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sábado, 30 de marzo de 2024

Lenguajes, imágenes y signos, en una cita de Saussure

El famoso semiólogo suizo, Ferdinand de Saussure (1857-1913), al estudiar las lenguas (en particular las indoeuropeas), llegó a la conclusión de que el desarrollo de un lenguaje hablado y articulado requiere de un material y unas reglas precisas que le permitan su operación. Pero además intuyó que esto era aplicable a todo tipo de lenguaje, dado que todos tienen estructuras de composición que pueden estudiarse de forma semejante. 

"Si se quiere descubrir la verdadera naturaleza de la lengua, hay que empezar por considerarla en lo que tiene de común con todos los otros sistemas del mismo orden. Con eso no solamente se esclarecerá el problema lingüístico, sino que, al considerar los ritos, las costumbres, etcétera, como signos, estos hechos aparecerán a otra luz, y se sentirá la necesidad de agruparlos en la semiología y de explicarlos por las leyes de esta ciencia". 

Es así como él mismo reconoce que la sustancia de las materias no verbales, como pueden ser las imágenes, también pueden estudiarse en sus formas de significación, tal como lo anuncia la noción de semiología en su definición. Estas ideas las llevarán los semióticos al campo de la teoría de la imagen, definiéndola entonces como un sistema estructurado de signos, complejo y lleno de sentidos e interpretaciones, tal como la entendemos hoy. 

domingo, 19 de julio de 2020

Pragmática y semántica

Entre las diferentes dualidades propuestas para la lingüística, la semiología y la semiótica, muchas de las cuales fueron definidas por el profesor suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913) -como signficante-significado, diacronía-sincronía o denotación-connotación-, se encuentra la de pragmática-semántica, clave para entender el funcionamiento de las lenguas y lenguajes (ver: https://ciberestetica.blogspot.com/2020/06/los-dualismos-de-saussure.html).

Estos dos conceptos han sido propuestos y discutidos por diferentes autores en distintas épocas. La Semántica (del griego semantikos), “lo que tiene significado”, es el estudio del significado de
los signos lingüísticos, esto es, palabras, expresiones y oraciones. La semántica estudia la relación entre los sonidos y estructuras y los significados y conceptos que se comunican. 

Por su parte, la pragmática estudia el modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. La pragmática toma en consideración los factores extralingüísticos que condicionan el uso del lenguaje, esto es, todos aquellos factores externos que no forman parte del significado formal de los signos. Se entiende como la relación de los signos con sus intérpretes o usuarios.

En el Curso de Lingüística General (1916) de Saussure, se encuentran esbozados los pilares de estos conceptos. La semántica y la pragmática lingüística son consideradas como parte capital de la reflexión sobre la lengua y el habla. La semántica es el significado, el sentido, lo que los signos representan per se. La pragmática es la apropiación, el uso, la interpretación que hacen los seres humanos de sus propios signos. En este sentido, la diferencia entre lengua y habla se aplica igualmente. Lo que no hay que perder de vista es que Saussure no separa ambos elementos, sino que los considera complementarios. No hay lengua sin habla, no hay pragmática sin semántica.  

Los signos tienen, sin duda, una dimensión social. Son usados por las personas dentro de un contexto determinado, razón por la cual todos estos aspectos no pueden ser obviados a la hora de estudiar los signos. La pragmática se ocupa, entonces, de las circunstancias en que se produce el proceso de expresión, comunicación e interpretación de los signos, en un tiempo, un espacio y una cultura determinados, trascendiendo, de esta forma, el propio texto; al contrario de la semántica, que son aspectos fundamentalmente propios e inmanentes al texto o al lenguaje, como la sintaxis o la gramática. Ese es el fundamento de todos los lenguajes.


miércoles, 8 de julio de 2020

Denotación y connotación

Entre los "dualismos" que se estudian aplicados al lenguaje, a los signos y a la semiótica en general, que se basan en los postulados del lingüista suizo Ferdinand de Saussure (1859-1913), ya nombrados en este blog (ver: https://ciberestetica.blogspot.com/2020/06/los-dualismos-de-saussure.html), está el de denotación-connotación. Se entiende por dualismo a una llave de dos elementos que, bien contrapuestos, bien complementados, aportan usos de significado ,o de comprensión, o de aplicación, a los lenguajes y sus componentes. 

La denotación y la connotación son dos procesos inteligibles y cognoscitivos de la significación, cuya finalidad la manifiesta el emisor en el momento de la comunicación. La Denotación es el significado que se concibe objetivamente por los participantes de la comunicación. Podemos hablar de denotación para las palabras y los signos o para las frases o contenidos. Por un lado es el significado que una palabra tiene aislada, fuera de contexto, por sí misma, tal como aparece definida en el diccionario. Por otro, se aplica a una oración a una frase, que tiene un significado directo: "la manzana es roja". Se refiere al color evidente de una fruta bien definida. Igual se aplica para el lenguaje visual, por ejemplo.

La Connotación, por otro lado, corresponde a los valores subjetivos y múltiples que adquiere el significado. Se puede afirmar que es el conjunto de significados  subalternos, afectivos que la palabra o la frase o la oración o el texto, adquieren dentro de un enunciado, según el contexto en que se usa. En el campo de la literatura y la poesía es muy común. La misma "manzana roja" puede tener otro sentido si está en un contexto particular; puede ser tentación, pasión... En fin las variaciones pueden ser muy amplias. Pero la connotación no solo actúa en el lenguaje literario, sino también en el corriente y ordinario. Así, si decimos "Estoy muriendo de hambre", no significa que agonicemos, sino que estamos hambrientos. De la misma forma, es también válido en el lenguaje visual:



El contenido connotado de un mensaje requiere de la habilidad del emisor y del receptor para que su comprensión sea efectiva. Esto en todas las formas de lenguaje. Roland Barthes, a quien ya he citado aquí muchas veces, ha hablado de "lo obvio" y "lo obtuso", justamente para referirse a esa cualidad dual de los mensajes, que se logra cuando la intención está bien pergeñada (ver: https://ciberestetica.blogspot.com/2016/11/lo-obvio-y-lo-obtuso.html). Está en nuestras habilidades como comunicadores y perceptores aprovechar conveniente y eficientemente estos recursos del lenguaje. 

lunes, 29 de junio de 2020

Lengua y habla para Saussure

Uno de los más famosos dualismos planteados por el lingüista y semiólogo suizo, Ferdinand de Saussure (1859-1913), es el que contrapone la lengua y el habla. Aquí hay que comenzar aclarando algo: esta dualidad, que ya aparece en su libro de 1916, Curso de Lingüística General -que fue compilado y publicado por sus colegas y alumnos-, es fundamental en sus planteamientos, pero no debe ser vista como una confrontación entre ambos elementos, sino como una complementación. También se ha sacado una conclusión errada, que es que Saussure dio preeminencia a la lengua sobre el habla, cosa que se desmintió al revisar posteriormente sus manuscritos y otras fuentes. Sin embargo, no hay duda de que esta dupla ha sido estudiada desde distintas perspectivas durante los últimos cien años, con abierto interés.

Saussure hace la división entre lengua y habla, aplicada específicamente al lenguaje verbal, siendo este oral y escrito. El lenguaje sirve para expresar sentimientos y pensamientos a través de los signos, y es una capacidad humana universal. Es decir, todos los seres humanos tienen la capacidad del lenguaje para expresar sus pensamientos y sentimientos. En este punto plantea la dicotomía en la que muestra que el lenguaje es más que la conjunción de la lengua y el habla, la primera de ellas con un componente social y la segunda individual.

La lengua es un sistema abstracto y cultural. Este, independientemente de la voluntad de los hablantes, está compuesto por signos y normas. Es decir, a pesar de que los hablantes no quieran, todo lenguaje es un sistema creado culturalmente y abstracto con unos signos propios. Así, la lengua sirve para expresar ideas a sus hablantes usando sus estructuras mentales. Por lo tanto, atendiendo a sus teorías podemos extraer una serie de características de la lengua: es social, ya que esta es una representación compartida y común por una comunidad hablante; es psíquica, debido a que se trata de un conocimiento que se encuentra dentro de los hablantes, en sus estructuras mentales, y se trata de un conocimiento concreto y no abstracto; es, de alguna manera, pasiva, ya que la información que ya tiene el hablante es transformada mediante procesos mentales involuntarios; y por último, la lengua es un sistema de signos en el que tan solo será necesaria la unión de un concepto con su imagen acústica de manera que se podría decir que la lengua es homogénea.

Por otro lado, el habla es la herramienta que permite comunicarse con los demás, es la realización de la lengua. Esta siempre cuenta con una intención y es de carácter individual. Se dice esto porque para Saussure, el habla hace partícipes de ella a los entes individuales de cada hablante. Así, el habla es psicofísica, porque debe existir una codificación dentro del cerebro para transformar las ideas en articulación de palabras en las que intervienen los órganos del habla; es activa, ya que es el hablante quien decide cuando quiere expresar o transmitir una idea. Debido a esto, y a su carácter psicofísico, y que es variable, Saussure indica que es heterogénea. El habla entonces es la puesta en práctica de la lengua, y la lengua es la regularización del habla.

Durante muchos años se entendió como que Saussure privilegiaba la lengua (gramática, lingüística) por sobre el habla, por lo que se entendía que lo social e individual se subordinaba a lo normativo, pero con las nuevas lecturas que se han hecho de sus manuscritos, se ha comprobado que no es así, y que siempre ponderó por igual ambos factores, como una suma activa en un solo componente: el lenguaje.

miércoles, 24 de junio de 2020

Significado y significante

El campo de la semiótica (y semiología, como también se conoce), es clave en la comunicación y en las artes y en la cultura, porque explica el uso, funcionamiento, creación y trascendencia de los signos. Uno de los personajes destacados en la configuración de esta rama del conocimiento es el lingüista suizo, Ferdinand de Saussure (1859-1913). En la publicación de ayer nombré uno de los aspectos más conocidos de sus planteamientos: las llaves duales. Algunas muy conocidas, otras no tanto; significado-significante, lengua-habla, sincronía-diacronía, connotación-denotación, individualidad-masividad, pragmática-semántica, voluntad-pasividad y paradigmática-sintagmática. Claro que estos dualismos están pensados para el campo de la lingüística, pero otras áreas epistémicas las usan también, como el estructuralismo, por ejemplo.

Para el estudio del signo, Saussure asoma una definición de "semiología", que será "la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social". Ella trata de los signos en general, esto es, de todo sistema de signos, aunque él privilegió el signo lingüístico. Si bien la definición de "semiótica", que más adelante sería universal, en un poco más amplia (y precisa), esta noción permitió a Saussure también definir lo que un signo. Y para ello, utilizó el famoso dualismo "significante-significado". La idea general de signo es aquella que se conoce desde antiguo, Aliquid pro aliquo, la locución latina (que también se expresa como Aliquid stat pro aliquo), que significa literalmente "una cosa en lugar de otra", o que algo se sitúa para alguna otra cosa. Así, un signo es una sustitución. Pero en el caso de la lingüística, esa "cosa" está bien definida. 

Se entiende como signo lingüístico a la unidad mínima de la comunicación verbal, fundamento del lenguaje. Ferdinand de Saussure plantea que el signo lingüístico implica un proceso mental en el cual el significante y significado, sus dos partes elementales, son biunívocas. Esto es decir, que el signo es indivisible, y tanto el significante y significado no pueden ser separados; a partir de esto, se dice que el signo es como una hoja de papel con dos caras. El significado es un concepto, mientras que el significante es una imagen acústica. El concepto se encuentra en nuestra mente, dependiendo del contexto y de los referentes adquiridos. En cambio, la imagen acústica no se limita al sonido de la palabra, sino es la huella psíquica que deja en nuestra mente, y se puede representar gráficamente con la palabra escrita, con el texto. Así se configura la dualidad más reconocida del signo saussureano. El significante es el signo perceptible, el significado es la concepción que él implica. Es importante ver que no es una dualidad divisible.



No hay una parte sin la otra. Por eso en el modelo clásico, tantas veces dibujado (el óvalo dividido que muestro aquí), la línea que separa los elementos debería ser pespunteada y no continua, porque ambos componentes no están aislados sino conjugados. Ese mismo principio aplica a los otros dualismos propuestos por Saussure, como explicaré en otras publicaciones más adelante. 

martes, 23 de junio de 2020

Los dualismos de Saussure

El lingüista suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913), reconocido como el padre de la "lingüística estructural" del siglo XX, ha tenido como referencia su famoso libro Curso de Lingüística General, publicado por sus colegas en la universidad, sobre la base de los apuntes de sus estudiantes, en 1916, de manera póstuma. Luego, muchos años después, se descubrieron textos y manuscritos suyos, que dan una idea complementaria de sus teorías, modificando incluso algunos de sus conceptos tomados como básicos. No obstante sus aportes siguen siendo fundamentales, ahora bajo nuevas perspectivas.

En 2002 se publicó Escritos sobre lingüística general, sobre el manuscrito original de Saussure, que estaba pensado para ser publicado como libro y que no pudo hacerlo en vida. En los distintos documentos hallados y publicados, se descubre una nueva interpretación de los famosos dualismos: significado-significante, lengua-habla,  sincronía-diacronía y connotación-denotación. A estos se puede sumar individualidad-masividad de los lenguajes, la pragmática-semántica, la voluntad-pasividad y la famosa paradigmática-sintagmática,  clave en el desarrollo de la lingüística misma.

La revisión de los escritos de Saussure nos permite concluir que estas dicotomías no son antagónicas, sino complementarias (o bien suplementarias), y que deben ser entendidas dentro de un análisis dualista de un todo semiótico. El caso principal es el del signo, que él define como  una unidad en que el significante, esto es el signo que se percibe o se lee (que puede ser imagen acústica o visual), está unido a su significado, que es el contenido mental que le es dado a un signo lingüístico. Es decir, es el concepto o idea que se asocia a esa forma sensible o perceptible. Esta dualidad es indivisible, por lo que no es antagónica sino suplementaria. Este es el caso los demás dualismos, algunos de los cuales ya reseñé en este blog. En las próximas publicaciones comentaré algunos de estos otros dualismos. 

lunes, 27 de julio de 2015

Diacronía y Sincronía

Estos términos se usan en varios campos del conocimiento con distintas acepciones (por ejemplo "diacronía" se usa en sociología para explicar el estudio de un fenómeno social a lo largo de diversas fases históricas, atendiendo a su desarrollo evolutivo y a la sucesión cronológica de los hechos relevantes a lo largo del tiempo, en tanto "sincronía" para la historiografía es la forma en que se presentan los hechos históricos o sus procesos, no en su evolución temporal sino comparando distintos espacios o ámbitos), pero en la lingüística tienen un uso bien específico. Quien hace esta relación es Ferdinad De Saussure.

De esta forma, aunque válida en todas las escuelas teóricas y en todas las disciplinas científicas la distinción diacronía y sincronía queda diferenciada a partir del Curso de lingüística general (1916) de Saussure, y tal dialéctica binomial ha sido tomada especialmente por la escuela estructuralista. Propuso la diferenciación entre sincronía o relaciones entre términos coexistentes de una lengua en un momento dado y la diacronía o relaciones entre términos sucesivos que se substituyen en el tiempo. 

Así la sincronía en la lingüística lo que propone es el estudio de la lengua en un determinado momento o período de la historia. La sincronía es el tiempo en un momento dado, un tiempo concreto. Es un análisis concreto. la diacronía se refiere al estudio de la lengua a lo largo de su evolución, es decir, históricamente, investigando los diversos cambios lingüísticos del idioma desde su origen hasta el momento actual. Es un análisis circunstancial. La diacronía es una progresión en el tiempo. Como ejemplo podemos comparar el estudio de la lengua del siglo XV (Sincronía) con el estudio de la lengua en el siglo XV al siglo XVIII (Diacronía). En ambos casos se consideran los cambios, las evoluciones y las condiciones.

Dice Saussure: " En efecto, la inmovilidad no existe: todas las partes de la lengua están sometidas al cambio; a cada período corresponde una evolución más o menos considerable. Esta puede variar de rapidez o intensidad sin que el principio sea afectado; el río de la lengua corre sin interrupción; que un curso sea apacible o torrencial es una consideración secundaria". Mucho de este planteamiento forja la corriente estructuralista y post-estructuralista de pensamiento.


lunes, 22 de abril de 2013

Signo, palabra y ser (1)

Uno de los elementos más interesantes en la semiología es el enfoque que se le da al signo en función de la comprensión de la realidad y su relación con el ser. La correlación entre lenguaje y mundo ya se analiza desde la civilización griega: Parménides decía que aquello que podemos nombrar es verdadero y Georgias pensaba que la palabra no transmite ideas sino sonidos, por lo que asignamos a esos sonidos un fragmento de la realidad que es imposible de comunicar ciertamente.  Pero el término "signo" proviene del latín signum, que significa "sensible" y también "visible".  

Pocos conceptos comunicacionales tienen tantas interpretaciones como éste. Según un punto de vista estructuralista y semiológico, signo es simplemente algo que está en lugar de otra cosa, por acuerdo o convención común. Un signo expresa algo conocido y permite que otros lo conozcan. esta relación produce la fórmula SIGNIFICADO----SIGNIFICANTE que constituye la base de la semiología, según Saussure. Los teóricos semióticos, por su parte, añaden un tercer elemento (la "tríada" de Peirce): Referente---Significado---Significante. Un signo entonces es un "ente" del que se infiere la presencia de otro "ente", sea este un objeto o un acontecimiento utilizado como referencia de otro objeto o acontecimiento. El signo así se pone en lugar de otra cosa y la representa. Claro, puede haber signos naturales (como los síntomas de una enfermedad, que permiten referir a la misma) y artificiales como las señales o las palabras.

No obstante no todos los teóricos que estudian el signo coinciden en esta definición, puesto que ella implica una ruptura entre la realidad y lo representado. En este caso se indica que no es el signo el que sustituye a la cosa, sino la cosa la que da sentido al signo, y que es el ser humano en su inteligencia quien nombra las cosas, no los signos a ellas. Según esta posición, relacionada con la metafísica y la perspectiva realista, el orden del proceso es "realidad--pensamiento--lenguaje" y no a la inversa. De la otra forma no es importante la realidad objetiva sino lo que digamos de ella. 

Durante el siglo XX se desarrollaron varias teorías al respecto, y en particular en la segunda mitad de éste, hubo diversas posiciones, que además en ciertos casos sumaban muchos factores de las distintas aproximaciones que sobre este tema se propusieron. Como veremos más adelante,   diferentes autores aportaron a esta discusión, que aún hoy no está cerrada a ningún enfoque.




viernes, 10 de agosto de 2012

El diseño y la semiología (1)

Semiología es un concepto, una disciplina, un método de análisis que tiene como fundamento el estudio de los signos, y fue inciada por Ferdinand de Saussure (1857-1913), un lingüista suizo que redactó el primer Curso de Lingüística General, que publicado en 1916 constituyó la base para los estudios modernos del lenguaje y del signo. Ligada posteriormente al pensamiento estructuralista, se ha constituido en una ciencia social que ha aportado mucho al estudio de la comunicación, de la sociología y del lenguaje. 

Dado que hay muchos enfoques y aproximaciones al estudio de los signos y las lenguas, es muy complejo simplificar sus implicaciones. De hecho está la Semiótica, iniciada por filósofo inglés Charles Sanders Peirce (1839-1914) que si bien estudia igualmente los signos, tiene un enfoque pragmatista, por lo que la aproximación a los problemas de significación y sus relaciones son diferentes. Esto es decir que el estudio de los signos se ha desarrollado tanto en los últimos 100 años que hacer un compendio deja siempre por fuera algunos puntos de vista diferentes.

La Semiología puede ser vista como un planteamiento dualista sobre los elementos de la comunicación: significado-significante, denotación-connotación, paradigma-sintagma, y que explica el signo desde el punto de vista binario positivista haciendo hincapié en las relaciones de los elementos. De hecho se puede decir que además de estructuralista, Saussure plantea un sistema relacional de comprensión de los lenguajes. Este modelo se puede aplicar al estudio del diseño dentro de la comunicación, como veremos en la próxima publicación.