viernes, 31 de marzo de 2017

Las Leyes de la Simplicidad de John Maeda (y 5)

En esta publicación termino de exponer las Diez Leyes de la Simplicidad formuladas por John Maeda (ver http://ciberestetica.blogspot.com/2017/03/las-leyes-de-la-simplicidad-de-john.html) haciendo referencia a la última de esas 10 leyes, "La Única", y a las tres claves de aplicación que complementas estos postulados. La ley final dice: 

10. La Única. La simplicidad se trata de eliminar lo obvio y añadir lo que da significado [es decir, lo importante].

A manera de resumen, en este planteamiento se resalta el hecho de que la simplicidad tiene que ver con la relevancia de los significados. Aquello que aporta sentido debe permanecer, lo que no añada, es superfluo e innecesario para decir algo, no hace falta. Esto igual para el campo del diseño, de la creación y de la comunicación. Como corolario, Maeda incluye tres postulados clave:

A).- LEJOS. Más aparenta ser menos, simplemente alejándose. Alejándose mucho. Esto significa que podemos tener acceso a muchas cosas, datos, informaciones, hoy en día, sin necesidad de poseerlas nosotros mismos. El caso de la Web es el más notable. En un buscador como Google puede un usuario acceder a enorme cantidad de información sin que esta esté en la propia memoria de su computador. En este caso tenemos mucho, pero a lo lejos. Esa es una clave.

B).- ABRIR. La apertura simplifica la complejidad. En un sistema abierto, la energía de los muchos puede contrarrestar el poder de unos pocos. Un sistema simple, que pueda evolucionar y complementarse, que sea abierto desde el punto de vista tecnológico, finalmente va a ser siempre más exitoso.  

C).- ENERGÍA. Utiliza menos, gana más.  La energía es una fuente de poder que se agota, que hay que producirla. Cuanto más eficiente, sencillo y limpio sea un sistema, un diseño, un dispositivo, mejor será. La potencia es la clave. En este sentido, se puede volver al viejo adagio de la modernidad: "menos es más".

Según John Maeda, estas tres claves constituyen marcadores importantes de la tecnología para el futuro de la simplicidad. La tecnología y la vida se vuelven complejas sólo si se lo permitimos.

jueves, 30 de marzo de 2017

Las Leyes de la Simplicidad de John Maeda (4)

Publicado en el año 2006, el libro Las leyes de la Simplicidad, del diseñador e ingeniero estadounidense John Maeda, ha sido una referencia para muchos creativos en el campo del mercadeo, la publicidad, el diseño industrial y la comunicación.  En este publicación, sigo haciendo la descripción de las 10 leyes que Maeda propone para hacer más eficiente todo producto creativo contemporáneo.

Como señalé en las tres publicaciones anteriores, estas 10 leyes se dividen en tres grupos de tres, dejando una décima de cierre a la que se la complementa con tres consejo claves para su mejor aplicación. En esta publicación describiré brevemente el tres grupo de leyes, las clasificadas bajo el concepto de Complejidad profunda como parámetro de agrupación. Estas son: 

7. Emoción. Más emociones es mejor que menos emociones [debemos usar la simplicidad para crear emociones positivas y motivarnos, cuanto más mejor].

8. Confianza. Debemos confiar en la simplicidad [que lo simple siempre es preferible a lo complejo, ahorra tiempo, dinero, preocupaciones].

9. Fracaso. Algunas cosas nunca se podrán hacer simples [siempre habrá cosas que no se pueden hacer más simples de lo que son; como decía Albert Einstein, “se debe hacer todo tan sencillo como sea posible, pero no más sencillo.”].

De estas tres leyes se destaca la idea de mover emociones con lo menos posible, de confiar en lo simple, y se resalta una idea importante: no siempre es posible aplicar estas leyes, por lo que no siempre se puede lograr ser más simple de lo que se es. Este "fracaso" significa en realidad, reconocer que no necesariamente hay que llevar todo a lo mas simple, y que algunas cosas funcionan bien como están, sin necesidad de tener que simplificarlas. 

Maeda ha analizado estas leyes aplicándolas a ciertas empresas y ciertos productos, notablemente al caso de la compañía de computadoras Apple, y por otro lado, reconoce que se puede fallar también al tratar de aplicar una de las leyes en ciertos factores, productos o empresas establecidos.

En la próxima publicación cerraré este resumen y veremos cómo se adaptan las claves de la simplicidad a las leyes señaladas, en particular a La Última, que resume todo el proyecto.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Las Leyes de la Simplicidad de John Maeda (3)

El libro de John Maeda, Las Leyes de la Simplicidad, publicado en 2006, que he venido reseñando (http://ciberestetica.blogspot.com/2017/03/las-leyes-de-la-simplicidad-de-john.html y http://ciberestetica.blogspot.com/2017/03/las-leyes-de-la-simplicidad-de-john_28.html), contiene las ideas de este diseñador e ingeniero estadounidense, centradas en diez propuestas para desarrollar más eficiente y amablemente los objetos de comunicación y de industria contemporáneos, que según él, deben ser más sencillos y eficientes. 

Maeda subdivide las 10 leyes en tres grupos de tres, más la décima ley, "La Única", a la que le suma tres claves para cerrar sus propuestas. Estos grupos son: el de Complejidad básica - REDUCIR, ORGANIZAR, TIEMPO-; el de Complejidad intermedia -APRENDIZAJE, DIFERENCIAS, CONTEXTO-; y el de Complejidad profunda -EMOCIÓN, CONFIANZA, FRACASO- y las tres claves, LEJOS; ABRIR; ENERGÍA. 

En la publicación anterior hice referencia al primer grupo de Leyes de la Simplicidad. Aquí muestro el segundo, agrupado en el concepto de Complejidad intermedia: 

4. Aprende. El conocimiento hace que las cosas sean más simples [porque siempre harás lo que debes hacer y de la forma que debes hacerlo, ni más ni menos].

5. Diferencia. La simplicidad y la complejidad se necesitan mutuamente [ya que a veces lo complejo puede parecer simple, y viceversa].

6. Contexto. Lo que se encuentra alrededor de la simplicidad, definitivamente no es periférico [sino parte de la misma simplicidad].

Tres aspectos a destacar: el aprendizaje es visto como una disciplina que implica cierta rigidez y metodología; esto parece venir inspirado en la cultura japonesa de repetición y enseñanza hacia la perfección en la repetición de mecánicas y fórmulas inmutables. La diferencia como aceptación de la complejidad puede ser también relevante, y puede ser presentado de manera simple. Y el contexto, que sin duda es un elemento fundamental, porque nada se hace en un entorno aislado, además, en este caso se refiere también a que debe centrarse el diseño en los elementos que le atañen directamente al objeto intervenido.

Quedan entonces cuatro leyes más por describir, y luego las claves que ayudan a comprender y aplicar estos planteamientos. Maeda no pierde de vista que su intención está enfocada hacia lo industrial, tecnológico y productivo, por lo que insiste en estas claves para ser usadas en estos campos. En las próximas publicaciones expondré más sobre estas leyes.  


martes, 28 de marzo de 2017

Las Leyes de la Simplicidad de John Maeda (2)

Tal como señalé en la publicación anterior (ver http://ciberestetica.blogspot.com/2017/03/las-leyes-de-la-simplicidad-de-john.html), el ingeniero y diseñador estadounidense nacido en 1966, John Maeda, propuso 10 leyes para buscar la simplicidad, sencillez y efectividad tanto en el diseño como en la producción y creación de cualquier objeto industrial o cultural. Esas diez leyes se agrupan en bloques de tres, según la complejidad del problema que abordan: 

Complejidad básica: REDUCIR; ORGANIZAR, TIEMPO.

Complejidad intermedia: APRENDIZAJE; DIFERENCIAS; CONTEXTO.

Complejidad profunda: EMOCIÓN; CONFIANZA; FRACASO.

Y una décima ley, globalizadora, LA ÚNICA, a la que le siguen tres postulados claves: LEJOS; ABRIR; ENERGÍA. 

Las tres primeras leyes se desarrollan de diferentes maneras, a saber:

1. Reduce. La forma más sencilla de conseguir la simplicidad es por medio de una meditada y bien pensada reducción [quedarnos con lo realmente importante, y desechar todo lo demás].

2. Organiza. La organización hace que lo mucho parezca poco [elegir bien los espacios y ocultar de forma creativa nuestros objetos vitales].

3. Tiempo. El ahorro de tiempo hace parecer las cosas más simples [porque emplear más tiempo para lo que necesita menos es malgastar ese tiempo].

En estos tres casos, Maeda señala que el diseño limpio debe ser la base de toda creación, y este debe ser concebido desde esos principios, que son los básicos y que se aplican a se vez los elementos básicos. La reducción de todo exceso, la organización que busque lo más directo y el ahorro de tiempo en el uso y consecución, son el mejor punto de partida. 

El tema del tiempo es uno de los asuntos fundamentales para Maeda, porque justamente tiempo es lo que siempre nos falta. Por eso, pasaremos a las siguientes tres leyes, que se complementan a su vez con las siguientes, como veremos en la próxima publicación.

 

lunes, 27 de marzo de 2017

Las Leyes de la Simplicidad de John Maeda (1)

De origen japonés, John Maeda es un importante ingeniero informático, nacido en Seattle, EE.UU. en 1966, conocido por haber publicado un libro clave sobre la tecnología, el diseño y la comunicación contemporáneos, llamado Las Leyes de la Simplicidad. Licenciado en Informática por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, es PhD en Bellas Artes en Tsukuba, Japón,  y en junio de 2008, fue nombrado Presidente de la Escuela de Diseño de Rhode Island. Su experiencia en el mundo digital le hizo formular estas llamadas Leyes de la Simplicidad, para mejorar y hacer más eficientes a los productos y elementos comunes a nuestra vida.  

El texto parte de su visión de la complejidad de las tecnologías, y como influye la combinación entre la forma y el código de la comunicación visual en su apropiación y manejo por los usuarios. Parte de un planteamiento básico: "La tecnología ha llenado nuestras vidas hasta tal punto, que nos hemos atiborrado".  En consecuencia propone un enfoque se simplifique las complicaciones y complejidades que estos cambios han traído. Para ello plantea la aplicación de una serie de "leyes" o principios y claves que eviten innecesarios excesos en todo tipo de acciones y hechos. En resumen, son 10 leyes y 3 claves:
  • 1.-REDUCIR
  • 2.-ORGANIZAR
  • 3.-TIEMPO
  • 4.-APRENDIZAJE
  • 5.-DIFERENCIAS
  • 6.-CONTEXTO
  • 7.-EMOCIÓN 
  • 8.-CONFIANZA
  • 9.-FRACASO
  • 10.-LA ÚNICA

  • a.-LEJOS
  • b.-ABRIR
  • c.-ENERGÍA

El mismo Maeda en su libro sugiere estudiar estas leyes en grupos de tres, para luego estudiar la última como conclusión, y pasar a las tres claves, que son una forma de aplicación de su modelo. Señala que cada grupo de leyes responde a una creciente complejidad (básica, intermedia y profunda) y sus estados correspondientes de simplicidad. En las próximas publicaciones revisaremos cada uno de estos grupos, cómo están formuladas estas leyes y de qué forma ve John Maeda su aplicación en el diseño, en la industria e incluso en la vida común de hoy en día.

domingo, 26 de marzo de 2017

sábado, 25 de marzo de 2017

Una frase de Fernando Botero sobre el arte

"El arte es espiritual, un respiro inmaterial de las dificultades de la vida".

FERNANDO BOTERO; Pintor, dibujante y escultor colombiano, nacido en 1932

viernes, 24 de marzo de 2017

Aliquid pro aliquo

Esta locución latina, Aliquid por aliquo, que también se expresa como Aliquid stat pro aliquo, significa literalmente "una cosa en lugar de otra", o que algo se sitúa para alguna otra cosa. Esta es una de las definiciones de signo, o del proceso semiótico, formulada desde los tiempos antiguos. Sabemos que el concepto de SIGNO es, a pesar de su precisión, amplio y complejo, y varía desde el punto de vista filosófico o epistemológico desde es que se aborde. No obstante, parece que una noción de partida es aquella que admite que un signo es una "cosa" que está en lugar de otra, usualmente por convención o por arbitrio.  

Uno de los autores más conocidos que trabaja la idea de signo es el filósofo italiano Umberto eco (1932-2016), quien justamente tiene un libro de 1973 titulado Signo, en el que trata las diversas ópticas con las que se estudia este hecho. En ese texto explica, mediante una historia sencilla, el uso y el significado que le da una persona a los signos, dependiendo del contexto y el lugar donde se encuentre. Los signos pueden variar, en función del lugar, por el significado que le dan las personas; pero siempre funcionan como tales, en toda cultura. Quizá se piense que solo se usan signos en las ciudades y que en zonas aisladas lejanas no, pero no es así. El signo se usa en todos los lugares, desde que el hombre es hombre. Signos podemos ver en todos lados, en las señales de transito, en las tonos del celular, en la manera de hablar de las personas, en la moda. El signo, según Eco, abarca toda manifestación cultural que implique pensamiento. 

Este proceso de elaboración, estudio, comprensión  y construcción de signos es a lo que se refiere la semiótica. Para Eco, en términos académicos la semiótica no puede ser considerada como una disciplina, ni aun como una división, sino quizás como una escuela, como una red interdisciplinaria, que estudia los seres humanos tanto como ellos producen signos, y no únicamente los verbales. Por lo tanto, el estudio de un sistema específico de signos es usualmente llamado “semiótica de”. Por ejemplo, la lingüística es una semiótica del lenguaje verbal; hay, también, una semiótica de las luces de tráfico y una semiótica de la imagen. esto se refiere entonces al la relación idea-objeto, y su representación o sustitución aliquid por aliquo. La  de que los conceptos o ideas son signos es muy antigua. Se puede asumir que algo sucede así en nuestra mente, que podemos llamar proceso semiótico. Por lo tanto, la mente ¡es un asunto semiótico!

René Magritte 

jueves, 23 de marzo de 2017

La realidad virtual de Magallanes

El grupo de música rock estadounidense Magellan, ("Magallanes"), publicó una canción en el año 1994 titulada Virtual Reality, "Realidad virtual", cuyo tema para ese entonces era un asunto de avanzada, poco conocido entre el común de la gente. Aquí en este caso lo interesante no es sólo la música, que es expresión del género Progresivo, sino la letra, que refleja la sensación que había hace ya más de 20 años sobre este fenómeno tecnológico que aún hoy en día no ha terminado de expandirse como se esperaba. El grupo estaba conformado fundamentalmente por los hermanos Trent y Wayne Gardner (hoy fallecidos ambos) y un grupo de colaboradores. El disco que contiene esa canción se llama Impending Ascention ("Ascensión inminente"), y aquí publico el video musical, la letra y su traducción, para constatar lo que se pensaba podía ser este fenómeno digital. 


El sitio oficial: http://magellansongs.com/


Virtual Reality (5:28)
(Trent Gardner/Wayne Gardner) 

Experience machines that know your thoughts and know your dreams
A better way of seeing things you won't believe it's real
Interact, you and I-there's a feeling lost we can't deny
I've opened up. We never tried to simulate it all.

Our love-it can be a virtual reality.

If we learn by degrees that the place you stand I may not be
In human change it's hard to see which barriers divide
What appears to be real is just the thing we want to feel
Technology our saving grace-a guiding hand to touch the face

Our love, it can be a virtual reality
Our love could go far if we just admit the truth of what we are

Matters of perception making all of the difference now
It's not the real world
So take a harder look at compromise-for there is nothing to lose
In our own image we can't create what we want to be
I want to know if there's forgiveness within a virtual reality

Our love, it can be a virtual reality
Our love, it can be a virtual reality
Our love could go far
But we have to face the truth of what we are not...

Could we see clearer in a virtual reality?
Could we be together in a virtual reality?

Matters of perception making all of the difference now
It's not the real world
So take a harder look at compromise-for there is nothing to lose
In our own image we can't create what we want to be
I want to know if there's forgiveness within a virtual reality.



Virtual Reality (5:28) -"Realidad Virtual"-
(Trent Gardner/Wayne Gardner) 

Experimenta máquinas que conocen tus pensamientos y conocen tus sueños
Una mejor manera de ver las cosas que no vas a creer que es real.
Interactuando, tú y yo, hay un sentimiento perdido que no podemos negar.
Lo he abierto. Nunca intentamos simular todo.

Nuestro amor puede ser una realidad virtual.

Si aprendemos poco a poco que el lugar en que te encuentras puede no serlo
En el cambio humano es difícil ver qué barreras se dividen.
Lo que parece ser real es justo lo que queremos sentir
Tecnología, nuestra gracia salvadora, es una mano guiadora que toca nuestro rostro

Nuestro amor, puede ser una realidad virtual
Nuestro amor podría ir lejos si admitimos la verdad de lo que somos

Las cuestiones de la percepción que hacen toda la diferencia ahora.  
No es el mundo real
Por lo tanto, toma un mayor compromiso, ya que no hay nada que perder
En nuestra propia imagen no podemos crear lo que queremos ser.

Quiero saber si hay perdón dentro de una realidad virtual

Nuestro amor, puede ser una realidad virtual
Nuestro amor, puede ser una realidad virtual
Nuestro amor podría ir muy lejos
Pero tenemos que enfrentar la verdad de lo que no somos...

¿Podríamos ver más claro en una realidad virtual?
¿Podríamos estar juntos en una realidad virtual?

Las cuestiones de la percepción que hacen toda la diferencia ahora.  
No es el mundo real
Por lo tanto, toma un mayor compromiso, ya que no hay nada que perder
En nuestra propia imagen no podemos crear lo que queremos ser.

Quiero saber si hay perdón dentro de una realidad virtual



Músicos:

- Trent Gardner / Voz líder, teclados, coros
- Wayne Gardner / Guitarras electricas y acústicas, coros
- Hal Stringfellow Imbrie / Bajo, coros
- Magellan / Batería y percusión, efectos electrónicos




Virtual Reality

miércoles, 22 de marzo de 2017

"Contra el tiempo", un extraño corto de animación 3D

Aquí publico un cortometraje de animación digital o CGI (Computer-generated imagery, imágenes generadas por computadora), titulado "Contre Temps", Contra Tiempo, o mejor, Contra el tiempo, muy bellamente realizado, que trata sobre una ciudad sumergida temporalmente, y un hombre que está obsesionado por el paso del tiempo en esa situación. Fue producido en 2013 por el equipo francés conformado por Jérémi Boutelet, Thibaud Clergue, Gaël Megherbi, Tristan Ménard, Camille Perrin y Lucas Veber, en el Instituto Supinfocom Arles. Un video interesante con una trama muy extraña. 






martes, 21 de marzo de 2017

Una frase de Le Corbusier

"Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí".

Charles-Édouard Jeanneret-Gris, Le Corbusier (1887-1965), Pintor, arquitecto y teórico de la arquitectura francés de origen suizo.

lunes, 20 de marzo de 2017

Saludos desde Caracas

El joven diseñador gráfico venezolano Manuel Lara, nacido en Caracas en 1987, ha realizado una reinterpretación gráfica de los iconos arquitectónicos de su ciudad natal, que fueron construidos entre 1930 y 1980, usando programas de diseño digitales, aplicando una estética propia, lineal, limpia y colorida. Lara tituló la serie “Greetings from Caracas”, es decir, Saludos desde Caracas, como alusión a ciertas postales que se enviaban con imágenes de edificios y lugares significativos que se visitaban en viajes turísticos. 

Su técnica se basa en el estilo flash art, que es una forma de arte de vectores, que se vale de líneas y puntos muy simples. Dice Manuel Lara: "Primero elijo y observo las estructuras y las edificaciones y llevo eso a un lenguaje más sencillo y comprensible". Su método de trabajo consiste en visitar y fotografiar los edificios, investigar en la Biblioteca Nacional referencias de las obras y luego comparar el estado actual con el original, para reconstruirlas. Con el proyecto, Lara intenta “conseguir que los espectadores tengan una reflexión y un nexo del lugar de dónde vienen, dónde están y a dónde se mueven, con toques de simpleza, nostalgia y originalidad visual”. Entre las obras arquitectónicas representadas están: el Centro Simón Bolívar (las conocidas  “Las Torres de El Silencio”), el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, El Hotel Humboldt, la Torre Polar y el Teatro Ayacucho. Aquí coloco una muestra que incluye un GIF animado con muchas de sus ilustraciones, su galería en Behace.net y las Residencias Aéreas, que es, casualmente, el edificio donde vivo. 

https://www.behance.net/gallery/26811767/Greeting-from-Caracas
Centro Simón Bolívar

Facultad de arquitectura UCV

Edificio Humbodlt de Altamira

Torre "Polar"

Hotel Humboldt

Edificio "Pasaje Zingg"

Edificio Acapulco

Teatro Radio City
Residencias Aéreas



domingo, 19 de marzo de 2017

Ciberestética y arquitectura virtual

Continuando con el tema del lenguaje de la arquitectura, su posible modelo semiótico, y la representación digital de edificios y espacios, aquí pongo otra galería de imágenes de obras arquitectónicas imaginarias, basadas en el diseño 3D, y que conforman lo que podemos llamar una arquitectura virtual. Aún sin definir una verdadera semiótica, y aceptando diversas formas estéticas, estas representaciones, que circulan libremente por el ciberespacio, son un ejemplo de las nuevas formas de aproximación a la realidad, que la tecnología informática nos proporciona. Otra muestra de estética digital en la Web.  











sábado, 18 de marzo de 2017

Más imágenes de arquitectura digital

Los programas de diseño e ilustración, basados en la informática, permiten la realización de representaciones muy realísticas de obras de arquitectura y construcción fantásticas. Hablando de lenguajes de arquitectura en estos días, aquí coloco algunas imágenes de fantasiosos edificios, que muestran una imaginación intensa y se abre a espacios de irrealidad real. Más allá de una posible semiótica arquitectónica.







viernes, 17 de marzo de 2017

Una afirmación de Charles Jencks sobre la arquitectura post-moderna

En su libro de 1978, El lenguaje de la arquitectura post-moderna, el arquitecto paisajista, teórico e historiador de la arquitectura estadounidense Charles Jencks, analiza lo que él llama el lenguaje que identifica a la arquitectura de la post-modernidad, en contraposición al modernismo y al modernismo tardío representado en el llamado Estilo Internacional. Definiendo el eclecticismo radical de la arquitectura postmoderna, escribe, respecto a las teorías del estilo ecléctico del siglo XIX: 

"En contraste con este débil eclecticismo", -el del neoclasicismo decimonónico- "me parece que el Post-Modernismo tiene finalmente el potencial para desarrollar una más fuerte y radical variedad. Los diversos hilos formales, teóricos y sociales están allí, esperando ser dibujados y tejidos juntos".

Y más adelante:  

"Como he reiterado constantemente, hay espacio en esta amalgama del modernismo, precisamente porque la teoría de la semiótica postula el significado a través de la oposición, y la posibilidad de un significado rico usando un lenguaje restringido".

Esto, que fue planteado hace ya treinta años, puede ser reconsiderado bajo la visión contemporánea del mundo digital, sin necesariamente aplicar los parámetros que eran válidos en ese entonces. Es la discusión actual: ¿podemos definir un lenguaje y una semiótica arquitectónica hoy en día?

jueves, 16 de marzo de 2017

Más de Adolf Loos y el ornamento

Como ya he venido reseñando, la construcción de una semiótica de la arquitectura, dentro del conjunto de lenguajes no verbales, está ligada a la definición de sus elementos como signos, y su sintaxis o sistematización. Uno de esos signos es el ornamento, el adorno como posible signo cargado de contenidos. Esos signos arquitectónicos, los ornatos, podrían ayudar a la edificación gramática arquitectónica. Tradicionalmente había sido así, y los estilos se identificaban por esos elementos estéticos. Pero varios arquitectos de la modernidad se opusieron, a principios del siglo pasado, a respetar esas tradiciones. 

Ese es el caso del arquitecto austríaco Adolf Loos (1870-1933), quien escribió en 1908 "Ornamento y delito", un texto crítico en el que cuestiona el uso de adornos y ornato superficial para decorar la arquitectura. El propugna la limpieza visual, el uso de materiales netos para identificar superficies, espacios adaptados a sus funciones y formas sencillas. Eso era contrario al Art Nouveau o Modernismo que campeaba por la Europa de principios del S. XX. Para él la modernidad debía ser claridad. limpieza, economía y jerarquización.  

Escribió: "El ornamento es fuerza de trabajo desperdiciada y por ello salud desperdiciada. Así fue siempre. Hoy significa, además, material desperdiciado y ambas cosas significan capital
desperdiciado". Sus diseños y obras construidas reflejan estos planteamientos, y servirán de inspiración a los arquitectos del modernismo de la posguerra: Le Corbusier, Walter Gropius, Mies van der Rohe. Con ese "vocabulario" de elementos arquitectónicos sencillos, limpios y claros, se estableció una nueva forma de ver al edificio y sus significaciones, que sería la predominante durante más de 50 años, y que aún hoy es considerada fundamental en el diseño contemporáneo.     


Adolf Loos en 1911

Edificio Goldman & Salatsch

Villa Steiner

Casa Tristan Tzara

Radio Praga

miércoles, 15 de marzo de 2017

Ornamento criminal

En el ejercicio de establecer los elementos semióticos que definen la arquitectura como lenguaje, hay varios factores que se toman en cuenta y se discuten. Como se vio en la publicación anterior, muchos autores han trabajado el tema del lenguaje arquitectónico, y en el período post moderno (desde finales de la década de 1960 hasta el final del siglo XX) este asunto se ha vuelto más complejo. Sobre todo por los elementos que han de seleccionarse. Algunos teóricos señalan que deben tomarse los indicadores del estilo y de estructuración para ello. Son estos columnas, ritmos, módulos y ornamentos: fachadas, frontones, tímpanos, arcos, volutas y otros. Es aquí donde surge una primera polémica. Los clasicistas y los posmodernistas coinciden (en muchos casos) en incluir estos factores como parte del vocabulario arquitectónico. En cambo los puristas, los modernistas y los semiólogos no creen que esos ornamentos pueden construir una semiótica.

Bruno Zevi parte de que nada que no sea espacial (que no contenga espacios habitables) es arquitectura. Las pirámides, los arcos de triunfo, los monumentos, no son -según él- edificios arquitectónicos. Consecuentemente, el  lenguaje debe partir del espacio. Más dramático es Adolf Loos, que en su manifiesto "Ornamento y delito", de 1908, arremete contra toda forma de ornato superfluo: capiteles, volutas, paños, tímpanos, adornos. En su texto, bastante radical y a veces discriminatorio, llega afirmar que el ornato es un despilfarro que debe ser condenado por dañino a la sociedad. 

Las ideas por él expresadas allí son un reflejo de sus tiempos, en los albores de la modernidad, y van a llamar la atención sobre los cambios en la mentalidad que se gestaban en la Europa de principios del siglo XX. Se basa en su situación en Austria, pero se aplica a otros países. Dice: "El enorme daño y devastación que produce el resurgimiento del ornamento en la evolución estética podrían olvidarse fácilmente, pues nadie, ni siquiera un organismo estatal, puede detener la evolución de la humanidad. Sólo la puede retrasar". Es decir, el ornato es un factor de retraso cultural. "El ornamento que se crea hoy no tiene ninguna conexión con nosotros ni con nada humano, es decir, no tiene ninguna conexión con el orden del mundo", escribe, fustigando los estilos que reviven la ornamentación clásica de manera fútil e improductiva. 

Por lo tanto, propugna una arquitectura limpia, sin adornos, donde la función y el espacio sean los elementos de identificación, con sus simples añadidos prácticos: ventanas, puertas, tejados, estructuras. Compara a la arquitectura con otras artes contemporáneas, que según él están despojadas de ornamentación: "La carencia de ornamento ha conducido a las demás artes hasta alturas insospechadas. Las sinfonías de Beethoven no hubieran sido escritas nunca por un hombre que tuviera que ir metido en seda, terciopelo y puntillas". De esta manera, aquellos adornos que usualmente identifican un estilo, no deben ser considerados como base para una estética moderna, y menos para una semiótica. 

Estos postulados tendrán gran influencia en el diseño del siglo XX, sobre todo después de la Gran Guerra de 1914-1918, el período de posguerra que verá el florecimiento de diversas vanguardias, en el que la arquitectura modernista establecerá sus patrones estéticos, claves para entender los sucedido en la segunda mitad de ese siglo. Estas discusiones, como se verá más adelante, afectan igualmente al establecimiento de una semiótica inequívoca de la arquitectura. 


martes, 14 de marzo de 2017

Semiótica arquitectónica

Desde hace ya bastante tiempo, diversos autores y especialistas han establecido que la arquitectura tiene un lenguaje y una forma expresiva. Lo que no han podido es ponerse de acuerdo en cuáles son esas formas y expresiones, y si ese lenguaje puede ser comparado a los no verbales y a los verbales. Desde John Summerson que habla de El lenguaje clásico de la arquitectura hasta Emilio Garroni, que propone una semiótica de la arquitectura en su Proyecto de semiótica, pasando por Le Corbusir y Adolf Loos, que mucho escribieron (ente muchos más) sobre los elementos que conforman un lenguaje de la arquitectura, varias propuestas de análisis y maneras de comprender los códigos arquitectónicos se han postulado.

En su libro La forma visual de la arquitectura de 1977, Rudolf Arnheim dice: "Un edificio es, en todos sus aspectos, un hecho del espíritu humano. Es la experiencia de los sentidos de la vista y el sonido, tacto y calor, frío y comportamiento muscular, así como de los pensamientos y de esfuerzos resultantes".  Otro teórico muy reconocido, Bruno Zevi, dice en Saber ver la arquitectura (1951): "La arquitectura transcribe los estados de ánimo en las formas de construir, humanizándolas y animándolas. Mirando las formas arquitectónicas, vibramos con ellas en simpatía simbólica, porque suscitan reacciones en nuestro cuerpo y en nuestro ánimo". Viendo todas etas consideraciones, es clave establecer lo que podemos llamar los elementos sintácticos y semióticos de la arquitectura.

Varios componentes se proponen para construir esa semiótica: los estilos, las unidades compositivas, las líneas, los volúmenes, los espacios, el ornamento, las interpretaciones históricas y las funcionales. De entre esos, el ornamento tal vez sea el más polémico, puesto que más que elementos de un lenguaje, se les considera adornos superfluos. Eso es lo que opinaba el arquitecto austríaco Adolf Loos (1870-1933), quien en 1908 escribió un famoso articulo titulado "Ornamento y delito", en el que critica las artes decorativas y ataca sus valores y significados. Se trata de un texto imprescindible para entender la evolución de la arquitectura moderna. En la próxima entrada veremos cómo estas posturas modernistas contribuyeron a pensar en un nuevo vocabulario arquitectónico, que se ha de tomar en cuenta para el establecimiento de una semiótica arquitectónica.   

lunes, 13 de marzo de 2017

La semiótica y los lenguajes no lingüísticos

La semiótica (y la semiología, que usualmente se entienden como sinónimas, aunque hoy en día puede decirse que hay sutiles diferencias), es una disciplina (o ciencia) que estudia los signos, su codificación, estructuración, uso y sistematización, y se aplica a cualquier actividad que implique simbolización o construcción de lenguajes. Por esto se ha hablado de semiótica de la imagen, del cine, de la arquitectura y de cualquier otro lenguaje que se base en signos y trasmita información. Son, de alguna manera, formas de comunicación, y la semiótica las analiza en su fundamentación.

Lo complicado, en aquellos sistemas no lingüísticos, es establecer dos componentes que se identifican claramente en la lenguas escritas y habladas: el signo y su doble articulación, y la sintaxis. En el caso de los lenguajes de programación, los matemáticos, y los científicos en general, no hay comparación gramatical pero sí de composición y significación. Aquí los significados son inequívocos y la estructura bien definida. En el caso de la música (que también se considera un lenguaje), igualmente hay una doble articulación: el signo musical escrito y el interpretado. Los lenguajes de extrapolación (como el de señas de sordomudos o el Morse) tienen simplemente un equivalente con sus lenguas matrices en una etapa de supercomposición. En cambio en la arquitectura, el cine y la imagen en general, establecer los elementos semióticos es bastante más complicado.

Dado que un lenguaje es un sistema estructurado de signos (y esto es válido para todo tipo de lenguaje), es clave definir esos tres componentes: el sistema, la estructura y el signo. En los lenguajes no verbales este punto es complejo. En estos casos se complica la manera de establecer esos conceptos. Sobre este asunto hay bastante teoría, porque es un tema que lleva ya más de 50 años discutiéndose, pero aún parece que no hay del todo un consenso en lo que respecta a la forma de construir estos mensajes y sus significados. Un ejemplo es, justamente, el de la arquitectura. En la próxima publicación veremos cómo se puede estudiar este caso desde la semiótica.