En el libro Introducción a la estética, del profesor español Juan Plazaola, publicado en segunda edición en 1991, leemos el siguiente párrafo inicial:
Como tantos términos que, a pesar de su impropiedad, han quedado consagrados por el uso, estética, etimológicamente, no expresa el amplio alcance que justamente se pretende hoy atribuir a la ciencia que lleva ese nombre. Estética es un vocablo que se refiere a lo sensible. Baumgarten, que fue el primero que llamó así a su teoría de la percepción y del sentimiento, debió de inspirarse para el título en el tratado aristotélico περί αισοέσεως χάι περί του αισοετού. El término, pues, no se refiere a la belleza en sí, sino a un aspecto del hombre, del vivir humano.
El texto de Aristóteles al que se refiere al autor es "Sobre la sensación y sobre lo sensible" (Gia tin aisthisi kai to evaisthito), y es una referencia que permite seguir el pensamiento de muchos tratadistas posteriores al siglo XVIII en este sentido. Kant es uno de ellos. Aquí lo interesante es ver cómo la idea de estética, relacionada originalmente a la percepción, a lo sensible y lo sensorial, ha abarcado elementos como la belleza, el estilo y la apreciación, creando un espectro dinámico y amplio, que permite incluir muchos aspectos filosóficos de esa expresión humana que hoy entendemos como arte.

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