lunes, 7 de noviembre de 2011

La estética de Aristóteles

Como todos los grandes pensadores y filósofos griegos, Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), el "Estagirita" (por haber nacido en Estagira, Macedonia) tocó el tema de la belleza y la estética (aunque no existiera el término) de manera indirecta y como parte de un cuerpo teórico general. Es así que no puede hablarse en sentido estricto de una estética de Aristóteles, pero sí pueden manejarse ideas que al estar relacionadas con lo bello y lo bueno (tal como hicieron Sócrates y Platón antes) se relacionan con lo que hoy entendemos por estética.

Siendo así, a pesar de que sus conceptos en este sentido están disueltos en su obra, podemos afirmar que en efecto hay una estética aristotélica, que los estudiosos han dividido según su objeto en "lo bello moral y "lo bello formal".  Esto por supuesto entendiendo la relación entre la belleza y el bien, principio siempre discutido en las filosofías clásicas, que ademas hoy entendemos como aproximaciones subjetivas a la realidad. Lo bello moral es, entonces, una estética del bien. Y Aristóteles distingue tres clases de "bien" para esta categoría: el cósmico, el práctico y el útil. El primero es el dominio de lo superior, del fin último de la naturaleza, que es, de alguna manera lo que se relaciona con el arte: una armonía universal. El práctico es el bien ligado a la acción, al esfuerzo, y tiene que ver con las virtudes del cuerpo y del alma. Y el bien útil es el que se relaciona con el valor de las cosas, aquello que por tener fines específicos, es deseado como medio para la vida.

Por otro lado, lo bello formal son aquellas cosas que responden a leyes, a órdenes supremos y a condiciones inmutables en la naturaleza: la matemática, la geometría, la simetría. La belleza formal también se manifiesta en el cuerpo humano por ejemplo, que responde a características consideradas bellas por su orden, simetría y proporción. Aquí también Aristóteles relaciona lo bello con lo bueno, siendo bello en el hombre su salud, su fuerza, su grandeza, considerados valores "buenos". Implica entonces una síntesis entre lo racional y lo sensible.

Finalmente, Aristóteles concluye que lo bello, que es esa suma de valores morales y formales, debe poder ser percibible a través de los sentidos. Como en Platón, entonces, se implica un proceso de captación previa de la realidad para luego poder ser asimilada e intelectualizada, por lo que el conocimiento es placentero, y luego conlleva a un disfrute; y es bello lo que gusta por medio de la vista y el oído fundamentalmente. Dividió estos sentidos en función del deleite que generaban al captar algo bello: la vista placer intelictivo, el oído placer moral, por ejemplo. Para él la belleza era una unidad de partes que tenían las siguientes condiciones: Táxis (distribución en el espacio de las partes componentes del objeto); Symmetría  (la correcta proporción de esas partes); y Horisménon (la extensión o tamaño de lo bello). Las cosas no deben excederse ni verse tampoco mermadas en sus dimensiones. Las artes, entonces, son elementos moderadores, buscan el punto medio; y en ello está la clave del bien.


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