Nishida reinterpreta estos conceptos. Lo Bello (bi), se relaciona con la armonía y la forma, con la auto-identidad de la cosa consigo misma en su manifestación concreta y serena. Lo Sublime (sōzetsu), es más profundo. Apunta al momento de ruptura donde la forma individual se desborda y apunta hacia el "lugar de la nada", hacia lo informe e infinito. Es una experiencia más cercana al éxtasis o al terror sagrado, donde la individualidad se disuelve.
Esto le lleva a pensar en una ética de la estética del arte y la religión. Para Nishida, la experiencia estética genuina y la experiencia religiosa comparten una misma raíz: la inmersión en la realidad última. Ambas son vías para trascender el yo egoísta y conectar con lo absoluto. La creación artística es, en este sentido, un acto espiritual. La famosa "acción activa" (koiteki kōi) de Nishida implica que la verdadera expresión creativa es un "hacer" que surge del "no-hacer", una espontaneidad pura.
Hace un recuento de la influencia del arte y la cultura japonesa en el mundo del siglo XX. Su estética está impregnada de ejemplos y sensibilidades de las tradiciones japonesas, destacando el Arte del Zen, la pintura de tinta (sumi-e), los jardines de rocas (karesansui), ceremonia del té (chadō). En ellos ve la expresión máxima de la simplicidad, la asimetría, la imperfección (wabi-sabi) y la sugerencia sobre la explicación. La Poesía Haiku, donde un momento particular, aparentemente trivial, ilumina la naturaleza total de la realidad. Performances como el Noh, donde la acción ritualizada busca manifestar lo eterno en el instante.
He aquí entonces algunos de sus conceptos importantes: el Basho (Lugar), que nos recuerda que la belleza reside en que las cosas manifiesten el "lugar" (la Nada) que las hace ser. El Mujunteki jikodōitsu, que significa que la belleza es la unidad viva de opuestos (forma/vacío, uno/muchos). También la experiencia pura (junsui keiken), pues la experiencia estética es un tipo de experiencia pura, previa a la separación sujeto-objeto.
Dos elementos interesantes son, primero, lo que llama la intuición intelectual (chokkan), que es el modo de acceso a la belleza, un "ver" no discursivo; y segundo, la espiritualidad y el arte. La creación y apreciación de la belleza son caminos de realización espiritual.
En definitiva, para Nishida, la belleza es la presencia sensible de lo absoluto. No es decoración, sino una de las formas más profundas en que la realidad se revela a sí misma al ser humano que sabe "ver sin ver".

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