miércoles, 16 de noviembre de 2011

Estética pitagórica

Pitágoras de Samos (582-507 a.C.), el filósofo y matemático griego famoso por el Teorema que lleva su nombre, no estableció realmente una estética, pero su posición ante la realidad y su comprensión, basada en el estudio de los números, ayudó a sentar las bases de lo que luego sería una clásica visión de la belleza y la bondad, características del mundo antiguo. De hecho, lo importante en Pitágoras es su rol como maestro, puesto que la "Escuela Pitagórica", seguidora de sus postulados, es la que finalmente establece patrones de apreciación de la naturaleza que van a tener influencia durante cientos de años en la filosofía occidental.


La Escuela Pitagórica fue la primera en abrirle un espacio al pensamiento estético. Pitágoras es el creador de una forma de entender el mundo ligada a la "vida hermosa", siendo ésta una forma de apreciación de las abstracciones en la naturaleza. En realidad, es probable que no fuera sólo él quien elaborara todas las ideas que conforman el cuerpo de la doctrina pitagórica, pues tuvo muchos alumnos y discípulos que desarrollaron sus postulados. En esencia, los pitagóricos mantienen una posición abstraccionista y esencialista, por lo que para ellos lo verdadero es aquello que puede sintetizarse matemáticamente: "Los números constituyen todo lo que es". Pero no se trata de arquetipos, como propugnaría Platón, sino una racionalización.

La naturaleza obra en función de los números, es decir, siguiendo medidas determinadas. Así, todo lo que está ligado a la mesura, a la armonía y a la proporción matemática está dotado de razón, de inteligencia y de vida. La aritmética, la geometría, establecen los parámetros de aquello que termina siendo hermoso, por ser reflejo de la racionalidad de lo natural. Fué Pitágoras el primero en aplicar al universo el nombre de cosmos,  que significaba orden, y más especificamente, ornamentar. El orden se obtenía embelleciendo las cosas, y lo bello es aquello ordenado. "La armonía es la unidad de la pluralidad y el acorde de lo discordante". Por lo tanto, el punto de vista estético pitagórico es aquel que se refiere al orden, a la racionalidad y a la relación armónica entre las partes y sus números. Como la geometría regular era la más perfecta, y consecuentemente la más bella, establece que La Tierra debe ser esférica, tal como El Sol y La Luna. Como los sólidos regulares son los más armónicos (los pitagóricos demostraron que sólo hay cinco poliedros regulares), éstos son los que deben regir los patrones estéticos de las formas. Y como las relaciones matemáticas son las armónicas, la geometría es la más importante de las expresiones intelectuales del hombre.    

Naturalmente, estas ideas también fueron resistidas y debatidas durante siglos por distintas escuelas de pensamiento, e indudablemente limitan el campo de la creación a un ámbito de tipo matemático, pero sin duda esta forma de ver lo bello y lo bueno tuvo una gran influencia en nuestra cultura y percepción, tanto que aún valoramos esas relaciones proporcionales que nos dan los números, y seguimos buscando en ellos respuestas a nuestra realidad contemporánea.

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