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viernes, 10 de junio de 2022

Metz y la semiótica del cine (y 4)

Hemos estado revisando las ideas sobre semiótica del cine propuestas por el estudioso francés Christian Metz (1931-1993); una de esas ideas es la del uso de códigos en el cine, en particular dos formas que llama código-mensaje y sistema-texto. En la publicación anterior, vimos la primera forma, que implica la manera lógica en la que los sintagmas audiovisuales se combinan para generar mensajes o sentidos. Por otro lado, sistema-texto se refiere a la relación entre el mensaje y su sistema de comunicación. El "texto" es el espacio en el cual los mensajes codificados se reúnen y conforman el material del sentido en el film.

Lo que Metz llama texto es, entonces, el sistema que interconexiona coherentemente los significados presentados por los códigos, para dar unidad a los mensajes que conforman el concepto generador del film. El texto se convierte en un catalizador que sistematiza los contenidos. Así el espectador (y el analista) percibe el todo como un sistema que que responde a los códigos según una configuración particular, que permite a los mensajes ser comprendidos en un contexto determinado. 

 El texto es mucho más que una colección o conjunto, es un sistema lógico particular de una cantidad dada de códigos capaces de conferir valor a los mensajes y cerrar la película como un todo. Por supuesto que la interpretación semiótica está ligada a los factores culturales y contextuales que definen a cada filme. Lo que se busca es comprender, desde el campo de la significación, el sentido de las obras que se nos presentan. Metz incluso aplica este análisis a las películas más simples o sin pretensiones especiales. 

Según este pensamiento de Christian Metz, la semiótica aplicada al cine va más allá del análisis morfológico, porque revisa los componentes del film para entender sus símbolos que al final construyen el mensaje intencionado. Así se adopta una visión general que por su contenido abarca hasta las cuestiones éticas de los mensajes, así como la estética general del producto audiovisual.

jueves, 9 de junio de 2022

Metz y la semiótica del cine (3)

El sociólogo y semiótico francés, Christian Metz (1931-1993), propuso, como hemos visto en las dos publicaciones anteriores, un análisis desde la semiología para estudiar y analizar las obras fílmicas. Entre sus ideas está la de revisar dos aspectos significativos dentro del campo simbólico del film: los que llamó el código-mensaje y el sistema-texto. Si bien son términos que en principio están ligados a la lingüística, Metz les da un vuelco para aplicarlos al cine.

La palabra "código" está presente en muchos campos: comunicación, informática, ciencias, lingüística y semiótica, por citar la mayoría. Se entiende por código a un conjunto de elementos que se combinan siguiendo ciertas reglas y que son semánticamente interpretables, lo cual permite intercambiar información. Un código entonces es una serie de signos que por separado no representan nada, pero al combinarlos pueden generar un lenguaje comprensible solo para aquellos quienes lo entiendan. Así, Metz dice que para el cine el código es la forma lógica en la que los sintagmas audiovisuales se combinan para generar mensajes o sentidos. En este caso la preocupación no es lo que se dice sino cómo se dice.

Para Metz los códigos en el cine tienen al menos tres características básicas que nos permiten analizarlos: los grados de especificidad, los niveles de generalidad y la reductibilidad a subcódigos. Por especificidad se entiende distinguir aquellos códigos que son propios del cine, como las formas del montaje. Como generalidad se define a los que pueden entenderse sin mayor interpretación y que son usados indistintamente en todo tipo de películas, como paisajes, travellings,  panorámicas o planos. Por último el más complejo es el de los subcódigos, que tiene que ver con los códigos particulares que utiliza cada autor o director, o los que son propios para cada tipo de film, como por ejemplo los de vaqueros, en los que hay siempre una vestimenta, un fondo y hasta gestos que son altamente identificables. También tienen que ver con el momento histórico y cultural en que se produce cada película.

Los códigos, por lo tanto, son muy importantes para la estructuración del mensaje y se refieren a posibilidades latentes más allá de cualquier uso que se le pueda dar en particular. Esto es el código-mensaje. Si bien puede haber infinidad de códigos, siempre se les puede ubicar y analizar según este sistema de interpretación. Por otro lado, está el análisis que implica lo que Metz llama sistema-texto. Este lo revisaremos en el siguiente post del blog. 

miércoles, 8 de junio de 2022

Metz y la semiótica del cine (2)

Christian Metz (1931-1993), semiólogo, sociólogo y teórico cinematográfico francés, aplicó las teorías del signo al análisis del cine, en una forma nueva y a veces polémica. En su libro de 1971, Lenguaje y Cine, y luego en Psicoanálisis y cine: el significante imaginario, de 1977, aborda el estudio del film desde una perspectiva semiótica, primero discutiendo si el cine implica el uso de un lenguaje y después si hay una visión psicoanalítica del significado en el film. 

Ya vimos que sobre la base de esa aproximación, él define cinco "canales" de información a través de los cuales  prestamos atención al mensaje cuando se mira una película: las imágenes, los trazos gráficos, el lenguaje hablado y grabado, la música grabada y los ruidos y efectos de sonido. Con esto Metz entiende que el cine es un arte que no es solo imágenes y sonido sino que es una suma de elementos con significados. Ello implica un equilibrio semántico entre todos esos canales. Eso le lleva a pensar si es el cine un medio o un lenguaje, sobre todo cuando revisa los conceptos del canadiense Marshall McLuhan, que habla de medios y mensajes de forma inseparable. 

Es interesante destacar aquí que Metz, a diferencia de McLuhan, vincula al cine con la televisión en el nivel material de expresión. Las diferencias entre ambos medios son más culturales que semióticas, piensa, contrario a la visión macluhiana, que entienda a la TV como muy distinto medio del cine: el primero proyecta la imagen hacia el espectador, en tanto el segundo lo hace sobre una superficie que el espectador mira y recibe como reflejo. En todo caso, son sistemas mediáticos que pueden estudiarse bajo la óptica de la semiótica y los significados propios de cada uno de sus componentes.  Incluso puede decirse que hay un lenguaje propio del cine, que tiene sus características y su sintaxis. Es aquí donde Metz hace un aporte importante, porque aclara que el cine no es un lenguaje como el que se estudia en la lingüística, sino un sistema de signos con su propia estructura y semiología.

Es decir que a pesar de que se puede hablar de un "lenguaje cinematográfico", no puede verse como paralelo al de las lenguas verbales, porque no implica una interlocución ni una doble articulación. Cada imagen, cada sonido, es en sí un signo indivisible, que en conjunto forma una red de significados que está ligada a la representación previa registrada. O sea, usando la terminología del semiólogo suizo Ferdinand de Saussure, los significantes en el cine están estrechamente atados a sus significados: las imágenes son representaciones realistas y los sonidos son reproducciones fieles de aquello a lo cual se refieren. No se pueden separar los significantes del cine sin desmembrar al mismo tiempo sus significados.

Por esto, según Metz, el cine es un "medio" de comunicación pero no un "sistema" de comunicación. No tiene unidades lingüísticas sino elementos sintagmáticos, que conforman significados y que percibimos en secuencia como un todo. Ciertamente hay un paralelismo, porque podemos usar una terminología lingüística (código, lenguaje,  mensaje, sintagma), pero su interpretación está dirigida hacia los significados y no hacia elementos estructurales constitutivos del cine como unidades. Es por ello que Metz habla de sintagmas audiovisuales, que son los planos, las escenas, el montaje y las secuencias (ver aquí). Como consecuencia de estas ideas, él establece dos relaciones de significación, código-mensaje y sistema-texto, que veremos en la siguiente publicación.

martes, 7 de junio de 2022

Metz y la semiótica del cine (1)

Ya en este blog he nombrado varias veces al semiólogo, sociólogo y teórico cinematográfico francés, Christian Metz (1931-1993), quien hizo grandes aportes teóricos para el análisis de la comprensión de los mensajes audiovisuales, en especial del cine, su semiótica y su estética. Son muchos los trabajos que él ha realizado sobre los diferentes enfoques que se le pueden dar al estudio del film desde el punto de vista semiológico. De hecho, toma ideas de la semiología propuesta por Ferdinand de Saussure y las aplica al análisis del lenguaje del cine, así como ideas del psicólogo Jaques Lacan y su concepto especular del psicoanálisis. Claro que Metz las lleva al campo del signo y de su elaboración.

Uno de los aspectos que define es el campo analítico del film, dividiéndolo en dos: uno que llamó "la fílmica" y otro "la cinemática". El primero ocupa la zona de cuestiones vinculadas entre el cine y otras actividades, esto abarca los aspectos que supone la producción (tecnología, organización empresarial e industrial, los currículos de actores y directores), así como aquellos otros aspectos que pueden ser entendidos como el resultado de la existencia misma de películas (códigos de censura, reacciones del público, promoción de las estrellas); en tanto el segundo, el campo de la cinemática, comprende el espacio más estrecho de los films en sí mismos, esto es su propio contenido y mensajes, también subdividido en las complejidades de sus creadores y sus consecuencias.

Esto lleva a Metz a plantearse un asunto poco revisado hasta la década de 1960: el sentido y significado de los elementos que componen una película. Esto es, cuál es la materia prima de la que surge, de alguna manera, el sentido. Toda forma artística, y en realidad, todo sistema de comunicación, dice Metz, posee un componente específico de expresión que lo separa de otros sistemas. Distinguimos entre cine y pintura, o entre pintura y literatura, no por su significación sino por el material sobre el que se basa su sistema de expresión. En el lenguaje hablado son sonidos, en el dibujo son líneas y colores, y con ellos cada sistema maneja su proceso de significación. 

Para Metz, la materia prima del cine no es la realidad misma o un montaje de ella en particular, sino los canales de información a través de los cuales  prestamos atención al mensaje cuando se mira una película. Esos canales son:

1-Las imágenes, que son fotográficas, móviles y múltiples.

2-Los trazos gráficos, incluyendo rótulos y material escrito que se puede leer en la pantalla.

3-El lenguaje hablado y grabado.

4-La música grabada.

5.-Ruidos y efectos de sonido grabados.

El análisis semiótico del cine se interesa en la significación que proviene de esos elementos y sus variaciones y combinaciones. Si alguno de esos materiales es eliminado o alterado fuertemente, el espectador debe repensar o reconstruir su existencia. Un film carente de diálogos, por ejemplo, nos lleva a tomar nota de esa peculiaridad, pero lo miraremos igualmente como un film. Más allá de estas consideraciones, Metz estudia los medios de significación en el cine, cosa que veremos en la siguiente publicación.  

miércoles, 16 de marzo de 2022

Metz, el cine y la fantasía

Este fragmento está en el libro Ensayos sobre la significación en el cine (1968), del teórico y sociólogo francés Christian Metz (1931-1993), un breve comentario sobre el cine y la fantasía: 

"Una obra fantástica solo es fantástica en la medida en que convence (en caso contrario es simplemente ridícula), y la eficacia del realismo en el cine se debe a que lo irreal aparece allí como realizado y se ofrece a la mirada bajo las apariencias de lo acontecimiental, y no como la plausible ilustración de algún proceso extraordinario, puramente concebido".

Esta afirmación sigue siendo válida aún hoy, más de 50 años después.   

sábado, 16 de marzo de 2019

Lenguaje y cine para Christian Metz

Como continuación de las entrevistas publicadas por el escritor francés Raymond Bellour en El libro de los otros, de 1971, cito un fragmento de un comentario realizado por el teórico de arte y cine Christian Metz (Francia,  1931-1993), a quien ya he referido antes en el blog. El cuestionamiento es si hay una posible pluralización de códigos para entender el lenguaje cinematográfico, entendiendo que lo clave es el significado más allá del signo, y si hay una clara distinción entre lenguaje y código que permita entender mejor la comunicación audiovisual. Dice Metz:

"Me parece que se puede llamar lenguaje a una unidad que se defina en términos de materia de la expresión (noción de Hjelmslev) o de 'signo típico',como dice Barthes en sus Elementos de semiología. El lenguaje literario es el conjunto de mensajes cuya materia de expresión, la literatura, es idéntica. En este caso es quíntuple imagen fotográfica móvil, sonido fonético grabado, ruidos registrados, sonido musical registrado, escritura (títulos, portadas, etc.). Así pues, el 'lenguaje' es una unidad técnico-sensorial, individuable inmediatamente en la experiencia perceptiva y por tanto, en las clasificaciones sociales usuales: "el cine", "la pintura", "el gesto". A la inversa, un código es un conjunto puramente lógico y relacional, que sólo el analista puede construir, y que no descansa en la materia sino en la forma, en el sentido en que la entendía Hjelmslev (forma del contenido + forma de la expresión); un código es un campo de conmutabilidad, de diferencialidades significantes. Así pues, puede haber varios códigos en un mismo lenguaje, y, a la inversa, un código único se puede manifestar en varios lenguajes diferentes".

Estos conceptos, que Metz construye para ensamblar su semiología del cine, y relacionar el lenguaje con sus sintagmas audiovisuales, son hoy válidos para toda forma mediática contemporánea y para la semiótica que allí se involucra.  

  




lunes, 19 de junio de 2017

Formas semióticas del cine

El tema del cine, sus lenguas y lenguajes, ya ha sido tratado con anterioridad en este blog. Pero es un asunto que no se agota, porque hay tantas visiones al respecto, que sigue siendo motivo de estudio. En el entendido de que semiótica es, como afirma Pierre Guiraud, la ciencia que estudia los sistemas de signos, y éstos son estímulos o sustancias sensibles que asociamos a otros estímulos, que evocan el sentido original de una idea u objeto, es posible establecer un análisis semiótico del cine como lenguaje y como interacción de signos de todo tipo.   

Emilio Garroni señala que en el cine se dan dos formas de lenguaje, el visual y el acústico, y en ambos casos tenemos dos variantes: visual estático (la fotografía) y visual dinámico (el movimiento); y acústico verbal (los diálogos y las palabras) y el acústico sonoro (sonidos y música). Para explicar esto recurre a los postulados de Louis Hjelmslev, y afirma que en el cine se da una semiótica denotativa y una semiótica connotativa. En este sentido, también hace alusión a las ideas de Roland Barthes sobre retórica de la imagen.

La semiótica denotativa se aplica en el cine, tanto al componente visual como al acústico. Los sonidos y las imágenes que representan lo que está directamente evocado (rostros, paisajes, acciones, ruidos, efectos sonoros) son denotativos. Es decir, hay una relación evidente entre lo que el signo dice o representa  y su objeto. En la semiótica connotativa, el plano de expresión tiene un contenido que no es directo, sino que puede ser intuitivo, indirecto, interpretable o, como afirma Barthes, obtuso, en contraposición con el signifacado obvio del signo percibido.

En realidad no puede hablarse de dos tipos de semiótica en el cine (porque la semiótica es una sola) sino dos formas de analizar los elementos sígnicos desde el punto de vista de sus significados y valores. Inclusive se puede analizar el signo como símbolo, entendiendo éste como elemento de comunicación cargado de contenidos. La complejidad del cine como medio de expresión (arte o comunicación), permite todas estas aproximaciones analíticas, que confirman la afirmación de Christian Metz de que el cine no es solamente una lengua con un sistema de signos para la intercomunicación, sino es un lenguaje sin gramática, que combina y organiza imágenes, trazos gráficos, palabras y sonido. El film, es la forma de manifestación de este sistema semiótico. 

El cine utiliza códigos-mensaje, destaca Metz, como por ejemplo los movimientos de cámara, el flash-back, el claroscuro, los símbolos, los sonidos y los tipos de montaje. Algunos códigos son comunes a todas las películas, otros pertenecen a un género, e incluso los hay propios de un autor. Los códigos se relacionan en un conjunto, en un texto, en una secuencia, en una película o en un grupo de películas, de tal modo que pueden sentirse y leerse como un todo. Todo ello dentro de un campo de contexto cultural. Esta es, finalmente, su interpretación semiológica.


miércoles, 18 de enero de 2017

Sintagma audiovisual

En la gramática, en la semiótica y en la comunicación, un concepto importante es de SINTAGMA. Un sintagma es un grupo de palabras o signos que forman un sentido. Es lo que en la lingüística se conoce como "constituyente sintáctico", esto es, una palabra o secuencia de palabras, que funciona en conjunto como una unidad dentro de la estructura de orden en una oración. Esta noción, ligada al lenguaje verbal (en la gramática tradicional es común aplicar el nombre "sintagma" a cualquier constituyente sintáctico de más de dos elementos), se aplica por extrapolación al lenguaje visual, y en un mayor espectro, al lenguaje audiovisual. 

Es el estudioso francés Christian Metz (1931-1993), quien mejor define lo que es el sintagma audiovisual y sus tipos.  Esta tipología, que expone en su libro de 1968, Ensayos sobre la significación en el cine, representa las distintas maneras cómo el tiempo y el espacio pueden ordenarse (mediante el montaje) dentro de los segmentos de un filme. Esta construcción narrativa está formada por esos sintagmas (generadores de sentido), que en principio son ocho: 

1) El plano autónomo: sintagma compuesto por un solo plano en la película.
2) El sintagma paralelo: dos motivos alternantes, sin una relación espacial o temporal clara. 
3) El sintagma paréntesis: escenas breves, sin secuenciación temporal, encadenadas por un concepto.
4) El sintagma descriptivo: objetos mostrados sucesivamente que sugieren coexistencia espacial, para situar la acción. 
5) El sintagma alternante: montaje narrativo paralelo que sugiere simultaneidad temporal.
6) La escena: continuidad espacio-temporal percibida sin distorsiones ni rupturas, en la que el significado es continuo, como en la escena teatral.  
7) La secuencia episódica: resumen simbólico de las distintas etapas de un desarrollo cronológico fílmico.
8) La secuencia ordinaria: acción tratada elípticamente para eliminar los detalles irrelevantes, en la cual los saltos espaciales y temporales son eliminados por el montaje en continuidad.

Una de las claves del cine que señala Metz, es la "impresión de realidad" del filme, lo cual se liga a su capacidad de significación y de comunicación. Es aquí donde esos sintagmas juegan un papel especial: son los que ayudar a decir, a contar, a narrar la historia, o mejor aún, a hacer el discurso cinematográfico.


miércoles, 4 de enero de 2017

Imagen cinematográfica: lengua y lenguaje

El estudio de las imágenes visuales y su imagrafía, es complejo y a veces contradictorio, sobre todo en el campo de la semiótica. Pero esa complejidad y dificultad hace de su investigación, justamente, un hecho muy apasionante interesante, sobre todo por la relevancia que tiene la imagen en nuestros días. En particular la imagen dinámica o en movimiento propia del cine y la T.V., que tanta repercusión implican.  

El análisis semiótico del film ha sido siempre tema clave en la comunicación audiovisual, porque es el medio que combina dos de nuestros más importantes sentidos: vista y oído. Uno de los autores que ha estudiado ampliamente el discurso cinematográfico es el sociólogo y semiólogo francés Christian Metz (1931-1993), que se basó en las ideas de Ferdinand de Saussure sobre el lenguaje para analizar el cine y sus conformaciones. Una de las discusiones que generó su aproximación es la que tiene que ver con la idea de "lenguaje cinematográfico", y la extrapolación de los métodos lingüísticos a una "lengua del cine". 

La imagen cinematográfica (y en paralelo la televisiva) tiene condiciones que la hacen única: no es fija, depende de un espacio-tiempo para ser percibida, puede no ser continua y puede prescindir del sonido. No obstante, el cine como medio contemporáneo está ligado al audio y todas sus variantes, lo que le convierte además en una imagen auditiva. Este aspecto requiere un estudio aparte. Pero con relación a la imagen en movimiento, Metz señala que el cine debe ser visto como un lenguaje, porque tiene todas sus condiciones: una estructura narrativa y fílmica, una construcción de contenidos y mensajes, una relación significante-significado, y una codificación visual (y también auditiva, que no siempre se puede aplicar, como el caso del cine mudo). En el entendido de que un lenguaje es un sistema estructurado de signos, el cine puede ser aceptado como tal. 

Según Metz, en el lenguaje fílmico se dan unas condiciones diferentes: no hay un intercambio emisor-receptor directo (es una comunicación perceptiva), es analógico en el sentido de su relación con la realidad, está cargado de sugestividad y subjetividad, y en su creación y difusión el contexto y la situación son claves. Ahora bien, por todas estas cosas, la imagen cinematográfica no puede ser considerada una lengua. en primer término, no posee la doble articulación característica del lenguaje hablado y escrito (el texto es una imagen, la lectura es un sonido). En ese sentido, entonces, no se puede hablar de "lengua cinematográfica", pero si de "lenguaje cinematográfico". 

Pero este es diferente al "lenguaje visual", que se define semióticamente como aquel relacionado con las imágenes fijas (o imagramas). En el cine se asume que hay una sintaxis propia. Esto lleva a otro análisis: la imagen es siempre habla, pero no es una lengua. Consecuentemente debe haber esa sintaxis propia del cine, diferente a la de la lingüística, pero aún no ha sido elaborada, y no podrá serlo más que sobre bases sintácticas y no morfológicas. Saussure señalaba que la sintaxis no era sino un aspecto de la dimensión sintagmática del lenguaje, pero que toda sintaxis era sintagmática. El “plano” sería, según Metz, la menor unidad sintagmática de la película, es lo que Louis Hjemslev llama el “taxema”, pero entonces habría que remitirse también al montaje de la película, que es un gran conjunto sintagmático.

Según algunos teóricos, la palabra “montaje”, tomada en sentido amplio, engloba a menudo el corte, pero la operación inversa nunca tiene lugar. En el cine, el momento del ordenamiento (montaje) es, en cierta medida, más esencial, porque esta selección es demasiado abierta, no es una sintaxis. Por este motivo, en el plano artístico, el contenido de cada “plano” aislado es de gran importancia, aun cuando la preparación también sea un arte. A nivel del “plano” hay arte. A nivel de la secuencia hay arte y lenguaje, pero queda por definir qué tipo de lenguaje es.