lunes, 8 de octubre de 2012

Fuga en el siglo XXIII

En 1976 se estrenó una película de ciencia ficción bastante original, basada en un libro de ficción distópica llamdo "La fuga de Logan", escrito por William F. Nolan y George Clayton Johnson, que  en hispanoamérica se tituló "Fuga en el siglo XXIII". Dirigido por Michael Anderson y protagonizado por Michael York, Richard Jordan, Jenny Agutter, Farrah Fawcett y Peter Ustinov, el film va sobre la vida de los ciudadanos de un aseptico mundo post-catastrófico ubicado dentro de 300 años, en el que los pobladores viven en cúpulas aisladas del ambiente real, y en el que las computadoras lo controlan todo, incluso el tiempo de vida de los humanos: 30 años es lo máximo que se puede llegar a vivir.

La gente, que nace por clonación, crece en un entorno controlado y feliz, dedicado al placer y al ocio, y la población es controlada impidendo que los citadinos sobrepasen esos 30 años fatídicos. Para eliminarles se ha establecido un ritual de purificación en un "carrusel", donde los treintañeros deben tratar de "trascender"... lo cual en otras palabras es que son eliminados. Algunos, sin embargo, se rebelan a eso, y tratan de fugarse. Pero en sus intentos son perseguidos y asesinados por unos vigilantes llamados "sandmen". El centro de la trama es que justamente uno de esos sandmen, Logan 7, se entera de lo que buscan esos desadaptados: un "santuario" en el mundo exterior, en el que la vida se prolonga. La computadora central descubre la inquietud de Logan y entonces lo obliga a buscar ese santuario para destruirlo. Ahí es entonces donde se desarrollan todos los demás hechos de la película, hasta su final feliz y previsible.

En todo caso, "Logan´s run" tuvo cierto éxito de crítica y de público, y mostró varios avances en el uso de la tecnología en el cine. De hecho es la primera película totalmente grabada en el sistema de sonido Dolby, y en algunas partes se utilizan efectos visuales hechos por computadora, lo cual fue toda una innovación, aunque el uso de maquetas para los edificios dentro de las grandes cúpulas son bastante obvios e incluso pobres. El mérito es que tanto su trama como su realización predicen un entorno en el que las computadoras tendrán un papel preponderante, y la estética visual del film, aunque algo naif en su modernidad,  refleja esa predicción futurista que ha impregnado el arte en la ficción de los últimos 40 años.












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