Las relaciones interpersonales y su relación con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) es una tema fundamental y toca la fibra de cómo vivimos hoy. Las TIC no solo han transformado, sino que han reestructurado la arquitectura misma de las relaciones humanas en la Sociedad del Conocimiento. Esto podemos analizarlo a través de varios ejes, reconociendo tanto las oportunidades radicales como las tensiones y paradojas que han surgido.
Se pueden notar varias transformaciones en las relaciones interpersonales. La primera es la llamada deslocalización y la conexión constante, esto es, juntos a distancia. Eso tiene un aspecto positivo , pues el espacio geográfico dejó de ser una barrera. Podemos mantener vínculos estrechos con familia y amigos dispersos por el mundo (videollamadas, mensajería instantánea). También podemos construir comunidades de afinidad globales basadas en intereses (videojuegos, fandoms, activismos, hobbies), no solo en proximidad. Pero eso también genera formas de tensión. La "conexión constante" puede volverse una expectativa de disponibilidad perpetua, generando ansiedad. La comunicación se fragmenta en mensajes asincrónicos, a veces perdiendo la fluidez y profundidad de una conversación continua.
Otra transformación tiene que ver con la cuantificación y performatividad, es la métrica del vínculo. Las relaciones se mediatizan a través de plataformas que cuantifican la interacción, con "likes", "me encanta", seguidores, reacciones y demás. Esto puede modificar y condicionar la amistad al reducir la validación social a un número. Se fomenta entonces la "performatividad", esto es, construir una versión idealizada de uno mismo para la audiencia (amigos incluidos), lo que dificulta la autenticidad y la vulnerabilidad, bases de la intimidad.
La TIC generan nuevos lenguajes y formas de intimidad. Surge un lenguaje digital propio (emojis, memes, gifs, stickers) que permite matices emocionales y códigos compartidos, creando nuevas formas de intimidad y humor. La intimidad ya no requiere solo proximidad física. Compartir una lista de Spotify, un hilo de memes privado, o una sesión de cine sincronizada por streaming son rituales afectivos digitales nuevos.
Estas son algunas de las transformaciones que estamos viviendo, pero las TIC alcanzan otras formas de manejos sociales, de creación de cultura y de relaciones profesionales, políticas e incluso educacionales. En la siguiente publicación veremos más de estos cambios que se han producido en unas pocas décadas.

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