ELIZA es considerado uno de los primeros programas de procesamiento de lenguaje natural de la historia y el primer "chatbot" reconocido como tal. Fue desarrollado entre 1964 y 1966 por Joseph Weizenbaum en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT. Es ampliamente reconocido como el pionero en su campo, mucho antes de que existieran asistentes como Siri o Alexa. Su nombre es un guiño a Elisa Doolittle, el personaje de la obra Pigmalión de George Bernard Shaw, que aprende a hablar como una dama de la alta sociedad.
En la década de 1960, la interacción con las computadoras se realizaba mediante tarjetas perforadas o comandos muy rígidos. Weizenbaum quiso probar si una máquina podía simular una conversación humana en lenguaje natural mediante reglas lógicas sencillas; así, diseñó ELIZA como un programa para procesar el lenguaje humano. Su idea era recrear una charla con un psicoterapeuta rogeriano, un enfoque que utiliza preguntas abiertas para que el paciente explore sus propios sentimientos.
Para lograr la ilusión de una conversación fluida sin necesidad de dotar a la computadora de una base de conocimiento enciclopédica, Weizenbaum creó un script llamado DOCTOR. Este script simulaba a un psicoterapeuta de la corriente rogeriana (terapia centrada en la persona). Esta elección fue estratégica. Un terapeuta rogeriano suele devolver las preguntas al paciente o pedirle que profundice en sus propias afirmaciones. De este modo, la máquina no necesitaba saber nada sobre el mundo real; simplemente usaba la información que el propio usuario le proporcionaba.
Curiosamente, la historia de ELIZA dio un giro inesperado que marcó a su creador para siempre. Aunque Weizenbaum explicaba que el programa solo seguía reglas mecánicas, muchos usuarios se involucraron emocionalmente con él y llegaron a confiarle sus problemas más íntimos. Esta reacción, que incluso le sucedió a su propia secretaria, lo sorprendió profundamente y lo llevó a escribir el libro Computer Power and Human Reason en 1976, donde advertía sobre los peligros de confiar en las máquinas para tomar decisiones importantes, ya que carecen de cualidades humanas como la compasión o la sabiduría.
En realidad, ELIZA no "piensa" ni entiende lo que se le dice. Su funcionamiento se basa en un sistema relativamente sencillo de reconocimiento de patrones y reglas de transformación que crean la ilusión de una conversación. En la siguiente publicación veremos cómo trabajaba este programa y porqué se le considera el pionero de los chatbots actuales.































