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jueves, 12 de octubre de 2023

Más sobre el esteticismo

La estética es, lógicamente, un tema recurrente en este blog y su significado, sentido y trascendencia, es siempre motivo de alguna publicación o comentario aquí. Además el asunto de lo "estético", por sorprendente que parezca, está siempre en el tapete hoy en día. Lamentablemente muchas veces la idea de estética hoy está ligada a la belleza personal, a las operaciones y a la moda. Los "buscadores" de internet responden a la palabra estética con miles de referencias a cirugías y tratamientos de belleza. Pero en todo caso, acá siempre me refiero al concepto filosófico y en relación con las artes y sus distintas expresiones o manifestaciones.

Uno de los temas que se conectan es el del esteticismo, que ya también alguna vez traté en el blog (ver aquí) y que en líneas generales se refiere a la actitud o tendencia de valoración de las obras literarias y artísticas que antepone la belleza a cualquier otro aspecto. Hay un movimiento esteticista importante en el siglo XIX, que también mencioné en este blog (ver aquí) cuyas consecuencias aún pueden notarse en algunas posiciones intelectuales y profesionales relacionadas con el arte. 

Es así que esa corriente del esteticismo se considera como un movimiento filosófico y artístico que surgió en el siglo XIX y que pone el énfasis en la belleza y la sensibilidad estética. Los esteticistas sostienen que la belleza es el único valor universal y que el arte es la única actividad humana que tiene un valor intrínseco. Esa posición se basa en la idea de que la belleza es una experiencia subjetiva que no puede ser definida ni medida objetivamente. Los esteticistas rechazan la idea de que la belleza es un ideal universal que debe ser representado de una manera particular. En cambio, sostienen que la belleza puede expresarse de muchas maneras diferentes y que no hay un único criterio para juzgar lo bello.

El esteticismo se manifestó en el arte a través del movimiento del "arte por el arte", que se centraba en la creación de arte por su propio fin, sin ningún propósito moral o utilitario. Los artistas esteticistas buscaban crear obras de arte que fueran bellas y placenteras por sí mismas, sin importar su significado o su utilidad. El esteticismo también se manifestó en la literatura a través del movimiento del decadentismo, que se caracterizaba por su énfasis en la belleza, el hedonismo y la sensualidad. Los escritores decadentes buscaban crear obras de arte que fueran bellas y evocadoras, y que exploraran las emociones humanas más oscuras y complejas.

Podemos nombrar algunos de los principales exponentes del esteticismo decimonónico: John Keats (1795-1821), poeta inglés; Walter Pater (1839-1894), escritor inglés; Oscar Wilde (1854-1900), escritor irlandés; Édouard Manet (1832-1883), pintor francés; James Whistler (1834-1903), pintor y grabador estadounidense, entre otros. El esteticismo tuvo un impacto significativo en el arte y la literatura del siglo XIX. Sin embargo, el movimiento también fue criticado por su elitismo y su falta de compromiso con la realidad social.

Notablemente y contra toda polémica, en la actualidad el esteticismo sigue siendo una corriente importante en el arte y la literatura. Sin embargo, el movimiento ha evolucionado para incluir una gama más amplia de perspectivas y valores, adaptados a la realidad del siglo XXI, lo que incluye la aparición del digitalismo y el ciberarte como manifestaciones estéticas, susceptibles de ser vistas también desde ese punto estrictamente espiritual.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Esteticista

La palabra ESTETICISTA, incorporada en el Diccionario de la Lengua Española, tiene tres acepciones, dos de ellas ligadas al ESTETICISMO; y una a la estética como profesión que maneja el tratamiento físico de la belleza. Dice:

esteticista
1. adj. Perteneciente o relativo al esteticismo. Argumentos esteticistas.

2. adj. Adepto al esteticismo. Un poeta esteticista. U. t. c. s.

3. m. y f. Persona que se dedica profesionalmente a la estética (‖ conjunto de técnicas para el embellecimiento del cuerpo).

Esta última es explicada específicamente en el Diccionario panhispánico de dudas, porque además de insistir en su doble género ("el/la esteticista"), hace énfasis en que no es necesario el uso del galicismo "esteticién" (del francés estheticien), tan de moda en algunos círculos profesionales. Un esteticista es aquel profesional que se dedica a la estética, pero en el campo del embellecimiento del cuerpo y sus partes. 

Aquí aparece entonces el ya mencionado asunto de la estética y la belleza en dos campos: el filosófico, antropológico y cultural, y el de la medicina y la moda. Es interesante leer, también, que el mismo DLE dice que "esteticismo es la actitud de quienes, al crear o valorar obras literarias y artísticas, conceden importancia a la belleza, anteponiéndola a los aspectos intelectuales, religiosos, morales, sociales, etc."; nada que ver con el esteticista profesional de la belleza, sea este médico o trabajador especializado. Es interesante buscar "esteticista" en Google: millones de entradas relacionadas a los tratamientos de belleza. ¡Toda una industria!

viernes, 20 de abril de 2018

La dimensión estética en Marcuse (1)

En su libro de 1953, Eros y civilización, el filósofo y sociólogo judío de nacionalidad alemana y estadounidense, Herbert Marcuse (1898-1979), toca, entre otros temas, el de la dimensión estética en la cultura del siglo XX. Desde su punto de vista, en el que la civilización es una forma de controlar el Eros, lo estético es esencialmente irrealista. El principio de realidad, que confronta al de la imaginación, en el establecimiento de formas de represión, se confronta con la idea de una estética que venza al Tánatos. Marcuse cree que los valores estéticos pueden funcionar en la vida bien como adornos, bien como actos de liberación y valoración, pero en el campo de la cultura terminan siendo formas de actuación.

No obstante, Marcuse reconoce que es importante decidir qué concepto de estética debemos aplicar, puesto que la idea formulada por los pensadores del siglo XVIII no es la que se aplica hoy. El concepto de estética ligada al genio o al esteticismo bohemio, que se resaltaba a mediados del siglo pasado, termina siendo el resultado de una represión cultural de los contenidos y verdades que no tienen que ver con las expresiones múltiples y diversas que la actuación contemporánea nos hace entender. Por lo tanto, Marcuse deshace la idea de una estética esteticista, buscando el origen del término, para derivar luego en un enfoque psicoanalítico que demuestra lo represivo que puede resultar la cultura. 

Para partir de la noción básica de estética, se ha de encontrar el sentido original y la función de lo estético. Dice Marcuse: "Esta tarea envuelve la comprobación de la relación interior entre el placer, la sensualidad, la belleza, la verdad, el arte y la libertad -una relación revelada en la historia filosófica del término estético". Aquí se aplica a un campo que aspira a preservar la verdad de los sentidos, reconciliando las facultades "superiores" e "inferiores" del hombre (el intelecto y la sensualidad) en la realidad de la libertad. Para esto Marcuse apela a Baumgarten y a Kant, señalando que esta idea refleja el antagonismo básico entre el sujeto y el objeto que se presenta que la dicotomía de las facultades mentales y sensoriales: sensualidad, comprensión, deseo y conocimiento. Es decir, lo que puede verse como la dupla entre la razón práctica y la teórica. En la próxima publicación, veremos que implica esta formulación de lo estético en el campo de la dimensión represiva de la sociedad. 

lunes, 1 de febrero de 2016

Esteticismo decimonónico

Como señalé en la publicación anterior, existe una forma de apreciación del arte basada en la belleza, asumiendo esta como una forma de manifestación que hace que los objetos y las cosas sean apreciadas por su valor espiritual, que nos hace amarlas y apreciarlas más allá de su uso, función, origen y aplicación. Estas concepciones son típicas de una forma de pensamiento cuyas características se basan en las expresiones llamadas clásicas, y que generan una posición esteticista frente a toda cultura. En general, se considera al esteticismo como un planteamiento ideológico, que sitúa la estética y la búsqueda de la belleza absoluta como objetivo fundamental del hecho artístico.

La más notable de esas posturas es la que se dio en el siglo XIX, en Europa (originalmente en Inglaterra), que se formula como una doctrina que dice que el arte existe para beneficio de la exaltación de la belleza, la que debe ser elevada y priorizada por encima de la moral y de las temáticas sociales, incluso por encima de una profunda reflexión sobre lo que obstruye la felicidad y el buen desarrollo del ser humano en la sociedad. Este movimiento representa tendencias similares a las que pregonaron en Francia el simbolismo y en particular el decadentismo, y otras similares en países europeos de la época. 

Esa forma de esteticismo desarrolla una concepción poco profunda de la belleza, con una predominancia apuntada al efecto puramente estético y sensorial, por encima de la reflexión estética, y con tendencia a evaluar las cosas y los seres solamente desde el punto de vista sensorial. La noción de estética tiene aquí por tanto un sesgo diferente al que se asocia con el estilo. En todo caso el esteticismo (decimonónico y sus versiones posteriores) ni es sinónimo ni de belleza ni de estética. No hay que perder de vista que la estética contemporánea como forma de expresión y reflexión implica no sólo la sensación de lo que se percibe, sino el estilo con que se identifica a un autor, a un movimiento artístico o a un hecho cultural determinado. 


domingo, 31 de enero de 2016

Esteticismo

Un una entrada anterior en este blog, al comenzar a hablar de estética, hice alusión al estilo (http://ciberestetica.blogspot.com/2011/01/el-estilo.html) y al esteticismo, definiendo éste, en principio, como la actitud de quienes al crear o valorar obras literarias y artísticas, conceden importancia primordial a la belleza, anteponiéndola a los aspectos intelectuales, religiosos, morales, sociales, valorando el estilo por sobre su realidad. Esto según el DRAE.

Como se puede notar, esta es una idea que puede ser muy discutida, puesto que alude a uno de los temas más difíciles de delimitar que es el concepto de belleza. Ya en este blog he tratado muchas veces el asunto de lo bello, pero sin duda al estar ligado al de la estética, es inevitable que se vuelva recurrente. Así como el del estilo, que también he referido aquí.

En este caso, la posición del esteticismo está hoy en día vista como una actitud poco amplia, siendo más bien snob o discriminatoria. No obstante, como la aproximación a la estética permite distintas visiones, también su apreciación es diversa. Sin embargo hay puntos que no parecieran equivaler: ¿el esteticismo puede apreciar la estética de lo feo? No se debe tampoco olvidar que, como veremos en la próxima publicación, su origen es decimonónico, con una apreciación del arte muy distinta a la actual.




lunes, 31 de enero de 2011

El estilo

El concepto que subyace bajo la idea de estética es el de estilo, que puede verse tanto como el carácter propio que da a sus obras un artista plástico, un escritor, un orador o un músico, como el conjunto de características que individualizan la tendencia artística de una época. Estética, no obstante incluye una valoración de la armonía y la filosofía asociada al un lugar y un momento sociológico. Por otra parte, en contraposición, el esteticismo es la actitud de quienes al crear o valorar obras literarias y artísticas, conceden importancia primordial a la belleza, anteponiéndola a los aspectos intelectuales, religiosos, morales, sociales, valorando el estilo por sobre su realidad.