domingo, 28 de julio de 2019

¡Adiós, Carlos Cruz-Diez!

El día de ayer, 27 de julio de 2019, falleció en la ciudad de París, Francia, a los 95 años, el maestro venezolano del arte cinético y cromático, Carlos Cruz-Diez. Para mí, un gurú, un ídolo, un genio. Varias veces lo reseñé en este blog, y a pesar de que su arte no es estrictamente digital, su influencia en este campo es enorme. De hecho, mucha de su obra ha sido digitalizada, trascendiendo al espacio físico de sus localizaciones. Seré radical y polémico, pero si a mi me preguntan por el artista venezolano más original y trascendente, ése es Cruz-Diez, por encima de Michelena, de Reverón y de Soto, tres de las grandes figuras universales de nuestro país.  

Por cierto, su apellido tiene la ortografía con el guión que él mismo usa, Cruz-Diez, pero también está registrado como Cruz Diez, y así se lo puede encontrar en muchísimas referencias. Yo hago uso indistinto de las dos formas, casi sin darme cuenta. Nació el 17 de agosto de 1923 en La Pastora, Caracas, y desde muy joven se apasionó por el arte. En 1940 se inscribió en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de su ciudad natal, donde obtuvo el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Es por esto que parte de su trabajo está ligado al diseño gráfico. Trabajó como ilustrador, publicista y diseñador, entre 1944 y 1954, y en 1955 viaja a España y Francia, para ir luego a Estados Unidos en 1957, período en el que se pasa al abstraccionismo, y define sus conceptos sobre el uso del color. Ese mismo año regresa a Caracas y funda el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. En 1959 realiza su primer Couleur Additive y Physichromie, que es su gran hito dentro del estilo que le definirá por siempre. 

De ahí en adelante sus conceptos se van formalizando, su estilo definiendo, y su estética se hace totalmente única. En 1960 Cruz Diez decide instalarse definitivamente en París con su familia, alternando viajes y trabajos entre Francia, Venezuela y muchas otras ciudades del mundo. De aquí en adelante su obra se universaliza, trabaja intensamente y es reconocido como un maestro innovador en el uso del color. Define sus acontecimientos cromáticos, hace varios análisis sobre percepción y en 1989 publica Reflexión sobre el color, libro en que explica sus aproximaciones al arte y al uso de los colores como base conceptual de sus creaciones. Este texto, además de muy didáctico, es brillante en su contenido, porque demuestra la profundidad del pensamiento de Cruz-Diez, más allá de su talento natural como artista original.

Las últimas décadas del siglo XX y estas dos primeras del siglo XXI vieron la consolidación y trascendencia de sus propuestas, y en muchos lugares pueden apreciarse sus creaciones. Lo más notable es que ha trabajado tanto en cuadros como en paredes, tanto en espacios públicos como en interiores, tanto en cinetismo como en abstraccionismo. Tiene pinturas, diseños gráficos, esculturas, murales y diversas integraciones cromáticas, como pasos de peatones, espacios coloreados y superficies envolventes. Muy famosa se ha vuelto su "Fisicromía" del aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, en Venezuela, por simbolizar la despedida de los venezolanos que se van del país buscando un futuro mejor: hay miles de selfies de los pies de los que viajan, sobre esta superficie coloreada, como último recuerdo. Dramático simbolismo que el mismo Cruz-Diez lamentó. 

En las próximas publicaciones haré algunas referencias a la obra de este genio venezolano y a sus conceptos, que no sólo son originales sino muy educativos. Una sola vez tuve la oportunidad de conocerlo, a finales de los años 1990, y me emocioné mucho al poder conversar con él y comentar unos pocos minutos sobre sus propuestas. ¡Adiós, maestro! 





No hay comentarios:

Publicar un comentario