El tema de la Industria Cultural y la Cultura de masas, concepto desarrollado por los filósofos de la Escuela de Frankfurt a mediados del siglo XX (principalmente por Theodor Adorno y Max Horkheimer) ya lo he tocado varias veces en este blog. Pero hay otras aproximaciones a estos conceptos abordados por otros pensadores durante las décadas de 1960 a 1990. Por ejemplo, Edgar Morin tiene una visión la industria cultural como conjunto de mecanismos y operaciones a través de los cuales la creación se transforma en producción. Esto también afecta el enfoque de la estética de los fenómenos artísticos como manifestación del arte como producto.
Según Theodor Adorno, y contra toda estética idealista, el arte cambia su autonomía en un movimiento que lo separa de la ritualización, lo hace mercancía y lo aleja de la vida. El arte se incorpora al mercado como bien cultural pero adecuándose a la necesidad de integración. Lo que del arte quedará ahí ya no será, entonces, más que un cascarón: el estilo; es decir, la coherencia puramente estética que se agota en la imitación. Y esa forma de arte es la que ofrece la industria cultural. La identificación de la fórmula y su repetición.
Esta es una forma muy restrictiva de entender el concepto de estilo. El francés Michel de Certeau señala, por otro lado, que el estilo es el esquema de operaciones, las formas de las acciones, las maneras de intercambio que identifican elementos de cultura en un lugar social. Pierre Bourdeau dijo que lo que separa los objetos estéticos de los técnicos es la intención, y además la intención del autor y del espectador son las que resultan del lugar y momento histórico. Pero el estilo es el que define esa forma estética.
El término "estilo" hace referencia a las características identitarias de un objeto, acción o trabajo, y en el campo de la cultura tiene que ver también con expresiones de vida. La industria cultural, cuya definición no es univalente, define formas y estilos, pero además, hay estilo que permiten identificar movimientos artísticos, autores, manifestaciones culturales, aún dentro de la producción masiva. Por lo tanto se puede seguir asociando la estética al estilo, cuidando solo el origen del contenido que se presenta, más allá de su construcción funcional.
Discusión y argumentación acerca de la definición y pertinencia del concepto de Estética Digital y sus implicaciones en la comunicación, arte y cultura.
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jueves, 2 de febrero de 2017
martes, 22 de marzo de 2011
Pensamiento de Theodor Adorno
"La contradicción entre lo hecho y lo existente es el elemento vital del arte y engloba la ley de su desarrollo, mas también es su miseria: al seguir, aun de forma mediada, el esquema previamente existente de la producción material y tener que "hacer" sus objetos, no puede eludir, en tanto que se asemeja a ella, la cuestión del para qué, cuya negación precisamente constituye su finalidad".
Theodor Adorno
Teoría Estética, 1969
Theodor Adorno
Teoría Estética, 1969
jueves, 10 de marzo de 2011
Sobre el gusto
"El gusto es la capacidad de equilibrar en el arte la contradicción entre lo hecho y la apariencia de lo inacabado; pero las verdaderas obras de arte, jamás acordes con el gusto, son las que acentúan al máximo aquella contradicción y llegan a ser lo que son pereciendo en ella."
Theodor Adorno.
(1903-1969)
Theodor Adorno.
(1903-1969)
viernes, 4 de marzo de 2011
Teoría Estética según Adorno (1)
Uno de los pensadores críticos más notables del mediados del siglo XX es el filósofo alemán Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno (1903-1969), el que sea probablemente el máximo exponente del pensamiento marxista de la llamada Escuela de Frankfurt. Esta escuela de pensamiento, en la que trabajó con Max Horkheimer, se enmarcó en una corriente de izquierda analítica y racionalista, que durante los años 1960 replanteó muchos conceptos marxistas y formuló un análisis dialéctico de la realidad social de la post-guerra. Esta frase es significativa: "Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, se hunde en un nuevo género de barbarie". Así expresa Adorno junto a Horkheimer el espíritu de su teoría, en la que cuestionan las posiciones filosóficas ontológicas del mundo occidental del siglo XX, en el libro "Dialéctica de la Ilustración", de 1947.
Entre los varios aspectos socioculturales que Adorno aborda, está el de la estética como expresión de la sociedad de consumo característica del capitalismo. Esto como consecuencia de dos planteamientos claves, que son la idea de "Industria Cultural" y "Sociedad de Masas", lo que trae como consecuencia una "Cultura de Masas". La propuesta intelectual de Adorno está basada en la toma de conciencia de la situación de las masas y la denuncia de la apariencia de libertad de la sociedad de consumo, esto es, del espejismo que produce la cultura cosificada, fomentada por la que describe como industria cultural, que promueve una cultura de masas. Estos productos culturales y el desarrollo tecnológico deshumanizado son los ingredientes que contribuyen a la desideologización de la sociedad. Las industrias culturales reducen la circulación del conocimiento a través de los espacios de ocio, que dan "demasiado poco y demasiado malo".
Es en este sentido que enfoca entonces sus planteamientos estétcios, basado en la idea de masificación y cosificación del arte, que al ser producto de producción y reproducción industrial pierde todo su valor intrínseco. Naturalmente estudia el valor y la trascendencia del arte históricamente, y cómo la relevancia de la obra artística cambia y se transforma con el tiempo, según las sociedades que lo realizan y las que lo consumen. Dice Adorno: "Lo que alguna vez fue verdad en una obra de arte y ha sido negado por el curso de la historia, puede abrirse de nuevo cuando cambien las circunstancias por las que aquella verdad tuvo que ser cancelada: tan profundamente están relacionadas verdad estética e historia." Su libro "Teoría Estética" de 1968 comienza con una frase muy conocida: "Ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente: ni en él mismo, ni en su relación con la totalidad, ni siquiera en su derecho a la existencia. El arte todo se ha hecho posible, se ha franqueado la puerta a la infinitud y la reflexión tiene que enfrentarse con ello." Sobre estas ideas hay mucho aún qué discutir, tan importante es su aporte al conocimiento de la estética contemporánea.
Entre los varios aspectos socioculturales que Adorno aborda, está el de la estética como expresión de la sociedad de consumo característica del capitalismo. Esto como consecuencia de dos planteamientos claves, que son la idea de "Industria Cultural" y "Sociedad de Masas", lo que trae como consecuencia una "Cultura de Masas". La propuesta intelectual de Adorno está basada en la toma de conciencia de la situación de las masas y la denuncia de la apariencia de libertad de la sociedad de consumo, esto es, del espejismo que produce la cultura cosificada, fomentada por la que describe como industria cultural, que promueve una cultura de masas. Estos productos culturales y el desarrollo tecnológico deshumanizado son los ingredientes que contribuyen a la desideologización de la sociedad. Las industrias culturales reducen la circulación del conocimiento a través de los espacios de ocio, que dan "demasiado poco y demasiado malo".
Es en este sentido que enfoca entonces sus planteamientos estétcios, basado en la idea de masificación y cosificación del arte, que al ser producto de producción y reproducción industrial pierde todo su valor intrínseco. Naturalmente estudia el valor y la trascendencia del arte históricamente, y cómo la relevancia de la obra artística cambia y se transforma con el tiempo, según las sociedades que lo realizan y las que lo consumen. Dice Adorno: "Lo que alguna vez fue verdad en una obra de arte y ha sido negado por el curso de la historia, puede abrirse de nuevo cuando cambien las circunstancias por las que aquella verdad tuvo que ser cancelada: tan profundamente están relacionadas verdad estética e historia." Su libro "Teoría Estética" de 1968 comienza con una frase muy conocida: "Ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente: ni en él mismo, ni en su relación con la totalidad, ni siquiera en su derecho a la existencia. El arte todo se ha hecho posible, se ha franqueado la puerta a la infinitud y la reflexión tiene que enfrentarse con ello." Sobre estas ideas hay mucho aún qué discutir, tan importante es su aporte al conocimiento de la estética contemporánea.
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