jueves, 17 de marzo de 2016

Mediamorfosis y ciberconvergencia

El concepto de convergencia tecnológica se refiere a la tendencia contemporánea se sumar deferentes sistemas tecnológicos en confluencia hacia la realización de tareas similares. Hay varias formas de ver esta realidad según distintas disciplinas del conocimiento, pero en el caso de la comunicación, convergencia hace referencia a tecnologías previamente separadas como la voz (telefonía), datos (y aplicaciones de productividad) y vídeo que ahora comparten recursos e interactúan entre sí sinérgicamente, creando nuevas posibilidades. Esta es la convergencia de medios.

Donde mejor se presenta esta convergencia mediática es en lo que conocemos como multimedia (que ya he definido en este blog), en la que sucede una interconexión de tecnologías de computación y de información, contenido mediático múltiple y redes de comunicaciones, que ha generado como resultado una nueva manera de manejar las interfaces y sus mensajes. La evolución y popularización de internet, tanto en el campo de actividades de aprendizaje y entretenimiento, como en el del acceso a productos y servicios que han emergido desde el espacio digital, ha sido posible justamente a esa convergencia que sucede en el ciberespacio, que entendemos como ciberconvergencia

Una de las consecuencias de esta ciberconvergencia es lo que Riger Fidler llama mediamorfosis (que también he tratado en este blog), que es la transformación de los medios tradicionales en interfaces mediáticas digitales. Claro, hoy esa mediamorfosis se ha dado de manera multimediática, porque los soportes digitales permiten en simultáneo la presencia de diversas formas comunicacionales en un mismo tiempo y espacio. 

Esto puede ser visto desde varios ángulos, ya que todas las facetas de la vida social o institucional como negocios, gobierno, arte, periodismo, salud o educación traen consigo un incremento de los espacios digitales a través de redes crecientes de dispositivos TICs. Pero es en la comunicación donde más se nota.

Hay también un filo que tiene que ver con lo económico, en una sociedad en la que prima el consumismo como expresión del ser humano. Por ello, el hecho de que este avance se puede apreciar la conversión hacia dispositivos tecnológicos (celulares, smartphones, readers, tabletas, etc), ha hecho que su producción se haya visto aumentada, ya que responde a la premisa consumista imperante. Eso sin hablar del asunto de la obsolescencia programada, que implica también otro campo de discusión.  

Esta es la combinación, económica y tecnológica, la que lleva entonces a la conjunción de mediamorfosis y ciberconvergencia, la nueva mediación que nos ha traído este universo de bits, unos y ceros, cada vez más globalizado.   


miércoles, 16 de marzo de 2016

Ciberaudiencias

En los medios de comunicación, sobre todo en los masivos y de interés comercial, el conocimiento de los públicos y las audiencias es clave. Sirve para saber qué se ve, cuántos oyen, quien lee... y de qué clientela se dispone. Se han desarrollado durante décadas formas de análisis de audiencias, y en la comunicación social las investigaciones de los públicos han sido fundamentales. 

Esta misma tendencia se ha llevado, como era de esperarse, al ciberespacio. Entendiendo a la internet como el más nuevo y variado de los medios de comunicación, el análisis de las ciberaudiencias es capital. Se entiende, como es lógico, que "ciberaudiencia" es la público que accede a sitios y espacios digitales en la Web vía internet, desde múltiples dispositivos, navegando por páginas y todo tipo de redes y publicaciones.

La audiencia que recorre el ciberespacio es enormemente variada, y dada la globalidad de la internet, procede de todas partes del mundo. Eso ha convertido a esas ciberaudiencias en masas que pueden pasar de lo informe y multitudinario, a lo preciso y localizable. Es parte de la glocalización. Pero más aún -y esto es lo novedoso- estas ciberaudiencias son activas e interactivas, creadoras y participantes, lo cual hace a este público mucho más crítico, exigente y sin duda más interesante, por lo que hay que competir con mucha más inteligencia y capacidad, creando mejores contenidos. Es ciberespacio es una caja de sorpresas...


lunes, 14 de marzo de 2016

El índice Klout (dos)

En el mundo de las redes sociales, los sitios Web y el ciberespacio en general, una de las cosas que más atrae es saber cuánta gente circula, revisa, mira y pasea por todos esos espacios virtuales. Internet ha cambiado la relación entre los lectores y los publicadores, tanto en el caso de los medios formales (diarios, portales, noticiarios, radios y televisoras Web) como en los independientes (blogs, websites, redes). Y ha cambiado también es la forma como se maneja y analiza ese flujo. Uno de los indicadores importantes para saber quienes y cuántos visitan los distintos sitios y redes Web es el llamado índice Klout, del que ya hice una publicación: https://ciberestetica.blogspot.com/2013/12/el-indice-klout.html

Este es una forma de medición de audiencia que ha desarrollado una compañía ubicada en San Francisco, EE.UU., dirigida por Joe Fernández, llamada precisamente Klout Inc. Esta es una empresa que, a través de su página web o de su aplicación móvil, permite registrarse en su sistema de forma gratuita a cualquier persona o empresa. Se puede registrar en Klout con un usuario de Twitter o de Facebook, por lo que no hace falta abrir cuenta alguna ni recordar otra contraseña más. Este programa permite establecer valores de influencia en las redes sociales. 

Una vez el usuario esté registrado en Klout, podrá añadir sus diferentes perfiles de redes sociales a su perfil de Klout para que el algoritmo secreto desarrollado por esta compañía empiece a determinar su peso en las diferentes redes sociales. El índice o puntuación Klout es un valor numérico comprendido entre 1 y 100, siendo 100 el valor de máxima influencia.

El algoritmo desarrollado por Klout analiza multitud de variables y factores dependiendo del comportamiento e interactividad con otros usuarios en los espacios registrados. Hay otros medios de medición, y existen contadores en blogs y otros sitios, pero el caso de Klout es interesante porque sistematicamente chequea todas las dichas redes sociales adscritas, buscando signos que muestren la mayor o menor interacción de otros usuarios con las diversas publicaciones. Cuanta mayor interactividad y engagement (más “me gusta” en Facebook o retuits en Twitter, por ejemplo) generen las publicaciones, mayor será la puntuación Klout. Por supuesto esta es una útil herramienta de mercadeo, que ayuda a vender espacios en la Web y obtener patrocinios por volumen de circulación y aceptación.   

Este es el sitio Web de Klout: https://klout.com/home



domingo, 13 de marzo de 2016

Una frase de McLuhan sobre tecnología

"Toda la tecnología tiende a crear un nuevo entorno humano... Los entornos tecnológicos no son meramente pasivos recipientes de personas, son procesos activos que reconfigurar a las personas y otras tecnologías similares".

Marshal McLuhan (1911-1980) filósofo canadiense, teórico de la comunicación y educador, creador de la idea del mundo como Aldea Global.


sábado, 12 de marzo de 2016

Glocalización

La idea del mundo actual como una "aldea global" ya fue planteada por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan hace más de 50 años. El concepto aparece varias veces en sus libros La galaxia de Gutenberg de 1962 y Entendiendo los medios de 1964, y se popularizó a partir de éstos. En 1968, McLuhan lo utilizó formalmente en el título de su libro Guerra y paz en la Aldea Global. El se refiere a la "aldea global" como un cambio producido en el mundo principalmente por la radio, el cine y la televisión, medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento, y que ocupan un espacio cada vez más importante en el hogar y la vida cotidiana, con una expansión muy significativa en la segunda mitad del siglo XX. También aportó a la globalización la difusión del teléfono, la fotografía, la reproducción y grabación de sonido, la prensa gráfica, y luego el procesamiento digital.

En su análisis busca describir las consecuencias socioculturales de la comunicación inmediata y mundial de todo tipo de información, y lo que posibilitan y estimulan los medios electrónicos de comunicación en todo campo cultural. Sugiere que, en especial, ver y oír permanentemente personas y hechos -como si se estuviera en el momento y lugar donde ocurren- revive las condiciones de vida de una pequeña aldea: percibimos como cotidianos hechos y personas que tal vez sean muy distantes en el espacio o incluso el tiempo, y olvidamos que esa información es parcial y fue elegida entre una infinidad de contenidos. Ello convierte al globo en una "aldea" por su proximidad, pero esa aldea es todo el planeta.

Esta propuesta se ha extrapolado a todas las actividades humanas: económicas, políticas, sociales, militares, y por ello se habla de una globalización en todo sentido. El mundo se ha uniformizado. Como contraposición a esta masificación, se plantean las ideas de glocalización. Sobre este tema he trabajado las últimas publicaciones en este blog, insistiendo en la idea de que los medios de comunicación, en especial los digitales, pueden lograr combinar la inevitable globalización con las expresiones locales de cada pueblo. De esta forma los modos culturales pueden tener expresión y cabida en espacios universales, y eso trae como consecuencia una mezcla de elementos que, ente otras cosas, es la que contribuye a la idea de estética digital que aquí propugno. Siendo así, la ciberestétca tiene formas de glocalismo, tanto en su multiplicidad y multidifusión como es su expresividad propia. Una estética glocalizada que vivimos día a día y que busco siempre difundir aquí. 


viernes, 11 de marzo de 2016

Glocalidad, glocalismo

La "glocalización" es un término que ya describí en este blog hace unos días (ver "glocalismo" en http://ciberestetica.blogspot.com/2016/03/glocalismo.html) y que surge de la combinación de globalización y localidad. Por eso se puede hablar de "glocalidad" como la implementación de las ideas de glocalización, y al glocalismo como la tendencia contemporánea a buscar esa combinación de universalidad que los medios económicos y de comunicación implican, con el interés local de cada espacio y comunidad en el mundo.

Hay muchas posturas respecto a esta realidad. es innegable que la globalización nos a arropado, y ahora en todo el planeta se puede conocer lo que sucede en cualquier parte de manera casi inmediata (los problemas de acceso a la información, manipulación, control y falsificación de la verdad siguen estando presentes, pero son ajenos a esta exposición aquí). La discusión tiene que ver con la combinación de los hechos locales (culturales, ideológicos, políticos) y los mundiales.

La transculturización, que es un fenómeno históricamente presente siempre, ha cambiado sus patrones en este ambiente de la digitalización. Se  habla ahora de pensar globalmente pero actuar localmente. En el campo de las artes y la creación esto sucede casi imperceptiblemente. No hay duda de que las industrias culturales siguen operando, pero su manejo ha cambiado. De hecho, si bien es cierto siguen habiendo patrones y valores dominantes, el digitalismo ha logrado hacer visible a los grupos minoritarios, se han manifestado muchas expresiones antes casi desconocidas, y más interesante aún, se han mezclado culturas en formas novedosas e impredecibles. Ello ha producido estéticas inesperadas. Tal vez esto sea lo más relevante del glocalismo: su impredictibilidad. La lógica borrosa y las teorías del caos en su máxima expresión social. 


jueves, 10 de marzo de 2016

Digitalidad, digitalismo

El fin de la modernidad se va sintiendo en tanto se van gastando sus postulados y se va desgastando la idea del progreso positivo, en tanto la realidad del mundo se torna cada vez más crítica: desde la guerra en Vietnam hasta el muro de Berlín, pasando por las hambrunas en varias zonas de África, India y Bangladesh, la guerra fría, la revolución china, la contaminación y el conflicto árabe-israelí, entre otros acontecimientos globales. Nuevos conceptos cuestionan los valores modernos, bien sea banalizándolos, bien sea desmontándolos. Estas posiciones derivan en distintos movimientos, el neo-modernismo, el re-modernismo y el más notable, el post-modernismo o simplemente posmodernismo, que es probablemente el que dejó más huella.

El posmodernismo va de la mano con algunas teorías críticas a la banalidad, exacerbándola, exagera ciertas actitudes y valida múltiples conceptualizaciones, aceptando que "más en más" (en vez de "menos es mas") y "todo de vale" (desde el mal gusto al ningún gusto). Muchos filósofos de lo que se llamó el deconstructivismo desarrollaron sus ideas en este ambiente de búsqueda y cuestionamiento. Todo esto comenzó a mediados de 1960 y tuvo su auge entre 1980 y 1990. Justo en ese período se da también la divulgación y popularización de la computación y con ella el mundo digital. La computadora personal va a abrir al público la digitalidad.

Es curioso porque las ideas de deconstrucción (de Heidegger a Derrida) van a verse ligadas, desde el punto de vista de los hechos culturales, al boom de la digitalidad. Esta expansión de la tecnología digital acercará a una gran parte de la población al digitalismo, que es el manejo de la realidad a través de la informática. Gran parte del contenido de este blog está justamente dedicado a este tema, por lo que todas las ideas de ciberestética y estética digital tienen que ver con las condiciones aquí señaladas. 

El digitalismo es, entonces, esta nueva tendencia al uso de las herramientas informáticas, y la producción de creaciones cibernéticas, que además se relacionan con todos los nuevos soportes comunicacionales que conforman el conjunto de interfaces que hoy en día abundan en todas nuestras sociedades. Sociedades unidas, además, por la globalización mediática y de todo tipo que nos ha alcanzado inevitablemente, como se verá en la próxima publicación.       

miércoles, 9 de marzo de 2016

Modernidad, modernismo

Apartándonos de la idea clásica de que la modernidad empieza en el siglo XV, y entendiendo que lo moderno como conceptualización, está ligado a ciertos cambios que van de lo tecnológico a lo cultural, es más conveniente hablar del mundo moderno a partir de la popularización del uso de la máquina de vapor, su decaimiento y el desarrollo de lo que después conoceríamos como medios de comunicación. 

Modernidad es entonces el espacio mental, físico y temporal que es testigo de esos cambios, que originándose en el mundo occidental, van a alcanzar todo el planeta en menos de 100 años. Ciertamente las palabras moderno, modernidad y modernismo tienen muchas formas de usarse (en historia, en arte, en arquitectura, en sociología), pero para los efectos de entender la sociedad desde su evolución en los campos tecnológicos, es mejor aplicar este término a las expresiones de tipo cultural a partir de fines del siglo XIX.   

Es curioso pero el primer movimiento artístico que adoptó el término "modernismo" como propio vino del campo literario: poetas y escritores renovadores, que comenzaron a escribir desde nuevas formas estéticas. En las raíces del modernismo hay un cierto desacuerdo con la civilización burguesa finisecular que se estaba imponiendo. En cierto sentido, se trata de una corriente heredera del post-romanticismo decimonónico, al que da una especie de salida. Es reconocido al poeta nicaragüense Rubén Darío como uno de los iniciadores de este movimiento a finales de la década de 1880.

En las demás artes, esta estética modernista se plasma en las formas del Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en Inglaterra), Sezession (en Austria), Jugendstil (en Alemania y Países Nórdicos), Liberty (en Estados Unidos), Floreale (en Italia), y Modernismo Artístico (en España e Hispanoamérica). Todas estas variantes las podemos reunir en un primer modernismo. Hay música, pintura, arquitectura, teatro y artes decorativas con este estilo.

La primera gran guerra (1914-1918) significa una interrupción, pero luego de ese período la estética de la modernidad se va a definir claramente, y se produce lo que conocemos como el modernismo propiamente dicho, que aplica del mismo modo a todas las artes e inclusive a diversas manifestaciones culturales. La segunda guerra mundial (1939-1945) va a involucrar otra renovación, y ese período desemboca en el estilo internacional modernista, que a abarcará, ahora sí, todo el planeta.

Ya a mediados de los años 1960 ese modernismo internacional va a ir desgastándose, recibiendo críticas y deviniendo en una posición cuestionadora: el posmodernismo. Ahora todo se vale, todo se puede revivir, nada de "menos es más": ¡más es más! Todo ese período va a coincidir también con las teorías de la deconstrucción, las teorías del caos y las de la lógica borrosa. Ello va a llevar a un nuevo cambio, la aparición del mundo de lo digital, como veremos en la próxima publicación.


martes, 8 de marzo de 2016

Moderno, digital, glocal

Estos tres términos están relacionados con varios de los conceptos que tienen  que ver con la comunicación y el arte contemporáneo, y en particular, como se ha visto en muchas publicaciones anteriores en este blog, con la estética de lo digital y ciberestética. Es interesante tratar de delimitar estas expresiones sobre una base diferente de la histórica. 

Lo moderno curiosamente tiene varias definiciones. Desde el punto de vista historicista convencional, se ha hablado de "edad moderna" para delimitar el período que va desde mediados del siglo XV hasta finales del siglo XVIII (hay una "edad antigua", desde la invención de la escritura hasta la caída del Imperio Romano, una "edad media" desde mediados del siglo V hasta el siglo XV, y una "edad contemporánea" para los siglos XIX, XX y XXI). Esta clasificación naturalmente es arbitraria y en muchos aspectos errada, y superada desde el punto de vista cultural. De hecho, incurre también esa división en desaciertos antropológicos, por lo que es preferible aplicar la idea de "moderno" a lo que se llamó "movimiento moderno" como tal, etapa que comienza a finales del siglo XIX y está ligada a cambios tecnológicos, artísticos y sociales, relacionados con la economía mundial y nuevos enfoques culturales, muchos de ellos impulsados por los crecientes medios de comunicación surgidos en la centuria de 1800.

Desde este punto de vista, podemos analizar las realidades mundiales abarcando expresiones técnicas, artísticas y estilísticas, que identifican más claramente las condiciones socioculturales de los últimos 150 años, y que construyen ese modo de vivir y ver las cosas. Esas realidades son las que se encuadran en lo moderno propiamente dicho; que derivan, además, en varias formas, hasta llegar a los movimientos actuales. Siendo así, podemos hablar de lo moderno, lo digital y lo glocal. Cada uno de ellos con sus identificables características, que devienen a su vez en los conceptos respectivos de modernidad, digitalidad y glocalidad, que producen también sus estilos correspondientes: modernismo, digitalismo y glocalismo.   

Sobre estos términos, su estética y realidad, estaré comentando en las próximas publicaciones de este blog, como la más reciente sobre glocalismo que inspira este tema.

domingo, 6 de marzo de 2016

Arte en 8 bits de Mark Ferrari

El ilustrador y artista estadounidense Mark Ferrari lleva trabajando el arte en computación desde 1987, y desde 2007 se ha especializado en imágenes y fondos para juegos digitales. Una de sus especialidades reconocidas es la creación de ambientes y espacios en la modalidad de 8 bits. Esta es la modalidad en la que las imágenes se trabajan destacando la textura pixelada de la pantalla del ordenador. aquí algunas de esas imágenes de Ferrari, llenas de imaginación y fantasía, y mucho color a pesar de la restricción técnica propia de su estilo. Este es su sitio Web: http://markferrari.com/








sábado, 5 de marzo de 2016

Glocalismo

La "glocalización" es un concepto que empezó a perfilarse en la década de 1980, aunque tiene antecedentes en las ideas de Marshall McLuhan, quien habló del mundo como "Aldea Global" por la década de 1960. La palabra como tal, surge de la composición entre globalización y localización, y se aplicó inicialmente para las prácticas comerciales de Japón. El concepto procede del término japonés "dochakuka" (derivada de dochaku, “el que vive en su propia tierra”), pero otras referencias señalan al sociólogo alemán Ulrich Beck, como el creador del término y su difusor. No obstante, parece que el primer autor que saca a la luz explícitamente esta idea es el también sociólogo Roland Robertson.

Esta idea se ha generalizado y aplicado a las relaciones de todo tipo que se establecen en este mundo de interconexiones y globalización, pero que implican una relación directa con el hecho local. La "glocalidad" puede entenderse entonces como aquella mezcla que se produce entre elementos universales con particulares. La glocalización es la mezcla que se da entre los elementos locales y particulares con los mundializados. Supone que en un mundo global, en el que asistimos a una progresiva supresión de las fronteras a nivel económico, político y social, se incrementa la existencia de custodias culturales, generadas por las personas que defienden sus tradiciones de la globalización cultural. Es decir, se acepta la cultura globalizada pero se defiende la localizada.

De ahí surge la noción de glocalismo: aceptar las culturas universales, entender la globalización a través de los medios y el digitalismo, pero defender y cultivar aquellos valores que identifican los propios espacios sociales en ámbitos relativamente reducidos. O sea que sin negar cada expresión regional, se acepta a su vez la internacionalización de las culturas. El glocalismo se ve en aquellos movimientos que usan los medios masivos y digitales, los recursos económicos y sociales globales, para defender y dar a conocer sus propias manifestaciones locales. El uso de la Web, las redes sociales, los medios digitales y sus dispositivos, que implican una universalización, permiten también una explosión de formas puntuales, regionales y propias de las diferentes culturas que defienden su derecho a ser reconocidas en el tiempo y en el espacio, en esta gran aldea en que se ha convertido nuestro planeta.     


viernes, 4 de marzo de 2016

Fractal animado por Julia Cayley

Esta diseñadora, Julia Cayley, de origen estadounidense, ha realizado recientemente varias animaciones digitales sobre la base de la matemática fractal, logrando videos de hermosos efectos, movimientos y colores. Aquí uno de ellos, en los que se aprecia la novedosa aplicación de la informática para establecer una especial estética digital. 





jueves, 3 de marzo de 2016

Una opinión de Rosa Montero


"Nos queda mucho. Nos queda repensar el mundo, nos queda el humanismo, la ambición de construir una vida más justa, pero no tiene por qué ser bajo el amparo de una doctrina dogmática. Nos queda la libertad interior de cada uno, la libertad de pensar, la libertad de crítica y autocritica constante, de no ser autocomplaciente o conformista. Nos queda el valor y el rigor de pensarse el mundo todos los días para no ser conformista ni de derecha ni de izquierda".

Rosa Montero, periodista y novelista española, nacida en 1951

miércoles, 2 de marzo de 2016

El arte de Lucid-Light

Eli Vokounova es una artista joven, originaria de la República Checa, con un seudónimo muy sugerente (Lucid-Light) y una estética muy sensible. Lleva algunos años trabajando el arte digital y fractal, definiendo un estilo muy sutil para sus obras, usualmente abstractas pero con claras referencia a una naturaleza vegetal y orgánica multicolor. Estudió en la escuela de Artes de Praga, donde actualmente reside. Su sitio es: http://lucid-light.deviantart.com/. Aquí una muestra de su trabajo. 
"Down in it"

"Center of the universe"


"Breathe

"Bleeding"


"Elven forest"

"Flavours"


"Flowers of metal"

"Fly"


"Passion"

"Speed of light"

martes, 1 de marzo de 2016

Ciencias físicas y humanas en Lévi-Strauss

El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss (1908-2009), reconocido como padre del estructuralismo antopológico y de la etnología social, tuvo siempre una posición crítica ante los enfoques científicos de las llamadas ciencias sociales. No porque no las considerara como disciplinas formales, sino porque su aproximación metodológica no podía llevarse bajo los patrones de las ciencias físicas.

En un texto de 1966 ya Lévi-Strauss ponía en el tapete esta controversia en el mundo de la investigación humana, al confrontar el término "ciencia social" con la idea básica de "ciencia". Tal vez hoy en día esa confrontación ya esté superada (o haya cambiado de enfoque), pero es interesante conocer sus planteamientos, porque han afectado el discurso de estas disciplinas durante los últimos 50 años. Dice Lévi-Strauss:
"Nadie pone en duda que las ciencias exactas y naturales sean efectivamente ciencias. No todo lo que se hace en su nombre ofrece, sin duda, idéntica calidad; hay grandes sabios y sabios mediocres. Pero la connotación común de todas las actividades que se realizan bajo la égida de las ciencias exactas y naturales no puede ser puesta en cuestión. Para expresarnos en lenguaje de los lógicos, podríamos decir que en el caso de las ciencias exactas y naturales su definición "en comprehensión" se confunde con su definición "en expresión": los caracteres que hacen que una ciencia merezca el nombre de tal se vinculan también, en general, al conjunto de las actividades concretas cuyo inventario cubre empíricamente el ámbito de las ciencias exactas y naturales".
Continúa luego viendo la concepción de las "otras" ciencias, las sociales:
"Pero cuando pasamos a las ciencias sociales y humanas, las definiciones en extensión y comprehensión dejan de existir. El término "ciencia" ya no es sino un nombre ficticio que designa un gran número de actividades perfectamente heteróclitas, y de las cuales solo un pequeño número ofrece un carácter científico (por poco que se quiera definir la noción de ciencia de un modo constante). De hecho, muchos especialistas en las investigaciones arbitrariamente agrupadas bajo el rubro de las ciencias sociales y humanas serían los primeros en repudiar toda pretensión de estar haciendo obra científica, al menos en el mismo sentido y en el mismo espíritu que la hacen sus colegas especialistas en ciencias exactas y naturales".
Y plantea entonces Claude Lévi-Strauss una pregunta que genera una gran discusión: ¿de qué se quiere hablar en las "ciencias sociales"? Cuestión que generará muchos debates, más allá de la incumbencia (por extensión) de esta publicación.