martes, 19 de junio de 2012

"Destino": una combinación de estéticas, Dalí y Disney

Después de la Segunda Guerra Mundial, hacia 1946, Salvador Dalí, que vivia en los Estados Unidos desde hacía 6 años, se encontró con el para ese entonces ya famoso cineasta Walt Disney, que había tenido éxito con sus cortometrajes y largometrajes animados, y que admiraba el surrealismo de Dalí (basta con ver la secuencia de la borrachera de Dumbo). En esa reunión Disney le propuso hacer un corto animado, basado en las imágenes de las pinturas que el famoso catalán había popularizado. Se propuso como base el tema musical "Destino", del compositor mexicano Armando Domínguez. De ahí el nombre que tendría el corto.

En el mismo año de 1946 se comenzó el trabajo, teniendo al artista de los Estudios de Disney, John Hench, como coordinador del film. Trabajaron algunos meses, pero Dalí no era constante, y los guiones no terminaban de convencer. Finalmente sólo se realizaron 18 segundos de animación sobre la base de un Story Board incompleto, y Salvador Dalí se retiró del proyecto volviendo a España muy poco después. 

En 1999, el sobrino de Walt Disney, Roy Edward Disney, mientras se realizaba la producción de "Fantasía 2000", decidió revivir el proyecto "Destino", tomando las ideas originales que habían quedado de ese experimento 43 años atrás. 25 animadores fueron convocados, y trabajaron durante 3 años para la concresión de esta idea, que se culminó en el año 2003. No se incluyó, consecuentemente, en la pelicula"Fantasía 2000".

Desde entonces ha permanecido como un corto bastante "underground", que tuvo poca difusión, a pesar de su calidad de realización. Se usó una combinación de animación tradicional con animación digitalizada, además de una mezcla de la estética daliniana, con sus texturas, colores y paisajes, con la de Disney, con sus personajes y movimientos "aprincesados". Recibió criticas mixtas; algunos lo han visto como una obra de arte que revive tiempos gloriosos, otros como una cosa no resuelta del todo, y otros más como un pastiche sin sentido que no hace honor a ninguno de los dos creadores originales.

Sin duda es difícil evaluar una obra tan poco común, en la que hay referencias y guiños a tantas imágenes conocidas, cargadas de significados contradictorios. Incluso la relación música-imagen, que se supone es la base del corto, no se percibe realmente. En algunos casos la edulcoración disneyana es muy patente. Incluso se diluyeron algunas propuestas originales de Dalí, que eran, naturalmente, muy perturbadoras (basta con ver el cuadro "El gran masturbador"). Al final resulta una especie de poema de amor entre una bailarina y un beisbolista, con imágenes oníricas previsibles.

El director de este cortometraje de animación de unos 6 minutos es Dominique Monfery, y aunque los Estudios Disney han vedado su reproducción pública por violar derechos de autor, aún se puede ver en algunos blogs y sitios de video. Aquí está en YouTube, no se sabe hasta cuando. Vale la pena verlo.




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