En su libro Estética (1988), el estudioso español David Estrada Herrero hace una referencia sobre la estética de lo feo, y entre varios autores que estudia, nombra al filósofo alemán del siglo XIX, Johann Karl Friedrich Rosenkranz (1805-1879), quien en 1853 escribió Estética de lo feo, texto del que Estrada hace un resumen y comenta esto:
"Lo feo es una idea relativa: no existe más que en virtud de lo bello que presupone; pero tampoco es mera negación. Lo bello es la idea divina. Tiene, por consiguiente, existencia originaria y esencial. La existencia de lo feo no es más que secundaria, y se genera a partir de lo bello. Considerado lo feo como una belleza negativa, es evidente que se destruye a sí mismo, porque el proceso de lo bello domina las incorrecciones de lo feo, naciendo de esta conciliación una infinita serenidad, que se expresa por medio de la risa. Entonces pierde lo feo su naturaleza propia, y triunfa lo cómico, que arrebata a lo feo todo lo que tenía de repugnante, mostrando su carácter relativo y la nulidad de su discordancia. Lo cómico vendría a ser como una fealdad subordinada alo bello. Lo feo no es, pues, pura y abstracta negación; es una negación en forma sensible".
Este comentario que hace en este párrafo David Estrada sobre las ideas que planteó J.K.F. Rosenkranz, nos abre la visión a una noción que antes del siglo XIX no se tenía: lo cómico como parte estética alternada entre lo feo y lo bello, que reivindica algo que se ha sabido siempe, que el humor nos salva de la fealdad.
















