jueves, 5 de enero de 2012

Digitalismo e Industria Cultural (3)

Justo a poco de empezar la Gran Guerra de 1914-18, llamada luego Primera Guerra Mundial, se produce en Europa un movimiento artístico cataclísmico, que moldeará muchas de las concepciones de la modernidad, y que influirá en todo lo que se hizo durante los años 1920. Este "ismo" es el Dadaísmo.

Este es un movimiento cultural que se concretó en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza. Fue propuesto por Hugo Ball (1886-1927), escritor y poeta alemán de los primeros textos "dadá"; inmediatamente, se unió el artista rumano Tristan Tzara (1896-1963) que llegaría a ser el escritor emblemático del dadaísmo. Una característica fundamental del dadaísmo es la oposición al concepto de razón propugnado por el positivismo. "Dadá" se caracterizó por rebelarse en contra de las convenciones literarias y artísticas, burlándose del artista burgués y de su arte. Y esto se plasma en su Manifiesto Dadaísta.

"Parade Amoreuse", Francis Picabia, 1916

Muchos otros artistas se sumaron a este movimiento, notablemente los franceses Jean Arp (1886-1966), Francis Picabia (1879-1953) y el más fascinante de todos, Marcel Duchamp. Este es uno de los artistas más controversiales del siglo XX (francés, nacido en 1887 y muerto como ciudadano estadounidense en 1968), quien comenzara siendo fauvista, luego cubista, y hacia los primeros años de la década de 1910, rebelde e iconoclasta. En 1912 presenta su muy famoso cuadro "Desnudo bajando por una escalera", mezcla de cubismo y futurismo, que tuvo amplia repercusión. Pero cuando hacia 1917 decide abrazar el Dadaismo, lo hace con la idea de cuestionar las posiciones intelectuales de la Europa de la Guerra, que pretendía ser progresista, pero se debatía en un momento más bien retrógrado, en una guerra terrible.


"Ready-Made", Marcel Duchamp, 1913
"Porta-botellas", Marcel Duchamp. 1915





















Una de las propuestas más provocadoras fue la presentación como "obras de arte" de objetos cotidianos, considerados expresiones "artísticas". Tal es el caso de los que llamó "Ready-Made", u "objeto-encontrado": una rueda de bicicleta empotrada en un banquito, un portabotellas, una pala para nieve, y el más contundente de todos: un urinario con el título de "Fuente". Por supuesto que tras la finalización de la guerra, estas obras resurgieron como un manifiesto de vanguardia.


"Fuente", por R. Mutt, seudónimo de Duchamp, 1917

Pero lo más resaltante en la obra de Marcel Duchamp no fueron sus "Objet-Trouvé", sino sus textos y sus discursos. Su posición y sus planteamientos fueron claves para la reformulación de las ideas estéticas del siglo XX. Según el, "contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros." De esta manera establece una nueva visión de la relación entre el público y el artista, cosa que va a definir el arte de su siglo. Los artistas Pop van a ser una clara muestra de ello. Por eso, es aquí donde la modernidad sufre una transformación, que va a modelar la percecpión del mundo. Y tendrá mucho que ver con las ideas y las críticas formuladas desde el pensamiento dialéctico por Theodor Adorno y la Escuela de Frankfurt, más de 40 años después. Esto se mostrará aquí en publicaciones futuras.

"L.H.O.O.Q", Marcel Duchamp, 1919

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