lunes, 7 de mayo de 2012

Estética en Santo Tomás de Aquino

Junto a San Agustín, Santo Tomás de Aquino (1225-1274) es uno de los pensadores más importantes del cristianismo. En una publicación anterior cité un pasaje de su libro Summa Teologica, en relación con la belleza y la bondad. Si bien es cierto que Santo Tomás no habla directamente de estética, como sucedía en ese entonces, sí tiene unos puntos de vista sobre lo bello y lo bueno que perfilan un pensamiento original en este sentido, aunque naturalmente influenciado por los filósofos de la antigüedad, Aristóteles especialmente.

Lo que podemos llamar la aproximación estética de los griegos será reelaborada por Tomás de Aquino e insertada dentro de un sistema que es, a la vez, cristiano, platónico y aristotélico. La belleza es aquello que agrada a la vista (pulchra enim dicitur quae visa placent) y es una clase de conocimiento: es la forma inserta en la materia lo que hace bellas a las cosas, confiriéndoles integridad, armonía o proporción y claridad. Hermoso es el resplandor de la forma que abraca todas las partes de la materia que la recibe y a la cual determina.

Como el mundo y nuestra mente son un reflejo de lo sobrenatural divino, entender la presencia de Dios es parte de la comprensión de la belleza. Las teorías de Santo Tomás de Aquino tuvieron mucha influencia en su tiempo, y le correspondió justamente entrar en las polémicas contra algunas ideas de Averroes, que desde el mundo árabe se filtraron en el cristianismo. Hoy en día se le considera uno de los antecedentes del Escolasticismo, que tanta influencia tuvo durante la Edad Media y el renacimiento Europeo.

 

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