miércoles, 27 de agosto de 2014

Estética de la autofoto

En los últimos tiempos se ha puesto de moda en la web la difusión por las redes sociales de las famosas "selfies", que podemos traducir como "autofotos", y que no son otra cosa que fotografías de sí mismo (de ahí self, en inglés) tomadas por uno mismo. 

Esto que pareciera una irrelevancia es un fenómeno muy curioso, porque es el resultado de la conjunción de dos hechos tecnológicos: la internet y los dispositivos celulares. Tomarse una foto a sí mismo no debería despertar mayor interés, pero la forma cómo se ha desarrollado y multiplicado en los últimos años es lo que hace a este juego algo sorprendente.

En el mundo antiguo y en el mundo clásico la única forma de representarse a sí mismo era haciendo lo que se conoció a partir del Renacimiento como autorretrato. Por supuesto sólo los artistas que manejaban técnicas gráficas eran capaces de hacerse autorretratos, usualmente mirándose en un espejo. 

Con la popularización de la cámara fotográfica a final del siglo XIX, algunos fotógrafos creativos comenzaron a tomar fotos a las imágenes de sus espejos. Las cámaras en aquel entonces eran voluminosas y de manejo complicado, pero a mediados del siglo XX se va a hacer común la cámara portátil, y algunos intentan tomarse fotos a sí mismo, para dar fe de que están en algún lugar determinado, o simplemente para retratarse. No obstante por la constitución de esos aparatos, sus lentes y condiciones técnicas, esas autofotos nunca quedaban realmente bien. La longitud del brazo a la cara no daba ángulo suficiente para que la imagen quedara bien.

No es sino hasta principios del siglo XXI en que hay un cambio tecnológico global que va a cambiar esta capacidad fotográfica: la inclusión masiva de cámaras y lentes en los teléfonos celulares. Por su propia estructura, estos lentes y el soporte digital permiten un enfoque a menos distancia y abarcan un mayor espacio en menos superficie, por lo que ahora sí, la distancia de un brazo extendido hasta el rostro permite una imagen aceptable.

Con la mejora de los aditamentos, esta posibilidad también se va a acrecentar, lo cual permite una mejor exposición, encuadre y resolución. Lo mejor es que al no necesitarse negativo y poder verse la imagen inmediatamente, se pueden tomar muchas fotos, borrarlas, acomodarlas y elegir las apropiadas para que circulen luego en el hiperespacio. Esto ha generado toda un cultura y una estética del selfie, que vale la pena ser estudiada desde diversos puntos de vista. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario