domingo, 4 de junio de 2017

Semiótica y mensajes

La semiótica puede establecerse (entre otras definiciones) como un intercambio de mensajes que producen significación. El mensaje, elemento clave en la comunicación, es un signo o un conjunto de signos con una estructuración. Los seres humanos no son los únicos que establecen formas de mensajes, pero son los únicos mamíferos que tienen mensajes verbales y que proceden mediante procesos de transacción y convención que unen a las fuentes y al destino, al emisor y al perceptor, en un proceso de transmisión, circulación y recepción de signos. Los seres vivos están unidos por una serie de canales simultáneos, que son sucesiones que trasladan, remiten y hacen circular información, es decir, signos en su sentido lato.

Un signo, desde el punto de vista de la comunicación humana, es una convención, una cosa que está en lugar de otra por uso, aceptación o acuerdo. Pero también se acepta que un signo es un fenómeno que se da naturalmente entre especies que intercambian información. En realidad los animales aplican una forma de comunicación ligada al traspaso de información, y son guiados por instinto natural. Hay una posición teórica actual que tiende a ubicar la semiótica dentro de las ciencias de la vida, de la biología, esencialmente, y a poner también todo el lenguaje dentro de una actividad neuro-biológica. Esta ha sido la propuesta de Thomas Sebeok, esencialmente, que habla de Zoosemiótica y Biosemiótica. Por otro lado, hay una línea de pensamiento ligada a la informática, la telemática, que busca los acercamientos sobre los temas de los signos y su manifestación en procesamiento en distintas máquinas. Esto puede ser visto como otra forma de semiótica, en que los mensajes son sintéticos.

Pero de acuerdo a la idea de semiótica humana, habría que entender al mensaje como un hecho predominantemente simbólico; el análisis de un texto literario, por ejemplo, todavía sigue apareciendo como un hecho ligado a la expresión, al significante, al discurso y también al plano del contenido, de la historia, del significado, estableciéndose diversos tipos de relación entre esos elementos. Así vista, la semiótica en su estado actual consiste, según Manuel Jofre, en una preocupación constante por lo simbólico y los procesos de creación de sentido, donde los textos son modelos para las unidades dinámicas que se producen en los procesos de significación, en los que la literatura se entiende como producción de signos y conjunto de códigos a la vez, y no solamente un predominio del mensaje, y donde los términos de comprensión están muy relacionados a un eje central de denotación y connotación, que proporciona modelos y modos de significación textual y no textual. Es una visión amplia pero acotada al hecho comunicacional del mensaje.


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