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sábado, 2 de mayo de 2026

Derrida y el "Logocentrismo" (2/2)

En la entrada anterior cometé las ideas del filósofo francés Jacques Derrida respecto del uso del lenguaje, lo que él llama "logocentrismo" y su crítica a los conceptos de oralidad y escritura de la escuela estructuralista de Ferdinand de Saussure y Claude Lévi-Strauss. Vimos que si según las ideas de deconstrucción de Derrida, no hay razón para privilegiar el habla sobre la escritura. Esta es también es un sistema de "diferencias puras", en las que el significado está igual de cercano al pensamiento que en el lengauje oral.

Lo más revolucionario de las ideas de Derrida es que se invierte la jerarquía tradicional. Él propone el concepto de arqui-escritura (archi-écriture), que no es la escritura común (la literal, como tinta sobre papel); es una condición de posibilidad de todo lenguaje (oral y escrito). La arqui-escritura es la estructura de la diferencia, el espaciamiento, el rastro y la ausencia que permite que cualquier signo (sonoro o gráfico) funcione. Para que una palabra hablada signifique, debe poder repetirse sin la presencia de su emisor original (debe ser "iterable" o "citable"). Esa capacidad de funcionar en ausencia del referente y del destinatario es una característica escritural. Por tanto, el habla ya tiene en su núcleo la estructura de la escritura.

Habla también del "Suplemento Peligroso". Derrida analiza, sobre todo en los textos de Rousseau, a quien también critica, la figura del "suplemento". La escritura es vista como un suplemento externo que añade algo "extra" a la naturaleza pura del habla. Pero el suplemento tiene una lógica paradójica: Añade una ausencia. Es decir, añade algo que supuestamente falta en el origen (la presencia plena, natural, del sentido). A su vez, revela una falta originaria. Al tener que añadir la escritura para compensar algo, se demuestra que el "origen" (el habla pura, la presencia natural) nunca fue completo. El origen ya era un suplemento. Por lo tanto, la escritura no corrompe una inocencia original; más bien, revela que toda inocencia es un mito. La archi-escritura es el movimiento de esa suplementariedad.

En conclusión, ¿qué dice Derrida? No dice que debamos hablar por escrito o que el habla no exista. Su tesis es que el modelo de la escritura (entendido como diferencia, espaciamiento, rastro y ausencia) es más fundamental que el modelo de la voz. La escritura que él defiende no es la empírica, sino la arqui-escritura, que desmantela el sueño de una presencia plena e inmediata del sentido. El lenguaje, tanto hablado como escrito, está siempre ya marcado por esa diferencia originaria.

viernes, 1 de mayo de 2026

Derrida y el "Logocentrismo" (1/2)

Ya en otras publicaciones anteriores me he refrido a las interesantes teorías del pensador francés nacido en Argelia, Jacques Derrida (1930-2004), entre las que destaca la gramatología y la deconstrucción, y una de sus propuestas más destacadas, la crítica al "logocentrismo". En su famoso libro de 1967, De la gramatología, Derrida lleva a cabo una deconstrucción sistemática de lo que él llama el logocentrismo de la tradición filosófica occidental. Para entender su posición sobre el lenguaje escrito y el hablado, hay que partir de esta crítica.

En principio, destaca lo que es el "Logocentrismo" y el privilegio de la voz. Derrida sostiene que, desde Platón y Aristóteles hasta Saussure y Lévi-Strauss, la filosofía y la lingüística han privilegiado el habla (la voz) sobre la escritura. A esto lo llama logocentrismo (del griego logos: palabra, razón, pensamiento). Así, el habla se considera natural, inmediata, presente. Cuando hablo, mi pensamiento (el logos) parece expresarse directamente, sin un intermediario artificial. El oyente tiene acceso casi transparente a mi "intención de significar". Hay una presencia casi mágica del sentido. La escritura, en cambio, es vista como un derivado, una técnica externa, un simple suplemento peligroso. Es una representación del habla (que ya es una representación del pensamiento). Es artificial, diferida, y puede operar sin la presencia del autor, prestando lugar a malentendidos.

De aquí parte su crítica al lingüista Ferdinand de Saussure respecto al "ethos" de la escritura. Derrida toma como blanco central de su análisis al famoso texto Curso de lingüística general, donde Saussure afirma que el objeto de estudio de la lingüística es la lengua oral. La escritura es solo una "representación" secundaria que oscurece el habla. Saussure llega a decir que la escritura tiene una "existencia fingida" y que su tiranía corrompe el lenguaje. Derrida señala que en este gesto hay una profunda contradicción.

Saussure define el signo lingüístico (significante/significado) por su diferencia y oposición con otros signos. Una palabra no tiene sentido por sí misma, sino por su diferencia con otras ("el lenguaje es una forma, no una sustancia"). Pero al privilegiar el habla, Saussure introduce un "ethos" (un valor, una creencia) no científico: la idea de que el significante acústico (el sonido) está más cerca del pensamiento (el significado) que el significante gráfico (la letra). Esta es una afirmación hipotética que no puede demostrarse. 

Aquí es donde entra la deconstrucción de Derrida. Si el lenguaje se basa en la diferencia, entonces no hay razón para privilegiar el habla. La escritura también es un sistema de diferencias puras. De hecho, la escritura ejemplifica mejor ese principio de diferencia que el habla, porque en ella la ausencia del emisor es evidente. Esta propuesta es revolucionaria y será fuente de diversos debates en el último tercio del siglo XX. En la próxima publicación veremos más del desarrollo de estas ideas y cómo se entienden en el siglo XXI.

viernes, 19 de febrero de 2021

Deconstrucción en palabras de Derrida

Se entiende por "Deconstrucción" a un sistema filosófico surgido en la segunda mitad del siglo XX, que en principio se basa en una crítica del platonismo y su idea de formas verdaderas, o esencias, que tienen prioridad sobre las apariencias y que como consecuencia hace énfasis en el análisis de las apariencias para tratar de llegar a las esencias. Así, la deconstrucción sugiere que la esencia se encuentra en la apariencia. El filósofo francés de origen argelino, Jacques Derrida (1930-2004), es el más notable exponente de este pensamiento, que a partir de 1980 se hizo bastante popular y conocido en distintas esferas del conocimiento.   

Derrida afirmó que esa diferencia entre apariencias y formas  es "indecidible", en el sentido de que no se puede discernir en las experiencias cotidianas. En el lenguaje, por ejemplo, los conceptos ideales como verdad y justicia, que son complejos, son de alguna manera "inestables" o imposibles de determinar. en un absoluto. Por lo tanto, hay que "deconstruir" los conceptos y el lenguaje, es decir, su esencia, a través del análisis de sus formas aparentes. No hay una denotación pura en lo que se expresa, en lo que se percibe y en lo que se comprende. Estas propuestas, que fueron cambiándose y haciéndose más extensas, abarcaron a final el siglo pasado varias áreas del quehacer humano: semiótica, literatura, arquitectura y arte.  

En una entrevista dada al diario Le Monde, el martes 12 de octubre 2004, Jacques Derrida definió el termino deconstrucción explicando algunos de sus puntos de vista. Dice:

"Así entonces, la deconstrucción, la experiencia deconstructiva, se coloca entre la clausura y el fin, se coloca en la reafirmación de lo filosófico, pero como apertura de una cuestión sobre la filosofía misma. Desde este punto de vista, la deconstrucción no es simplemente una filosofía, ni un conjunto de tesis, ni siquiera la pregunta sobre el Ser, en el sentido heideggeriano. De cierta manera, no es nada. No puede ser una disciplina o un método. A menudo se la presenta como un método, o se la transforma en un método, con un conjunto de reglas, de procedimientos que se pueden enseñar, etcétera".

Durante muchos años las ideas de deconstrucción se fueron, justamente, construyendo y deconstruyendo, con el aporte de otros pensadores y críticos, pero siempre con Derrida como referencia: 

"Si yo quisiera dar una descripción económica, elíptica, de la deconstrucción, diría que es un pensamiento del origen y de los límites de la pregunta “¿qué es…?”, la pregunta que domina toda la historia de la filosofía. Cada vez que se intenta pensar la posibilidad del “¿qué es…?”, plantear una pregunta sobre esta forma de pregunta, o de interrogarse sobre la necesidad de este lenguaje en una cierta lengua, una cierta tradición, etc., lo que se hace en ese momento sólo se presta hasta un cierto punto a la cuestión “¿qué es?”.".

Concluye Derrida que la deconstrucción no es una técnica, con normas y procedimientos. Pueden existir regularidades en las formas en que se colocan cierto tipo de cuestiones de estilo deconstructivo, lo que da lugar a una enseñanza, que tiene ciertos efectos de disciplina. Pero en su principio mismo, la deconstrucción no es un método. Es curioso como en la arquitectura este término derivó en el "Deconstructivismo", que es uno de los movimientos más notables de la posmodernidad. 



lunes, 26 de junio de 2017

Deconstrucción y arquitectura

El concepto de Deconstrucción, que surge de las corrientes estructuralistas de estudio de la lengua y los textos, y se asocia a ciertas formas de estudios semióticos, impulsado por el folósofo francés de origen argelino Jacques Derrida (1930-2004), se ha identificado en el siglo XXI con varias corrientes de pensamiento que derivan de posiciones posmodernas, y se ha trasvasado a diversas disciplinas, como el arte y la arquitectura. 

La deconstrucción entiende que la significación de un texto dado (ensayo, novela, artículo de periódico) es el resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, y no la referencia a las cosas que ellas representan. Es decir, se trata de una diferencia "activa", que trabaja vaciando el sentido de cada uno de los vocablos que ella opone, de una manera análoga a la significación diferencial en lingüística estructuiralista. En otras palabras, las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado. Por lo tanto, para entender el contenido, las significaciones y el valor de los signos, es necesario "deconstruir" los componentes, para ver sus valores, tanto obvios y directos, como aquellos alegóricos y obtusos. De esta forma se aplica a otras formas semióticas, como el arte o el teatro.

Justamente en la arquitectura, el Deconstructivismo es la forma aplicada de la deconstrucción como concepto, extrapolando las propuestas analíticas de Derrida al campo del diseño. Las primeras ideas de Derridá sobre deconstrucción surgen a finales de la década de 1960, y coincide con las primeras propuestas de Post-Modernismo arquitectónico. Pocos años después, algunos importantes arquitectos comulgan con las nociones de Derrida, de manera que los postulados posmodernistas arquitectónicos van a coincidir con los de la deconstrucción semiótica, y eso genera una nueva estética y una nueva forma de diseñar, que tiene aún, 30 años después, muchos exponentes y obras construidas, que llaman la atención por su originalidad y atrevimiento, bastante polémicas además, como veremos en la próxima publicación.


lunes, 23 de mayo de 2016

Significado por Derrida

Jacques Derrida (1930-2004) reconocido filósofo francés, considerado como uno de los representantes del estructuralismo y padre del deconstruccionismo, trabajó mucho la idea de lenguaje y discurso, no sólo desde el punto de vista del idioma y del léxico, sino desde los significados. Él trata de buscar lo que puede considerarse un significado último, más allá de lo evidente, sobre todo en el caso de la escritura como reconstrucción de la realidad. Postula que nunca hay, en el fondo, en el mundo, otra cosa que escritura de una escritura; una escritura remite siempre finalmente a otra escritura, y la proyección de los signos es de alguna manera infinita.

Consecuentemente, según Derrida, describir los sistemas de sentido postulando un significado final o último va en contra de la naturaleza misma del sentido. Todos tienen el mismo problema (lenguajes visuales, táctiles, sonoros) pero en el caso del escrito esto es más marcado, puesto que por principio, la escritura está basada en el significado, y se pasa del grado cero o neutralidad de partida, a la metalingüística, que explica la lengua mediante la lengua. De una cosa se pasa a otra, por lo que los significados pueden seguir ad infinitum en explicaciones y definiciones, por lo que llegar al significado último de la escritura es imposible. 


 


miércoles, 11 de febrero de 2015

Deconstrucción en breve

La teoría de la deconstrucción y el método deconstructivista tienen su origen en las ideas del pensador francés nacido en Argelia, Jacques Derrida, y se basan en el estudio del método implícito en los análisis del filósfo alemán Martin Heidegger, fundamentalmente en sus análisis etimológicos de la historia de la filosofía. Consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo claro y evidente dista de serlo, puesto que toda percecpión y comprensión está sometida a las influencias culturales, históricas y retóricas que están presentes en cada momento y lugar.

En este sentido, aquellos espacios útiles de la conciencia en que lo verdadero en sí ha de darse, están afectados por los componentes históricos relativos y están sometidos a las paradojas de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia. El término deconstrucción es la traducción que propone Derrida del término alemán Destruktion, que Heidegger emplea en su libro Ser y tiempo (Sein und Zeit de 1927) en el que aborda justamente la cuestión del ser. Derrida estima esta traducción como más pertinente que la traducción clásica de "destrucción" en la medida en que no se trata tanto de la reducción a la nada, sino de mostrar cómo la realidad se ha derribado. En Heidegger, la Destruktion conduce al concepto de tiempo; aquella conduce por algunas etapas sucesivas a una experiencia del tiempo que ha sido recubierta por la metafísica, haciendo olvidar el sentido originario del "ser" como ser temporal.

Esta misma idea pero llevada al campo de la significación es lo que hace Derrida, y con él varios pensadores ligados al estructuralismo y a la semiología, puesto que es en este campo donde mejor funciona el proceso de deconstrucción. No obstante la deconstrucción no es considerada como una teoría crítica ni tampoco como una forma de filosofía. Es una estrategia, una nueva práctica de lectura, un mosaico de actitudes ante el texto y la realidad. Investiga las condiciones de posibilidad de los sistemas conceptuales de la filosofía pero no debe ser confundida con una búsqueda de las condiciones trascendentales de la posibilidad del conocimiento. La deconstrucción revisa y disuelve el canon en una negación absoluta de significado pero no propone un modelo alternativo absoluto. 


jueves, 24 de noviembre de 2011

Fidelidad del mensaje según Derrida

El conocido filósofo frances Jacques Derrida, ligado al estructuralismo como al posmodernismo, dijo, en referencia a la relación entre el ser personal, con respecto al otro, al cual dirige su mensaje:
"Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige."
JACQUES DERRIDA, (1930-2004), filósofo francés