lunes, 29 de abril de 2013

Arte y medios masivos por Eco

"El arte sólo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masas."

Umberto Eco, escritor, semiólogo y filósofo italiano, nacido en 1932

domingo, 28 de abril de 2013

Una de Platón

"Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia".

Platón (427 a.C.-347 a.C.) filósofo griego.


sábado, 27 de abril de 2013

Teledildónica (y 2)

El tema del sexo virtual o del sexo a distancia ha despertado interes desde que se desarrollaron las tecnologías informáticas que permiten la interacción virtual y la comunicación digital. No obstante, los aparatos de Realidad Virtual que debían facilitar esas actividades no se elaboraron comercialmente tal y como se habían pensado.

Mucha de esa tecnología derivó en las consolas de videojuego que conocemos, en especial aquellas que emplean adminículos para imitar la realidad, como raquetas de tenis, guitarras eléctricas, lentes y muchos otros aditamentos más. No obstante, la idea del sexo virtual no se concretó con esos implementos.

La variante vino por el lado de la internet, los sitios web de contenido sexual y los chatrooms con sus micrófonos y cámaras de video digital. Ello sin contacto táctil. Pero recientemente la empresa Durex, que fabrica condones desde hace décadas, desarrolló una ropa interior especial que reacciona con un mando a distancia, que replica de alguna manera las sensaciones dérmicas en los usuarios. Obviamente no es la idea originaria de "teledildónica", pero sí es un paso hacia una nueva conexión sensorial entre usuarios a distancia.

Esta ropa interior llamada "Fundawear" funciona con un sistema vibrador que responde a los mandos que a través de una conexión inalámbrica maneja cada uno de los involucrados. Hay ropa femenina y masculina, con sus respectivos telemandos, que complementados con una presencia vía web, hace que la experiencia sea atractiva. No se puede decir que sea igual al contacto físico real con todas sus implicaciones, pero si produce una sensación que podríamos llamar de "sustitución", un juego que sin duda tiene que ver con la teledildónica.

Aquí el video promocional que muestra este curioso producto, que pronto saldrá a la venta... no sabemos con qué éxito.



viernes, 26 de abril de 2013

Teledildónica (1)

El neologismo "teledildónica" fue acuñado en los años 1990 ("teledildonic" en inglés) para referirse a la práctica del sexo mediante dispositivos digitales, como los implementos de Realidad Virtual.  En principio se concibió como un "futuro posible" dado que ya se estaban desarrollando los artefactos que permitirían interacciones a distancia de manera virtual.

Hacia finales del siglo XX existían lentes para ver en 3D adosados a un casco en la cabeza, que permitía ver y percibir en Realidad Virtual formas y espacios digitalizados en las computadoras. Así mismo alfombras o "pads" que permitían seguir los movimientos y hacerlos "dentro" de la máquina. Electrodos en el cuerpo que transmitían las sensaciones y los llamados "dataglove", guantes interconectados que hacían "sentir" las impresiones táctiles en las manos. Toda una experiencia "sensorial". De esta manera se suponía que dos personas podían tener una forma de "sexo" virtualmente, viéndose, oyéndose y tocándose a distancia. El término "teledildónica" utiliza la palabra "dildo" que en inglés se utiliza para designar los juguetes sexuales que son comunmente usados como sustitutos. Por lo tanto se estaría hablando de "sustituto sexual a distancia" o más bien algo así como juegos sexuales virtuales.   

Un ejemplo famoso en el cine apareció en la película de 1993 "El demoledor" ("Demolition man"), con Wesley Snipes, Sandra Bullock y Silverster Stallone, que ubicada en el futuro (año 2032), mostraba una escena de "intercambio sexual" entre Stallone y la Bullock, que sucedía con electrodos, cascos y sin contacto carnal entre ambos.  Durante esa década se pensó que eso sería posible de manera muy fácil, pero no ha sido así.

Hoy en día esa idea ha cambiado. La tecnología de realidad virtual no tuvo mucho éxito, por lo que sus formas fueron cambiando, y la teledildónica también. Se ha diseñado una "caja negra" que es es un pequeño dispositivo que se conecta al ordenador (mediante cable o de forma inalámbrica por WiFi) y que puede controlar simultáneamente hasta cuatro juguetes para adultos (que han de ser compatibles con el sistema). Lo común es que la caja negra tenga conexiones USB o FireWire, para conectarla mediante cables. En esta forma de teledildónica se tiene el control total sobre la caja de su pareja. En tiempo real, con interacción en ambos lados, totalmente segura y totalmente privada. Al mismo tiempo, también se puede charlar con la pareja mediante texto o videoconferencia.

Pero ésta forma de "conexión virtual sexual" también se está desarrollando de otras maneras, como veremos más adelante. 


jueves, 25 de abril de 2013

Las fantásticas ilustraciones de Julie Dillon

El trabajo de Julie Dillon tiene una originalidad y una frescura que va más allá de la temática (que es principalmente fantástica) y de la técnica. Residenciada en California, esta artista estadounidense ha ilustrado varias historias de ficción, y hecho obras para empresas de juegos de rol, cartas y otros productos gráficos desde hace ya algunos años. Su técnica, a pesar de estar basada en el uso de los programas de dibujo digital, recuerda la vieja tradición pictórica de los cradores de siglos pasados. Su sitio web es http://www.juliedillonart.com y se pueden ver más de sus ilustraciones en http://juliedillon.deviantart.com/.










miércoles, 24 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (y 3)

Los precursores de las teorías estructuralistas de los signos y la comunicación son Ferdinand de Saussure y Charles Sanders Peirce; sus propuestas sobre semiología y semiótica abordan la concepción del signo desde el punto de vista de su estructuración y sus componentes. Durante los últimos cincuenta años estas teorías se han diversificado y combinado con otras posturas filosóficas o psicológicas, como la Gestalt y el neomarxismo.

Uno de los más connotados teóricos de la semiología es el italiano Umberto Eco.  Ya aquí lo hemos nombrado en otras publicaciones (como a Saussure y a Peirce), y considerando su relevancia se le cita siempre que se estudia la semiótica y el estructuralismo, así como a los medios de comunicación. Lo interesante es que su definición de "signo" es una de las sencillas: todo lo que a partir de una convención aceptada previamente, pueda entenderse como alguna cosa que está en lugar de otra. Pero también para Eco no existen signos en abstracto sino sino funciones semióticas, dado que la correspondencia entre significado (el "término") y el significado (el "concepto") se da por la vía de una correlación de entidades (simples o complejas) que estén capacitadas para contraer o desempeñar una función lingüística o comunicativa (lo que se conoce como "funitivo"), aceptadas por las sociedades humanas en cualquier época determinada.

Claro que a Eco se le hacen críticas porque se visión es fuertemente fenomenológica, y al afirmar que todo se puede plantear en términos de signos o de manera nominalista, la visión del universo se queda en el fenómeno y no se toma en cuenta la naturaleza discursiva y de abstracción del conocimiento humano. Manuel Ocampo hace este comentario: "de este modo las cosas no son cognoscibles, inteligibles en sí, porque no están fundadas en el ser ni en la verdad". Ciertamente la interpretación semiológica estructuralista implica también un análisis deconstructivista que observa la realidad desde el punto de vista de su representatividad y no su interpretación. Sin embargo hay aspectos de la semiología que no dejan de considerar el universo sensible como referencia semántica de los signos. Sobre estos aspectos hay muchas visiones que aún hoy dan campo a nuevas e interesantes discusiones.


martes, 23 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (2)

Sin duda hay una relación estrecha entre las ideas estructuralistas sobre la comunicación y los postulados semiológicos y semióticos en relación con el signo y su trascendencia. Muchos filósofos, pensadores y estudiosos de la modernidad y del posmodernismo han trabajado bajo esta concepción. Siendo tantos, vale la pena detenerse en algunos. Ernst Cassirer, filósofo alemán de tendencia neo-kantiana, es de los que aplica la crítica de la razón a la crítica de la cultura, resaltando que para él, el hombre es un "animal simbólico". De esta manera se define al hombre por lo que hace más que por lo que es, dado que más que vivir en un universo físico vivimos en un universo simbólico, constituido por el lenguaje, el arte, los mitos y las religiones. 

Para Cassirer los conceptos no son representaciones de la realidad, sino la estructuración y transformación de la materia exterior en inteligibilidad interior. Es el conocimiento el que "elabora" los objetos. El hombre, entonces debe convertir lo natural en artificial para comprenderlo más allá de lo perceptivo. Más aún, lo que define al ser humano es la artificialidad, vista ésta como sus artefactos, sus construcciones y sus representaciones. Por lo tanto los signos y los símbolos son la base de la humanidad. 

Una de las discípulas de Cassirer, la norteamericana Susanne Langer, afirmó que la clave para la epistemología es el simbolismo. Langer entendía que la investigación filosófica debe centrarse en los símbolos y en toda la simbolización que realizan las actividades humanas en arte, religión, ciencia, y demás manifestaciones humanas. Esto es contrario al idealismo y al empirismo como proceso epistemológico; y distingue entre señales (ya usadas por los animales), signos (unión de significado y significante) y símbolos (usados para hablar acerca de realidades). Por esto no se conocen ni aprenden las cosas sino que se construyen mediante el lenguaje. Tal como lo dijo Kant, entonces, el pensamiento es una representación sensible imaginativa, donde predomina el ver y el construir las ideas. Cada uno ensambla su conocimiento sobre la base de sus propias experiencias, lo cual es una forma de subjetivismo y relativismo.

Estas posiciones no son aceptadas por los filósofos realistas, metafísicos e incluso marxistas, pues según ellos la verdad no se crea sino que existe y es propio de la raza humana entenderla de manera universal. Más planteamientos respecto al ser y al sentido se han desarrollado en la segunda mitad del siglo XX, como veremos más adelante.  


lunes, 22 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (1)

Uno de los elementos más interesantes en la semiología es el enfoque que se le da al signo en función de la comprensión de la realidad y su relación con el ser. La correlación entre lenguaje y mundo ya se analiza desde la civilización griega: Parménides decía que aquello que podemos nombrar es verdadero y Georgias pensaba que la palabra no transmite ideas sino sonidos, por lo que asignamos a esos sonidos un fragmento de la realidad que es imposible de comunicar ciertamente.  Pero el término "signo" proviene del latín signum, que significa "sensible" y también "visible".  

Pocos conceptos comunicacionales tienen tantas interpretaciones como éste. Según un punto de vista estructuralista y semiológico, signo es simplemente algo que está en lugar de otra cosa, por acuerdo o convención común. Un signo expresa algo conocido y permite que otros lo conozcan. esta relación produce la fórmula SIGNIFICADO----SIGNIFICANTE que constituye la base de la semiología. Los teóricos semióticos, por su parte, añaden un tercer elemento (la "tríada" de Peirce): Referente---Significado---Significante. Un signo entonces es un "ente" del que se infiere la presencia de otro "ente", sea este un objeto o un acontecimiento utilizado como referencia de otro objeto o acontecimiento. El signo así se pone en lugar de otra cosa y la representa. Claro, puede haber signos naturales (como los síntomas de una enfermedad, que permiten referir a la misma) y artificiales como las señales o las palabras.

No obstante no todos los teóricos que estudian el signo coinciden en esta definición, puesto que ella implica una ruptura entre la realidad y lo representado. En este caso se indica que no es el signo el que sustituye a la cosa, sino la cosa la que da sentido al signo, y que es el ser humano en su inteligencia quien nombra las cosas, no los signos a ellas. Según esta posición, relacionada con la metafísica y la perspectiva realista, el orden del proceso es "realidad--pensamiento--lenguaje" y no a la inversa. De la otra forma no es importante la realidad objetiva sino lo que digamos de ella. 

Durante el siglo XX se desarrollaron varias teorías al respecto, y en particular en la segunda mitad de éste, hubo diversas posiciones, que además en ciertos casos sumaban muchos factores de las distintas aproximaciones que sobre este tema se propusieron. Como veremos más adelante,   diferentes autores aportaron a esta discusión, que aún hoy no está cerrada a ningún enfoque.




viernes, 19 de abril de 2013

Las formas y la historia por Novalis

 "Lo que ahora no alcanza la perfección la alcanzará en un intento posterior o reiterado. Nada de lo que abrazó la historia es pasajero y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas."

Friedrich von Hardenberg, Novalis (1772-1801) poeta alemán

jueves, 18 de abril de 2013

¿Culturas no humanas?

Desde mediados del siglo pasado algunos biólogos y científicos han propuesto la idea de que algunas especies de animales inteligentes pueden crear formas de cultura distintas a las humanas. Esto sería aplicable a grupos de simios, delfines y cetáceos. En al caso de los perros y gatos, la dependencia y proximidad con el hombre afectaría esa capacidad de crear cultura, pero en algunos grupos de perros y lobos salvajes esta sí estaría presente.

Como ejemplo se señalan actividades de co-relación entre miembros de clanes que son distintas a las que muestran ejemplares aislados o en otros grupos sociales. Gorilas que actúan de cierta forma en clanes diferentes, en reacciones que no parecen naturales o instintivas sino aprendidas o "heredadas". Donde esto parece más notable es el los mamíferos marinos. El neuro-científico Jaak Panksepp señala que estudiando los cerebros de las ballenas se pueden hallar reacciones que demuestran sentimientos y estados de conciencia que van más allá de los simplemente instintivo. La doctora Lori Marino de la Universidad Emory en Atlanta, que ha hecho estudios neurobiológicos en varias especies de cetáceos, ha descubierto que la relación tamaño cerebro-cuerpo de las ballenas es casi igual a la del hombre y que además tiene muchas estructuras trenzadas y complejas circunvoluciones, lo cual hace que su proceso de pensamiento sea complejo. 

Nadie duda de la inteligencia de los grandes mamíferos, pero el tema se complica cuando se habla de una cultura no-humana. El biólogo marino canadiense Hal Whitehead lleva años estudiando a los cachalotes en sus ambientes, y ha determinado que cada familia, grupo o clan de esta especie (de entre 6 y 15 ejemplares) tiene ciertas conductas y patrones de comportamiento y de relaciones intergrupales diferentes, que parecen más bien aprendidas o heredadas que intuitivas. Chasquidos y sonidos, movimientos, formas de cazar, son ligeramente diferentes entre familias de la misma especie en lugares distintos del océano. Señala Whitehead que esas son formas diferenciadas de relaciones, que deben ser consideradas como culturas tribales.

Por supuesto que estas propuestas son polémicas, y tienen sus detractores en los campos sociológicos, sobre todo porque el asunto es entonces establecer qué es la cultura, así como la definición de lo que es comunicación. Si por principio estos son fenómenos humanos, sólo por extrapolación se puede aplicar a los animales, pero no se puede hablar con propiedad de una "cultura animal". Sin embargo en 2012 un grupo de científicos presentaron una "Declaración Abierta de Derechos de los Cetáceos" en el Congreso Mundial para el Avance de la Ciencia en Vancouver. ¿Son estos principios éticos? ¿Se puede realmente hablar de estos derechos desde un punto de vista formal? Nada está finalmente dicho aún al respecto...

     

miércoles, 17 de abril de 2013

El transhumanismo de Hans Moravec

El ingeniero austriaco Hans Moravec, nacido en 1948, ha desarrollado una investigación en robótica en la Carnegie Mellon University, y ha propuesto una interesante serie de ideas ligadas a la inteligencia artificial y en general sobre el impacto de la tecnología en la sociedad. Se le considera un futurólogo con posiciones  críticas, y ha publicado diversos artículos desde la óptica del transhumanismo. En su trabajo como ingeniero Moravec ha desarrollado diversas técnicas de visión artificial.

El transhumanismo es tanto un concepto filosófico como un movimiento intelectual que apoya el empleo de las nuevas ciencias y técnicas para mejorar las capacidades humanas (tanto físicas como mentales) con el objeto de corregir lo que se consideran aspectos indeseables e innecesarios de la condición humana, como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento o incluso en última instancia la mortalidad. En consecuencia. la tecnología puede dirigirse a la solución de esas calamidades, como se ha hecho en cierta forma en las últimas décadas.

Mark Dery en su libro de 1995 "Velocidad de escape", transcribe una entrevista a Moravec, quien le dice cosas como esta:
Pienso que lo que llamaría implicaciones socioeconómicas de los avances que yo imagino (a menos que esté pensando en las interacciones entre las propias máquinas) son ampliamente irrelevantes. No importa lo que la gente haga porque van a quedar atrás, como la lanzadera de una nave espacial. Las vidas desdichadas, las muertes horribles y los proyectos fallidos han sido parte de la historia de la vida en La Tierra desde que ha habido vida. Lo que verdaderamente importa a largo plazo es lo que quede. ¿Verdaderamente le importa hoy en día que los dinosaurios se extinguiesen?
Las implicaciones de este pensamiento son complejas y vale la pena analizarlas desde varios puntos de vista: sociológicos, culturales, tecnológicos. 




lunes, 15 de abril de 2013

La "familia estética" según Max Bense

Como también nombré en otras publicaciones anteriores, el aporte que hace Max Bense al estudio de la estética en el siglo XX es muy interesante, porque tiene un enfoque semiótico e informacional. Entre las cosas que plantea está su "teoría de los estados estéticos", y lo que se llama "familia estética". Este es un concepto interesante que contribuye al establecimiento de una clasificación de los hechos estéticos, combinando los valores semiológicos de las formas y su sistema de orden y complejidad.

Por ejemplo, las formas geométricas simples, rectángulos, cuadrados, rombos y polígonos sencillos determinan propiedades "cursantes de orden", como equilibrio y rotación, así como verticalidad y ligereza, que le proporcionan agradabilidad a las figuras. La geometría entonces es importante para entender la semiología estética de las figuras. El cuadrado, el rectángulo y el triángulo, por su conformación son las más equilibradas pero más simples, por lo que representan una estética "burda", en tanto las formas complejas, que logran simpleza y equilibrio con mayor dificultad, son de una estética "fina". Un buen ejemplo es la tipografía, que toma formas simples pero trabajadas de forma compleja, con simetría, equilibrio y orden, y crean figuras claras pero bellas. 

Los polígonos pueden crear patrones que en conjunto arman una superficie visual cuya estética constituye una red que forma parte de una "familia estética"; este es otro ejemplo de lo que es una familia estética: aquel conjunto de formas o de figuras o de elementos que teniendo unas características comunes, se combinan para generar en elemento semántico nuevo, que permite la acepción de un nuevo contenido para su morfología resultante.

Señala Bense que los sistemas de puntos y rectas, como unidades de información estética, conforman planos con propiedades de incidencia. Sin embargo acota que los elementos del repertorio semántico deben ser considerados de modo selectivo. "Naturalmente, 'caos', 'estructura' y 'gestalt' o también 'mezcla', 'simetría' y 'forma' y ´repertorio', 'patrón' y 'configuración' designan clases muy amplias, extensas de estados estéticos. Pero se dan ejemplos inequívocos de su realización artística, sobre todo en el campo de la visualidad. Tanto la pintura clásica como la moderna, con la pintura figurativa, por un lado, y con la pintura concreta, por otro, manifiestan una típica orientación macroestética a las formas, mientras el claroscuro de Rembrandt y posteriormente el impresionismo y expresionismo, el tachismo y el informalismo están constituidos de un modo decididamente microestético, es decir, configurativo". Estas ideas de macrostética y microestética son un aporte interesante que hace Max Bense, como se verá en otra publicación.

domingo, 14 de abril de 2013

El león duerme esta noche con el hipopótamo digital

Hoy, un video de animación informática muy sencillo y muy gracioso, que tiene como protagonista una versión digitalizada de Happy Hippo (una adaptación de un personaje de un dulce achocolatado) con Stan, un perro bailarín, que interpretan la famosa canción "The Lion sleeps tonight" en las voces de "The Tokens", agrupación estadounidense que en 1961 logró el número uno en las carteleras musicales con ese tema, inspirado en una canción tradicional africana. ¡Alegría para este domingo...!       





sábado, 13 de abril de 2013

Otra frase de Nietzsche


"La cultura y el Estado -no nos engañemos sobre esto- son rivales: el "Estado de cultura" no pasa de ser una idea moderna. Lo uno vive de lo otro, lo uno prospera a costa de lo otro. Todas las épocas grandes de la cultura son épocas de decadencia política: lo que es grande en el sentido de la cultura ha sido apolítico, incluso antipolítico."

Friedrich Nietzsche (1844-1900) filósofo alemán 


viernes, 12 de abril de 2013

"Art Nouveau" por computadora

En la publicación de ayer vimos cuatro imágenes de "reinas de la baraja" realizadas por Echo Chernik. Pues bien, esta artista e ilustradora estadounidense, que vive en el estado de Washington y trabaja tanto para empresas de publicidad como para compañías de publicaciones en general, ha desarrollado un estilo que muy ostensiblemente bebe de las fuentes del "Art Nouveau" de fines de 1800 y principios de 1900. Si bien ella trabaja con los característicos programas gráficos de computación (Illustrator y Photoshop, principalmente), su manejo de las formas, colores y texturas imita a los creadores de ese período artístico. 

Ella misma reconoce la influencia de esos artistas, particularmente de Alphonse Mucha, y sin dejar de mostrar su estilo contemporáneo, hace referencia permanentemente a esa estética. Eso es interesane, puesto que si bien la estética digital está ligada al uso de la informática, ello no quiere decir que todo lo hecho en computadora responde a esa estética. Una foto escaneada, por ejemplo, no se puede mostrar como "arte digital". Lo que sí sucede es que una estética histórica sea reinterpretada con nuevos elementos y conceptos, tal como sucedió en el Renacimiento con el arte clásico, y en el Neoclasicismo con el arte renacentista. Aquí sucede algo similar, y si bien las formas y figuras son del Art Nouveau, su concepcíon y elaboración las conectan con la ciberestética del siglo XXI.

Más allá de estas disquisiciones, las imágenes realizadas son de una gran finura y elaborados detalles, que despliegan una sensibilidad particular, aún siendo muchos de ellas obras con fines comerciales o comunicacionales. En el sito web de Chernik hay muchas más que las puestas aquí, y además tiene un portafolio independiente que también vale la pena ver.

http://echochernik.com/

http://www.echo-x.com/














 


    

jueves, 11 de abril de 2013

Reinas de la baraja en arte digital

La artista estadounidense Echo Chernik, que tiene un estilo muy identificable, ha realizado ilustraciones y distintos tipos de imágenes para muchos campos del arte gráfico. Aquí cuatro hermosas imágenes de las cuatro reinas de la baraja francesa: Corazones, Diamantes, Treboles y Picas.




 

miércoles, 10 de abril de 2013

Una exposición multimedia original

El artista chileno Gonzalo Mezza, uno de los mejores exponentes del "Arte Multimedial" de su país, presentó entre Agosto y Septiembre de 2012  “The Virtual Museum Project” en Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago de Chile. Mostró su obra a través de 16 cybergrabados, tres proyecciones, códigos QR y videos, reflejando su trayectoria y aporte con su arte tecnológico, dentro de la escena de las artes visuales digitales contemporáneas.

Esa exposición se basó en códigos binarios, que el artista considera como los organizadores de la información en la era digital en todo el mundo. Esta carícterística, propia de lo digital, Mezza la aprovecha dentro de las artes visuales generando un sin fin de opciones dinámicas e interactivas. El propio artista señala que se trata de un formato de infinitas posibilidades, gracias a la inmaterialidad en las tecnologías de la información, incluyendo las muy difundidas redes sociales de hoy en día; lo que a su vez permite a Mezza cuestionar los temas de poder y control de la información en la actualidad.

Sus presentaciones está llenas de luces, colores, movimientos, imágenes dinámicas y sonidos, y busca ser interactiva con los espectadores. Estas propuestas son muy interesantes, porque experimentan con la nueva tecnología, y tratan de mostrar un lado diferente del digitalismo. Y más aún viniendo de un artista latinoamericano, que demuestra la internacionalidad de estas manifestaciones de arte cibernético en el siglo XXI.


Fuente: artematriz.com

martes, 9 de abril de 2013

Más de la web semántica y la comunicación multimediática

La Internet es probablemente la herramienta más ilustrativa de la comunicación multimedia, con todas sus potencialidades y la dinámica interactiva que ha logrado desarrollar en los últimos años. Y como extensión a la World Wide Web, se prevé la Web 3.0 o Web semántica. Este es un término acuñado por Tim Berners-Lee para denominar una extensión de la Web actual dotada de significado, esto es, un espacio donde la información tendría sentidos bien definidos, de manera que pudiera ser interpretada tanto por agentes humanos como por agentes computarizados.

Esta Web semántica es una de las formas como se manifiesta la comunicación multimediática a través de Internet en los últimos años. Sitios como Facebook, YouTube y Twitter muestran claramente lo que es la Web 2.0 donde las redes sociales están generando una nueva forma de cultura, que naturalmente está basada en la comunicación digital. Pero la Web semántica se refiere más bien a incorporar datos o “metadatos” con sentidos referenciales y ontológicos en la red. Esas informaciones adicionales, que describen el contenido, el significado y la relación de los datos, se proporcionan de manera estructurada, para que los procesadores informáticos digitales puedan evaluarlos automáticamente. El objetivo es mejorar la eficiencia de Internet ampliando la operabilidad entre los sistemas computacionales usando "agentes inteligentes", que en esencia son programas en los ordenadores que buscan información sin operadores humanos.

Esa manera contemporánea de acceder a los hechos sociales y culturales, vía medios digitales es la que determina que haya una relación entre la cultura digital y la comunicación multimediática. Nuevas formas de manejar contenidos, enfoques y una interactividad totalmente dinámica, construyen redes sociales que cambian los patrones actuales de interrelación social y que cambiarán formas de conexión y búsqueda entre los diferentes actores de esta interacción.

Pero no sólo la Web y el internet representan el hecho multimediático. Los actuales teléfonos celulares, “blackberries” i-phones, ipads, y demás artilugios digitales permiten el choque de contenidos (imágenes, fotos, videos, sonidos, música y textos) que hacen el proceso comunicacional completamente diversificado. Y eso, genera una nueva cultura colectiva.




lunes, 8 de abril de 2013

Cambio de régimen Escópico según Brea

En su interesante texto "Cultura-RAM: mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica", el profesor y filósofo español José Luis Brea, aborda el tema de la percepción y el conocimiento en la cibercultura del siglo XXI. Hace referencia al tema del "régimen escópico" formulado por Christian Metz y desarrollado por Martin Jay, que tiene que ver con aquellas cosas a las que nos acostumbramos a ver (como se dijo en una anterior publicación en este blog) y que representan la realidad que socialmente hemos construido. 

Adaptando esta idea al actual mundo multimedíatico, donde la cibercultura está llena de nuevas imágenes, mediaciones y sensaciones, diremos que la comprensión de la realidad es ahora diferente a la de siglos anteriores, entendiendo que nuestro proceso perceptivo hoy no es acumulativo sino procesal. En tal sentido señala que la constitución del campo escópico es cultural y no simplemente social; está sometido a construcción, a historicidad y al peso de los conceptos y categorías que lo afectan. Dicho de otra forma, el ver no es neutro, ni es una actividad pasiva, dada y cumplida en el propio acto biológico. De hecho va más allá de la fenomenología, puesto que ver las cosas del siglo XXI es un acto complejo, políticamente construido, y que lo que vemos y conocemos de la realidad escópica depende de nuestra pertenencia y participación en ese entorno cultural.

Así, el ojo percibe más que meras formas, puesto que en ellas hay significados, conceptos y pensamiento, que resultan de la relación entre éstas y un orden discursivo ligado a cierta espisteme específica. Por supuesto que esto va más allá de una capacidad técnica; está ligado ala construcción sociotecnológica y de procesamiento permanente a la que estamos sometidos por la cibercultura contemporánea. 

domingo, 7 de abril de 2013

Una mecánica naranja

"A clockwork orange" o "La Naranja Mecánica", película basada en el texto homónimo de Anthony Burgess reseñado en la publicación de ayer, es una de las obras fílmicas más famosas de todos los tiempos. Es difícil hacer un comentario de un fenómeno tan reconocido y sobre el cual mucho se ha escrito y criticado. Dirigida por el gran Stanley Kubrick, esta película de 1971 muestra, con una estética brillante y una puesta en escena genial, el terrible futuro que la ultraviolencia depara a la sociedad del mañana.  

En la adaptación de Kubrik se mantienen los elementos de la novela, y en general es bastante fiel a la trama, siempre que sea posible el trasvase de lo literario a lo audiovisual. Hay ciertamente un aporte gráfico y estético, que ha marcado la imagenería popular con relación a esta obra. El tema de la violencia es abordado con bastante crudeza, así como el de la sexualidad y la perversión gratuita, aunque finalmente es complicado presentar tal cual lo que pretendía Burgess, que es la ultraviolencia como protagonista.

En la web hay centenares de sitios que se refieren y analizan la película, así como artículos y revistas vienen escribiéndose desde hace décadas al respecto. Esto hace complicado hablar de ella. Es bien sabido, por ejemplo, que el final señalado por el autor no es igual en el film, más aún cuando hay diferentes versiones de esa conclusión en diferentes ediciones del libro. No es un texto fácil de leer ni de interprtear. De hecho la lectura es bastante complicada porque está lleno del lenguaje "Nasdat", que no se puede directamente traspasar al celuloide.  Por lo tanto las críticas en este sentido siempre han estado presente. De hecho el mismo Anthony Burgess no estuvo de acuerdo en la forma como termina el film puesto que su idea era que fuese esperanzador, en tanto Stanley Kubrik dejó que se prestara a una libre interpretación, más bien en sentido negativo: Alex no parece rescatado para la sociedad... siempre que se sepa a qué se le puede llamar eso. Pero en líneas generales el autor aprobó la adaptación, y alabó al actor Malcom McDowell por su interpretación. 

La estética visual está muy bien definida, y aún con el correr de los años sigue impactando. Los ambientes, las luces y sobre todos los planos cinematográficos son excelentes, cosa que ha hecho de Kubrik uno de los referentes en la historia del cine. En su momento trajo serias polémicas, y fue vista como una distopía demasiado realista. Hoy en día podemos analizarla con otros ojos (se supone que la acción sucede en 1995). Hay que ver de nuevo entonces, y a la luz del siglo XXI, esta "Naranja Mecánica".








sábado, 6 de abril de 2013

Estética de la violencia (3)

En el siglo XX la profusión de medios de comunicación y la accesibilidad de la información hizo que, entre muchos otros, el tema de la violencia fuese cada vez más común y más tratado desde diversos puntos de vista.  Novelas, obras de teatro, películas y muchos otros productos culturales toman como protagonista la violencia. Varios ejemplos pueden ponerse, pero hay uno que por su relevancia y calidad destaca y ha trascendido: la obra maestra del escritor inglés Anthony Burgess, "La naranja mecánica".

Escrita a principios de los años 1960, "A clockwork orange" es una novela en la que la protagonista es lo que el mismo Burgess llama la "ultraviolencia". Esta es aplicada por Alex, un joven londinense en la Inglaterra del futuro, cuya descomposición psicológica y moral le hace liderar una banda de jóvenes desadaptados, que atacan, roban y violan por el placer de hacerlo. En realidad esto es el reflejo de la corrompida sociedad de ese terrible futuro.

En el libro los jóvenes hablan una jerga particular que llaman "Nasdat", que está llena de palabras en ruso y otros idiomas, lo cual refleja la distorsión social en la que viven. A lo largo de la novela se producen diferentes escenas de peleas, violaciones y hechos terribles, que al final se vuelven en contra del mismo Alex. La policía por fin lo captura, y es usado entonces como "conejillo de indias" de un experimento para condicionar a jóvenes como él de manera que odien la violencia y la rechacen orgánicamente.  Por supuesto que hay detractores de este método, puesto que es una perversión de la conducta, y prefieren el castigo punitivo que vengue la violencia gratuita. Al final el libro tiene un mensaje optimista, puesto que Alex se regenera después de muchas vicisitudes y abre una luz a la recuperación de la raza humana.

La ambientación de la novela está muy bien lograda, y describe no sólo las supuestas costumbres del futuro sino también la degeneración colectiva hacia la que se dirige la sociedad moderna del mañana. Muchos detalles hacen a esta novela un clásico, que destaca mucho de lo negativo de nuestras culturas pero a la vez trata de comprender el porqué sucede esto y cómo puede ser cambiado. Por supuesto el método de "Ludovico", que es el condicionamiento por rechazo, no es un sistema aceptable, pero trata de reflejar la desesperación de los víctimas ante tanta violencia gratuita. 

Burgess trabaja de manera brillante el tema de la violencia, y sin duda hay una estética ligada a su expresión. Un estilo de reflejar las cosas que se torna crispado, que además busca impresionar con una trama original, original como el "idioma" de los "drugos", jóvenes que sin mayor razón hacen del daño, la drogadicción y la "ultraviolencia" una forma de vida.