Si bien la historieta estadounidense de finales del siglo XIX, The Yellow Kid ("El chico de la camisa amarilla"), no es la primera en su tipo, por su estructura y concepción sí se considera como la que origina el modelo de tiras tipo comic, que durante el siglo XX se hizo popular. Las historietas, comic y más recientemente los manga japoneses, le deben a este personaje mucho de sus características actuales. Su formato es, además, típico de la prensa que dominó durante décadas el periodismo occidental.
Cierto que el manga tiene su propia historia, estética y antecedentes, y la escuela europea también, pero es innegable que The Yellow Kid sirve como referencia a todo este género. Creada por el dibujante Richard F. Outcault (1863-1928), este niño de dientes saltones y tonta sonrisa, que viste una camisa de dormir amarilla, fue clave en el concepto de tira cómica tal como se la conoce hoy. En principio compartía un callejón con otros personajes bastante desarreglados ("The Hogan's Alley"), y rara vez hablaba, siendo su camisón el soporte de sus textos. La serie destaca en la historia del cómic por ser la primera en usar globos o bocadillos para contener el diálogo de los personajes. Esto va a ser común años después a la mayoría de los comics en el globo.
La tira es recordada también porque estuvo en el medio de la disputa por el dominio de la prensa neoyorkina del cambio de siglo antepasado, entre William Randolph Hertz y Joseph Pulitzer, para quienes trabajó Outcault en dos períodos seguidos. La consolidación del personaje del traje amarillo se dio en octubre de 1896, cuando el New York Journal de Hearst se lo "robó" al New York World de Pulitzer. Curiosamente durante unas semanas estuvo en los dos diarios, y el periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios del año 1897, para describir el tipo de prensa que hacían tanto Pulitzer, como Hearst.
Muchas décadas después, los comics siguen usando modelos y formas que se establecieron en ese momento, y hasta los manga japoneses recurren a sus características. Hoy con internet, el mundo de la historieta ha cambiado, pero no ha desaparecido. El lenguaje visual de los comics quedó marcado por esa primigenia tira, abigarrada y cargada de contenidos humorísticos, críticos y satíricos, que marcó toda una época.
Discusión y argumentación acerca de la definición y pertinencia del concepto de Estética Digital y sus implicaciones en la comunicación, arte y cultura.
jueves, 19 de julio de 2018
miércoles, 18 de julio de 2018
Paisaje y electrónica
lunes, 16 de julio de 2018
El dron transformer
Aunque parece un juguete, este invento japonés en realidad no lo es. Se trata de un nuevo dispositivo tipo dron, adaptado para moverse en espacios internos o con obstáculos. Los drones normales pueden toparse con dificultades cuando entran en una casa o local. Paredes, marcos de puertas, ventanas, lámparas y diferentes muebles que están muy juntos entre sí, podrían resultar ser barreras que en cualquier momento acaben con ellos, si se estrellan sin control.
Expertos de la Universidad de Tokio están trabajando en un dron que es capaz de cambiar desde su disposición en cuadro habitual a otras más espectaculares como un dragón, serpiente o caballito de mar. Todo esto para sortear barreras y obstáculos en espacios complicados. Este dispositivo está pensado para actuar en situaciones de emergencia, cuando sea necesario moverse por escenarios en los que el acceso humano es difícil, pero es posible enviar un robot volador de estas características y que se pueda adaptar a casas derruidas o huecos inaccesibles.
Este dron, al que han llamado tentativamente con el acrónimo DRAGÓN, es capaz de transformarse en diversas formas diferentes gracias a sus 12 módulos vinculados entre sí, que se acomodan en pleno vuelo, a control remoto. Aquí pongo el video donde se puede ver cómo funciona, y los nombres de sus autores. Es un invento muy reciente, pero seguro pronto lo veremos trabajando.
Expertos de la Universidad de Tokio están trabajando en un dron que es capaz de cambiar desde su disposición en cuadro habitual a otras más espectaculares como un dragón, serpiente o caballito de mar. Todo esto para sortear barreras y obstáculos en espacios complicados. Este dispositivo está pensado para actuar en situaciones de emergencia, cuando sea necesario moverse por escenarios en los que el acceso humano es difícil, pero es posible enviar un robot volador de estas características y que se pueda adaptar a casas derruidas o huecos inaccesibles.
Este dron, al que han llamado tentativamente con el acrónimo DRAGÓN, es capaz de transformarse en diversas formas diferentes gracias a sus 12 módulos vinculados entre sí, que se acomodan en pleno vuelo, a control remoto. Aquí pongo el video donde se puede ver cómo funciona, y los nombres de sus autores. Es un invento muy reciente, pero seguro pronto lo veremos trabajando.
domingo, 15 de julio de 2018
El Jardín del Edén...
Sí, el Jardín del Edén en una animación hecha en Francia (hoy campeona del Mundo en fútbol por segunda vez), realizada con técnicas de CGI (Computer-generated imagery), que ofrece una versión un poco distinta de la bíblica. Titulada simplemente "Edén", muestra otra historia de Adán y Eva. Es una producción de ESMA, la Ecole Supérieure des Métiers Artistiques (http://esma-artistique.com), creada, dirigida y animada en 2011 por Crespon Adrien, Adrien Favre-Felix, Melanie Gras, Benjamin Thevenard. Con las voces de Phillipe Peythieu, Alexis Tomassian, Bernard Tiphaine and Arianne Aggiage. Música de Frederic Varot y sonido por José Vicente and Yoann Poncet. Está en francés con subtítulos en inglés, pero se entiende fácilmente. ¡Vive la France!
viernes, 13 de julio de 2018
La cena de Olivares
El artista venezolano Oscar Olivares (Caracas 1996), a quien ya he mencionado en el blog (ver: https://ciberestetica.blogspot.com/2017/04/la-venezolanidad-digital-de-oscar.html), se caracteriza por usar el color de la bandera de Venezuela en sus obras. Aquí muestro una imagen hecha hace ya 4 años, que combina esa tricromía (amarillo, azul, rojo) en un tema clásico: una "Última Cena" llena de alusiones a su país y a su ciudad natal. Muy original en su realización, que se suma a la misma composición que imita a la famosa Cena de Leonardo da Vinci, que curiosamente también he reseñado acá en dos ocasiones. Esta publicación de hoy de alguna manera se relaciona con el fútbol -Olivares es fanático de este deporte-, que está en plena actualidad con la final del Mundial de Fútbol Rusia 2018. (ver https://ciberestetica.blogspot.com/2014/11/la-cena-de-da-vinci-en-el-siglo-xxi.html y https://ciberestetica.blogspot.com/2014/04/sobre-la-ultima-cena.html).
jueves, 12 de julio de 2018
Proposición y signo, según Wittgenstein
En su Tractatus logico-philosophicus (de 1921), entre las muchas cosas que aborda el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), está la del concepto de proposición y su relación con los signos. Para él, una proposición se define como aquél hecho que aspira a dar una descripción verdadera de la realidad. Son modelos de la realidad, de ahí que el rasgo principal de las proposiciones y del lenguaje sea el aspecto descriptivo, y por lo tanto su pretensión de verdad: “La proposición es una función de verdad de la proposición elemental. (La proposición elemental es una función de verdad de sí misma)". El conjunto de proposiciones verdaderas (el lenguaje) representa el mundo. Las proposiciones complejas representan los hechos complejos y las atómicas o elementales los hechos atómicos o estados de cosas. Esta relación con el lenguaje implica una relación con los símbolos y, en particular, con el signo.
En el libro, en su aforismo 4.5, señala: "Parece posible ahora dar forma más general de la proposición, esto es: dar una descripción de las proposiciones de un lenguaje de signos cualquiera, de tal manera que todo posible sentido pueda expresarse mediante un símbolo que case con la descripción, y que todo símbolo que case con la descripción pueda expresar un sentido, siempre que los significados de los nombres se escojan de la manera adecuada". Así, las proposiciones elementales constan de nombres y de relaciones, gracias a los cuales pueden referirse a objetos y expresar propiedades o relaciones respectivamente.
En el libro, en su aforismo 4.5, señala: "Parece posible ahora dar forma más general de la proposición, esto es: dar una descripción de las proposiciones de un lenguaje de signos cualquiera, de tal manera que todo posible sentido pueda expresarse mediante un símbolo que case con la descripción, y que todo símbolo que case con la descripción pueda expresar un sentido, siempre que los significados de los nombres se escojan de la manera adecuada". Así, las proposiciones elementales constan de nombres y de relaciones, gracias a los cuales pueden referirse a objetos y expresar propiedades o relaciones respectivamente.
miércoles, 11 de julio de 2018
Códigos y tipos de codificación (y 4)
Como conclusión de los post anteriores, sobre el tema de los códigos y la comunicación, veremos otra aproximación a una forma de entender sus clasificaciones, según dos tipos de parámetros: los que corresponden a la codificación en sí y los que corresponden a los públicos a los que van dirigidos.
En el primer caso, tenemos códigos elaborados y códigos restringidos. Dado que un código es un sistema de organización de signos, cuando la elaboración de ese sistema es compleja, es decir, exige un conocimiento especial, tenemos códigos elaborados. Son aquellos que exigen verbalizaciones o representaciones abstractas, generalizaciones, conceptos ausentes. Los códigos restringidos, por contraparte, es más simple, son más bien indicativos y presenciales. Tienen a ser códigos redundantes, y los signos cumplen funciones fáticas referenciales. Curiosamente, el código restringido está orientado hacia las relaciones sociales, en tanto el código elaborado se enfoca haca el individuo, su conocimiento y su precisión. Los restringidos dependen de la experiencia cultural, en tanto los elaborados dependen de la educación formal y del entrenamiento, deben ser aprendidos.
En el segundo caso, tenemos códigos de banda ancha y códigos de banda estrecha. Aquí nos referimos a los públicos a los que esas codificaciones atañen. Se aplica a la naturaleza de la audiencia. Uno de banda ancha es aquel que comparten los miembros de una audiencia masiva. Se relaciona con la heterogeneidad. Uno de banda estrecha, por el contrario, está destinado a una audiencia específica que a menudo se define por intereses y condiciones. Los códigos de banda ancha suelen relacionarse con los restringidos: son sencillos, fáciles, no requieren especialización. Los de banda estrecha, con los elaborados: exigen aprendizaje, conocimiento y convención compartida del sentido de lo signos.
Todos los códigos se basan en lo común, es decir, en los acuerdos entre los usuarios, sólo que los hay, como hemos visto, de muchas formas y alcances. El uso es una de las claves para afirmar las características de un sistema, y como hemos visto, en la codificación hay muchas y muy interesantes variantes.
En el primer caso, tenemos códigos elaborados y códigos restringidos. Dado que un código es un sistema de organización de signos, cuando la elaboración de ese sistema es compleja, es decir, exige un conocimiento especial, tenemos códigos elaborados. Son aquellos que exigen verbalizaciones o representaciones abstractas, generalizaciones, conceptos ausentes. Los códigos restringidos, por contraparte, es más simple, son más bien indicativos y presenciales. Tienen a ser códigos redundantes, y los signos cumplen funciones fáticas referenciales. Curiosamente, el código restringido está orientado hacia las relaciones sociales, en tanto el código elaborado se enfoca haca el individuo, su conocimiento y su precisión. Los restringidos dependen de la experiencia cultural, en tanto los elaborados dependen de la educación formal y del entrenamiento, deben ser aprendidos.
En el segundo caso, tenemos códigos de banda ancha y códigos de banda estrecha. Aquí nos referimos a los públicos a los que esas codificaciones atañen. Se aplica a la naturaleza de la audiencia. Uno de banda ancha es aquel que comparten los miembros de una audiencia masiva. Se relaciona con la heterogeneidad. Uno de banda estrecha, por el contrario, está destinado a una audiencia específica que a menudo se define por intereses y condiciones. Los códigos de banda ancha suelen relacionarse con los restringidos: son sencillos, fáciles, no requieren especialización. Los de banda estrecha, con los elaborados: exigen aprendizaje, conocimiento y convención compartida del sentido de lo signos.
Todos los códigos se basan en lo común, es decir, en los acuerdos entre los usuarios, sólo que los hay, como hemos visto, de muchas formas y alcances. El uso es una de las claves para afirmar las características de un sistema, y como hemos visto, en la codificación hay muchas y muy interesantes variantes.
martes, 10 de julio de 2018
Códigos y tipos de codificación (3)
En las dos publicaciones anteriores he tratado el tema del código y los signos, desde el ámbito de la significación. Aquí voy a describir los sistemas de codificación según algunas de sus características: analógicos-digitales y presenciales-ausentes.
La primera caracterización tiene dos términos que acá son usados con una acepción un poco distinta al que se acostumbra en el ciberespacio. Un código digital es aquel cuyas unidades (tanto significantes como significados) están claramente separadas. Un código analógico es el que trabaja en una escala continua. El reloj es un buen ejemplo: el digital separa un minuto del siguiente (incluso los segundos), de manera específica; el analógico tiene una escala continua, y sólo poniendo marcas en su cara podemos leer las cantidades (horas y minutos, y difícilmente los segundos). Los códigos digitales tienen unidades fácilmente distinguibles y están formados por cantidades discretas. Son arbitrarios y en principio de notación sencilla. los códigos analógicos están formados por cantidades continuas, tal como se presentan las cosas en la naturaleza. Las categorizaciones analógicas suelen ser, en consecuencia, borrosas: las etapas de la vida, las partes de una receta, las partes de una danza. Aún así, hay una codificación.
Otra forma de codificación, distingue entre las presenciales y las ausentes. La primera es aquella que comunica "en presencia": son los indicios, las señales, que no pueden representar otra cosa que lo que ellos mismos codifican. Provienen o bien de una convención unívoca o de una indicación: si hay humo, hay (o hubo) fuego. Por su parte, la ausente es aquella que otorga significados por acuerdo y que funcionan en ausencia del comunicador. Son representativos, como las palabras y los textos, las imágenes y los íconos. Son los de mayor uso y aplicación. Otras formas de análisis de codificación se explicarán en la siguiente publicación.
La primera caracterización tiene dos términos que acá son usados con una acepción un poco distinta al que se acostumbra en el ciberespacio. Un código digital es aquel cuyas unidades (tanto significantes como significados) están claramente separadas. Un código analógico es el que trabaja en una escala continua. El reloj es un buen ejemplo: el digital separa un minuto del siguiente (incluso los segundos), de manera específica; el analógico tiene una escala continua, y sólo poniendo marcas en su cara podemos leer las cantidades (horas y minutos, y difícilmente los segundos). Los códigos digitales tienen unidades fácilmente distinguibles y están formados por cantidades discretas. Son arbitrarios y en principio de notación sencilla. los códigos analógicos están formados por cantidades continuas, tal como se presentan las cosas en la naturaleza. Las categorizaciones analógicas suelen ser, en consecuencia, borrosas: las etapas de la vida, las partes de una receta, las partes de una danza. Aún así, hay una codificación.
Otra forma de codificación, distingue entre las presenciales y las ausentes. La primera es aquella que comunica "en presencia": son los indicios, las señales, que no pueden representar otra cosa que lo que ellos mismos codifican. Provienen o bien de una convención unívoca o de una indicación: si hay humo, hay (o hubo) fuego. Por su parte, la ausente es aquella que otorga significados por acuerdo y que funcionan en ausencia del comunicador. Son representativos, como las palabras y los textos, las imágenes y los íconos. Son los de mayor uso y aplicación. Otras formas de análisis de codificación se explicarán en la siguiente publicación.
lunes, 9 de julio de 2018
Códigos y tipos de codificación (2)
Para la comunicación, la ciencia, el arte y muchas formas de interacción humana, los códigos y la codificación son fundamentales. Como se vió en la publicación de ayer, todo sistema de organización de signos que surja de acuerdos propios para cualquier grupo de interés, resulta en un código. Si se entiende como significado al valor que un signo tiene en función de objeto y la idea que representa, tenemos que los códigos son sistemas de significación. Ahora bien, estos mecanismos de estructuración tienen algunas características evidentes. Estas son:
a) Todos los códigos tienen unidades de significación que pueden ser combinadas. Cifras, letras, palabras, símbolos. Su organización es lo que se conoce como dimensión sintagmática.
b) Todos los códigos expresan un significado, y cada signo se refiere, de alguna manera a algo diferente de ellos mismos. La palabra CASA no es una casa.
c) Todos los códigos dependen de un acuerdo entre sus usuarios y los antecedentes culturales compartidos. Los códigos y la cultura se interrelacionan de manera dinámica.
d) Todos los códigos cumplen una función social o comunicativa identificable: los hay para distintas disciplinas y áreas del conocimiento.
e) Todos los códigos pueden ser transmitidos a través de medios o canales de comunicación y pueden ser guardados o archivados.
Se entiende que este concepto de codificación aquí especificado en sus rasgos, no tiene que ver con aquello que también se conoce como códigos de comportamiento: códigos legales, de buen comportamiento, de reglas deportivas o de costumbres. En la siguiente publicación, veremos una clasificación de los signos según su uso, su mediación y su elaboración, en el campo de las significaciones.
a) Todos los códigos tienen unidades de significación que pueden ser combinadas. Cifras, letras, palabras, símbolos. Su organización es lo que se conoce como dimensión sintagmática.
b) Todos los códigos expresan un significado, y cada signo se refiere, de alguna manera a algo diferente de ellos mismos. La palabra CASA no es una casa.
c) Todos los códigos dependen de un acuerdo entre sus usuarios y los antecedentes culturales compartidos. Los códigos y la cultura se interrelacionan de manera dinámica.
d) Todos los códigos cumplen una función social o comunicativa identificable: los hay para distintas disciplinas y áreas del conocimiento.
e) Todos los códigos pueden ser transmitidos a través de medios o canales de comunicación y pueden ser guardados o archivados.
Se entiende que este concepto de codificación aquí especificado en sus rasgos, no tiene que ver con aquello que también se conoce como códigos de comportamiento: códigos legales, de buen comportamiento, de reglas deportivas o de costumbres. En la siguiente publicación, veremos una clasificación de los signos según su uso, su mediación y su elaboración, en el campo de las significaciones.
domingo, 8 de julio de 2018
Códigos y tipos de codificación (1)
En la comunicación y en casi toda expresión de la vida social, los códigos están presentes y guían nuestra interrelación e interlocución. Este es un punto que ya he tratado en este blog, y que siempre es interesante abordar de nuevo. Hay que distinguir entre códigos de significación, que son los que describiré en las próximas publicaciones, y códigos de comportamiento, como lo serían las leyes, las normas o las reglas de todo tipo. Los códigos de significación están ligados al concepto de signo, que es una noción básica en el campo de la comunicación y la sociedad.
Partiendo de un concepto genérico de SIGNO, que es toda aquella "cosa" que está en lugar de otra, y conviene algo para alguien, quien es capaz de interpretarla y comprenderla, por la vía del sentido o de la asimilación, se establece que el CÓDIGO es un sistema de organización de signos, que surge de reglas, prácticas, convenciones o formas de uso, y que es aceptado por grupos sociales o miembros de comunidades, que comparten esos acuerdos para su interlocución o interrelación.
El código es aquel mecanismo de elaboración sistemática, que regula los signos (y sus derivados, como señales, índices, íconos o símbolos) y permite formar mensajes para que sean comprendidos por aquellos que conocen las convenciones que le formulan. La idea de código es fundamental en el campo de la semiótica, que es la disciplina que estudia los signos y sus facetas. Las formas de crear y establecer códigos son variadas, y dependen del campo del conocimiento y de la comunicación al que se refieran o apliquen. En este caso se trata de un sistema de significaciones, entendiendo la significación como el valor del signo en su uso. En general, los códigos tienen, en este campo, una serie de rasgos comunes, así como diversos tipos de generación, que son los que explicaré en los siguientes posts.
Partiendo de un concepto genérico de SIGNO, que es toda aquella "cosa" que está en lugar de otra, y conviene algo para alguien, quien es capaz de interpretarla y comprenderla, por la vía del sentido o de la asimilación, se establece que el CÓDIGO es un sistema de organización de signos, que surge de reglas, prácticas, convenciones o formas de uso, y que es aceptado por grupos sociales o miembros de comunidades, que comparten esos acuerdos para su interlocución o interrelación.
El código es aquel mecanismo de elaboración sistemática, que regula los signos (y sus derivados, como señales, índices, íconos o símbolos) y permite formar mensajes para que sean comprendidos por aquellos que conocen las convenciones que le formulan. La idea de código es fundamental en el campo de la semiótica, que es la disciplina que estudia los signos y sus facetas. Las formas de crear y establecer códigos son variadas, y dependen del campo del conocimiento y de la comunicación al que se refieran o apliquen. En este caso se trata de un sistema de significaciones, entendiendo la significación como el valor del signo en su uso. En general, los códigos tienen, en este campo, una serie de rasgos comunes, así como diversos tipos de generación, que son los que explicaré en los siguientes posts.
sábado, 7 de julio de 2018
Paz y amor en GIF
Aquí un colorido GIF animado (siglas en inglés de Graphics Interchange Format, un formato de compresión de imagen limitado a 256 colores) con el emblema de los años 1960 de Paz y Amor. Un homenaje al estilo Hippie.
jueves, 5 de julio de 2018
Cibernántropo
Hacia 1970, el sociólogo y filósofo marxista francés, Henri Lefebvre (1901-1991), publicó un libro interesante y polémico titulado Hacia el Cibernántropo, que es una crítica a la tecnología desde el punto de vista de la deshumanización y la alienación. Si bien él ha trabajado primordialmente el tema de la ciudad, el espacio público y la comunidad como asunto social, creador de relaciones y conflictos (lo urbano y lo rural), en este texto trabaja los problemas que la tecnocracia le traen al hombre, que termina siendo dependiente y esclavo de los adminículos y artefactos que le rodean y finalmente le gobiernan y agobian.
El cibernántropo vive rodeado de aparatos tecnológicos, se informa, se comunica, actúa y adquiere un estatus social privilegiado a través de ellos. Esto le provoca lo que él supone una autosatisfacción. Al cibernantropo no le preocupa depender de la tecnología pues lo considera normal para poder responder a los retos del siglo XX (y naturalmente a los del siglo actual). Esto es, según Lefebvre, una catástrofe, porque el ser humano termina siendo gobernado por las intrigas cibernéticas, por los botones electrónicos y por los mecanismos digitales. Este hombre será una criatura pasiva, que no toma decisiones sino que se deja afectar por lo que las máquinas y sus medios le impongan.
Esas condiciones se ligan al desarrollo de una forma construcción de espacio citadino conocido como ciberciudad, donde la tecnología regula el curso de la vida urbana. Hay en día se amplía ese ámbito por la presencia abrumadora de la internet de la cosas y del ciberespacio, que dominan todo el panorama social actual.
Finalmente el hombre termina siendo un consumidor de tecnología que vive supeditado a ella; por eso, hay que, según Lefebvre, luchar contra ese sometimiento, contra esa alienación programática. Salvar al hombre del futuro pasa por rescatarlo hoy de esa abrumadora dependencia. El Cibernántropo es el hombre que vive por y para la tecnología, cosa que aprovechan los medios masivos de comunicación y los entes sociales dominantes, para hacer que la gente acepte imposiciones a nombre de, justamente, ese futuro. Esas ideas, formuladas hace cerca de 50 años, no parecen haber cambiado, aunque no podemos asegurar tampoco las consecuencias. Y tampoco parece que hayamos hallado las respuestas a esta propuesta.
El cibernántropo vive rodeado de aparatos tecnológicos, se informa, se comunica, actúa y adquiere un estatus social privilegiado a través de ellos. Esto le provoca lo que él supone una autosatisfacción. Al cibernantropo no le preocupa depender de la tecnología pues lo considera normal para poder responder a los retos del siglo XX (y naturalmente a los del siglo actual). Esto es, según Lefebvre, una catástrofe, porque el ser humano termina siendo gobernado por las intrigas cibernéticas, por los botones electrónicos y por los mecanismos digitales. Este hombre será una criatura pasiva, que no toma decisiones sino que se deja afectar por lo que las máquinas y sus medios le impongan.
Esas condiciones se ligan al desarrollo de una forma construcción de espacio citadino conocido como ciberciudad, donde la tecnología regula el curso de la vida urbana. Hay en día se amplía ese ámbito por la presencia abrumadora de la internet de la cosas y del ciberespacio, que dominan todo el panorama social actual.
Finalmente el hombre termina siendo un consumidor de tecnología que vive supeditado a ella; por eso, hay que, según Lefebvre, luchar contra ese sometimiento, contra esa alienación programática. Salvar al hombre del futuro pasa por rescatarlo hoy de esa abrumadora dependencia. El Cibernántropo es el hombre que vive por y para la tecnología, cosa que aprovechan los medios masivos de comunicación y los entes sociales dominantes, para hacer que la gente acepte imposiciones a nombre de, justamente, ese futuro. Esas ideas, formuladas hace cerca de 50 años, no parecen haber cambiado, aunque no podemos asegurar tampoco las consecuencias. Y tampoco parece que hayamos hallado las respuestas a esta propuesta.
miércoles, 4 de julio de 2018
El tiempo presente, según San Agustín
"No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos".
SAN AGUSTÍN (354-430), filósofo, obispo de Hipona y uno de los pensadores más notables de la Iglesia católica.
SAN AGUSTÍN (354-430), filósofo, obispo de Hipona y uno de los pensadores más notables de la Iglesia católica.
lunes, 2 de julio de 2018
Cultura postalfabética
Uno de los postulados que se derivan de las ideas de Marshall McLuhan, es lo que el profesor italiano Gianpiero Gamaleri llama "cultura postalfabética". Es la cultura del mundo mediático contemporáneo. A lo que se refiere esto no es a que no usemos el alfabeto y estemos en un período iletrado, sino que la tecnología de los medios ha cambiado el modo en que entendemos los mensajes, desde su percepción a su lectura. McLuhan dijo que la imprenta de Gutenberg hizo el cambio de la cultura oral, auditiva, a la cultura verbal visual, de la lectura, y ahora los nuevos medios hacen que las sociedades pasen de la lectura alfabética a la lectura de la imagen.
Esas afirmaciones hechas entre la década de 1960 y la de 1980, se extrapolan a la realidad comunicacional actual, y confirma la idea de que vivimos en una cultura postalfabética. Es un tema ya no de sensorialidad sino de mentalidad. La vista domina a los demás sentidos en el mundo de la modernidad alfabética, pero en el espacio de la multimodalidad y la multimedialidad la estructuración de los sentidos cambia. Ya no es sólo oral, ya no es sólo visual, ahora es multisensorial. Este nuevo espectro sensorio supera la lectura directa, para manejar un universo de desmaterialización y materialización sensible. La palabra escrita ahora es simultáneamente oída; el texto hablado es visto. La imagen es mirada pero también leída. La experiencia ahora va más allá.
La participación, la interacción, la interlocución hace de los medios digitales un factor de diferentes dominios. Dice Gamaleri: ""pasamos de la cultura oral a la mentalidad alfabética; del acontecimiento de la imprenta al actual delinearse de una cultura postalfabética". Primero el cine, luego la televisión, ahora la internet, todos estos medios han ido arropando a la imprenta de tipos móviles como gran soporte comunicacional. La radio y el sonido, terminan sumándose a la generación de este sensorio, que sin acabar con la alfabetidad, la ha transformado en una nueva forma de leer. Son los procesos mediales del ciberespacio.
Esas afirmaciones hechas entre la década de 1960 y la de 1980, se extrapolan a la realidad comunicacional actual, y confirma la idea de que vivimos en una cultura postalfabética. Es un tema ya no de sensorialidad sino de mentalidad. La vista domina a los demás sentidos en el mundo de la modernidad alfabética, pero en el espacio de la multimodalidad y la multimedialidad la estructuración de los sentidos cambia. Ya no es sólo oral, ya no es sólo visual, ahora es multisensorial. Este nuevo espectro sensorio supera la lectura directa, para manejar un universo de desmaterialización y materialización sensible. La palabra escrita ahora es simultáneamente oída; el texto hablado es visto. La imagen es mirada pero también leída. La experiencia ahora va más allá.
La participación, la interacción, la interlocución hace de los medios digitales un factor de diferentes dominios. Dice Gamaleri: ""pasamos de la cultura oral a la mentalidad alfabética; del acontecimiento de la imprenta al actual delinearse de una cultura postalfabética". Primero el cine, luego la televisión, ahora la internet, todos estos medios han ido arropando a la imprenta de tipos móviles como gran soporte comunicacional. La radio y el sonido, terminan sumándose a la generación de este sensorio, que sin acabar con la alfabetidad, la ha transformado en una nueva forma de leer. Son los procesos mediales del ciberespacio.
domingo, 1 de julio de 2018
Museos del futuro
El director de la TATE Gallery de Londres por casi 30 años, Nicholas Serota, es una persona muy reconocida en el mundo del arte contemporáneo. Señala, con su experiencia, que los nuevos museos se tienen que diferenciar de los tradicionales, para adaptarse a las nuevas formas de arte que se presentan hoy día. “El concepto de museo se encuentra en constante evolución, impulsada por una combinación de visión curatorial, innovación artística y demandas de los nuevos públicos”, afirma.
Los museos deben ser más populares, piensa, porque no pueden permitirse el lujo de ser exclusivamente un lugar de retiro de la sociedad. “Es fácil ser cínico sobre el impacto de la cafetería, el restaurante o la tienda como espacios de la cultura en los museos, pero este tipo de instalaciones han hecho museos menos desalentadores, más acogedores y más abiertos a los visitantes en general. Sin embargo, esta democratización del espacio museístico debería ir más allá de las oportunidades de adquirir o consumir”, añade.
Un gran reto para los museos que vienen es entender que los espacios se han de adaptar a las necesidades de los artistas y no al revés. El objetivo es ampliar la participación más activa con el público. El ex director de la TATE señala que todo cambió cuando se invitó a los espectadores a dejar de ser tales, cuando desde el museo se quiso intercambiar puntos de vista y participar de las plataformas digitales. Aquí ya hay un gran cambio.
El gran desafío es reconocer que el museo no es simplemente un lugar para la observación, la instrucción y la experiencia, sino que también lo es para el desarrollo personal y el aprendizaje a través de la participación. "Buscamos reflexionar sobre nuestra identidad, en nuestras relaciones con los demás y con el mundo. Por eso el museo es más como un laboratorio o una universidad", concluye. El reto está allí.
Los museos deben ser más populares, piensa, porque no pueden permitirse el lujo de ser exclusivamente un lugar de retiro de la sociedad. “Es fácil ser cínico sobre el impacto de la cafetería, el restaurante o la tienda como espacios de la cultura en los museos, pero este tipo de instalaciones han hecho museos menos desalentadores, más acogedores y más abiertos a los visitantes en general. Sin embargo, esta democratización del espacio museístico debería ir más allá de las oportunidades de adquirir o consumir”, añade.
Un gran reto para los museos que vienen es entender que los espacios se han de adaptar a las necesidades de los artistas y no al revés. El objetivo es ampliar la participación más activa con el público. El ex director de la TATE señala que todo cambió cuando se invitó a los espectadores a dejar de ser tales, cuando desde el museo se quiso intercambiar puntos de vista y participar de las plataformas digitales. Aquí ya hay un gran cambio.
El gran desafío es reconocer que el museo no es simplemente un lugar para la observación, la instrucción y la experiencia, sino que también lo es para el desarrollo personal y el aprendizaje a través de la participación. "Buscamos reflexionar sobre nuestra identidad, en nuestras relaciones con los demás y con el mundo. Por eso el museo es más como un laboratorio o una universidad", concluye. El reto está allí.
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