lunes, 29 de abril de 2013

Arte y medios masivos por Eco

"El arte sólo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masas."

Umberto Eco, escritor, semiólogo y filósofo italiano, nacido en 1932

domingo, 28 de abril de 2013

Una de Platón

"Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia".

Platón (427 a.C.-347 a.C.) filósofo griego.


sábado, 27 de abril de 2013

Teledildónica (y 2)

El tema del sexo virtual o del sexo a distancia ha despertado interes desde que se desarrollaron las tecnologías informáticas que permiten la interacción virtual y la comunicación digital. No obstante, los aparatos de Realidad Virtual que debían facilitar esas actividades no se elaboraron comercialmente tal y como se habían pensado.

Mucha de esa tecnología derivó en las consolas de videojuego que conocemos, en especial aquellas que emplean adminículos para imitar la realidad, como raquetas de tenis, guitarras eléctricas, lentes y muchos otros aditamentos más. No obstante, la idea del sexo virtual no se concretó con esos implementos.

La variante vino por el lado de la internet, los sitios web de contenido sexual y los chatrooms con sus micrófonos y cámaras de video digital. Ello sin contacto táctil. Pero recientemente la empresa Durex, que fabrica condones desde hace décadas, desarrolló una ropa interior especial que reacciona con un mando a distancia, que replica de alguna manera las sensaciones dérmicas en los usuarios. Obviamente no es la idea originaria de "teledildónica", pero sí es un paso hacia una nueva conexión sensorial entre usuarios a distancia.

Esta ropa interior llamada "Fundawear" funciona con un sistema vibrador que responde a los mandos que a través de una conexión inalámbrica maneja cada uno de los involucrados. Hay ropa femenina y masculina, con sus respectivos telemandos, que complementados con una presencia vía web, hace que la experiencia sea atractiva. No se puede decir que sea igual al contacto físico real con todas sus implicaciones, pero si produce una sensación que podríamos llamar de "sustitución", un juego que sin duda tiene que ver con la teledildónica.

Aquí el video promocional que muestra este curioso producto, que pronto saldrá a la venta... no sabemos con qué éxito.



viernes, 26 de abril de 2013

Teledildónica (1)

El neologismo "teledildónica" fue acuñado en los años 1990 ("teledildonic" en inglés) para referirse a la práctica del sexo mediante dispositivos digitales, como los implementos de Realidad Virtual.  En principio se concibió como un "futuro posible" dado que ya se estaban desarrollando los artefactos que permitirían interacciones a distancia de manera virtual.

Hacia finales del siglo XX existían lentes para ver en 3D adosados a un casco en la cabeza, que permitía ver y percibir en Realidad Virtual formas y espacios digitalizados en las computadoras. Así mismo alfombras o "pads" que permitían seguir los movimientos y hacerlos "dentro" de la máquina. Electrodos en el cuerpo que transmitían las sensaciones y los llamados "dataglove", guantes interconectados que hacían "sentir" las impresiones táctiles en las manos. Toda una experiencia "sensorial". De esta manera se suponía que dos personas podían tener una forma de "sexo" virtualmente, viéndose, oyéndose y tocándose a distancia. El término "teledildónica" utiliza la palabra "dildo" que en inglés se utiliza para designar los juguetes sexuales que son comunmente usados como sustitutos. Por lo tanto se estaría hablando de "sustituto sexual a distancia" o más bien algo así como juegos sexuales virtuales.   

Un ejemplo famoso en el cine apareció en la película de 1993 "El demoledor" ("Demolition man"), con Wesley Snipes, Sandra Bullock y Silverster Stallone, que ubicada en el futuro (año 2032), mostraba una escena de "intercambio sexual" entre Stallone y la Bullock, que sucedía con electrodos, cascos y sin contacto carnal entre ambos.  Durante esa década se pensó que eso sería posible de manera muy fácil, pero no ha sido así.

Hoy en día esa idea ha cambiado. La tecnología de realidad virtual no tuvo mucho éxito, por lo que sus formas fueron cambiando, y la teledildónica también. Se ha diseñado una "caja negra" que es es un pequeño dispositivo que se conecta al ordenador (mediante cable o de forma inalámbrica por WiFi) y que puede controlar simultáneamente hasta cuatro juguetes para adultos (que han de ser compatibles con el sistema). Lo común es que la caja negra tenga conexiones USB o FireWire, para conectarla mediante cables. En esta forma de teledildónica se tiene el control total sobre la caja de su pareja. En tiempo real, con interacción en ambos lados, totalmente segura y totalmente privada. Al mismo tiempo, también se puede charlar con la pareja mediante texto o videoconferencia.

Pero ésta forma de "conexión virtual sexual" también se está desarrollando de otras maneras, como veremos más adelante. 


jueves, 25 de abril de 2013

Las fantásticas ilustraciones de Julie Dillon

El trabajo de Julie Dillon tiene una originalidad y una frescura que va más allá de la temática (que es principalmente fantástica) y de la técnica. Residenciada en California, esta artista estadounidense ha ilustrado varias historias de ficción, y hecho obras para empresas de juegos de rol, cartas y otros productos gráficos desde hace ya algunos años. Su técnica, a pesar de estar basada en el uso de los programas de dibujo digital, recuerda la vieja tradición pictórica de los cradores de siglos pasados. Su sitio web es http://www.juliedillonart.com y se pueden ver más de sus ilustraciones en http://juliedillon.deviantart.com/.










miércoles, 24 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (y 3)

Los precursores de las teorías estructuralistas de los signos y la comunicación son Ferdinand de Saussure y Charles Sanders Peirce; sus propuestas sobre semiología y semiótica abordan la concepción del signo desde el punto de vista de su estructuración y sus componentes. Durante los últimos cincuenta años estas teorías se han diversificado y combinado con otras posturas filosóficas o psicológicas, como la Gestalt y el neomarxismo.

Uno de los más connotados teóricos de la semiología es el italiano Umberto Eco.  Ya aquí lo hemos nombrado en otras publicaciones (como a Saussure y a Peirce), y considerando su relevancia se le cita siempre que se estudia la semiótica y el estructuralismo, así como a los medios de comunicación. Lo interesante es que su definición de "signo" es una de las sencillas: todo lo que a partir de una convención aceptada previamente, pueda entenderse como alguna cosa que está en lugar de otra. Pero también para Eco no existen signos en abstracto sino sino funciones semióticas, dado que la correspondencia entre significado (el "término") y el significado (el "concepto") se da por la vía de una correlación de entidades (simples o complejas) que estén capacitadas para contraer o desempeñar una función lingüística o comunicativa (lo que se conoce como "funitivo"), aceptadas por las sociedades humanas en cualquier época determinada.

Claro que a Eco se le hacen críticas porque se visión es fuertemente fenomenológica, y al afirmar que todo se puede plantear en términos de signos o de manera nominalista, la visión del universo se queda en el fenómeno y no se toma en cuenta la naturaleza discursiva y de abstracción del conocimiento humano. Manuel Ocampo hace este comentario: "de este modo las cosas no son cognoscibles, inteligibles en sí, porque no están fundadas en el ser ni en la verdad". Ciertamente la interpretación semiológica estructuralista implica también un análisis deconstructivista que observa la realidad desde el punto de vista de su representatividad y no su interpretación. Sin embargo hay aspectos de la semiología que no dejan de considerar el universo sensible como referencia semántica de los signos. Sobre estos aspectos hay muchas visiones que aún hoy dan campo a nuevas e interesantes discusiones.


martes, 23 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (2)

Sin duda hay una relación estrecha entre las ideas estructuralistas sobre la comunicación y los postulados semiológicos y semióticos en relación con el signo y su trascendencia. Muchos filósofos, pensadores y estudiosos de la modernidad y del posmodernismo han trabajado bajo esta concepción. Siendo tantos, vale la pena detenerse en algunos. Ernst Cassirer, filósofo alemán de tendencia neo-kantiana, es de los que aplica la crítica de la razón a la crítica de la cultura, resaltando que para él, el hombre es un "animal simbólico". De esta manera se define al hombre por lo que hace más que por lo que es, dado que más que vivir en un universo físico vivimos en un universo simbólico, constituido por el lenguaje, el arte, los mitos y las religiones. 

Para Cassirer los conceptos no son representaciones de la realidad, sino la estructuración y transformación de la materia exterior en inteligibilidad interior. Es el conocimiento el que "elabora" los objetos. El hombre, entonces debe convertir lo natural en artificial para comprenderlo más allá de lo perceptivo. Más aún, lo que define al ser humano es la artificialidad, vista ésta como sus artefactos, sus construcciones y sus representaciones. Por lo tanto los signos y los símbolos son la base de la humanidad. 

Una de las discípulas de Cassirer, la norteamericana Susanne Langer, afirmó que la clave para la epistemología es el simbolismo. Langer entendía que la investigación filosófica debe centrarse en los símbolos y en toda la simbolización que realizan las actividades humanas en arte, religión, ciencia, y demás manifestaciones humanas. Esto es contrario al idealismo y al empirismo como proceso epistemológico; y distingue entre señales (ya usadas por los animales), signos (unión de significado y significante) y símbolos (usados para hablar acerca de realidades). Por esto no se conocen ni aprenden las cosas sino que se construyen mediante el lenguaje. Tal como lo dijo Kant, entonces, el pensamiento es una representación sensible imaginativa, donde predomina el ver y el construir las ideas. Cada uno ensambla su conocimiento sobre la base de sus propias experiencias, lo cual es una forma de subjetivismo y relativismo.

Estas posiciones no son aceptadas por los filósofos realistas, metafísicos e incluso marxistas, pues según ellos la verdad no se crea sino que existe y es propio de la raza humana entenderla de manera universal. Más planteamientos respecto al ser y al sentido se han desarrollado en la segunda mitad del siglo XX, como veremos más adelante.  


lunes, 22 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (1)

Uno de los elementos más interesantes en la semiología es el enfoque que se le da al signo en función de la comprensión de la realidad y su relación con el ser. La correlación entre lenguaje y mundo ya se analiza desde la civilización griega: Parménides decía que aquello que podemos nombrar es verdadero y Georgias pensaba que la palabra no transmite ideas sino sonidos, por lo que asignamos a esos sonidos un fragmento de la realidad que es imposible de comunicar ciertamente.  Pero el término "signo" proviene del latín signum, que significa "sensible" y también "visible".  

Pocos conceptos comunicacionales tienen tantas interpretaciones como éste. Según un punto de vista estructuralista y semiológico, signo es simplemente algo que está en lugar de otra cosa, por acuerdo o convención común. Un signo expresa algo conocido y permite que otros lo conozcan. esta relación produce la fórmula SIGNIFICADO----SIGNIFICANTE que constituye la base de la semiología, según Saussure. Los teóricos semióticos, por su parte, añaden un tercer elemento (la "tríada" de Peirce): Referente---Significado---Significante. Un signo entonces es un "ente" del que se infiere la presencia de otro "ente", sea este un objeto o un acontecimiento utilizado como referencia de otro objeto o acontecimiento. El signo así se pone en lugar de otra cosa y la representa. Claro, puede haber signos naturales (como los síntomas de una enfermedad, que permiten referir a la misma) y artificiales como las señales o las palabras.

No obstante no todos los teóricos que estudian el signo coinciden en esta definición, puesto que ella implica una ruptura entre la realidad y lo representado. En este caso se indica que no es el signo el que sustituye a la cosa, sino la cosa la que da sentido al signo, y que es el ser humano en su inteligencia quien nombra las cosas, no los signos a ellas. Según esta posición, relacionada con la metafísica y la perspectiva realista, el orden del proceso es "realidad--pensamiento--lenguaje" y no a la inversa. De la otra forma no es importante la realidad objetiva sino lo que digamos de ella. 

Durante el siglo XX se desarrollaron varias teorías al respecto, y en particular en la segunda mitad de éste, hubo diversas posiciones, que además en ciertos casos sumaban muchos factores de las distintas aproximaciones que sobre este tema se propusieron. Como veremos más adelante,   diferentes autores aportaron a esta discusión, que aún hoy no está cerrada a ningún enfoque.




viernes, 19 de abril de 2013

Las formas y la historia por Novalis

 "Lo que ahora no alcanza la perfección la alcanzará en un intento posterior o reiterado. Nada de lo que abrazó la historia es pasajero y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas."

Friedrich von Hardenberg, Novalis (1772-1801) poeta alemán

jueves, 18 de abril de 2013

¿Culturas no humanas?

Desde mediados del siglo pasado algunos biólogos y científicos han propuesto la idea de que algunas especies de animales inteligentes pueden crear formas de cultura distintas a las humanas. Esto sería aplicable a grupos de simios, delfines y cetáceos. En al caso de los perros y gatos, la dependencia y proximidad con el hombre afectaría esa capacidad de crear cultura, pero en algunos grupos de perros y lobos salvajes esta sí estaría presente.

Como ejemplo se señalan actividades de co-relación entre miembros de clanes que son distintas a las que muestran ejemplares aislados o en otros grupos sociales. Gorilas que actúan de cierta forma en clanes diferentes, en reacciones que no parecen naturales o instintivas sino aprendidas o "heredadas". Donde esto parece más notable es el los mamíferos marinos. El neuro-científico Jaak Panksepp señala que estudiando los cerebros de las ballenas se pueden hallar reacciones que demuestran sentimientos y estados de conciencia que van más allá de los simplemente instintivo. La doctora Lori Marino de la Universidad Emory en Atlanta, que ha hecho estudios neurobiológicos en varias especies de cetáceos, ha descubierto que la relación tamaño cerebro-cuerpo de las ballenas es casi igual a la del hombre y que además tiene muchas estructuras trenzadas y complejas circunvoluciones, lo cual hace que su proceso de pensamiento sea complejo. 

Nadie duda de la inteligencia de los grandes mamíferos, pero el tema se complica cuando se habla de una cultura no-humana. El biólogo marino canadiense Hal Whitehead lleva años estudiando a los cachalotes en sus ambientes, y ha determinado que cada familia, grupo o clan de esta especie (de entre 6 y 15 ejemplares) tiene ciertas conductas y patrones de comportamiento y de relaciones intergrupales diferentes, que parecen más bien aprendidas o heredadas que intuitivas. Chasquidos y sonidos, movimientos, formas de cazar, son ligeramente diferentes entre familias de la misma especie en lugares distintos del océano. Señala Whitehead que esas son formas diferenciadas de relaciones, que deben ser consideradas como culturas tribales.

Por supuesto que estas propuestas son polémicas, y tienen sus detractores en los campos sociológicos, sobre todo porque el asunto es entonces establecer qué es la cultura, así como la definición de lo que es comunicación. Si por principio estos son fenómenos humanos, sólo por extrapolación se puede aplicar a los animales, pero no se puede hablar con propiedad de una "cultura animal". Sin embargo en 2012 un grupo de científicos presentaron una "Declaración Abierta de Derechos de los Cetáceos" en el Congreso Mundial para el Avance de la Ciencia en Vancouver. ¿Son estos principios éticos? ¿Se puede realmente hablar de estos derechos desde un punto de vista formal? Nada está finalmente dicho aún al respecto...

     

miércoles, 17 de abril de 2013

El transhumanismo de Hans Moravec

El ingeniero austriaco Hans Moravec, nacido en 1948, ha desarrollado una investigación en robótica en la Carnegie Mellon University, y ha propuesto una interesante serie de ideas ligadas a la inteligencia artificial y en general sobre el impacto de la tecnología en la sociedad. Se le considera un futurólogo con posiciones  críticas, y ha publicado diversos artículos desde la óptica del transhumanismo. En su trabajo como ingeniero Moravec ha desarrollado diversas técnicas de visión artificial.

El transhumanismo es tanto un concepto filosófico como un movimiento intelectual que apoya el empleo de las nuevas ciencias y técnicas para mejorar las capacidades humanas (tanto físicas como mentales) con el objeto de corregir lo que se consideran aspectos indeseables e innecesarios de la condición humana, como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento o incluso en última instancia la mortalidad. En consecuencia. la tecnología puede dirigirse a la solución de esas calamidades, como se ha hecho en cierta forma en las últimas décadas.

Mark Dery en su libro de 1995 "Velocidad de escape", transcribe una entrevista a Moravec, quien le dice cosas como esta:
Pienso que lo que llamaría implicaciones socioeconómicas de los avances que yo imagino (a menos que esté pensando en las interacciones entre las propias máquinas) son ampliamente irrelevantes. No importa lo que la gente haga porque van a quedar atrás, como la lanzadera de una nave espacial. Las vidas desdichadas, las muertes horribles y los proyectos fallidos han sido parte de la historia de la vida en La Tierra desde que ha habido vida. Lo que verdaderamente importa a largo plazo es lo que quede. ¿Verdaderamente le importa hoy en día que los dinosaurios se extinguiesen?
Las implicaciones de este pensamiento son complejas y vale la pena analizarlas desde varios puntos de vista: sociológicos, culturales, tecnológicos. 




lunes, 15 de abril de 2013

La "familia estética" según Max Bense

Como también nombré en otras publicaciones anteriores, el aporte que hace Max Bense al estudio de la estética en el siglo XX es muy interesante, porque tiene un enfoque semiótico e informacional. Entre las cosas que plantea está su "teoría de los estados estéticos", y lo que se llama "familia estética". Este es un concepto interesante que contribuye al establecimiento de una clasificación de los hechos estéticos, combinando los valores semiológicos de las formas y su sistema de orden y complejidad.

Por ejemplo, las formas geométricas simples, rectángulos, cuadrados, rombos y polígonos sencillos determinan propiedades "cursantes de orden", como equilibrio y rotación, así como verticalidad y ligereza, que le proporcionan agradabilidad a las figuras. La geometría entonces es importante para entender la semiología estética de las figuras. El cuadrado, el rectángulo y el triángulo, por su conformación son las más equilibradas pero más simples, por lo que representan una estética "burda", en tanto las formas complejas, que logran simpleza y equilibrio con mayor dificultad, son de una estética "fina". Un buen ejemplo es la tipografía, que toma formas simples pero trabajadas de forma compleja, con simetría, equilibrio y orden, y crean figuras claras pero bellas. 

Los polígonos pueden crear patrones que en conjunto arman una superficie visual cuya estética constituye una red que forma parte de una "familia estética"; este es otro ejemplo de lo que es una familia estética: aquel conjunto de formas o de figuras o de elementos que teniendo unas características comunes, se combinan para generar en elemento semántico nuevo, que permite la acepción de un nuevo contenido para su morfología resultante.

Señala Bense que los sistemas de puntos y rectas, como unidades de información estética, conforman planos con propiedades de incidencia. Sin embargo acota que los elementos del repertorio semántico deben ser considerados de modo selectivo. "Naturalmente, 'caos', 'estructura' y 'gestalt' o también 'mezcla', 'simetría' y 'forma' y ´repertorio', 'patrón' y 'configuración' designan clases muy amplias, extensas de estados estéticos. Pero se dan ejemplos inequívocos de su realización artística, sobre todo en el campo de la visualidad. Tanto la pintura clásica como la moderna, con la pintura figurativa, por un lado, y con la pintura concreta, por otro, manifiestan una típica orientación macroestética a las formas, mientras el claroscuro de Rembrandt y posteriormente el impresionismo y expresionismo, el tachismo y el informalismo están constituidos de un modo decididamente microestético, es decir, configurativo". Estas ideas de macrostética y microestética son un aporte interesante que hace Max Bense, como se verá en otra publicación.