viernes, 20 de marzo de 2026

La Neuroestética y sus controversias

En las dos publicaciones anteriores hablé de la Neurostética como diciplina que estudia las bases biológicas, y más específicamente, los mecanismos cerebrales que subyacen en las experiencias estéticas, para comprender cómo funciona nuestra percepción ante los estímulos de la belleza, el arte y la satisfacción sensorial. Es una propuesta fascinante, pero no ha estado exenta de cuestionamientos académicos. Para muchos historiadores del arte, filósofos y artistas, intentar meter la belleza en una máquina de resonancia magnética es, por decir poco, un atrevimiento.

Como toda disciplina joven, la neuroestética no está exenta de debate. Estas son algunas de las cuestiones polémicas se se presentan: 

  • ¿Reduccionismo? Una de las críticas más comunes es si es posible "reducir" la complejidad de una experiencia estética, con toda su riqueza subjetiva y cultural, a meros patrones de activación neuronal.
  • ¿Emociones estéticas únicas? Los investigadores debaten si las emociones que sentimos ante el arte son un tipo especial de emociones o si son las mismas emociones cotidianas (alegría, tristeza, miedo) provocadas por un contexto diferente.
  • ¿Diversidad cultural? La mayoría de los estudios se han realizado con participantes occidentales y utilizando arte occidental, por lo que es un reto para el campo ampliar su mirada para comprender las bases universales y las particularidades culturales de la estética.

Vamos a desarrollar los cuestionamientos en detalle: 

 1. La acusación de reduccionismo.

Es la crítica más común. Los detractores dicen que la neuroestética intenta reducir la experiencia sublime del arte a simples chispazos químicos. El argumento principal es que el arte no son solo neuronas activadas. Si reduces una obra de Miguel Ángel a dopamina y activación de la corteza visual, le quitas su alma, su intención y su misterio. Para los críticos, la ciencia está mirando los "píxeles", pero se pierde el "cuadro completo".

2. El olvido del contexto cultural.

Aquí es donde los historiadores del arte se ponen serios. Vilasayur Ramachandran habla de "leyes universales", pero el arte depende enormemente de cuándo y dónde fue creado. La crítica básica es que una obra de arte no se percibe igual en la Florencia del Renacimiento que en la Nueva York de 2026. La neuroestética tiende a ignorar la historia, la política, la religión y el simbolismo, centrándose solo en la respuesta biológica "en bruto".

3. El problema del laboratorio.

¿Es lo mismo ver un cuadro en una pantalla dentro de un tubo de resonancia magnética ruidoso que verlo en el Museo del Prado? Esta es una pregunta muy peculiar. El dilema que se presenta es que los neurocientíficos a menudo usan imágenes simplificadas para sus experimentos. Los críticos argumentan que la experiencia estética real incluye el ambiente, el olor del museo, la compañía y el estado mental del espectador, cosas que un laboratorio no puede replicar.

4. ¿Existe realmente una "Ley" de la belleza?

La idea de que hay reglas fijas (como la simetría o el contraste) molesta a muchos artistas contemporáneos. El contraataque de los críticos se basa en que, por ejemplo, gran parte del arte moderno y contemporáneo busca precisamente romper las reglas. El arte que nos incomoda, que es asimétrico o que incluso nos genera rechazo (como el de Francis Bacon), también es arte. La neuroestética a veces tiene dificultades para explicar por qué nos atrae lo "feo" o lo perturbador. Está claro que la definición de belleza universal es de las más defíciles de precisar.

5. La "Falacia Estética"

Algunos filósofos argumentan que la neuroestética confunde preferencia con valor artístico. El hecho de que a al cerebro le guste un patrón colorido y simétrico (como un caleidoscopio) no significa que eso sea una obra de arte superior a una que le hace pensar, aunque no active tus centros de placer de inmediato.

Finalmente, la controversia reside en si la ciencia está intentando explicar el arte o simplemente describir cómo reacciona el cuerpo ante él. Para muchos, la neuroestética es una herramienta útil, pero nunca podrá darnos la definición final de belleza y su apreciación.

jueves, 19 de marzo de 2026

Neuroestética (y 2)

Para cerrar el tema de ayer sobre Neuroestética, hoy veremos lo que pueden entenderse como "leyes" de la estética neuronal y algunos datos relevantes obtenidos de la investigación aplicada en este campo. El científico Vilasayur Ramachandran, reconocido experimentador del área, propuso que el arte funciona porque "hackea" nuestro sistema visual. Por ejemplo, el máximo desplazamiento. Nos atraen las caricaturas o el arte abstracto porque exageran rasgos que el cerebro reconoce fácilmente. También el agrupamiento, pues nos da placer mental "ordenar" visualmente elementos que parecen dispersos.

Las Leyes de la experiencia estética, propuestas recientemente, sugieren que los artistas, de forma intuitiva, han descubierto trucos para "hackear" los canales visuales del cerebro y generar una respuesta emocional intensa. Estas son las más relevantes.

1. El Principio del Máximo Desplazamiento (Peak Shift)

Esta es quizás la más famosa. Explica por qué nos gustan las caricaturas o el arte abstracto. El cerebro está programado para responder a estímulos exagerados. Cómo funciona: si a una rata la entrenas para reconocer un rectángulo, y luego le presentas uno más alargado, responderá con más fuerza al segundo. En el arte: un artista no solo dibuja una cara; exagera los rasgos que nos hacen sentir algo (ojos grandes, labios rojos, posturas imposibles). El cerebro percibe esto como un "superestímulo".

2. Aislamiento (Isolation)

A veces, "menos es más". Esta ley explica por qué un simple boceto a lápiz puede ser más impactante que una fotografía hiperrealista en color. La lógica: el cerebro tiene recursos limitados. Al eliminar el color, la textura y la profundidad, obligamos a la atención a centrarse únicamente en la forma o el contorno. Esto evita que el sistema visual se sature y permite disfrutar la esencia del objeto.

3. Agrupamiento (Grouping)

Al cerebro le encanta encontrar orden en el caos. Es una ventaja evolutiva (necesitábamos ver a un tigre camuflado entre la maleza). En el arte: cuando vemos pinceladas sueltas que, al alejarnos, forman una figura (como en el impresionismo), el cerebro experimenta una recompensa placentera. Es el placer de resolver el rompecabezas visual.

4. Resolución de Problemas Perceptuales

Relacionada con la anterior, esta ley dice que disfrutamos más de un objeto que no es obvio de inmediato. El efecto "¡Ajá!": si una imagen está parcialmente oculta o es ambigua (como en las obras de Dalí), el momento en que tu cerebro finalmente entiende lo que está viendo libera una descarga de dopamina. El arte que es demasiado obvio suele ser aburrido para el cerebro.

5. Contraste y Simetría

Son las leyes más biológicas. El contraste, por ejemplo. Nuestros ojos están diseñados para detectar bordes y cambios bruscos (luz vs. sombra). El contraste alto refuerza la atención. Por su parte, la simetría, en la naturaleza, suele indicar salud y buenos genes. Por eso, las composiciones o rostros simétricos nos resultan intrínsecamente bellos y tranquilizadores.

Ramachandran argumenta que el arte no es solo "decoración", sino una herramienta que amplifica la realidad para estimular nuestras neuronas de una forma que el mundo real rara vez logra. La neuroestética ha revelado datos muy interesantes:

  • La belleza facial es automática: nuestro cerebro responde a los rostros bellos de forma casi automática, activando áreas específicas como el área ovalada de las caras y el circuito de recompensa, incluso cuando no estamos pensando explícitamente en su atractivo.
  • Las neuronas espejo y la empatía: al observar una escultura o una pintura que representa una acción o una emoción, nuestro cerebro activa las llamadas "neuronas espejo", que nos permiten simular internamente esa acción o sentir empatía por la emoción representada. Esto sugiere que nuestra respuesta al arte es, en parte, corporal y no puramente intelectual.
  • El arte en enfermedades neurológicas: se han documentado casos fascinantes de "facilitación paradójica", donde personas con enfermedades como la demencia frontotemporal o la enfermedad de Alzheimer desarrollan nuevos impulsos artísticos o su estilo cambia de una manera que algunos críticos consideran una mejora. Esto sugiere que la creatividad artística no reside en un solo centro del cerebro, sino que es el resultado de la interacción de múltiples redes. 
  • Más allá de la belleza: la neuroestética también estudia emociones estéticas complejas, como la sensación de asombro, de ser "transportado" por una obra de arte o la mezcla de emociones negativas y placer que a veces experimentamos. Se ha visto que las experiencias estéticas profundas y conmovedoras activan la red neuronal por defecto, un sistema cerebral asociado a la introspección y la reflexión sobre uno mismo.
La neuroestética ayuda también a entender cómo el diseño de hospitales, escuelas o ciudades puede mejorar nuestro bienestar emocional. Si el cerebro reacciona de forma positiva a ciertos estímulos visuales, podemos usarlos para reducir el estrés. Por lo tanto, esta visión resalta que el arte no es solo decoración, sino una herramienta que amplifica la realidad para estimular nuestras neuronas de una forma que el mundo real rara vez logra. En resumen, el gran arte es aquel que sabe exactamente qué botones apretar en la corteza visual para que el cerebro diga: "¡esto es importante!".

miércoles, 18 de marzo de 2026

Neuroestética (1)

En el campo de la neurobiología se ha desarrollado una nueva disciplina, la neuroestética, que es una rama científica fascinante que busca comprender las bases biológicas, y más específicamente, los mecanismos cerebrales, que subyacen en las experiencias estéticas. Es un campo relativamente joven (el término fue acuñado a finales de la década de 1990 por el neurobiólogo Semir Zeki) que busca entender por qué nos gusta lo que nos gusta desde una perspectiva biológica.

Así, la neuroestética es un campo interdisciplinario relativamente joven que combina la neurociencia cognitiva con la estética. Su objetivo es investigar qué ocurre en nuestro cerebro cuando contemplamos una obra de arte, escuchamos música, disfrutamos de un paisaje o, en definitiva, experimentamos algo como "bello" o estéticamente profundo. Aquí se maneja el concepto de estética clásico, que trata sobre la percepción y comprensión de la belleza. 

El mismo Semir Zeki propuso que los artistas son, en cierto modo, neurocientíficos que exploran las capacidades y el potencial del cerebro visual . Con este fundamento, la disciplina ha evolucionado para estudiar no solo la percepción del arte visual, sino también las experiencias estéticas en un sentido más amplio, incluyendo la música, la danza, la arquitectura e incluso la belleza de las matemáticas o la naturaleza.

La neuroestética sostiene entonces que la belleza no está solo "en el ojo del espectador", sino en su corteza orbitofrontal medial. Cuando se ve algo que es considerado estéticamente placentero —ya sea un cuadro de Van Gogh, un atardecer o una cara simétrica—, esa zona del cerebro se ilumina.  No importa si es música, pintura o incluso una ecuación matemática elegante; el cerebro procesa esa "belleza" en el mismo lugar.

Para comprobar esto, los investigadores utilizan principalmente técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional (fMRI), para observar la actividad cerebral de las personas mientras realizan juicios estéticos o experimentan emociones ante diferentes estímulos. Un concepto clave en este campo es la tríada estética, un marco teórico que propone que la experiencia estética surge de la interacción de tres grandes sistemas cerebrales:
  • Sistemas sensoriomotores: procesan las propiedades formales del estímulo, como el color, la forma, el movimiento o la composición. Por ejemplo, al ver un cuadro de Picasso, las áreas visuales del cerebro se activan para procesar las pinceladas y los colores, y si la pintura sugiere movimiento, también se activan áreas motoras.
  • Sistemas de evaluación emocional: están relacionados con el placer y la recompensa que sentimos ante algo bello. Estructuras como el córtex orbitofrontal, el estriado ventral o el núcleo accumbens (partes del circuito de recompensa del cerebro) se activan cuando encontramos algo estéticamente placentero, de manera similar a como lo hacen con recompensas básicas como la comida.
  • Sistemas de conocimiento y significado: implican nuestras experiencias personales, conocimientos culturales, educación y el contexto. Esto significa que lo que sabemos sobre una obra o su autor modula nuestra experiencia estética, involucrando áreas cerebrales relacionadas con la memoria y el significado. Aquí entra la semiótica y la comunicación visual.
En esencia, las herramientas tecnológicas médicas permiten observar qué pasa en nuestra cabeza cuando contemplamos arte, esto es, cómo el cerebro intenta descifrar formas y colores. Igualmente cuando creamos arte, qué circuitos se activan durante la improvisación o la composición. Y estudiar cómo sentimos emoción, con la liberación de dopamina (placer) ante una melodía o una imagen poderosa.

En la próxima publicación veremos otros aspectos que la neuroestética ha planteado, como las leyes emocionales de la experiencia estética o las controversias entre formalidad científica y especulación en el área de la pececpción sensorial y emocional. Dado que estos planetamientos son relativamente nuevos, hay aún mucho espacio para la investigación y la invención.

martes, 17 de marzo de 2026

Captura de pantalla en humor visual

Hoy, un poco de humor gráfico, con el juego de palabras que usamos mucho, "hacer una captura de pantalla", la famosa tecla PrtSc. Esta imagen la encontré en la Web y me gustó su jocosa paradoja. 😆

lunes, 16 de marzo de 2026

Ecología y cultura, frase de William Irwin Thompson

"Como una sombra que no nos permite saltar por encima de él, pero se mueve con nosotros para mantener la distancia adecuada, la contaminación es la respuesta de la naturaleza a la cultura. Cuando hayamos aprendido a reciclar la contaminación hacia potente información, se habrá pasado por completo la nueva ecología cultural".

William Irwin Thompson, filósofo social y crítico cultural estadounidense, nacido en 1938.

domingo, 15 de marzo de 2026

"Hoppers", la última película de Disney Pixar

Se acaba de estrenar en los Estados Unidos, con gran éxito, la nueva película en animación digital 3D de la empresa Disney-Pixar, titulada "Hoppers". En Hispanoamérica se llama Hoppers: Operación castor, y es un comedia producida por Pixar Animation Studios para Walt Disney Pictures, distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures. Dirigida y escrita por Daniel Chong, es protagonizada por Jon Hamm, Bobby Moynihan y Piper Curda en su versión original. La historia sigue a Mabel, una joven amante de los animales que descubre una tecnología revolucionaria que permite transferir la conciencia humana a animales robóticos. Al experimentar con esta innovación, Mabel se convierte en un castor robótico y se infiltra en el mundo animal, donde forma una inesperada amistad con Rey George, un castor real. Juntos, luchan contra los planes de un promotor inmobiliario que amenaza con destruir su hábitat. Su temática está relacionada con la conciencia ecológica, y aunque recurre a ciertos estereotipos conocidos, funciona porque tiene varios momentos alegres y emotivos. La estética visual, como es costumbre en Pixar, está muy bien lograda y es totalmente identificable. Es un film de 105 minutos, con la producción de Nicole Paradis Grindle y Elias Axume, guion de Jesse Andrews, montaje de Axel Geddes y música por Mark Mothersbaugh, ex lider de la banda New Wave de los ochentas, DEVO. Aquí pongo los trailers en español. 





sábado, 14 de marzo de 2026

Economía circular y gobernanza digital (IV)

En esta entrada completaré el tema que he venido tocando en las últimas tres, que tiene que ver con la llamada economía circular y la gobernanza digital. La economía circular es un modelo de producción y consumo sostenible que busca maximizar la vida útil de materiales y productos mediante compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar recursos existentes. Vimos distintas formas de lograr esto a traves de propuestas de gobernanza en el campo digital y virtual, que inlcuyen políticas de reciclaje y de aprovechamiento racional de los recursos naturales. Aqui pongo hoy algunas que complementan las que se describieron con anterioridad.

Con la gobernanza digital se puede desarrollar un diseño ecológico guiado por datos mediante IA Generativa que controle la aplicación de materiales y recursos de producción. El 80% del impacto ambiental de un producto se decide en la fase de diseño. Si un diseñador no sabe qué materiales son fáciles de reciclar, diseñará un producto imposible de desmontar. Con la creación de plataformas de datos abiertos y machine learning se crean bases de datos masivas con información sobre la reciclabilidad de materiales, la toxicidad, y la disponibilidad futura de los mismos. Asi,  un ingeniero que diseña una nueva placa base puede consultar un "asistente de diseño ecológico" basado en IA. Este asistente le dirá: "El conector que has elegido usa un plástico que no se recicla en Europa. Te sugiero este otro modelo alternativo que es un 95% más fácil de reciclar y tiene un 20% menos de huella de carbono". de esta manera el recurso se aprovecha mejor desde el origen.

También las redes eléctricas inteligentes (Smart Grids) y los planes de recursos distribuidos colaborarían con la conservación de los recursos. La tecnología necesita energía, y la generación de energía es la mayor consumidora de recursos naturales (carbón, gas, uranio) o requiere espacio para renovables (paneles, molinos). Esto se hace con blockchain con la internet de las cosas para la gestión de microrredes y el intercambio de energía. Un ordenador o un servidor no solo consume energía, sino que puede ser un nodo activo en la red. Un centro de datos (enorme consumidor) puede equiparse con baterías de segunda vida (de coches eléctricos) y paneles solares. La gobernanza digital permite que este centro de datos venda energía a la red en los momentos de máxima demanda (cuando la energía es más cara y sucia, porque se quema gas), y la compre cuando hay excedente de renovables (por ejemplo, mucho viento por la noche). Esto reduce la necesidad de construir centrales de respuesto y estabiliza la red, optimizando el uso de los recursos energéticos globales.

Un último modelo es el de los mercados de materiales secundarios o Commodities Circulares. Para que un fabricante de tecnología use materiales reciclados, debe confiar en que tendrá un suministro constante, de calidad y a buen precio. Si no, recurre al material virgen. La aplicación de esta idea está ligada a blockchains y contratos inteligentes para crear mercados transparentes. Esto podría generar interesantes beneficios. Una plataforma digital puede certificar que un lote de cobre reciclado proviene de cables de alta calidad, con una pureza del 99.9%. Este certificado digital permite que ese lote se venda al mismo precio que el cobre virgen en la bolsa de metales. Un fabricante de chips puede comprar ese cobre reciclado con la certeza de que es perfecto para sus necesidades, reduciendo drásticamente el impacto ambiental de su producto sin sacrificar calidad.

En resumen y considerando lo revisado en estas cuatro publicaciones, podemos hablar de una Espiral Virtuosa que incluye el manejo controlado de datos (del reciclaje y del uso), informando sobre la utilización y aprovechamiento de los recursos. También de un mejor diseño (ecológico y duradero) que facilita la extracción de materiales secundarios (minería urbana). Así mismo, la extracción secundaria reduce la demanda de recursos naturales vírgenes y el costo energético de la producción. Esto da lugar a productos tecnológicos con menor huella ambiental, que al final de su vida útil generan datos de alta calidad para reiniciar el ciclo.

En este modelo, la gobernanza digital actúa como el lenguaje común que permite que la información fluya desde el vertedero hasta la mesa de diseño, cerrando el círculo de la materia y la energía de manera inteligente.

viernes, 13 de marzo de 2026

Economía circular y gobernanza digital (III)

En la tercera parte de este tópico sobre economía circular y gobernanza digital, vamos a ver cómo los factores  se pueden combinar para pasar de la gestión del residuo (el final de la vida útil) a la fase de diseño y extracción (el principio de la cadena de valor). Aquí es donde la economía circular tiene su mayor impacto, y la gobernanza digital es la palanca que permite rediseñar por completo nuestra relación con los recursos naturales y la energía.

Acá la clave está en usar los datos no solo para gestionar lo que ya es basura, sino para optimizar el presente y predecir el futuro, evitando la necesidad de extraer y consumir indiscriminadamente. A continuación se detalla cómo se aplica esta relación para reducir el costo energético-ambiental y aprovechar mejor los recursos naturales destinados a la tecnología. 

La primera actividad puede ser impulsar la minería urbana inteligente lo que se llamaría el yacimiento digital. El costo ambiental de extraer un gramo de oro de una mina es enorme (tierra movida, agua contaminada, energía). La minería urbana (extraer materiales de residuos electrónicos) es mucho más limpia, pero requiere saber dónde y qué hay. La gobernanza digital, a través de los Pasaportes Digitales de Producto (PDP) y el Internet de las Cosas (IoT), está en condiciones de crear un "mapa de recursos" en tiempo real. Así, en lugar de extraer litio de nuevas minas en el desierto de Atacama, una plataforma digital puede identificar que hay 5.000 baterías de portátiles en un punto limpio de una ciudad, 10.000 en otro, y predecir que en 6 meses habrá otras 15.000. Esta información permite planificar una planta de reciclaje especializada que opere a plena capacidad, abaratando el proceso y haciendo que la recuperación de recursos sea económicamente más rentable que la extracción primaria.

Por otro lado, el costo energético ambiental más grande de un dispositivo tecnológico no está en su uso, sino en su fabricación (la energía incorporada o embodied energy). ¿Qué hacer? Usar Gemelos Digitales y simulación por IA en el diseño de fábricas y procesos. Antes de fabricar un solo chip, se crea una réplica virtual de la línea de producción. La IA puede simular millones de combinaciones para optimizar el uso de hornos, la refrigeración y el transporte interno, reduciendo el consumo energético en la fase de manufactura. Por ejemplo, en la fabricación de semiconductores (altísimo consumo de agua y energía), un gemelo digital puede encontrar la manera de recircular el agua ultrapura en el proceso, reduciendo la extracción de recursos hídricos naturales.

La optimización de la vida útil y el mantenimiento predictivo son formas de hacer eficientes los recursos disponibles. El mejor aprovechamiento de un recurso natural es usarlo durante el máximo tiempo posible. Un móvil que dura 10 años en lugar de 2 evita la necesidad de fabricar 4 móviles nuevos. Esto se logra con aplicaciones ingeniosas, como Big Data y telemetría. Los dispositivos tecnológicos (desde un servidor en la nube hasta un electrodoméstico) pueden enviar datos anónimos de su estado de salud. De esta manera un fabricante o un servicio técnico autorizado puede saber, gracias a los datos, que un lote de discos duros tiene una probabilidad del 80% de fallar en 3 meses. En lugar de esperar a que se rompan (y perder los datos y el recurso), pueden contactar proactivamente al usuario para una sustitución o reparación. Esto maximiza la vida útil del producto y ahorra la energía y materiales de fabricar uno nuevo de urgencia.

En la última de estas publicaciones revisaremos otras formas de aprovechamiento ecológico y cómo la gobernanza digital, con normativas y planes, puede ayudar a impulsar la economía circular y un menor despilfarro y contaminación. 

jueves, 12 de marzo de 2026

Economía circular y gobernanza digital (II)

En la publicación de ayer hablé de la economía circular relacionada con el tema de la gobernanza digital, esto es, cómo en el campo de la legislación del espacio digital y sus herramientas, podemos aprovechar sus recursos reciclabes y cómo se pueden hacer más eficientes aquellos factores que sustentan todo el proceso informático y del ciberespacio y redes sociales. Vimos dos factores claves ayer, y veremos hoy tres formas también originales para lograr el objetivo de ecosolidaridad y ahorro energético. 

Uno es la eficiencia logística y la toma de decisiones efectivas con datos en tiempo real, que cambie el actual panorama donde la recogida de residuos es un proceso logístico costoso e ineficiente si se hace a ciegas y espasmódicamente. La gobernanza digital implica la creación de plataformas de datos abiertos y sistemas de gestión inteligente para cambiar este esquema. Se pueden, por ejemplo, implementar contenedores de basura con sensores de llenado ligados sistemas de internet de las cosas, que envíen datos en tiempo real a un centro de control municipal. El gobierno, usando estos datos, puede optimizar las rutas de los camiones de reciclaje, programar recogidas solo cuando los contenedores están llenos y reducir la huella de carbono del propio servicio. Esta información es pública y auditable.

Otro eje puede ser la formalización del sector recolector y lucha contra la ilegalidad, usando la identidad digital. El sector del reciclaje, especialmente en ciertas regiones, tiene una alta tasa de informalidad y puede estar vinculado a mafias o vertederos ilegales. La identidad digital y los registros oficiales en línea permiten formalizar a los actores de la cadena. Un recuperador urbano (reciclador de oficio) puede registrarse en un censo digital oficial. A través de una app, registra los kilos de material que entrega en un centro autorizado. Esto le permite acceder a la seguridad social, a mejores precios y demuestra su trabajo, mientras que el gobierno puede medir el flujo real de materiales y desincentivar el vertido ilegal.

Con el objetivo del mejorar el reciclaje en la economía circular, se puede crear un cumplimiento normativo y de econometría utilizando la técnica del Big Data. Las empresas tienen obligaciones legales sobre el reciclaje de sus productos; la gobernanza digital permite a la administración pública auditar y verificar el cumplimiento ambiental de las empresas de manera eficiente. Una plataforma digital centralizada donde las empresas declaran la cantidad de envases que ponen en el mercado es fundamental. El sistema cruza automáticamente estos datos con los certificados de reciclaje digitales generados por las gestoras de residuos. Si una empresa no acredita el reciclaje de un porcentaje suficiente, el sistema puede generar automáticamente una sanción o una tasa ecológica ajustada.

La gobernanza digital no es un añadido a la economía circular del reciclaje, sino su sistema nervioso central. Sin la digitalización y la gobernanza de datos, es casi imposible escalar una economía circular que sea económicamente viable y ambientalmente efectiva en un mundo complejo y globalizado. En la siguiente publicación veremos cómo esta conjunción se aplicaría a otras formas de aprovechamiento de recursos naturales y energéticos.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Economía circular y gobernanza digital (I)

La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende. En la práctica, implica reducir los residuos al mínimo. Cuando un producto llega al final de su vida, sus materiales se mantienen dentro de la economía siempre que sea posible gracias al reciclaje. Estos pueden ser productivamente utilizados una y otra vez, creando así un valor adicional. Contrasta con el modelo económico lineal tradicional, basado principalmente en el concepto “usar y tirar”, que requiere de grandes cantidades de materiales y energía baratos y de fácil acceso.

Se puede establecer entonces una muy interesante relación entre la economía circular y la gobernanza digital, que puede ser profunda y, de hecho, una es el habilitador fundamental de la otra a gran escala. La gobernanza digital proporciona las herramientas para hacer que un sistema circular sea transparente, eficiente, medible y escalable. Aquí funcionan varios ejes fundamentales. 

El primero que se puede destacar es de la trazabilidad y transparencia, también entendido como el "Pasaporte Digital". El mayor problema del reciclaje tradicional es la pérdida de información sobre los materiales. Una vez que un residuo entra en la cadena, es difícil saber qué es, de dónde viene y a dónde va. La gobernanza digital, mediante tecnologías como blockchain, Internet de las Cosas (IoT) y big data, permite crear un "Pasaporte Digital de Producto". Un buen ejemploes el de los celulares. Un teléfono móvil al final de su vida útil tiene un registro digital inmutable que detalla los materiales valiosos que contiene (oro, litio, cobre) y las sustancias peligrosas. Esto permite a las plantas de reciclaje procesarlo de forma óptima y segura, y a los gobiernos auditar que esos materiales no terminen en un vertedero ilegal.

Un segundo eje tiene que ver con la incentivación y la participación ciudadana, incluyendo gamificación y recompensas. Para que el reciclaje funcione, la ciudadanía debe participar activamente. La gobernanza digital permite conectar la acción física de reciclar con un sistema de valor digital. Plataformas digitales gubernamentales o concesionadas pueden gestionar sistemas de incentivos. Otro ejemplo a revisar son los sistemas de devolución y recompensa inteligentes. Un ciudadano lleva una botella de plástico a un contenedor inteligente que la identifica y, a través de una app vinculada a su identidad digital, le devuelve una pequeña cantidad de dinero o un bono para el transporte público. La gobernanza digital asegura que el incentivo se otorga de forma correcta y transparente, y que los fondos públicos destinados a ello se gestionan sin corrupción.

Pero hay también otras formas de enfocar esta metódica, que permiten el aprovechamiento y el reuso de muchos objetos y materiales. Este modelo se diferencia un poco al de los mecanismos tradicionales de reciclaje, porque incorpora una nueva visión de conciencia colectiva, en la que los gobeirnos se involucran directamente. En la siguiente publicación veremos otras maneras que se presentan para lograr esta economía circular.

martes, 10 de marzo de 2026

Imagen de un cromo sobre flores, con tratamiento digital

Esta imagen es la edición con retoque digital hecho por Nano-banana.ai de Google Gemini, sobre la base de una imagen analógica tomada como fotografía de un cromo coleccionable de un álbum de los años 1960. Pongo la imagen de las flores como quedó con estética digital, abajo la tratada que sirvió de base y luego la orginal coleccionable. 



La original del álbum Naturama

domingo, 8 de marzo de 2026

La ideas del arte de R. G. Collingwood aplicadas a la estética sintética actual (2/2)

En la publicación anterior hice un ejercicio de extrapolación teórica, aplicando las ideas sobre arte, artesanía y estética del filósofo, crítico y arqueólogo británico, Robin George Collingwood, a la estética y el arte digital contemporáneo. Es una tarea interesante, que tiene diferntes vías de interpretación. Como vimos, tiene que ver con las relación arte-artesanía, con la expresión máquina-humano y con las experiencia física.virtual. Pero hay también otras formas de de relación también curiosas. 

Un elemento que Collingwood destaca es el del espectador como re-creador activo. Es decir, el espectador debe "re-crear" la experiencia del artista en su propia imaginación es clave para entender cómo consumimos arte sintético. ¿Cóse aplica esto a la obra sintética? Frente a una imagen generada por IA, el espectador ya no busca (o no solo) la expresión emocional de un artista humano. El acto de re-creación se desplaza. El espectador se pregunta: ¿Cómo se logró esto? ¿Qué base de datos se utilizó? ¿Cuál fue el prompt? ¿Qué decisiones tomó el humano y qué hizo la máquina? En este sentido, la experiencia estética incluye un componente conceptual y especulativo sobre el propio proceso de creación. El espectador "re-crea" no una emoción humana primaria, sino una especie de "agencia distribuida" entre el humano y la máquina. Este es un fenómeno complejo y nuevo en el arte.

Un último elemento a considerar es el de lo que podemos describir como suspensión de la realidad, es decir, el simulacro y la alucinación que es capaz de producir la intelgencia artificial. Collingwood decía que en la experiencia estética se suspende el asunto y cuestión de la realidad. En el arte sintético, esto alcanza un nuevo nivel. La IA no representa la realidad, sino que genera una nueva realidad estadística, esto es, un promedio de todas las imágenes que ha visto o recopilado. La "imaginación" de la IA produce lo que se pueden llamar "alucinaciones" o "simulacros". Al contemplar una imagen de IA, nos situamos en un plano donde la distinción entre lo real y lo ficticio no solo se suspende, sino que se desintegra. No es una fantasía humana sobre el mundo, sino una visualización de los patrones latentes en los datos del mundo. La experiencia estética se convierte en un viaje al interior de la "imaginación maquínica", un espacio que no es ni real ni irreal en el sentido humano tradicional. Esto es, seguramente el aspecto más inquietante de todo este análisis. 

En fin, si aplicamos los conceptos de Collingwood a la estética sintética, podemos llegar a la siguiente conclusión: la IA por sí sola no crea arte. No hay expresión emocional ni clarificación en un algoritmo. El arte sintético, como colaboración humano-máquina, puede ser arte si el humano utiliza la IA no como una herramienta de producción (artesanía), sino como un medio para explorar y clarificar su propia experiencia imaginativa. La filosofía de Collingwood obliga, de alguna manera, a desplazar la atención, ya que el valor artístico no reside en el realismo o la belleza de la imagen generada (el objeto), sino en la calidad de la experiencia humana que la genera y la que la contempla. La verdadera "obra" en la era de la IA es la conjunción colaborativa entre la intención humana y la ocurrencia de la máquina en el terreno de la imaginación.

sábado, 7 de marzo de 2026

La ideas del arte de R. G. Collingwood aplicadas a la estética sintética actual (1/2)

Hace una pocas publicaciones atrás, comenté sobre las ideas de arte y de estética de Robin George Collingwood (1889-1943), filósofo, crítico y arqueólogo británico, autor del interesante libro Los principios del arte (1938). Esas propuestas pueden ser aplicadas ahora a la "estética sintética" (que podemos entender como el arte generado por inteligencia artificial, el arte digital interactivo o las obras creadas mediante procesos algorítmicos) de manera oblicua, ya que la filosofía de Collingwood parece, en principio, diametralmente opuesta a la mecánica de las máquinas y no obstante, su enfoque en la expresión, la imaginación y el proceso nos ofrece una lente muy útil para analizar estos nuevos fenómenos.

Tenemos varias vías por las cuales la idea del arte de Collingwood se puede aplicar al debate sobre la estética sintética actual. Una es la del problema de la "expresión" en la máquina. Para Collingwood, el arte es la expresión de una emoción en la mente del artista, un proceso de clarificación. La pregunta central para la IA es ¿puede una máquina tener emociones que necesite clarificar? Desde una perspectiva Collingwoodiana estricta, lo que produce una IA no sería "arte propio", sino un producto de artesanía. El prompt inicial sería el "plan" y el algoritmo sería el "medio" para lograr un "fin" (la imagen). La máquina no experimenta un viaje emocional ni clarifica su propio estado mental. Sin embargo, podríamos considerar al artista humano que utiliza la IA. En este caso, la IA no es el artista, sino una herramienta dentro del proceso expresivo humano. El humano tiene una emoción difusa o una idea estética que busca clarificar. Al iterar con prompts, ajustar parámetros y seleccionar resultados, está utilizando el algoritmo como un medio para explorar y dar forma a su propia imaginación, externalizando el proceso de "tanteo" (la prueba y error mental que describe Collingwood).

Otra forma es revisar la distinción entre arte y artesanía, viendo el caso del prompt. Collingwood insistía en que el arte no es artesanía porque en la artesanía se sabe de antemano cuál es el fin. En el prompt engineering actual, a menudo se sabe el "estilo" que se quiere imitar (por ejemplo, "un perro en estilo Van Gogh"). Gran parte del arte generativo actual podría ser clasificado por Collingwood como artesanía o entretenimiento, no como arte. Es la producción eficiente de un objeto (la imagen digital) siguiendo una receta predecible (el prompt bien construido) para lograr un fin específico (una imagen bonita o impactante). Pero aún así, esta difrerenciación no parece ser definitva.

En tercer lugar se puede analizar la obra de arte como experiencia imaginaria no física.  Collingwood sostenía que la verdadera obra de arte no es el objeto físico, sino la experiencia imaginativa total que ocurre en la mente. Esta idea es extremadamente potente para la estética sintética. En el arte digital y generativo, la "obra" no es el archivo JPEG final ni el código. La obra es la experiencia estética que ocurre en la mente del espectador (y del creador) al interactuar con ella. En una obra de arte interactivo, la experiencia no es estática; cambia con cada interacción. En una obra generativa, la "obra" es el sistema o el algoritmo mismo, y las imágenes que produce son meras actualizaciones físicas (píxeles) de ese potencial imaginario. La "experiencia imaginativa total" incluye aquí la comprensión del proceso, el azar programado y las reglas que rigen el sistema, más allá de la imagen puntual que se ve en la pantalla.

Como primera conclusión, tenemos la excepción artística. El verdadero arte sintético, bajo esta óptica, ocurre cuando el humano no sabe lo que busca. Cuando el proceso de interacción con la IA se convierte en un diálogo exploratorio y el humano propone, la IA genera algo inesperado, y esa "ocurrencia" de la máquina provoca una nueva emoción o idea en el humano, que modifica su rumbo. Aquí, la colaboración humano-máquina se acerca al proceso de "clarificación" Collingwoodiano, aunque la emoción sigue siendo del humano. En la siguiente publicación veremos otras formas de aplicación de estas teorías de R. G. Collingwood a la estética digital contemporánea.

viernes, 6 de marzo de 2026

Frase sobre el progreso por Dyer

"El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho".

Wayne W. Dyer (1940-2015), escritor estadounidense.

jueves, 5 de marzo de 2026

Un TBT de etnografía en el ciberespacio

En una muy reciente publicación hablé sobre ciberetnografía, que es la aplicación de la disciplina etnográfica al espacio digital. Sobre ese tema hice una entrada hace ya casi catorce años, cuando despuntaban las redes sociales como lugares de concentración grupal. Es interesante registrar como han crecido esos fenómenos. Pongo aquí el enlace a esa publicación del año 2012 como TBT, para ver cómo registré eso en aquel entonces. 

https://ciberestetica.blogspot.com/2012/07/etnografia-del-espacio-digital.html.