lunes, 19 de septiembre de 2011

Las 12 esculturas (4): El Galo moribundo

En el caso de esta escultura, a pesar de que como en el Discóbolo el original se ha perdido, podemos hablar de una originalidad en el ejemplar que hoy se conserva, que es una réplica romana del monumento levantado para la tumba de Átalo I, rey griego de la polis de Pérgamo, en lo que hoy es Turquía. Esta originalidad se debe a que la reproducción en mármol que conocemos hoy (la original estaba hecha también en bronce, como en el caso del Discóbolo), tiene fuertes influencias de la estética romana, por lo que la podemos considerar -sobre todo tomando en cuenta la época de su hechura- como obra greco-romana.


La identidad del autor se desconoce (se asigna a Epígonas, pero no hay como confirmarlo) y se estima haya sido hecha en el año 230 antes de Cristo. La original formaba parte del monumento funerario de Átalo, y representa a un Gálata o Celta en un trance de agonía. Es curioso que la estatua, que tiene dimensiones naturales, haya estado en la Grecia oriental pero representa un personaje de la Europa occidental. Esto demuestra la influencia romana en la obra.


Lo más notable es que esta escultura sirvió de referencia durante siglos en el Imperio Romano, y sus detalles y elaborada realización sirvieron de modelo a muchas otras representaciones. Su dramatismo y la delicada expresión del cuerpo es áun hoy digna de admiración. La más antigua que se ha preservado se halló a principios del siglo XVII durante unas excavaciones en Villa Ludovisi, en Roma. Hoy está en el museo Capitolino de esa ciudad italiana.



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