Se entiende por violencia digital en el uso de imágenes a cualquier acción que, a través de tecnologías digitales, utilice imágenes para dañar, hostigar, discriminar o vulnerar la dignidad e integridad de una persona. Este es un tema muy delicado de abordar porque toca aspectos éticos, morales y comunicacionales.
Básicamente, es toda acción dolosa que consiste en exponer, distribuir, difundir, exhibir, transmitir o compartir imágenes, fotos, videos o audios de contenido íntimo o sexual de una persona sin su consentimiento, aprobación o autorización. Esta forma de violencia causa daño psicológico, emocional y afecta la vida privada, la dignidad y la imagen propia de la víctima.
Este tipo de violencia no física, que utiliza redes sociales, internet y el uso de inteligencia artificial, incluye:
- Difusión no consentida de imágenes íntimas o privadas (hasta llegar al caso incluso de pornografía).
- Manipulación de imágenes (deepfakes, montajes) para ridiculizar, extorsionar o desprestigiar.
- Uso de imágenes para acosar, amenazar o chantajear.
- Apropiación indebida de fotografías sin permiso para crear perfiles falsos.
- Exhibición pública de imágenes con fines de escarnio o humillación.

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