jueves, 21 de septiembre de 2017

¿A dónde te llevaría el color?

En la publicación de ayer mostré parte del trabajo del ilustrador Arvid Volz. Hoy muestro la serie de videos publicitarios hechos en animación digital, dirigidos por el mismo Volz, para la empresa de pinturas Sherwin-Williams, que lleva como título "¿A dónde te llevaría el color? Viéndola no se necesita más descripción. La base de elaboración de todas las figuras es el catálogo de colores. ¡Muy original!













miércoles, 20 de septiembre de 2017

Imágenes de animales en construcción 3D por Arvid Volz

La elaboración de imágenes novedosas mediante programas digitales se aplica a todas las temáticas. Los paisajes naturales y las figuras de animales son tema recurrente. El ilustrador Arvid Volz, nacido en Alemania pero residente en la actualidad en la ciudad de Nueva York, es uno de esos diseñadores especializados en creación de personajes 3D, que estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Mainz, Alemania y ha desarrollado un estilo de escultura digital que le permite destacar en su campo de trabajo. La serie “Sherwin Williams-Safari”, realizada como parte de una promoción publicitaria, es parte de esa estética. Aquí pongo algunas de sus imágenes, que surgen de un comercial animado. Los animales parecen construidos por partes, como piezas de un catálogo de colores. Una propuesta muy interesante, que tiene varias otras muestras y videos animados. Su portafolio en Behance: https://www.behance.net/arvidvolz










lunes, 18 de septiembre de 2017

Solipsismo

Una idea que tiene que ver con la comunicación, la percepción y la semiótica, y que proviene de la filosofía, es la de Solipsismo. En realidad viene de la metafísica, aquella la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. La palabra solipsismo viene del latín "[ego] solus ipse", que se traduce de forma aproximada como "solamente yo existo", y corresponde a la creencia de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, porque la realidad que aparentemente nos rodea es incognoscible (no se puede conocer) y puede, por lo tanto, no ser más que parte de los estados mentales del propio yo. 

Así, todos los objetos, personas, percepciones y pensamientos que uno experimenta, serían meramente proyecciones de la mente y, por lo tanto, la única cosa de la que podría tener seguridad es de la existencia de sí mismo. Por otra parte, todo lo que un individuo supone que está a su alrededor puede que, para él, de verdad exista, pero todas las personas, excepto él, pueden no tener una conciencia ni alma, y en cambio estar controladas por Dios o una deidad. Este es un concepto muy interesante y bien polémico, porque pone en tela de juicio la realidad misma y su concepción.

En el campo de la comunicación tiene implicaciones semióticas, porque de alguna manera el lenguaje es una forma de construir la realidad, y si la realidad es sólo una construcción mental, el lenguaje lo que hace es solamente reproducir esas emanaciones mentales. Si se cree que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que este es la única realidad tangible, es imposible conocer la realidad objetiva, en caso de que ésta fuera real, de manera consistente, porque todas las experiencias del sujeto son absolutamente privadas e incomunicables. Lo que yo percibo y siento no puede ser compartido con nadie.

Muchos pensadores, desde distintos campos (la filosofía, la ciencia, la matemática, la literatura y la semiótica) han trabajado este concepto, que es, por su formulación, bastante controversial. Curiosamente, la ciencia ficción ha hecho uso varias veces de esta idea, en la que la realidad no existe sino que es una construcción mental propia. ¿Suena Matrix?

sábado, 16 de septiembre de 2017

Una frase de Buda, sobre lo que decimos

"Sean cuales sean las palabras que usamos, deberían ser usadas con cuidado porque la gente que las escuche serán influenciadas para bien o para mal".

Siddartha Gautama "Buda", El Iluminado (S V a.C), filósofo y sabio hindú.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Primeridad, Segundidad, Terceridad

En la publicación anterior me referí a la idea de faneroscopía, que es un método descriptivo que propone el filósofo estadounidense Charles Sanders Peirce para explicar su concepto de Fanerón, que dentro de su aproximación pragmatista a la compresión de lo real, es la presencia mental de lo percibible. Siendo un Fanerón fenómeno que se nos aparece en la mente al ser percibido, su comprensión pasa por el proceso de traducción por los signos. Este proceso implica tres categorías; así los fanerones se dan de tres maneras y un mismo objeto puede participar de las tres categorías: 

Primeridad: es el modo más amplio de Fanerón, el que entiende a las cosas en términos de sensaciones o cualidades generales. Por ejemplo: "lo verde". Esa especie de idea que podamos tener de ese color, pero sin asociarlo directamente a un verde concreto o a una construcción cultural concreta de lo que pueda simbolizar el color verde. A este tipo de Fanerón corresponden las "simples sensaciones de algo," a las que experimentamos pero aún no podemos catalogar de manera concreta. 

Segundidad: es el modo de lo que existe en el aquí y el ahora, lo que se percibe. Por ejemplo: "una luminaria verde". Cuando simplemente percibimos un objeto concreto, o una manifestación específica de algo, estamos en el ámbito de la Segundidad. "Ahí hay una luz verde, en un círculo que forma parte de un objeto con tres luces, que es un rectángulo de tales proporciones y con esas condiciones determinadas". 

Terceridad: es el modo de lo que es norma cultural, de lo que es ley. Por ejemplo: "una luz verde es símbolo de paso seguro", si forma parte de un semáforo. Cuando un Fanerón pertenece a esta categoría, quiere decir que lo experimentamos asociándolo con normativas culturales que lo marcan teniendo un significado y no otro. Para Peirce, la Terceridad es el ámbito de la ley cultural, del hábito, del lenguaje, de las convenciones. 

Estas clasificaciones forman parte de las propuestas triádicas de Peirce, que explican, en mucho, su concepción del mundo, y que sustentan su filosofía y su semiótica, que se estudian como parte importante de los procesos de comunicación.


jueves, 14 de septiembre de 2017

La faneroscopía

En otras publicaciones he hecho referencia al cuerpo filosófico del pensador estadounidense Charles Sanders Peirce, uno de los fundadores de la semiótica como ciencia, y nombré uno de sus muy interesantes conceptos, el de Fanerón -un neologismo, del griego Phaneros, "visible", y en inglés Phaneron-  (ver http://ciberestetica.blogspot.com/2012/07/faneron.html). El estudio de este fenómeno es la "faneroscopía". En unos de sus textos, La base del pragmatismo (de 1905), define Fanerón así:
Propongo emplear el término Fanerón como nombre propio para denotar el contenido total de cualquier consciencia (ya que cualquiera es sustancialmente alguna otra), la suma de todo lo que tenemos en la mente, de algún modo cualquiera sin tener en cuenta su valor cognitivo. Esto es bastante vago: lo dejo así intencionadamente. Sólo señalaré que no limito la referencia a un estado de consciencia instantáneo; puesto que la cláusula "de algún modo cualquiera" incluye la memoria y todo el conocimiento habitual. Probablemente el lector se preguntará por qué no me contenté con alguna expresión ya en uso. La razón es que la falta de cualquier asociación contigua con la nueva palabra la hará más aguda y clara que "una moneda usada".
Faneroscopía, por su lado, es el estudio de esos fanerones o fenómenos. Un fenómeno para Peirce es algo tal como aparece a la mente, es decir, algo en tanto existe como capturado/traducido por los signos. Es, visto de manera directa, una cosa significada/interpretada por/para el sujeto. Desde la perspectiva semiótica de Peirce, el mundo no se presenta ante nosotros a través de cosas, sino a través de fanerones. La descripción de estos incluye tres categorías, las conocidas primeridad, segundidad y terceridad, que veremos en la próxima publicación.

Charles Sanders Peirce (1839-1914)

martes, 12 de septiembre de 2017

Comunicación vía Zello

Cosas de la tecnología: en una semana -esta que pasó-, más de 6 millones de personas descargaron la aplicación Zello para prepararse ante la llegada del huracán Irma, con lo se ha convertido en la más descargada en Estados Unidos. Esta es una app gratuita, que funciona como un walkie-talkie con canales diferentes, como en una radio, donde la gente comparte información y mensajes de audio a un grupo o en privado. También pueden enviar fotos.

Su principal característica es que opera con ancho de banda diferente al que normalmente funciona el teléfono, lo cual es útil cuando las llamadas y líneas de teléfono están inhabilitadas o no responden. Pero eso sí, la aplicación requiere conexión a internet, vía wifi o por algún plan de conexión de datos. Lo bueno es que se puede descargar en diferentes sistemas operativos: Apple, Android, Blackberry y Microsoft.

A diferencia de las aplicaciones de mensajería, la gente no tiene que marcar un número o mandar un mensaje de texto para hablar con la gente. En lugar de eso, tienen que presionar el botón central que aparece en la pantalla para hablar a otras personas en tiempo real. Es útil para situaciones de emergencia o de conflictividad. Su versatilidad en momentos complicados le ha valido a Zello ganarse una buena reputación. En 2013, sólo un año después de su creación, miles de usuarios la usaron durante la crisis ucraniana, que se vivió tanto en las calles de Kiev como en la península de Crimea. También fue usada por algunos manifestantes durante los días más álgidos de las protestas en Venezuela, llegando incluso a ser bloqueada temporalmente por el proveedor de internet nacional CANTV, que es del gobierno. Ahora con la temporada de huracanes, su uso ha vuelto a quedar actualizado. 

Aquí el sitio para bajarla: https://zello.com/


lunes, 11 de septiembre de 2017

"El dios", una animación 3D por Konstantin Bronzit

Este es un trabajo de animación digital realizado en el año 2003 por un grupo ruso, encabezado por el director Konstantin Bronzit. Con un diseño gráfico sencillo y contundente, muestra una ingeniosa acción protagonizada por la imagen del dios hindú Shiva. Breve y sorprendente. 


domingo, 10 de septiembre de 2017

Otra frase de Dewey sobre la comunicación

"La sociedad no sólo existe por la comunicación sino que existe en ella. De esta manera la comunicación es dialéctica y reconstruye la experiencia".

John Dewey (1859-1952) Filósofo, psicólogo y profesor estadounidense.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Liu Dao: el colectivo led

Liu Dao es el nombre de un colectivo artístico formado por creadores de distintas nacionalidades, que trabajan en disciplinas diferentes, pero todas ligadas a las tendencias expresivas contemporáneas. Está ubicados en el Island 6 Artes Center, espacio situado en el M50, el distrito por excelencia del arte contemporáneo en la ciudad de Shanghái, en China. El​ nombre Liu Dao significa en chino, justamente, "Isla 6".

Este grupo fue fundado en el año 2006 por el francés Thomas Charveriat, especializado en los nuevos medios artísticos. Él dirige a una serie de artistas versados en muchas disciplinas, por lo que Liu Dao se caracteriza así por la diversidad de formas de producción, entre las cuales destacan el uso de recursos electrónicos y multimediales, pictóricos, fotográficos, y digitales. 


Liu Dao se destaca por hacer uso de la tecnología digital con el objetivo de expresar y mostrar las emociones, los pensamientos y los estados mentales que nacen y se producen en los entornos complejos de las ciudades de hoy, y en especial la ciudad Shanghái actual, ejemplo de este siglo especialmente caracterizado por la información y la tecnología.

Una de las características más notables de las obras de arte de este colectivo es que cuentan con expresiones modernizadas respecto de la técnica convencional, sacando a la luz el tema de la reacción y la contribución a la globalización. Las obras de este grupo demandan de interacción a través de diferentes sensores, dispositivos de control de movimiento, telémetros o sonares, los cuales contribuyen a que los artistas y tecnólogos participen activamente con la cultura. Uno de los elementos más usados son las luces led y sus dispositivos de control, por lo que también son conocidos como el "Colectivo Led". Aquí pongo una muestra de sus obras y la página Web de Liu Dao en Island 6.

http://www.island6.org/LiuDao_info.html









Gracias a Carly Bastidas por los datos de Liu Dao

jueves, 7 de septiembre de 2017

El fantasma en la máquina y la comunicación (y 4)

En las últimas tres publicaciones, hice referencia a la crítica que hace el filósofo británico Gilbert Ryle al postulado formulado por el francés René Descartes que distingue al cuerpo de la mente, entendiéndolos como entes separados. Esta noción resume mucho del pensamiento clásico, que asume al alma como separada del cuerpo físico. Ryle critica esta posición, indicando que la mente es parte del cuerpo, se aloja en el cuerpo, y sin éste no puede existir. Para ser más incisivo, dice que admitir ese dogma mente-cuerpo es admitir que el hombre es una máquina controlada por un espíritu: el fantasma en la máquina.  

Para refutar esta dicotomía, Ryle explica que la teoría cartesiana se basa en un error categorial, consistente en presentar los hechos de la "vida mental" como si pertenecieran a un tipo o categoría lógica (o conjunto de tipos categoriales), cuando en realidad pertenecen a otras formas de materialidad real. En este caso, los procesos mentales se consideran del mismo modo que los procesos físicos. Se concibe la mente como una unidad compleja y organizada, del mismo modo que al cuerpo. Además, se describe en términos de causalidad no mecánica. De modo que, aunque se defendía la diferencia esencial entre la mente y el cuerpo, lo mental se explica en los mismos términos que lo físico: la mente es una cosa, aunque de tipo distinto a las cosas físicas y los procesos mentales son causales, aunque la causalidad mental sea de distinto tipo que la causalidad mecánica.

Uno de los elementos que determina la relación no dicotómica ente mente y cuerpo es la comunicación, bien sea interior o social colectiva. Las personas se comunican y perciben la realidad del mundo en la vida material del cuerpo usando los cinco sentidos, pero la mente no se comunica con otras mentes por ella misma, y sólo podemos echar una mirada cada persona a la suya propia por introspección. Es decir, no es posible, para Descartes, conocer los estados y procesos de otras mentes ajenas a la propia. En cambio, Ryle sostiene que ello no tiene que ver con lo espiritual, puesto que la comunicación es producto de acuerdos y convenciones, percibibles y entendibles a través de procesos físicos.

El pensamiento es una elaboración simbólica, pero que se ubica en un ente físico: el cerebro. Hay una construcción en la conciencia, que está ligada a los procesos mentales en el órgano cerebral. No como un alma o espíritu sino como resultado de un sistema neuronal. Esto también aplica al llamado "libre albedrío", puesto que muchas decisiones son inconscientes, es decir, no racionales, o no libres, ya que se puede saber neuronalmente con segundos de anticipación, qué es lo que va a decidir “concientemente” una persona, incluso antes de que piense que va a tomar tal o cual decisión. Ello aplica a toda forma de comunicación, por lo que, según Gilbert Ryle, no hay tal fantasma en la máquina. Somos uno solo: mente y cuerpo.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

El fantasma en la máquina y la comunicación (3)

Como se vio en las dos publicaciones anteriores, hay un aspecto filosófico en al campo de la comprensión del ente humano que trata de la separación entre el cuerpo y la mente, un postulado que tiene origen en el pensamiento clásico de muchas culturas. El pensador que más claramente marcó esta dicotomía fue René Descartes, con su explicación sistemática del dualismo metafísico entre la mente y el cuerpo, que ha sido desde entonces discutida por el pensamiento occidental. Para Descartes, hay dos sustancias creadas diferentes, el cuerpo y el alma (a la que también denomina "mente"). La esencia del cuerpo es la extensión; mientras la del alma o mente es el pensamiento. El cuerpo es espacial, el alma no tiene extensión. Estas ideas tuvieron mucho peso hasta principios del siglo XX.

En un libro de 1949, El concepto de lo mental, el filósofo británico Gilbert Ryle rebate estas ideas, y señala que la mente es parte del cuerpo, porque está ligada al cerebro, gestor del pensamiento. Creer que la mente es una especie de espíritu inmaterial (como el alma), que controla al cuerpo, es como pensar que se está frente a un fantasma dentro de una máquina. Esta expresión crítica (Ghost in the machine), va a sustentar una serie de planteamientos que contradicen esas ideas cartesianas. El filósofo británico vio que esta concepción deja inexplicada las relaciones naturales entre la mente y el cuerpo. En otras palabras: que mi deseo (un proceso mental y no espacial) de levantar un brazo, produzca que mi brazo se levante (un proceso físico). Por otra parte, según Ryle la teoría socava aquello que pretende explicar. En efecto, por un lado resulta que la teoría se propone para determinar una estructura lógica de los conceptos con los que se describe lo mental y la conducta, puesto que en la vida normal de cualquiera de nosotros utilizamos estos conceptos con regularidad y de forma adecuada. Pero por otro lado, la abstracción y la conceptualización es un fenómeno que si bien se genera en la mente, está ligada a lo real, a lo perceptible y a lo pensable.

Del hecho de que, según Ryle, el dogma del fantasma en la máquina es erróneo en la medida de que parte de un error de categorías (asumir que la mente es un ente independiente del cuerpo), genera algunas consecuencias, como por ejemplo la disolución de la dicotomía mente-cuerpo (o materia), sin caer en contradicciones metafísicas (de tipo materialista o idealista), los cuales son dos puntos de vista que aceptan que o hay mentes o hay cuerpos, aunque no ambos. Es decir, ceden a la dicotomía mente-cuerpo. En este sentido, hay un último elemento que tiene que ver con la comunicación, y que consiste en entender que la tal dualismo no explica la comunicación interna (¿hablo yo conmigo mismo?), ni la conexión entre individuos y sociedades, más allá de lo físico y evidente. Sobre esto trataré en la próxima publicación que concluye este tema.

martes, 5 de septiembre de 2017

El fantasma en la máquina y la comunicación (2)

Hacia mediados del siglo XVII, René Descartes postuló, entre tantas de sus propuestas filosóficas, la idea de que la mente y el cuerpo son entes separados, y que el pensamiento sólo existe en el tiempo, sin ocupar espacio, en tanto el cuerpo humano es un ente físico que no sólo tiene que ver con el tiempo sino con el espacio real. Naturalmente, Descartes resumía lo que muchos pensadores desde la antigüedad creían: que la mente y el alma son cosas que están separadas del cuerpo físico, y actúan en entornos diferentes.

La teoría cartesiana de la dualidad cuerpo-mente (ésta última como sinónimo del alma) explicaba que el cuerpo (res extensa) es finito, requiere espacio y tiempo, y sigue el determinismo natural. Sin embargo, el alma (res cogitans) es incorpórea e intemporal, por lo que presumiblemente es sobrenatural y eterna, y además, es la responsable del libre albedrío humano. Hay así dos tipos de vida para Descartes: la vida material del cuerpo y la espiritual de la mente. La del cuerpo está sujeta a las leyes naturales deterministas: lo que ocurre no puede ser de otra manera (episteme, como apuntaría Aristóteles), mientras que la mente, debe disponer de libre albedrío o voluntad, que es una propiedad imprescindible, necesaria para la mente (alma). Consecuentemente, toda persona posee de forma intuitiva, conocimiento de los datos de su propia conciencia. También se asume que toda persona puede acceder a lo que pasa por su mente, como si lo percibiera, postulando así “un tipo especial de percepción” interna: la introspección.

De esto, el filósofo británico Gilbert Ryle, expone una conclusión que contrasta con el concepto original de Descartes: si esta hipótesis es cierta, solo podemos hacer suposiciones sobre las otras mentes por la vía indirecta de la observación de la conducta corporal, no pudiendo nunca corroborarse aquello que se infiere de los movimientos corporales similares a los de uno, y de ahí a las operaciones mentales similares a las propias. En estas circunstancias, la existencia de otras mentes distintas a la propia parece obvio y no tiene refutación.

Como muestra de la paradoja que significa separar la mente del cuerpo, Ryle acuña entonces las expresión Ghost in the machine: el cuerpo es visto como una máquina y algunas de sus operaciones son controladas por otro fantasma interior, la mente, que es una “máquina espectral”. Este es el fantasma en la máquina. Hay varios argumentos que señalan que esta dicotomía no tiene sentido, y que proviene de fundamentos teológicos o dogmáticos. Uno de ellos tiene que ver con la comunicación, tema que referiré en las siguientes publicaciones.



lunes, 4 de septiembre de 2017

El fantasma en la máquina y la comunicación (1)

El filósofo británico Gilbert Ryle publicó, en 1949, un libro clave en el campo de la psicología y la filosofía: El concepto de lo mental. En esta obra presentaba su teoría de la mente, en la que postuló la tesis según la cual los conceptos utilizados desde la época de Descartes para caracterizar las facultades mentales se seleccionaron de forma errónea. Para referirse a la teoría según la cual “todo ser humano tiene un cuerpo y una mente”, Ryle utiliza en un sentido peyorativo la expresión de “dogma del fantasma en la máquina”. Esta concepción, cuyo precursor principal fue Descartes, era la “doctrina oficial” del pensamiento ilustrado entre el siglo XVII y el XX, es decir, la que aceptaban la mayoría de filósofos, psicólogos y religiosos occidentales.

Este planteamiento cartesiano dice que “todo ser humano tiene un cuerpo y una mente”. Según esta teoría, la mente y el cuerpo son sustancias heterogéneas, diferenciadas. El cuerpo, de naturaleza material, está en el espacio y se rige por las mismas leyes mecánicas que rigen sobre todo cuerpo espacial y, como estos, el comportamiento del cuerpo humano puede ser públicamente observado. La mente, por su parte es insustancial, que no está en el espacio -sólo en el tiempo- y cuyos procesos, por no ser espaciales, no se comportaban conforme a las leyes mecánicas. Como consecuencia de esto, las operaciones mentales son privadas, es decir, solo yo puedo tener conocimiento directo de los estados y procesos de mi propia mente. Ryle afirmó que esta metáfora, lejos de ser obvia, esconde una suposición que distingue entre dos tipos de existencia: existencia física y existencia mental. Los seres físicos se caracterizan, entre otras cosas, por ser espacio-temporales. Por su parte, los seres cuya existencia es mental se caracterizan por estar en el tiempo, pero no en el espacio. 

Esta concepción implica también una forma de comunicación, puesto que se puede derivar una posición acerca del conocimiento de nuestra propia mente y del conocimiento de otras mentes. Por un lado, acerca de nuestra propia mente se deriva de aquí la tesis epistemológica según la cual los estados y procesos mentales no engendran ilusiones ni dan lugar a dudas, en tanto las expresiones físicas son multisémicas. Toda persona posee de forma inmediata conocimiento de los datos de su propia conciencia. También se mantiene, sobre esta base, que toda persona puede acceder a lo que pasa por su mente, como si lo percibiera, postulando así un tipo especial de percepción interna: la introspección. Más no es posible establecer una comunicación de mente a mente, salvo que se acepte la idea de una conexión telepática. Este aspecto trajo muchas controversias, sobre todo en el S. XIX, e influyó en muchas actitudes científicas, y será cuestionada por Ryle con esa frase crítica del "fantasma en la máquina", como veremos en siguientes publicaciones.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Composición fractal


Esta es una composición fractal caótica, realizada con programas de ilustración digital, de libre acceso en la Web. Es muy interesante porque está basada en operaciones aleatorias, de ahí su título de "caótica". 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Escrito por Stanislaw Lem

"Sólo estamos buscando al Hombre. No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos. No sabemos qué hacer con los otros mundos. Un sólo mundo, el nuestro, nos es suficiente; pero no podemos aceptarlo tal y cómo es. Estamos buscando una imagen ideal de nuestro mundo: vamos en una búsqueda de un planeta, una civilización superior a la nuestra pero desarrollada sobre la base de un prototipo de nuestro pasado".

STANISLAW LEM (1939-2006) Escritor, novelista, ensayista y filósofo polaco.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Más de la comunicación por Luhmann

El sociólogo alemán Niklas Luhmann (1927-1998), reconocido por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales, destaca el valor de la comunicación dentro de todas sus propuestas. Sin duda el concepto de comunicación es eje de sus teorías. El no la entiende como una acción humana, como le explica Habermas, ni como un fenómeno tecnológico, al modo de McLuhan, ni un intercambio de información, como lo formula Schramm. Los hombres no pueden comunicar, "solo la comunicación comunica". (ver http://ciberestetica.blogspot.com/2015/07/comunicacion-segun-luhmann.html) 

Según Luhmann, los sistemas sociales emergen siempre que se establezca una relación comunicativa autogenerativa, que delimite sus modos de comunicación y se diferencie así de un entorno ambiental. Por lo tanto, los sistemas sociales no están conformados por hombres ni por acciones, sino por comunicaciones. 
(ver http://ciberestetica.blogspot.com/2015/07/frase-de-luhmann-sobre-sociedad-y.html

La comunicación se produce entonces mediante maneras de comunicación simbólicas y generalizadas, diferentes en cada sistema social, pero comparables entre sí por su carácter estructural. Por ejemplo, el sistema económico opera con el medio dinero, el sistema judicial con validez jurídica, la política con poder, y el sistema verbal con palabras. Estos medios determinan, según Luhmann, la codificación de los sistemas, que reducen su complejidad propia a una forma de código binario: Pago/No-Pago, Legal/Ilegal, Gobierno/Oposición, y así.

La comunicación tiene tres componentes contingentes, puesto que se hace "improbable" en tres aspectos, en relación con el individuo (el ego) y los demás (el alter), en forma de conciencia duplicada:

Es improbable que alter entienda la comunicación de ego. No hay comunicación entre conciencias.
Es improbable que la comunicación llegue a más personas de las que están en la comunicación.
Es improbable que se de una aceptación de selección según expectativas de alter y que ego tome la información para su propia conducta o enlazar futuras comunicaciones.

Como se puede observar, si bien es una propuesta bien urdida, no deja de ser compleja, polémica y contradictoria. Niklas Luhmann sigue siendo un filósofo que debe ser estudiado, y su aporta a la noción de sociedad basada en las comunicaciones, es clave en estos tiempos del ciberespacio y la multimedialidad.