En su libro de 1968, Naturaleza y artificio, el profesor italiano, Gillo Dorfles (1910-2018), dedica un capítulo al estudio de la estética desde la visión del estructuralismo, y hace observaciones sobre la validez relativa de este enfoque. Aborda el problema de definir una "estética estructuralista", entendiendo esta posición filosófica como aquella estudia las relaciones humanas, sociales y culturales, desde el punto de vista interrelacional. Para su análisis adopta las ideas que proponen la presencia de una estructura primaria en las artes, como las teorías formales gestálticas o las lingüísticas semiológicas, más allá de las ideas antropológicas de Claude Lévi-Strauss. Uno de los elementos que considera es la posible analogía entre elementos de un lenguaje verbal y uno visual.
Analiza las formas estructurales de una estética comparada, verbal-visual, y aunque admite paralelismos, no cree que puede hacerse una extrapolación directa. Dice: "(...) preferiría postular la presencia de un quid estructural, que preexiste a la constitución lingüística, propiamente dicha del arte y que, a pesar de ello, pueda ser considerado como equivalente a una verdadera estructura". Es decir, que si bien puede haber algunos paralelismos en los lenguajes (de hecho se pueden basar en conceptos semióticos similares), no hay una igualdad formal. De hecho, señala que no se debe confundir "forma" con "estructura", un equívoco bastante común que debe ser aclarado. La forma está implícita en la estructura, y no a la inversa. La estructura es más que una forma, es un sistema unitario que puede, por otra parte, ser independiente de la misma forma.
Así, la estructura es es un sistema racional latente en una obra de arte. Por supuesto que no siempre es fácil (y en qué medida), encontrar la relación directa entre la organización de la obra de arte y la estructura estética propiamente dicha. Pero sí hay una analogía entre la idea artística y su estructuración. Esto permite una "trasponibilidad" entre los diversos lenguajes artísticos, sin que ello signifique similitud: lenguaje verbal-visual.
Un aspecto de la investigación estructuralista dirigida a las artes de la palabra, que también se encuentra en otros lenguajes artísticos, es la correspondencia entre sentidos diversos; es decir, la polisemia. La polisemia es característica de la creación poética, entendida ésta en el sentido no literario sino en el original griego: creación o producción. Signos, formas, palabras, sonidos, todos pueden ser polisémicos, pero se engranan en una estructura que les fija y hace comprensible. Entender esa estética estructuralista es lo que intenta hacernos ver Dorfles: la estructuración dinámica capaz de de enlazar entre sí los elementos dispersos que constituyen el objeto artístico y su contexto, histórico, social o cultural.
Discusión y argumentación acerca de la definición y pertinencia del concepto de Estética Digital y sus implicaciones en la comunicación, arte y cultura.
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miércoles, 22 de abril de 2020
domingo, 17 de marzo de 2019
Estructura y estructuración, según Barthes
Para cerrar este grupo de posts que toman citas de los pensadores entrevistados por el escritor francés Raymond Bellour (n. 1939) en El libro de los otros (1971), copio una opinión del reconocido semiólogo y filósofo francés Roland Barthes (1915-1980), a quien otras veces he citado en el blog. Ante una discusión sobre estructuralismo, estructura y estructuración, en la que Barthes afirma que "se trata, en efecto, no de manifestar una estructura, sino, en la medida de lo posible, de producir una estructuración", concluye:
"No soy el único que contrapongo así la estructura y la estructuración. Esta oposición se inscribe en el juego histórico de la semiología literaria. En efecto, se trata de superar el estatismo de la primera semiología, que precisamente intentaba hallar las estructuras, las estructuras-productos, los espacios de objetos en el texto, para descubrir lo que Julia Kristeva llama una productividad, es decir, un trabajo, una ramificación en el infinito permutativo del lenguaje. Se trata de evaluar exactamente el grado de apertura de un texto. El texto clásico es cerrado, aunque principalmente, y he intentado captar, con un método apropiado a esta hipótesis, cómo entra, aunque sea de una manera limitada, alienada, en la productividad infinita del lenguaje".Finalmente, el mismo Barthes reconoce que esa acción de separar la estructura de la estructuración puede que no sea vista como como un modo necesario de producción del discurso, sino que el autor y el lector, en una inversión del concepto, no comprendan la complejidad del texto y se limiten al efecto tranquilizador de su comprensión.
sábado, 24 de marzo de 2018
La trilogía de Baudrillard
En la publicación anterior hice referencia a un texto del sociólogo y filósofo francés Jean Baudrillard (1929-2007), en su libro La sociedad de consumo, de 1970 que es el segundo de una trilogía de Baudrillard que forma, junto a El sistema de los objetos, de 1968, y Crítica de la economía política del signo, de 1972, una trilogía dedicada a investigar el capital y el consumo desde la óptica del estructuralismo.
Baudrillard da un paso más allá de las teorías de Marx en el análisis del valor de cambio, viendo el valor del objeto en cuanto signo, que se impone, según él, por sobre su valor de uso. Así, el valor del objeto no tiene nada que ver con el sujeto y sus usos sino que sirve para mostrar la posición de su propietario en la escala social. El objeto entra a formar parte de un complejo código cuyo fin es mantener tal cual las diferencias sociales. Cuando el sujeto consume, no está satisfaciendo una necesidad, sino usando signos o, mejor, siendo usado por ellos: atrapado en un lenguaje o en un código cuyo funcionamiento desconoce.
La sociedad de consumo, por ejemplo, es básicamente, un mito, un modo del “pensamiento mágico”. Creemos en adquirir libremente objetos que necesitamos y, en el fondo, no hacemos sino perpetuar un código totalitario productor de diferencias sociales.
En esos tres libros desarrolla la idea de que la esencia del progreso económico es, de alguna forma, autodestructiva. Se deduce que la utopía marxista se basa en una antropología ingenua: todos los individuos son iguales, tienen las mismas necesidades básicas y se realizan mediante el trabajo. Es el "hombre nuevo". Pero la tecnología no será la que solvente la lucha de clases. Estos mitos del comunismo serán desmontados luego por Baudrillard en su siguiente libro de 1973, El espejo de la producción.
Baudrillard da un paso más allá de las teorías de Marx en el análisis del valor de cambio, viendo el valor del objeto en cuanto signo, que se impone, según él, por sobre su valor de uso. Así, el valor del objeto no tiene nada que ver con el sujeto y sus usos sino que sirve para mostrar la posición de su propietario en la escala social. El objeto entra a formar parte de un complejo código cuyo fin es mantener tal cual las diferencias sociales. Cuando el sujeto consume, no está satisfaciendo una necesidad, sino usando signos o, mejor, siendo usado por ellos: atrapado en un lenguaje o en un código cuyo funcionamiento desconoce.
La sociedad de consumo, por ejemplo, es básicamente, un mito, un modo del “pensamiento mágico”. Creemos en adquirir libremente objetos que necesitamos y, en el fondo, no hacemos sino perpetuar un código totalitario productor de diferencias sociales.
En esos tres libros desarrolla la idea de que la esencia del progreso económico es, de alguna forma, autodestructiva. Se deduce que la utopía marxista se basa en una antropología ingenua: todos los individuos son iguales, tienen las mismas necesidades básicas y se realizan mediante el trabajo. Es el "hombre nuevo". Pero la tecnología no será la que solvente la lucha de clases. Estos mitos del comunismo serán desmontados luego por Baudrillard en su siguiente libro de 1973, El espejo de la producción.
domingo, 28 de febrero de 2016
Más sobre el estructuralismo
El método estructuralista de análisis y estudio de la realidad tiene muchas variantes y aproximaciones, desde la lingüística y la semiótica hasta la antropología y la política. De hecho se han hecho interpretaciones a algunos postulados de Karl Marx desde la visión del estructuralismo. La semiología señala el camino teórico (desde Ferdinand de Saussre), pero luego la antropología (vía Claude Lévi-Strauss) le dará forma aplicada a las ciencias sociales.
Luego el estructuralismo se consolidará como forma de análisis de la realidad, y su metodología sigue siendo hoy una manera importante de analizar fenómenos humanos de todo tipo. Maurice Godelier, por ejemplo, en su trabajo como antropólogo enfocado hacia la economía, estudia algunas de las ideas marxistas bajo la óptica estructuralista.
Así llega a alguna conclusiones, y afirma que en Marx la prioridad es "acordada" al descubrimiento de una invariable estructural que caracteriza varias sociedades en varios momentos como capitalistas, invariable que permite inmediatamente, indagar la historia del capital desde el punto de vista de su presencia en diferentes tiempos históricos. Igualmente, señala Godelier, que la contradicción, una de las variables del marxismo, se vuelve fundamental cuando surge en un momento dado de la evolución del sistema entre la estructura de las fuerzas productivas y la estructura de las relaciones de producción.
Esto a diferencia de las economías de parentesco, que dice Godelier conforman el mundo primitivo. Cuando las fuerzas productivas ya no son dominantes en el marco del parentesco, asistimos a la constitución de una estructura político-religiosa en la que se produce una determinación económica, que luego se verá convertida en una relación de estructura social que se expresa en sus relaciones de producción.
Como se puede ver, el análisis estructuralista ofrece nuevas visiones, y eso también se aplica al campo de la comunicación, como ciencia social ligada a los lenguajes y otras formas de estructura colectiva. Sobre este tema abordé algunos conceptos en esta entrada del blog:
http://ciberestetica.blogspot.com/2011/07/estructuralismo.html
Luego el estructuralismo se consolidará como forma de análisis de la realidad, y su metodología sigue siendo hoy una manera importante de analizar fenómenos humanos de todo tipo. Maurice Godelier, por ejemplo, en su trabajo como antropólogo enfocado hacia la economía, estudia algunas de las ideas marxistas bajo la óptica estructuralista.
Así llega a alguna conclusiones, y afirma que en Marx la prioridad es "acordada" al descubrimiento de una invariable estructural que caracteriza varias sociedades en varios momentos como capitalistas, invariable que permite inmediatamente, indagar la historia del capital desde el punto de vista de su presencia en diferentes tiempos históricos. Igualmente, señala Godelier, que la contradicción, una de las variables del marxismo, se vuelve fundamental cuando surge en un momento dado de la evolución del sistema entre la estructura de las fuerzas productivas y la estructura de las relaciones de producción.
Esto a diferencia de las economías de parentesco, que dice Godelier conforman el mundo primitivo. Cuando las fuerzas productivas ya no son dominantes en el marco del parentesco, asistimos a la constitución de una estructura político-religiosa en la que se produce una determinación económica, que luego se verá convertida en una relación de estructura social que se expresa en sus relaciones de producción.
Como se puede ver, el análisis estructuralista ofrece nuevas visiones, y eso también se aplica al campo de la comunicación, como ciencia social ligada a los lenguajes y otras formas de estructura colectiva. Sobre este tema abordé algunos conceptos en esta entrada del blog:
http://ciberestetica.blogspot.com/2011/07/estructuralismo.html
martes, 7 de julio de 2015
Estructuralismo y semiología crítica por Aguirre y Bisbal
En el libro de 1980 La ideología como mensaje y masaje los profesores venezolanos Jesús María Aguirre y Marcelino Bisbal abordan (entre muchos otros temas) el enfoque estructuralista de la comunicación. Allí hacen un extenso análisis de esta aproximación epistemológica y señalan unos puntos de ese método que fundamentan unos principios claves para una semiología crítica.
En primer lugar entender que las estructuras, como objetos sociales (como observó Claude Lévi-Strauss), son redes de relaciones que tienen dos tipos de existencia: una inmanente o latente que fluye en las relaciones de comunicación ("la lengua existe sólo en la actualización empírica de los innumerables actos de habla") y otra explicitada que viene en la conceptualización de la praxis social o científica, que enuncia los sistemas de relaciones como modelos comprensibles.
Respecto al signo -según los autores- el corte más adecuado, semiológicamente hablando, es el que se sitúa entre el significante como forma, y el significado y el referente de otra parte como sentido. La denotación y la connotación operan por el mismo proceso de significación y en ambos se da un proceso de codificación y de "descolgamiento".
Luego hay que aceptar que el método estructuralista puede convertirse en filosofía pero no puede explicar las variaciones históricas y el modo en que cada mensaje puede poner en duda su propio código. Por lo tanto debe recuperar la dimensión simbólica para ofrecer un instrumento más global y adecuado para el análisis de los mensajes.
Finalmente, el lenguaje no constituye un fenómeno social total, según Aguirre y Bisbal, y si bien en la vida social nada se realiza sin comunicación, ello no quiere decir que todos los campos semiológicos se reduzcan a la lingüística. Es en ese sentido que se han enfocado entonces los pensadores llamados neo-estructuralistas, que rescatan todas estas ideas semiológicas y semióticas, añadiendo una nueva dimensión crítica y analítica global a esta metódica.
En primer lugar entender que las estructuras, como objetos sociales (como observó Claude Lévi-Strauss), son redes de relaciones que tienen dos tipos de existencia: una inmanente o latente que fluye en las relaciones de comunicación ("la lengua existe sólo en la actualización empírica de los innumerables actos de habla") y otra explicitada que viene en la conceptualización de la praxis social o científica, que enuncia los sistemas de relaciones como modelos comprensibles.
Respecto al signo -según los autores- el corte más adecuado, semiológicamente hablando, es el que se sitúa entre el significante como forma, y el significado y el referente de otra parte como sentido. La denotación y la connotación operan por el mismo proceso de significación y en ambos se da un proceso de codificación y de "descolgamiento".
Luego hay que aceptar que el método estructuralista puede convertirse en filosofía pero no puede explicar las variaciones históricas y el modo en que cada mensaje puede poner en duda su propio código. Por lo tanto debe recuperar la dimensión simbólica para ofrecer un instrumento más global y adecuado para el análisis de los mensajes.
Finalmente, el lenguaje no constituye un fenómeno social total, según Aguirre y Bisbal, y si bien en la vida social nada se realiza sin comunicación, ello no quiere decir que todos los campos semiológicos se reduzcan a la lingüística. Es en ese sentido que se han enfocado entonces los pensadores llamados neo-estructuralistas, que rescatan todas estas ideas semiológicas y semióticas, añadiendo una nueva dimensión crítica y analítica global a esta metódica.
lunes, 13 de enero de 2014
Estructuralismo, lenguaje y arte
El ensayista, poeta y crítico de arte Marcelin Pleynet, nacido en Francia en 1933, ha estudiado la enseñanza de la pintura sobre la base de ciertos modelos, tomando como referencia artistas claves del siglo XX: Matisse, Mondrian, Gropius, Malevitch, y entendiendo sus lenguajes como formas de expresión de cada momento cultural. Uno de esos elementos para el análisis es el modelo estructuralista, con el que establece una relación entre la lingüística, la semiología y las artes. Afirma:
"Podemos decir pues que a través de la lingüística que invade las ciencias humanas, el estructuralismo ha producido a través de la definición del lenguaje como esencialmente una entidad autónoma de dependencias internas, las preguntas que plantea hoy la semiología".
domingo, 17 de julio de 2011
Estructuralismo
Este es un término amplio, que despierta ciertas polémicas, debido a que realmente no es un rótulo que haya esgrimido tal cual una corriente de pensamiento, sino que es una forma en la que se ha identificado a un grupo de filósofos que han fundamentado sus propuestas teóricas en la búsqueda de las estructuras a través de las cuales se produce el significado dentro de una cultura. De acuerdo con esto, dentro de una cultura el significado es producido y reproducido a través de varias prácticas, fenómenos y actividades que sirven como sistemas de significación, tanto verbales como no verbales, tradicionales, formales e informales. El estructuralismo pretende entonces elaborar teorías objetivas y verificables, a través del control científico a las ciencias de la cultura. El hombre pasa de ser sujeto de la historia y de la cultura, a ser objeto que se conoce por la objetividad y la neutralidad científica.
Dado que uno de los elementos claves es la comprensión de los sentidos y significados de las cosas, se señala que el origen de esta corriente filosófica del siglo XX es Ferdinad de Saussure, padre de la Semiología. Sin embargo quien establece sus fundamentos ideológicos es Claude Lévi-Strauss hacia 1940. Es interesante destacar que el estructuralismo original se mueve entre el marxismo y el psicoanálisis, pero finalmente establece sus propios lineamientos.
De hecho, el belga Lévi-Strauss (1908-2009) es antropólogo, y sus primeros trabajos reflejan concepciones ligadas al materialísmo histórico, y sus planteamientos, que son muy originales en enfoque, no pierden de vista una aproximación dialéctica. Se dedica en los años 1950 a estudiar las estructuras sociales y étnicas, y luego lingüísticas, lo cual va a servir de fundamento a otros teóricos para aplicar sus conceptos en nuevos campos sociales.
En resumen, el Estructuralismo es un sistema de análisis, explicación y estudio de modelos sociales y culturales (y sus expresiones), fundamentado en las construcciones expresivas resultantes, y que describe cómo los sistemas de organización, significación y relación establecen la forma cómo se desarrollan las manifestaciones de cada sociedad.
Los más importantes estructuralistas de mediados del siglo XX, además de Lévi-Strauss, son Michael Foucault, Jacques Lacan, Román Jakobson y más recientemente Jacques Derrida y Umberto Eco. En realidad ninguno puede ser encasillado como estrictamente "estructuralista", debido a que todos tienen influencia de otras posturas ideológicas (de hecho Foucault no se llama a si mismo estructuralista, y un filósofo marxista como Louis Althusser tiene aproximaciones teóricas estructuralistas). A partir de los años 1980 se empezó a hablar también de una corriente "post-estructuralista", donde cabe ahora Eco, Roland Barthes, un post modernista como Gilles Delleuze y una escritora "neo-estructuralista" como Julia Kristeva. No obstante, la manera de estudio semiótico y estructural de las expresiones artísticas y culturales, que analiza su forma, origen, significado y valor social es hoy en día un sistema válido e interesante de comprender nuestra realidad tecnológica, globalizada y multisensorial.
Dado que uno de los elementos claves es la comprensión de los sentidos y significados de las cosas, se señala que el origen de esta corriente filosófica del siglo XX es Ferdinad de Saussure, padre de la Semiología. Sin embargo quien establece sus fundamentos ideológicos es Claude Lévi-Strauss hacia 1940. Es interesante destacar que el estructuralismo original se mueve entre el marxismo y el psicoanálisis, pero finalmente establece sus propios lineamientos.
De hecho, el belga Lévi-Strauss (1908-2009) es antropólogo, y sus primeros trabajos reflejan concepciones ligadas al materialísmo histórico, y sus planteamientos, que son muy originales en enfoque, no pierden de vista una aproximación dialéctica. Se dedica en los años 1950 a estudiar las estructuras sociales y étnicas, y luego lingüísticas, lo cual va a servir de fundamento a otros teóricos para aplicar sus conceptos en nuevos campos sociales.
En resumen, el Estructuralismo es un sistema de análisis, explicación y estudio de modelos sociales y culturales (y sus expresiones), fundamentado en las construcciones expresivas resultantes, y que describe cómo los sistemas de organización, significación y relación establecen la forma cómo se desarrollan las manifestaciones de cada sociedad.
Los más importantes estructuralistas de mediados del siglo XX, además de Lévi-Strauss, son Michael Foucault, Jacques Lacan, Román Jakobson y más recientemente Jacques Derrida y Umberto Eco. En realidad ninguno puede ser encasillado como estrictamente "estructuralista", debido a que todos tienen influencia de otras posturas ideológicas (de hecho Foucault no se llama a si mismo estructuralista, y un filósofo marxista como Louis Althusser tiene aproximaciones teóricas estructuralistas). A partir de los años 1980 se empezó a hablar también de una corriente "post-estructuralista", donde cabe ahora Eco, Roland Barthes, un post modernista como Gilles Delleuze y una escritora "neo-estructuralista" como Julia Kristeva. No obstante, la manera de estudio semiótico y estructural de las expresiones artísticas y culturales, que analiza su forma, origen, significado y valor social es hoy en día un sistema válido e interesante de comprender nuestra realidad tecnológica, globalizada y multisensorial.
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