación. Eso es ya sabido, pero ahora el tema de esta "nueva" enfermedad (que es un variante de otros virus ya conocidos, pero ahora más agresivo), han aparecido unos nuevos factores que se toman como simbólicos: el confinamiento, los tapabocas, las vacunas y sus detractores. Esta pandemia ha despertado elementos conceptuales y simbólicos impensados. Desde el control político y social, hasta todo tipo de teoría conspiratoria. Es interesante ver las reacciones de los líderes políticos, los líderes de opinión y los profesionales de la medicina. Cada grupo asume simbólicamente los distintos factores que inciden en cada país, en cada sociedad. En la siguiente publicación  veremos cómo los hechos revisten de significados parciales y parcializados, siguiendo intereses que van más allá de la salud del pueblo en general. Cosas de este milenio, que sufrimos todos. 

lunes, 31 de julio de 2017

Semiosis no lingüística (y 5)

La semiosis o forma en que se generan los significados de los signos, es un proceso que se aplica a toda forma de sentido comunicacional. Aceptando que son signos las palabras, los sonidos, las señales, las imágenes, las formas y todo tipo de representación simbólica (mental o sensorial), se puede decir que hay creación de signos en las múltiples áreas de la vida y del conocimiento. Y lo hay en dos formas: la semiosis lingüística, que tiene que ver con las lenguas, y la semiosis no lingüística, que se aplica a las imágenes, a los lenguajes no verbales, a la arquitectura (entre otros). El caso del lenguaje arquitectónico es interesante, porque va más allá de las funciones y necesidades.

En un libro de 1963, John Summerson habla de El lenguaje clásico de la arquitectura, de Alberti a Le Corbusier, estudia cómo las formas y maneras heredadas del mundo grecorromano has sido utilizadas una y otra vez, en particular desde el Renacimiento a partir del siglo XV hasta el siglo XX. Arcos, ventanas, capiteles, frontones, tímpanos, bóvedas, arquitrabes, toda una serie de elementos que además de cumplir ciertas funciones espaciales y estructurales, trasmiten ideas, conceptos, son simbólicos, y dicen "cosas" más allá de su usabilidad. En el libro Proyecto de semiótica (1972), Emilio Garroni propone una explicación para enseñar cómo se produce la carga de significados en lo elementos arquitectónicos, pero afirmando que no se puede hablar de una semiótica de la arquitectura similar a la semiótica de las lenguas, porque su funcionamiento y establecimiento es diferente.  La diferencia está en que históricamente las formas y las funciones están ligadas tanto a hechos simbólicos como a funcionales, que responden a las culturas y a las posibilidades técnicas y de materiales que existen en los distintos espacios naturales.

En todo caso, como hemos visto en las cuatro publicaciones anteriores, no hay duda de que además de las lenguas y los idiomas, los lenguajes no verbales de todo tipo (desde la matemática y la música, hasta la arquitectura y la escultura, pasando por todos los lenguajes visuales), tienen un proceso de conformación simbólico cultural importante, clave para entender lo que nos dicen esas expresiones. Y que la comunicación está presente en todas esas manifestaciones, desde el momento en que las asumimos como signo.


domingo, 30 de julio de 2017

Semiosis no lingüística (4)

Se entiende como semiosis al proceso mediante el cual un objeto, un hecho, un cosa, se convierte en un signo, es decir, adquiere o se le asigna un significado. El que es más evidente es el que asigna valor o sentido a las palabras, y se extiende tanto al lenguaje verbal como al escrito. En algunos idiomas la palabra se construye según unidades (letras y sílabas) y en otros por graficaciones (ideogramas o jeroglíficos). Pero en todo caso se habla de semiosis lingüística porque es la forma como se crean signos lingüísticos (de las lenguas). Pero como hay otros lenguajes que no son verbales, se produce también una semiosis no lingüística. El semiólogo italiano Emilio Garroni, en su libro Proyecto de Semiótica de 1972, señala que hay en este campo tres modelos principales: el pre-verbal, el figural y el arquitectónico. En las anteriores tres publicaciones hice referencia a los primeros, que se diferencian bastante al último: la semiosis arquitectónica.  

En esta dirección señala Garroni que la arquitectura está cargada de simbolismos, más allá de sus funciones prácticas. Y esos símbolos, que son formas cargadas de contenidos o ideas representacionales, no tienen que ver con la expresión figural de la arquitectura, esto es, los planos, las perspectivas o las maquetas. Cuando se habla de semiosis arquitectónica se refiere a todos aquellos elementos visibles, perceptibles, que añaden valores extra a los edificios, superando el funcionalismo directo. Una ventana es una perforación para que entre luz y aire, pero cuando esa ventana se ornamenta, se hace compleja, se presenta como un hecho más allá de lo práctico, adquiere un valor simbólico. Eso ha sucedido en todas las épocas, sobre todo cuando los edificios representan poder, dominación. Dice Garroni: "Los autores de un edificio público del siglo XIII o XIV, por ejemplo, comunicaban a sus usuarios un conjunto bastante rico, multiestratificado, con múltiples sentidos de valoración espacio-perceptivas, emotivas, de comportamiento, que dependían de un conjunto de valoraciones espaciales". Este es el planteamiento, entonces: ¿cómo se producen esos sentidos? ¿Existe un verdadero proceso de semiosis arquitectónica, es un simplemente casual el valor que se les asigna a los elementos espaciales (formas, tamaños), decorativos (molduras, capiteles) o funcionales (puertas, techos)? Este tema es el que queda apuntado.

El problema es que no se puede hacer una directa extrapolación de los mecanismos lingüísticos a la arquitectura, porque es limitar sus significados y simbolismos. Hay sin duda una relación entre los edificios y sus elementos y lo que éstos nos quieren decir, pero es complicado establecer un verdadero lenguaje, sin caer en banalizaciones, en un empobrecimiento de lo que nos dice la arquitectura. En la próxima publicación, la conclusión de este tema. 


sábado, 29 de julio de 2017

Semiosis no lingüística (3)

Según el teórico en semiótica italiano, Emilio Garroni, hay básicamente (entre otras formas más particulares), tres vías de entender la semiosis no lingüística; esto es, la manera como "algo" se convierte en "signo", entendiendo signo como una sustitución, una cosa que está en lugar de otra, por uso, convención o aceptación social. En este caso habla de signos no referidos a las lenguas orales o escritas, y estas tres vías son: la semiosis pre-verbal, la figural y la arquitectónica. En la publicación anterior vimos la semiosis pre-verbal, como se generan signos antes y aparte del lenguaje oral y escrito. Pero separadamente de lo que se entiende como lenguaje figural, que es aquel relacionado con las figuras o imágenes visuales.

Se debe considerar aquí la actividad representativa por medio de imitación figural (de figuras, gráficos, imágenes) que incluye el dibujo, la pintura, la fotografía, el cine y toda aquella presentación gráfica visual. Ya aquí en este blog he desarrollado la idea de imagramas e imagrafía, en las que se explica en qué consiste cada una de las categorías de las imágenes. 

La conversión de esas imágenes en signos viene dada por la asignación, espontánea o convencional, de significados a los que he definido como imagramas. Ciertamente hay formas de imagramas que son puramente convencionales, en tanto otras son imitativas o representativas. Ya Aristóteles partía de la consideración de la idea de una especie de instinto de imitación en el ser humano, cuya satisfacción nos produciría placer. Claro, relacionó esta necesidad con el problema cognoscitivo: representamos para aprender y aprehender. Pero el tema de la transformación de objetos, pensamientos o sensaciones en imágenes figurales, signos visuales, lleva ciertas complejidades que ya han sido abordadas aquí en otras publicaciones (ver la etiqueta IMAGRAFÍA). El caso de la imagen arquitectónica es uno de esos ejemplos de complejidad, que el mismo Garroni señala como semiosis arquitectónica, que veremos en la próxima publicación.  


viernes, 28 de julio de 2017

Semiosis no lingüística (2)

El proceso de creación de signos o semiosis, en lenguajes no verbales, puede tener varias aproximaciones. Según el teórico Emilio Garroni (en Proyecto de semiótica, de 1972), hay tres especialmente destacables: la semiosis pre-verbal, la figural y la arquitectónica. La primera puede ser considerada pre-lingüística, porque tiene que ver con el paso de comportamientos sensoriales y motrices a acciones intelectualizadas. 

En este caso se comienza con todas aquellas acciones que desde bebés, los humanos aprenden a conceptualizar. Antes de las palabras, hay sonidos, gestos, luces, colores, sensaciones, olores, que van dejando marcas semióticas,esto es, de sentido. Luego el niño aprende a hablar, pero paralelamente se van desarrollando también formas de lenguajes no lingüísticos, como el de la geometría, la matemática, el musical y el gráfico. Este último devendrá luego en otras manifestaciones que son las figurales.

Pero una vez que el ser humano ha sido capaz de crear y comprender signos cargados de contenido que no son verbales, puede impulsar su proceso de proyección de la realidad. Se produce una codificación que relaciona el mundo objetual con el mental, por lo que hay una semantización de la experiencia. Hay también una relación entre lo subconsciente y lo visible, que contribuye a la construcción de ideas y tramas de significado. Sin duda, hay también una relación entre esas ideas y los lenguajes verbales. Muchas nociones no lingüísticas se explican o arman a través de la lengua, pero otras sólo a través de los sentidos, sobre todo aquellas emocionales o sensoriales. En cambio las que se transforman en imágenes, tienen otro proceso de semiosis, como veremos en la siguiente publicación. 


jueves, 27 de julio de 2017

Semiosis no lingüística (1)

Se entiende por semiosis el proceso de formación de signos, toda conducta o actividad que involucre la creación de significados. En principio se desarrolla en la mente de quien interpreta un hecho o fenómeno, durante su percepción, y lleva ésta a la asimilación del signo, entendido este por algo que está en lugar de otra cosa, que además depende de la presencia intelectual del objeto (físico o abstracto) representado. En otras palabras, la semiosis consiste en la producción de signos o la manera cómo éstos producen sentido y significado. El caso de las lenguas habladas y escritas es el más evidente: las palabras son signos creados para representar o sustituir cosas, ideas, realidades. Cuando una palabra adquiere un valor de significación en un grupo social, se ha dado un proceso de semiosis.

Los semiólogos y semióticos han partido del proceso de creación de sentidos en las palabras y sus construcciones para entender la semiosis (Charles Sanders Peirce y Charles Morris son pioneros en este sentido). Éste proceso es, según la visión lingüística, la manera como se asocian signos (y símbolos) en la producción de significación interpretativa. En el caso de las palabras, el proceso es evidente, y se refleja en la relación significante-significado de la que hablaba Ferdinad de Saussure. Pero hay otras formas de comunicación no verbal que también se construyen bajo un proceso de semiosis. El semiótico italiano Emilio Garroni señala tres en particular: la semiosis pre-verbal, la figural y la arquitectónica. Estas forman parte de lo que él llama Sistemas No Lingüísticos (NL), en contraposición a los Lingüísticos (L), que se aplican a los lenguajes verbales, orales o escritos. En las próximas publicaciones veremos cómo se establecen esos procesos de semiosis en esos sistemas NL.    


sábado, 5 de noviembre de 2016

Funciones de los signos (1)

El signo es uno de los elementos claves de la comunicación, y es el fundamento de todas las teorías semióticas, es decir, las ciencias que le estudian como fenómeno del conocimiento. Un signo es, básicamente, una "cosa" que está en lugar de otra "cosa", por convención, por acuerdo. Pero la definición de signo como tal, varía según cada autor y cada enfoque epistemológico. Esto a su vez hace que sus funciones sean vistas desde perspectivas diferentes, adaptadas al contenido de cada corriente de pensamiento que le defina. Ya en este blog he tratado ese tema en muchas oportunidades.

Las funciones de los signos abarcan desde lo simplemente indicativo, hasta lo complicadamente intelectivo. Diferentes autores han propuesto distintas aproximaciones a estas ideas. Ferdinand de Saussure, por ejemplo, parte de la idea de un signo bifacial, compuesto por un significante -el componente material o casi material del signo que tiene la función de apuntar hacia el significado- y el propio significado -que es la representación mental o concepto que corresponde a esa imagen- es decir, el hecho u objeto. Para Charles Sanders Peirce, el signo es una tríada compuesta por Representamen -la forma cómo se nos presenta el signo-; Objeto -el hecho o parte de la realidad referida-; e Interpretante -la representación, interpretación, idea o concepto metal y cultural del acontecimiento intelectivo-. Partiendo de estas dos vertientes, diversos estudiosos han propuesto varias funciones adjudicables a los signos. En las próximas publicaciones veremos las distintas explicaciones que se le dan al fenómeno semiótico y su funcionamiento, en los distintos campos a los que se aplica.

domingo, 16 de octubre de 2016

Protosemiótica (y 6)

El pensamiento filosófico medieval, donde la Escolástica tuvo un gran peso, estuvo representada por varios eruditos que, de manera directa o indirecta, abordaron el tema del signo, el símbolo y los significados de las cosas. Algunos, como ya he señalado en las publicaciones anteriores, aludiendo a las ideas aristotélicas del sentido y la representación; otros, como Raimundo Lulio (1232-1315), asumen un enfoque lingüístico propiamente. Pero quien mejor representa lo que podemos llamar una "protosemiótica" (que sienta las bases de lo que después entenderemos como semiología y semiótica propiamente dicha) es Santo Tomás de Aquino.   

Tomás de Aquino (1225-1274), una de las mayores figuras de la teología sistemática, fue muy popular por su aceptación y comentarios sobre las obras de Aristóteles, señalando, por primera vez en la historia, que eran compatibles con la fe católica, lo cual hizo que muchos otros cristianos continuaran por esta senda de pensamiento. Entre la tantas cosas que él abordó, está el tema del lenguaje y del verbo como signo. 

Define el signo como "aquello por lo que alguien llega al conocimiento de otra cosa", por lo que los signos conducen al conocimiento de otras cosas. De ahí se deduce que un signo implica una relación entre tres elementos: el signo como tal, el significado y la facultad cognoscitiva. También afirma que los hay de dos tipos: formales e instrumentales. En el primero el fundamento es la forma abstraída o imagen. En el segundo, que puede dividirse en dos tipos (naturales y convencionales), el fundamento es el vínculo, de causalidad si es natural, de convención, si está convenido socialmente. 

Es en el primero -el signo formal- donde hace mayor énfasis, puesto que se corresponde al verbo, que permite la construcción de conceptos inteligibles. Además afirma que los objetos pueden convertirse en signos por imposición. Ese signo formal es inteligible, y puede entenderse en su máxima expresión: la palabra. Por su parte, el signo sensible, material o instrumental, es aquel representa algo, bien sea de origen natural (lo que podemos entender intuitivamente) o de origen social (cuando surge de los acuerdos colectivos). En este caso se trata de una representación más allá de lo sensible. Pone Tomás de Aquino como ejemplo la cruz cristiana; cuando se mira al objeto, no se entiende al objeto mismo (un par de leños cruzados), sino lo que trasciende de el: Cristo redimiendo a la humanidad.

En sus textos, Santo Tomás de Aquino analiza diversos aspectos conceptuales y teológicos de los signos, enfocándose básicamente en el aspecto del verbo y la palabra, como relación entre el pensamiento, la representación y el don divino del pensamiento abstracto. Estudia la gramática y desarrolla otros aspectos del concepto, el juicio y el significado, lo cual le convierte en un pionero del cual muchos otros filósofos y pensadores van a tomar inspiración, hasta bien entrado el siglo XIX. 


     
      

viernes, 14 de octubre de 2016

Protosemiótica (5)

Si bien la idea de  SEMIÓTICA corresponde a una definición generada en el Siglo XX, los conceptos sobre el signo, el símbolo, los significados y sus repercusiones tienen muchas centurias de antigüedad. En la Baja Edad Media, en Europa, los clérigos que se ubicaron epistemológicamente en la Escolástica, trabajaron justamente esas nociones. Notables son Roger Bacon (1214-1294), Guillermo de Ockham (1285-1347), Juan Duns Escoto (1266-1308) y el más destacado, Santo Tomás de Aquino (1225-1274). Los dos primeros trabajaron definiciones de signo y su derivados, con claras influencias aristotélicas. 

Roger Bacon tiene un tratado, De signis, aplicado al lenguaje y a los signos. Allí dice que signos en acto y signos en potencia. Cuando algo puede ser signo pero no lo es para alguien para quien significar, es signo en potencia; y lo es en acto cuando significa algo para alguien. Define entonces que signo es aquello que, ofrecido al sentido o al intelecto, designa algo al mismo intelecto. Va entonces más allá de lo que proponía San Agustín, pues el signo no sólo se ofrece a los sentidos. También divide los signos en naturales y artificiales, pero los subdivide en clases diferentes: natural de consecuencia, natural de conformidad, natural de causa, artificial deliberado y artificial intuido. En este sentido, él habla de formas de significar, en particular en la lingüística, donde los términos son artificios con voces significativas. En este sentido, admite la propuesta aristotélica de que los nombres, los símbolos y los signos artificiales son, básicamente arbitrariedades.

Por su lado, Guillermo de Ockham. en su libro Suma de lógica, habla de interpretar la idea de signo de dos maneras: una, tomando "signo" por todo aquello que, aprehendido, hace llegar al conocimiento de alguna cosa, aunque no haga llegar a la mente al conocimiento primero de eso. Otra, que surge de las proposiciones verbales, que hace apto para ser comprendido mediante su significación. Esto trae implícitamente (como para Bacon) la distinción entre signo natural y artificial. Ockham también toma la vía aristotélica de convención sígnica, pero añade además la propuesta de noticia recordativa, y no olvida estudiar la imagen como signo conmemorativo. Todas estas ideas, sin ser aún una verdadera ciencia semiótica, se muestran como antecedentes claros, que van a influir a los pensadores de esta ciencia en el Siglo XX.   


jueves, 13 de octubre de 2016

Protosemiótica (4)

Durante el inicio de la Edad Media, algunos filósofos y pensadores también dedicaron algunos estudios al SIGNO, como hecho particular para analizar, comprender, representar o describir la realidad y los pensamientos. El pionero en este sentido es San Agustín de Hipona (354-430 d.C.), quien en varios de sus textos hace referencias a las ideas de signos y símbolos, aplicados a la concepción cristiana. De hecho en su libro De doctrina christiana, dice que las cosas se dividen en signos y significables. Ahí da una definición que va a ser referencial: "Signo es la cosa que, además de la especie (o imagen) que introduce en los sentidos, hace pasar al pensamiento de otra cosa distinta". Y propone varios ejemplos: naturales como las huellas, el humo; y artificiales, como el lenguaje, los sonidos musicales. 

San Agustín asoma la idea de distinción entre lo que podemos llamar "lenguaje objeto" y "metalenguaje", pues además de significar objetos, afirma que los signos o palabras pueden designar otras palabras. También examina las relaciones de los signos ente sí (sintaxis), las relaciones de los signos con los significados (semántica) y las relaciones de uso de los usuarios con los signos (pragmática). Aquí hay unos principios semióticos evidentes. Es innegable que él tiene una inspiración platónica, y que sus nociones influyeron en el pensamiento medieval durante casi mil años.

No obstante, algunos filósofos cristianos del medioevo, como Roger Bacon (1214-1294) o Guillermo de Ockham (1285-1347), consideraron estos conceptos como limitados o incompletos. La idea signo sensible no incluía el signo inmaterial. Estos dos clérigos ingleses, ambos franciscanos, van a postular formas de análisis del signo tratando de ampliar la base lógica apuntada por San Agustín. Esto dentro del pensamiento Escolástico, característico de la Baja Edad Media, como se verá en la próxima publicación.    



miércoles, 12 de octubre de 2016

Protosemiótica (3)

Se conoce como Estoicismo a uno de los movimientos filosóficos que, dentro del periodo helenístico, adquirió mayor importancia y difusión. Fue fundado por Zenón de Citio (332 a.C.-263 a.C) alrededor del 300 a. C. , siendo reconocido y seguido por muchos otros pensadores griegos; notablemente Cleantes de Aso (330 a. C.-232 a. C.) y Crisipo de Solos (278 a.C.-208 a.C.). Fundamentaron sus propuestas en ideas de sencillez y naturalidad, centradas en la búsqueda de la libertad y la tranquilidad, ajenas a las comodidades materiales y la fortuna externa, por lo que se dedicaron a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud. Los estoicos (llamados así por su centro de difusión, el Templo de Stoa Poikele, en Atenas), dividieron su filosofía en tres partes: la lógica (teoría del conocimiento y de la ciencia, que incluye la Retórica y la Dialéctica), la física (ciencia sobre el mundo y sobre las cosas) y la ética (ciencia de la conducta y las relaciones humanas). Todas ellas se refieren a aspectos de una misma realidad.

Dentro de los planteamientos de Zenón de Citio está el estudio de los signos como forma de comprensión y representación de la realidad y sus hechos, lo que lleva a un análisis de los significados que podemos aceptar como una semiótica primigenia o protosemiótica. Si bien no quedaron los propios escritos de Zenón, lo que sus discípulos registraron define una clara serie de ideas sobre el signo y sus formas. 

Lo primero que los estoicos introducen es el concepto de acontecimiento sígnico, que consiste en entender que existen fenómenos de relación entre los objetos, sus concepciones mentales y sus representaciones. De alguna manera combinan así las ideas platónicas y las aristotélicas. Del platonismo toma esa entidad ideal o abstracta que no se puede reducir a lo corpóreo ni al pensamiento, puesto que subsiste por sí misma; y del aristotelismo toma el hecho de que debe haber un objeto físico al que designa el signo. Así, además de introducir al usuario del signo en el acontecimiento sígnico, introducen otros tres elementos: el signo (significante), el significado (sentido) y la denotación (referencia u objeto). los términos propuestos por los estoicos son: el semainon, el lektón y el pragma.  En el caso del lenguaje hablado, el significante es el sonido mismo; lo significado es la cosa que se manifiesta con ese sonido; y el objeto es lo que existe en el exterior.

El signo y el objeto son cosas físicas. En cambio el lektón no es un objeto físico ni pensado. Es una abstracción, con subsistencia propia. Puede ser completo, si agrega toda la información posible, o incompleto, si sólo abarca parte del contenido. Esta propuesta teórica de los estoicos trabaja también al signo en general, más allá de lo lingüístico o verbal. Lo curioso es que se explica que los signos tienen que ser "materiales" (marcas, sonidos, letras, hechos, dibujos, figuras), con lo que se excluyen los signos mentales como los conceptos, pensamientos o abstracciones. Sin embargo, los signos sí pueden hacer referencia a cosas abstractas. También aquí se asoma la idea de señal y de símbolo, sólo que vista desde otra perspectiva: lo indicativo. Muchas de estas ideas van a servir luego de base a los siguientes pensadores que desarrollaron otras formas de entender, explicar y definir los signos.

domingo, 9 de octubre de 2016

Protosemiótica (2)

Habiendo señalado que la semiótica (como la semiología) es la disciplina que estudia los signos y sus relaciones, es importante saber que si bien el ser humano ha construido signos desde que que es capaz de comunicarse, es bastante reciente su desarrollo y epistemología. Ello no quiere decir que desde antiguo se estudiaran los sentidos y sus conformaciones, pero no sino hasta el siglo XX que se admite como una ciencia humana en todo su cuerpo ontológico. No obstante, podemos hablar de algunos antecedentes, que son los que corresponden a una protosemiótica. 

Si bien todas las culturas han desarrollado formas simbólicas y diferentes signos según sus formas de comunicación, donde más se ha aplicado el estudio semiótico es en el mundo occidental. Los antecedentes a una teoría semiótica los podemos ver ya en la civilización griega. Sin duda hay que nombrar a los tres grandes sabios de la Grecia antigua como pensadores que abordaron el tema del significado: en Sócrates, el signo es un "efecto" de lo daimónico (lo espiritual o perteneciente al otro mundo), y eventualmente podría verse por detrás de él, sin necesidad de transformar el signo mismo en un hecho o realidad -según él, los seres humanos poseían un Dáimon, el cual definía como “voz profética dentro de cada quien, proveniente de un poder superior, que era una señal de la divinidad”. Sócrates localizaba su Dáimon en su interior, por lo que eso le permitía comunicarse con él individualmente-. Aquí aparece entonces su idea de signo.

Platón, por su parte, trata sobre el origen del lenguaje y de los nombres, a los que considera hechos naturales. Ello responde a su visión de las ideas prototípicas de las cosas, como formas innatas. Según él, la imposición de los signos, nombres y lenguajes, responde a la contemplación de las ideas-formas de los hechos y objetos mismos. Aristóteles, en cambio, defiende una postura contraria: el signo lingüístico es totalmente arbitrario o cultural, no natural. Mantiene con el objeto una relación artificial, de imposición, originada en la convención humana. Esta propuesta es la que más se acerca a las ideas de semiología que se manejan hoy en día.
      

sábado, 8 de octubre de 2016

Protosemiótica (1)

En este blog he hablado varias veces sobre la semiótica y sobre la semiología. Si bien ambos términos son afines (e incluso a veces se les usa indistintamente), realmente tienen orígenes diferentes y por esto, sentidos ligeramente distintos. En ambos casos estamos hablando de lo que Mauricio Beuchot llama "la ciencia que estudia al signo en general". Usualmente se estila pensar que la semiótica, propuesta por Charles Sanders Peirce, es afín a las escuelas sajonas de pensamiento, en tanto la semiología, postulada por Ferdinand de Saussure, está desarrollada por las escuelas latinas. Si bien esto no es totalmente cierto, sí responde un poco a las líneas filosóficas que originaron ambas teorías.

En todo caso, si usamos el término "semiótica" como ciencia que estudia los diferentes sistemas de signos que permiten la comunicación entre individuos, sus modos de producción, de funcionamiento y de recepción, estaremos también incluyendo la idea de semiología. Lo que es interesante destacar, es que si bien el uso de signos y sus formas variantes (señales, símbolos, códigos) se puede asociar a la aparición del ser humano racional (los Homo), no es sino hasta que el hombre es capaz de fijar representaciones en el tiempo que se establece una verdadera semiótica. Los Neanderthaleneses y Cromañones dejaron rastros de pinturas rupestres, ya en tiempos anteriores al Homo Sapiens, lo cual es una forma de protosemiótioca, es decir, una primera representación de la realidad en símbolos, signos que representan hechos, seres, objetos y pensamientos. Esto sucedía hace unos 40 mil años.

Fueron necesarios muchos milenios para que el Homo Sapiens desarrollara sistemas de signos eficientes y que formaran parte de colectividades culturales significativas. Los primeros sistemas simbólicos no se pueden clasificar como escritura en sí mismas, pero comparten algunas características que le anteceden. Estos sistemas se pueden describir como protoescritura y utilizaban símbolos ideográficos o mnemónicos, que podían transmitir información, si bien estaban desprovistos de contenido lingüístico directo. Es a partir de estas representaciones, que datan ya del décimo milenio A.C. que podemos hablar de signos propiamente dichos. De aquí en adelante se puede seguir la evolución de una protosemiótica, como veremos en las próximas publicaciones.



miércoles, 6 de julio de 2016

La imagen en sintagma

La semióloga francesa Yveline Baticle (1920-1999), profesora de psicolingüística en Burdeos y en Nanterre, se planteó el problema de cómo se ve la imagen elaborada, rica en significación, desde el punto de vista de los semiólogos. Y aborda el tema desde dos modelos, el de Saussure, que señala que los signos están compuestos por significado y significante, y el del triángulo de Odgen-Richards, que incorpora tres elementos: significado, significante y referente (tal como también los había propuesto Peirce con la idea del "interpretante", pero desde otra perspectiva). Aplicado a la imagen visual, asumiendo ésta como elemento de significación, se tiene que el significante es la forma sensible y meramente percibida del signo lingüístico; el significado, o concepto ideal y abstracto es el que se asocia a dicho significante (y que puede serlo de forma natural, de forma convencional o por relaciones semejanza, según sea indicador -indicio-, simbólico -símbolo- o icónico -icono-) y, por último, referente o objeto real del mundo al que se asocian tanto significado como significante (Saussure sólo señala el significado y el ícono). Sobre esta base, Baticle demuestra el valor de la imagen como código, a la que se pueden aplicar leyes lingüísticas por extrapolación.

Una de sus propuestas es la consideración de la imagen como sintagma o en sintagma. Esto lo hace partiendo de las estructuras que conforman el ícono semántico: el paradigma y el sintagma. El paradigma supone una selección de elementos sustituibles unos por otros, en tanto que el sintagma forma una unidad coherente. Así debe ser vista la imagen. El paradigma es propio de la relación y la oposición en tanto el sintagma lo es de la simbolización.

En los lenguajes de manifestación visual, según Yveline Baticle, "la esquematización y la repetición de significantes al volverse poco a poco inmutables, provocan los estereotipos". Un ejemplo. una imagen de una persona con sombrero hongo, paraguas, un clavel en el ojal y un periódico doblado, connotan "lo británico" para un caballero. dado que un sintagma es básicamente un grupo de palabras que forman otros, la imagen en sintagma es su forma de ser entendida justamente como un  grupo de sentidos, incluso apelando a los estereotipos, que son fáciles de asimilar por su aceptación en cada grupo social. En resumen, los códigos visuales propios, que pueden proceder de la composición intrínseca de la imagen, son los que van a proporcionar su sentido: códigos cromáticos, formales, fotográficos, cinematográficos, tipográficos y lingüísticos, que además pueden ser connotados, lo cual enriquece el espectro comunicacional del mensaje visual.
     

sábado, 28 de mayo de 2016

El universo semántico de Greimas

Algirdas Julien Greimas (1917-1992), lingüista e investigador francés de origen lituano, realizó importantes aportes a la teoría de la semiología, fundando una semiótica estructural inspirada en Ferdinand de Saussure y Louis Hjelmslev. Si bien su trabajo está enfocado en la lingüistica, se puede aplicar a toda forma de comunicación.

Greimas postuló la existencia de un "universo semántico", que definió como suma de todos los posibles significados que puedan ser producidos por los sistemas de valores de toda la cultura de una comunidad social. Esto incluye las diversas maneras de lenguajes. Ello implica a su vez, una totalidad difícil de apreciar en conjunto, por lo que debe ser segmentada en "microuniversos semánticos", y consecuentemente en un espacio de discursos, presentado en escritos, textos hablados e íconos. 

Al enfrentarse con el problema de la significación o la producción de sentido, Greimas incorporó un nivel de lengua (el texto) en otro nivel de la lengua (el metalenguaje), que permite entender las vías de adaptación en el significado. Para ello desarrolló los procedimientos descriptivos de la narratología y el concepto de narratividad, en la base misma de su semiótica del discurso, y usó el concepto de "actante", que genera un análisis actancial. El actante un término originalmente creado por Lucien Tesnière y usado por Greimas para designar al participante (persona, animal o cosa) en un programa narrativo. Según eso el actante es quien realiza o el que realiza el acto, independientemente de cualquier otra determinación. Si bien esto parte del personaje literario, termina siendo válido para todo participante del universo semántico, puesto que cada uno de ellos implica un sentido, un significado. 

En resumen, el significado es sólo aprehensible si es articulado o narrativizado. Para él, las estructuras narrativas pueden percibirse en otros sistemas que no dependen necesariamente de las lenguas naturales. Esto lo lleva a postular la existencia de dos niveles de análisis y representación: uno superficial y otro profundo, que forman un tronco común donde se encuentra la narratividad. Es por esto que se genera un espectro de significados, el universo semántico. 


sábado, 13 de junio de 2015

Semiosfera

Siguiendo con el tema de las esferas, en este caso no las representaciones gráficas sino las comunicacionales, comento aquí la más amplia de ellas, que abarca otros conceptos distintos al de ciberesfera y sus antecedentes (logosfera, grafosfera, videosfera e iconosfera), que es la semiosfera. Esta entra en el campo de los significados y se define como el mundo de los signos en el que todos los humanos viven e interactúan. En este sentido los signos son representaciones que conforman un ámbito delimitado con respecto del espacio que le rodea, que sería el espacio extrasemiótico.

De alguna forma (y extrapolando las ideas del semiólogo ruso Yuri Lotman) la semiosfera funciona como un espacio de regulación ante el desorden del mundo, el cual es estructurado por códigos. En este sentido, la semiosfera es el espacio semiótico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiótica. El mundo cultural es una gran esfera conformada por significados que están ligados a los sistemas de codificación. 

El concepto general de la semiosfera (o semiósfera) remite a la idea de que el espacio de la semiosis (proceso de creación de signos) no es homogéneo, dado que existen esferas únicas de sentido así como “semiosferas particulares”, que serían los espacios individuales o pertenecientes a distintos grupos sociales e históricos. Debido a que este es un conjunto de distintas manifestaciones semiósicas, el mecanismo de traducción adquiere una relevancia especial, ya que toda relación comunicativa es una relación de traducción, entendida ésta como el trasvase de un sistema de significados a otro. 


Aunque en el planteamiento original de Lotman (hacia mediados del siglo pasado) los diversos sistemas semióticos no aparecen definidos de forma especial, se puede inferir que el concepto de cultura, ligado indisolublemente al de semiosis, actúa como un estructurador. En este sentido hay una conexión con los semiólogos estructuralistas, por lo que la semiosfera es, a final de cuenta, un multi sistema que que abarca toda expresión cultural que es capaz de codificar sus expresiones y universalizar (en diferentes escalas) toda manifestación humana, bien sea local o global.


viernes, 27 de marzo de 2015

El símbolo, la señal, el signo

Hemos visto la relación entre símbolo y signo, asumiendo que este último es el elemento básico en la semiología y la semiótica, y que según su complejidad y utilización pasa a ser también señal o símbolo. Básicamente un signo es una "cosa" que está en lugar de "otra cosa" por convención. Claro que desde el punto de vista teórico, comunicacional y filosófico es asunto es un poco más complejo, pero llevando esto a su mínima expresión, el signo es sustancialmente una sustitución. 

Ferdinand de Saussure, creador de la Lingüística como disciplina y precursor de la Semiología como teoría, definió los ya famosos componentes del signo: el significante y el significado. Esa asociación (significante/significado) en un signo particular es arbitraria, esto es, no existe ninguna conexión natural entre ambos elementos. 

Por su parte, la señal es lo que en semiología se conoce como un índice, puesto que indica, da una indicación, instrucción o referencia. Los ejemplos más claros son las señales de tránsito. Curiosamente el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da una veintena de acepciones para este vocablo, lo que muestra su amplitud. No obstante, lo más claro es entender la señal como un signo indicativo.

Signos, señales, símbolos, con toda su estructura interna, aproximaciones, interpretaciones y usos, son claves para la construcción de nuestra comunicación, más aún cuando no se circunscribe al ámbito verbal o lingüístico sino que incluye imágenes, gestos, formas, colores, sonidos, expresiones táctiles, sonoras y hasta gustativas. Todo un universo semiológico sensorial.


jueves, 26 de marzo de 2015

Símbolo-simbólico

La palabra simbólico, que tiene varas connotaciones, se refiere en esencia al uso de símbolos y lo que estos representan para los grupos sociales. Simbólico es "perteneciente o relativo al símbolo; expresado por medio de él", según el diccionario. Ya vimos que simbólico es también aquello que nos une dentro de un colectivo. Consecuentemente la idea de símbolo es entonces clave para entender los procesos de comunicación social.

Sin apelar a otras acepciones del término símbolo, y enfocándonos en lo semiológico, un símbolo es una forma (visual, gráfica, audiovisual, auditiva, verbal, sensorial) cargada de contenidos; sean estos ideológicos, conceptuales, sensitivos o comunicacionales. Según el DRAE es "la representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada". Este aspecto de la convención es clave y remite al símbolo a su origen sígnico. Un símbolo es un signo. Un signo es una cosa que está en lugar de otra por convención. Por acuerdo. Los acuerdos son los que hacen funcionar al sistema.

Cuando acordamos que "esto" vale por "esto otro" en el campo de los significados, estamos generando un signo. Y si ese signo además está asociado a ciertos contenidos específicos, entonces se vuelve símbolo. Como es aceptado y entendido por comunidades o grupos sociales, lo simbólico une, identifica y expresa la intención de esas sociedades que lo adaptan. 

Hay toda una extensa bibliografía al respecto, y es muy reconocido el libro de Tzvetan Todorov de 1977 Teorías del símbolo, en el que abarca los aspectos semióticos, retóricos, verbales y estéticos del tema; el símbolo como cosa, no como palabra. Y es un asunto tan complejo e interesante para el campo de la comunicación, que por supuesto no se abarca todo en un espacio reducido como este. Ya habrá tiempo para volver sobre él.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Semiología y ciencias sociales

La semiología es, en principio, la disciplina que estudia el signo y aborda la interpretación y producción del sentido, y analiza los fenómenos, objetos y sistemas de la significación de los lenguajes y de los discursos y los procesos a ellos asociados (creación e interpretación). De alguna forma es similar a la semiótica (de hecho muchas veces se usan indistintamente ambos términos) aunque hay una sutil diferencia; se suele señalar una distinción entre semiótica propiamente dicha, que estudia el signo en general, y semiología, que estudia los signos en la vida social. 

En todo caso, dado que la semiología se ocupa de los signos como fuerzas sociales, entra dentro de la perspectiva de las ciencias sociales. Así lo dice el sociólogo francés Christian Metz: "la semiología forma parte de las ciencias sociales, de la que la sociología es una rama más. Su especificidad proviene del hecho de que estudia los sistemas de signos que tienen enraizamiento social, desde la perspectiva de los mecanismos que configuran su significación".

El tema de la semiótica y la semiología y su relación con los hechos sociológicos es complejo y amplio, lo cual hace su estudio muy interesante, sobre todo para el punto de vista de la comunicación.




sábado, 2 de agosto de 2014

Imagramas y semiología

Habiendo sido definidos cinco tipos de imágenes, y estableciendo que los imagramas son aquellos que en líneas generales absorben las características de la "imagen visual", podemos aceptar que las discusiones semiológicas referidas a los imagramas de todo tipo son aquellas que incumben a la imagen visual tradicional.

Pueden hecerse refrencia entonces a todos los análisis que sobre el tema han hecho famosos autores como Pierre Francastel, Roland Barthes, Rudolph Arnheim, Abraham Moles, John Berger, Walter Benjamin, Anne-Marie Thibault-Laulan, Christian Metz, Donis Dondis, Noam Chomsky, Georgy Kepes, James Gibson y Umberto Eco, entre otros muchos. Por cierto, este último hace un inciso especial en su "Tratado de Semiótica General" referido a la semiología de las imágenes, y una cosa importante que destaca es su oposición a aceptar ciertas valoraciones de significado en función de propiedades del signo icónico. Eco señala que tradicionalmente se han visto así: a) que tienen las mismas propiedades que el objeto; b) que son semejantes al objeto; c) que son análogos al objeto; d) que son motivados por el objeto; y e) que son codificados arbitrariamente. Él se opone a estos criterios, y busca una conexión más coherente, dada por la relación entre el signo icónico y su valor conceptual. O como dice Raymond Bellour: "El código simbólico viene a ser, en realidad, aquel a partir del cual se ordenan los demás, el que los justifica en la medida que se ocultan". Estas disertaciones no son fáciles de comprender para quienes no están profundamente enterados de las nociones y terminologías propias de estos estudiosos ("Semema", "Idiolecto", "Lexema"), por lo que es preferible transferir la problemática de los imagramas como signos a quienes se dedican específicamente a esta área del conocimiento.

Tal vez donde aún quede mucho por especular es en el valor semiótico de la imagen infográfica, pues tal como se vio en lo referente a la realidad virtual, los horizontes recién empiezan a divisarse. Para concluir este breve punto, transcribiremos una frase de Terry Winogard, redactor de Scientific America, citado por Howard Rheingold en el libro de 1997 Realidad Virtual: "En la mitología popular, la computadora es una máquina matemática: está destinada a efectuar cálculos numéricos. Sin embargo, en realidad, es una máquina del lenguaje: su poder fundamental consiste en su capacidad para manipular elementos lingüísticos, símbolos a los cuales se les ha asignado un significado". Como se puede deducir, todavía falta mucho por definir en relación con el aspecto semiológico de los imagramas del siglo XXI.