viernes, 23 de septiembre de 2016

El signo estésico, según Paul Valéry

Paul Valéry (1871-1945), escritor, poeta, ensayista y filósofo francés, entre los muchos temas que abordó trabajó la noción de estética, viéndola desde el punto de vista de la sensibilidad y no de la belleza. Propuso la idea de que existe un sistema estético ligado a los sistemas sígnicos, que apelan no a la percepción sino a la estimulación de nuestros sentidos. A estos sistemas de signos expresivos los llama estéticos, asumiendo como lo hizo Alexander Baumgarten, en el siglo XVIII, la etimología griega: "aisthesis", que es la facultad de sentir; esto porque los sistemas sígnicos expresan la sensibilidad del emisor y estimulan la del receptor. Le hacen sentir.  

Valéry hablaba de que lo estético no es sino lo “estésico”, es decir, lo que expresa o estimula la sensibilidad. Por eso desarrolla el término estésico como equivalente a estético, pero sin su connotación kantiana relativa a la belleza. Siendo así, todo signo estético cumple una función simbólica, pues precisamente el símbolo es aquel signo que reúne en un solo significante varias intenciones significativas; esto es estésico.  

Por lo tanto, se debe aplicar a lo concreto sensible, más allá de la belleza. Valéry destaca que el mundo de la experiencia estética nace de aquel excedente de sensaciones inútiles para el cumplimiento de las funciones esenciales de la vida humana. De ahí que la simbología, como manejo de los signos, tenga un papel clave en la estética. El arte, la filosofía y el lenguaje tienen unas implicaciones en las vanguardias, que hacen que las percepciones tradicionales de lo bello y lo que gusta, hayan cambiado durante el siglo XX. Esto se aplica igualmente hoy en día, por lo que no es descabellado aceptar la idea de una estésica como forma de estética contemporánea.  


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