Discusión y argumentación acerca de la definición y pertinencia del concepto de Estética Digital y sus implicaciones en la comunicación, arte y cultura.
"Si cada año estuviéramos ciegos por un día, gozaríamos en los restantes trescientos sesenta y cuatro".
ISAAC ASIMOV (1920-1992), escritor y bioquímico estadounidense de origen ruso, muy reconocido por sus obras de ciencia ficción y divulgación científica.
En publicaciones anteriores mostré imágenes inspiradas en las obras de J.R.R. Tolkien y en las de Jorge Luis Borges, autores de mi admiración. Me quedaba por enseñar algunas imágenes de ficción inspiradas en el gran escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. Dado que este género es popular, hay muchas ilustraciones en técnicas digitales (o analógicas procesadas digitalmente) de sus cuentos y novelas (sobre todo de las de robots). Aquí solo pongo una pequeña muestra, bien sea de algunos personajes o algunos de los ambientes que él creó. Todo fué hallado libremente en la Web.
Según el DLE (Diccionario de la Lengua Española), FICCIÓN -que viene de fingir, algo fingido-, se refiere a una clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios. También se habla de ficción cuando se quiere decir que algo es falso o imposible. En el campo de la cultura y el arte, hay varias formas de crear obras de ficción, tanto en el aspecto de la imagen como en el de la palabra. En este último caso, hay tres formas de ficción que, según mi gusto, son las que más me llenan: la ficción científica, la ficción histórica y la ficción fantástica. Para ejemplificar cada una, voy a referirme a tres autores que son mis preferidos. La ficción científica es llamada en nuestro idioma "Ciencia Ficción", género que tiene antecedentes en el siglo XIX y cuyo fundamento consiste en relatar acontecimientos posibles, desarrollados en un marco imaginario, pero que posee cierta verosimilitud basada, narrativamente, en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. Tuvo su primer auge en los Estados Unidos en el período de la primera entre-guerra (1920-1940) y luego a partir de la "era atómica" cobró un nuevo impulso, que se mantiene aún hoy. Hay decenas de autores famosos y reconocidos en todos los campos, pero mi paradigma es el estadounidense Isaac Asimov (1920-1992), a quien he citado varias veces en este blog, y de quien haré, más adelante, una entrada propia. La ficción histórica, por su parte, tiene dos vertientes. Una que se basa en reconstruir hechos de la historia universal, pero de manera imaginativa o especulativa. Vidas de personajes famosos, hechos, batallas, acontecimientos que de alguna manera están registrados históricamente pero narrados novelísticamente. De este género hay ejemplos desde antiguo, puede decirse que desde la misma Ilíada y Odisea, en todas las culturas. Pero hay otra variante, que me gusta más, que es aquella que combina imaginación con hechos que si bien no son históricos realmente, pueden serlo. La palabra inglesa Story, en contraposición a History, explica mejor este tipo. También hay antecedentes desde el siglo XIX. Como modelo de este estilo, tengo al escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), quien ha escrito muchos cuentos fantásticos que tienen asideros en lugares o acontecimientos reales, pero que de alguna manera no son estrictamente históricos. Son fantasías no fantasiosas. He citado también a Borges acá, y le debo una entrada específica. El tercer estilo que disfruto es el de la ficción fantástica, que consiste en la creación de cuentos, historias y relatos en mundos de fantasía. También tiene antecedentes históricos, pero es en el siglo XIX cuando se perfila como género. Dentro de esta vertiente se pueden agrupar varios subgéneros, entre los que están la literatura de terror, la literatura gótica, o la fantasía infantil. Sin duda hay muchos autores que trabajan este tipo de novelas, pero en mi caso me decanto por otro de mis paradigmas: John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973). Creador de todo un universo fantástico, de personajes, tierras y acontecimientos, que también he citado aquí y de quien he de hacer su entrada respectiva en este blog, que tengo pendiente. Estos géneros han aportado mucho al campo de la cibercultura y al arte digital, por curioso que parezca. Y, afortunadamente, podemos contar con esos espacios imaginativos y esos autores geniales, para combatir un poco la aplastante y terrible realidad actual que a veces nos abruma.
El día 6 de abril se cumplieron 25 años de la muerte del reconocido escritor de ficción científica y divulgación Isaac Asimov (1920-1992), de origen ruso pero de nacionalidad estadounidense. Ya muchas veces he hecho referencia aquí en el blog a sus libros, textos y obras. En sus novelas hay muchas predicciones, y seguramente las más conocidas son las que tienen que ver con los robots. En el portal RT.com (con base en Rusia, pero totalmente en español) han hecho un recuento de algunas de esos vaticinios, sobre la base de una conferencia que el mismo Isaac Asimov dio en 1964. Durante la Feria Mundial de Nueva York (Estados Unidos) celebrada en ese año, se le preguntó qué adelantos veía el para dentro de 50 años. Algunas de sus profecías resultaron ser muy acertadas, y aquí selecciono algunas. Por supuesto, la primera tiene que ver con los robots. Es sabio que Asimov fue el primero en usar el término "robótica" y muchas de sus novelas tienen a estas máquinas humanoides como protagonistas. Dijo: "Los robots no serán ni comunes ni muy buenos en 2014, pero existirán". Claro, él se refería a robots androides, no a las máquinas robóticas de las fábricas tecnologizadas de hoy. Ya hay varios robots con forma y actitudes humanas, desarollados por laboratorios y empresas actuales, faltan algunos años para que se hagan comunes. "Se pondrá mucho esfuerzo en el diseño de vehículos con cerebros robóticos". Esta afirmación la vemos concretada en los carros con computadoras de manejo, que ya casi pueden conducir por su cuenta. También dijo: "Los muebles de cocina prepararán la comida y harán el café". Eso es lo que hoy llamamos "la internet de las cosas". "En cuanto a la televisión, las pantallas de pared reemplazarán al aparato ordinario, pero también aparecerán cubos transparentes que harán posible la visión en tres dimensiones". La pantallas planas en las paredes ya son un hecho, aunque los cubos televisivos aún no existen, pero sí tenemos tecnología 3D en cine y TV. Predijo asimismo que "Las comunicaciones serán audiovisuales y uno podrá ver, además de escuchar, a la persona a la que llama". Creo que aquí no hay mucho que demostrar.
En otro campo de la ciencia, afirmó: "Para 2014 habrán aterrizado en Marte naves no tripuladas, aunque ya se estará trabajando en enviar una expedición con humanos". La sonda soviética Mars-3 fue la primera que realizó un aterrizaje suave en Marte, en 1971. Desde entonces, múltiples vehículos de exploración han recorrido miles de kilómetros por la superficie marciana. Los EE.UU. han hecho ya varias excursiones no tripuldas recientemente, y se espera la llegada de los humanos al planeta rojo para 2024, en una misión de colonización. Estas son algunas de las cosas que de manera directa o indirecta pronosticó el gran Isaac Asimov. Y también dijo esto:
"La humanidad sufrirá terriblemente de aburrimiento, una enfermedad que se extenderá cada año y ganará en intensidad. Esto tendrá serias consecuencias mentales, emocionales y sociológicas y me atrevo a decir que la psiquiatría será, de largo, la más importante especialidad médica".
En este caso, no sé si está acertado. Lo dejo a criterio del lector...
El día de ayer, 6 de abril, se cumplió un año mas (ya son 24) de la muerte del gran escritor estadounidense judío, de origen ruso, Isaac Asimov (1920-1992). Entre sus más de 500 libros se destacan sus novelas de ciencia ficción y sus textos de divulgación científica. Una de las cosas que afirmó sin titubear es que no creía en Dios, y de hecho tiene un texto muy poderoso ("El argumento de yudo") que forma parte de una serie de ensayos que están en su libro de 1976, El planeta que no estaba, en el que argumenta, muy razonablemente, desde el punto de vista de la ciencia, el porqué no hace falta la existencia de Dios. En este caso, más que la polémica sobre la fe y la ciencia, es notable la manera cómo Asimov refuta, usando los mismos argumentos científicos que justifican la existencia de un Dios, su necesidad, su inefabilidad. Lo interesante es que, como hombre de método, es metódico en sus planteamientos y resulta totalmente convincente. Solo queda la fe. Como sea, en un momento de su vida dijo esto:
"Yo soy ateo, sí. Me tomé un largo tiempo para decir eso. He sido ateo por años y años, pero de algún modo sentí que era intelectualmente inaceptable que alguien dijera que es ateo, porque eso asumía un conocimiento que nadie tiene. De algún modo era mejor decir que alguien era un humanista o agnóstico. No tengo la evidencia para probar que dios no existe, pero sospecho tanto que él no existe que no quiero perder mi tiempo".
No obstante fue un defensor de la vida y su inevitabilidad, pero esta como consecuencia de las leyes naturales y de las condiciones del universo, que, según él, en nada necesitan de un Dios creador. Admite, también con la misma lógica, que ningún argumento niega a Dios. Lo que dice es que no hay nada que demuestre que sea necesario su existencia para la creación de nuestro universo. Por eso su texto termina así: "En consecuencia, si me preguntan si creo en Dios, supongo que debo contestar que apenas se me presente una prueba incontrovertible de la existencia de Dios, la habré de aceptar".
En la publicación de ayer se hizo referencia al libro de Isaac Asimov y a ese cuento, que sirvió de base para la película homónima de 1999, dirigida por Chris Columbus. Esta es una interesante adaptación, que además tiene relación con otra novela de Asimov escrita junto con Robert Silverberg, "El hombre positrónico". El film distribuido por Columbia Pictures, narra con bastante fidelidad la trama del cuento, aunque con algunas variaciones y añadidos típicos de Hollywood (en particular la relación de Andrew el robot con la bisnieta del señor Martin). Pero mantiene el espíritu del personaje principal. Protagonizada por Robin Williams, Sam Neill y Embett Davitz, logra captar la relación entre el robot NDR "Andrew" (Willimas) y la familia Martin que lo toma como mayordomo, yb su evolución en el tiempo, hasta su conversión en ser humano, doscientos años después de haber sido "encendido". Es interesante también que la película está ubicada en 2005, porque en el cuento no se especifican años ni fechas. De hecho pasó el 2005 y aún no existen robots como Andrew, aunque hoy muchos tienen importantes funciones en el mundo actual, pero no son antropomorfos ni tienen actitudes humanas. La estética del film está bien lograda, la ambientación futurista es creíble y las actuaciones excelentes, tal como cabe esperar de esos protagonistas. Y lo más importante es que el final es bastante fiel al concepto de Asimov. No fue una película muy taquillera y tuvo críticas contrapuestas. Lo que sí fue una lástima es que se estrenó cinco años después de la muerte de Isaac Asimov, quien seguramente hubiera disfrutado.
En la publicación anterior nombré la serie de los robots de Asimov, y la importancia de sus aportes (como las "Leyes de la Robótica") a este campo cibernético. Una de las novelas más interesantes sobre este tema es "El Hombre Bicentenario" o también "del Bicentenario", porque en inglés se juega con esas dos acepciones (Bicentennial Man). Es uno de esos cuentos que por su originalidad han trescendido en la universo de Isaac Asimov. En 1976, con motivo de la celebración del segundo centenario de la independencia de los Estados Unidos, se encargó a varios autores que escribieran algún relato corto con el tema del "hombre en el bicentenario", el cual podía desarrollarse libremente. Como en inglés esa expresión puede interpretarse como "El hombre del Bicentenario" (la vida de la gente en EEUU doscientos años después de la Declaración de Independencia) o como "El hombre bicentenario" (un hombre que llega a vivir doscientos años), Asimov jugó con esa ambigüedad, y dado que fue uno de los autores que recibió dicho encargo, evitó a hacer un ensayo sociológico y, argumentando que "un hombre no podría vivir tanto tiempo", escribió un relato corto acerca de un robot que poco a poco va asimilando el mundo de los humanos hasta desear ser reconocido como uno de ellos, lo cual lo lleva a luchar por obtener su humanidad de manera legítima.
En el cuento, un robot de tipo NDR, que recibe el nombre de Andrew, forma parte de una familia como mucamo y amo de llaves, y por una extraña habilidad en una época en que los robots aún son costosos y exóticos elementos en las casas, es capaz de hacer formidables tallas en madera: prendas, muebles, adornos, figuras... Y ello con el consentimiento de su propietario, Gerald Martin, quien además le estimula y permite que venda sus productos. El señor Martin tiene esposa y dos hijas, y la mas pequeña va a jugar un papel importante en la vida de Andrew. En el transcurso del cuento, mientras los personajes humanos envejecen y Andrew es mejorado tecnológicamente, se producen una serie de pequeños hechos que motivan al robot a "comprar" su libertad con el dinero obtenido de sus habilidades. Finalmente tras una litigio legal lo consigue. Después de la muerte de Gerald, y tras vivir de su cuenta y sufrir ciertos avatares, decide que quiere ser un humano de verdad. Ello le trae de nuevo problemas y dificultades, incluso con la empresa que lo creó, pero al final consigue que su cerebro positrónico sea traspasado a un cuerpo androide con apariencia 100% humana. Han pasado más de cien años y son los nietos y descendientes de Gerald Martin quienes saben de las necesidades de Andrew y le ayudan, en particular el nieto abogado de Gerald, que influirá finalmente en sus últimas decisiones. Tras varios años de experimentaciones médicas y científicas, consigue Andrew convertir su cuerpo en humano, y al cumplir 150 años semeja en mucho a un hombre común. Y finalmente ya pasadas algunas décadas más, quiere ser un ser humano completo, legalmente reconocido. Tras ser consultado el Tribunal Mundial y la Asamblea Legislativa planetaria, y luego de múltiples argumentaciones y costosas batallas legales, descubre que el argumento final es que para ser humano su cerebro positronico artificial debe morir. Consigue entonces que un cirujano robótico altere su estructura y dañe el cerebro de manera que pueda dejar de funcionar poco a poco. Esto sucede justo cuando Andrew cumple 200 años de haber sido fabricado, y entonces el Tribunal Mundial le concede la cualidad de hombre y fallece como Andrew Martin. Un hermoso cuento sobre el valor de la vida, la humanidad y el afecto, en el que Isaac Asimov demuestra una especial habilidad para conjugar la ciencia y el humanismo.
Sobre el libro homónimo de Isaac Asimov se estuvo planificando hacer una película desde los años 1990, cuando el escritor aún estaba vivo. Se adaptaron guiones, no sólo para cine sino para algún especial de TV, pero nada se concretó. Tras el fallecimiento de Asimov, los Estudios Disney manejaron los derechos para hacer la película, pero luego los cedieron a los Estudios 20th Century Fox, el cual trabajó sobre un guión elaborado en 1995 por Jeff Vintar, que poco tuvo que ver finalmente con el texto original del libro. Algunas ideas y personajes se mantuvieron, como las tres Leyes de la Robótica, la producción masiva de robots por U.S.Robotics y los protagonsitas Susan Calvin, Lawrence Robertson y Alfred Lanning, si bien el protagonista principal, Del Spooner, es un invento para el film. Así mismo la trama apenas refleja cosas de algunos de los cuentos de Asimov, aunque conserva el espíritu que en ellos se respira. Más aún ciertos aspectos "policíacos" son también propios de Asimov, por lo que la película no termina siendo ajena a su estilo. Se filmó en 2004 y su estreno fué bastante exitoso. El argumento, que es complejo y bien urdido, incluye no sólo a Spooner (interpretado por Will Smith) a la Dra. Calvin (Bridget Moynahan) y al Dr. en robótica Alfred Lanning (James Cromwell), sino también a Sonny, el robot NS-5 diseñado por Lanning, ligeramente diferente en su cerebro positrónico al resto de las demás generaciones de androides. En el año 2035, en el mega conjunto urbano de U.S. Robotics -la empresa fundada por Lanning y dirigida por Lawrence Robertson (Bruce Greenwood)- una supercomputadora -V.I.K.I.- es la que coordina todas las actividades. La muerte por suicidio del Dr. Lanning es el desencadenante de todas las acciones, que tiene en Spooner, un detective de policía poco afecto a los robots, su principal protagonista, y que no cree en tal suicidio. La doctora en psicorobótica Susan Calvin le ayuda a desentrañar los distintos acontecimientos (varios de los cuales atentan contra la vida de Spooner) y hacen ver como sospechoso tanto a Sonny el robot como a Robertson. El asesinato de éste hace desviar la línea de la investigación, que hace recaer la culpa en Sonny, pero la Dra. Calvin le salva, y el mismo Sonny termina siendo quien da la pista para la resolución de problema, que se ha ido complicando con la rebelión de los robots NS-5 y la alteración del orden establecido, puesto que las máquinas desobedecen al hombre para "protegerlo", lo cual es una contradicción en las leyes de la robótica. Este es uno de los temas más interesantes, la relación hombre-máquina, sobre todo cuando ésta es un androide que nos imita en muchos sentidos. Las Tres Leyes de la Robótica que Asimov postuló, son: 1* Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. 2* Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la 1ª Ley. 3* Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.
Estas son un asunto clave en la película, y al final la trama se resuelve favorablemente, al privar un aspecto inesperado en el comportamiento robótico y en el de la inteligencia artificial de V.I.K.I, la supercomputadora. Hay algunos otros asuntos expuestos, que hacen interesante el film, aparte de las escenas de acción típicas de Hollywood y la proliferación de efectos especiales y digitales, que le valieron en 2004 una nominación al Oscar en esa categoría. La película tiene una estética propia muy original.
De relativo buen éxito tanto en crítica como en taquilla, queda esta película dirigida por Alex Proyas como un ejemplo de ciertos problemas éticos que puede enfrentar el ser humano ante la tecnología. En eso estamos.
Como escribí ayer, el texto "Yo Robot" (I, Robot, 1950) de Isaac Asimov inspiró algunas obras artísticas relacionadas con el tema de la máquina inteligente y el hombre. En 1977 el grupo de rock "The Alan Parsons Project" editó un disco con el nombre de ese libro, basado en sus contenidos. Éste es un disco muy bien logrado y en su momento tuvo cierta repercusión. The Alan Parsons Project es una agrupación de músicos coordinada y dirigida por Alan Parsons, quien realmente más que músico (toca de manera bastante aceptable los teclados y maneja los elementos de la composición sin mucha complicación), es un brillante ingeniero de sonido. Se hizo famoso en 1973 porque fue el ingeniero de sonido en el disco "The Dark Side of the Moon" de Pink Floyd, considerado uno de los mejores en producción y excelencia de sonido de todos los tiempos. Ese éxito y su inclinación musical, motivó a Parsons a mediados de los años 1970 a conformar su propio combo, y con Eric Wolfson, otro ingeniero y músico, creó el Proyecto que lleva su nombre, editando un muy buen disco en 1976 basado en los cuentos de Edgar Alan Poe: "Tales of Mystery and Imagination". El segundo disco, lanzado 1977, incluyó una extensa instrumentación electrónica, acorde con el concepto máquina-hombre presente en las letras. Las excelentes técnicas de grabación dan un ambiente especial a las canciones. El sonido general del grupo, pulido hasta el extremo del perfeccionismo por Alan Parsons, hacen que I, Robot tenga un impecable registro acústico, con el añadido de una calidad musical soberbia. La relación temática con Isaac Asimov se nota en canciones como
Breakdown y I Wouldn't Want To Be Like You, donde se puede percibir la desesperación de la máquina ante el querer ser hombre, vivir y sentir como un
ser humano, y al mismo tiempo, rechazar la naturaleza humana o más bien su lado
negativo, su debilidad justamente humana. Es este un tópico muy recurrente en la ciencia ficción y que Asimov maneja de forma brillante.
El álbum sigue teniendo vigencia, tanto el su contenido como en su música, y vale la pena relacionarlo aquí. En Youtube están todas las canciones e incluso el disco completo. Aquí pongo el tema que da título a lo que era el LP en su lado A, y la canción que mayor éxito de ventas tuvo, "Don´t let it show", de la que incluso se hizo una versión en español.
En las dos últimas publicaciones me referí a pensamientos de Isaac Asimov, el escritor estadounidense (nacido en Rusia) famoso por sus obras de ficción científica y de temas generales, ganador de decenas de premios y reconocimientos por su trabajo. Es autor de más de 500 libros, entre cuentos, novelas, recopilaciones y textos de divulgación. Sus creaciones más reconocidas son "Los Propios Dioses", toda la saga de "La Fundación" y la serie de "Los Robots". Asimov, que empezó a escribir historias con robots como protagonistas en 1940, desarrolló una serie de relatos cada vez más complejos sobre este tema, llegando a postular las "Leyes de la Robótica" y explicando cómo podía ser el funcionamiento mental de esos robots cuyos cerebros positrónicos eran la demostración de cómo la AI ("Inteligencia Artifical") podían afectar a la raza humana. La novelas ligadas al ciclo de "Los Robots" son: Yo, robot (1950) Bóvedas de acero (1954) El sol desnudo (1957) Los robots del amanecer (1983) Robots e Imperio (1985)
Asimov amplió el primer libro, "Yo, robot", con más relatos en las recopilaciones El robot completo (1982) y Visiones de robot (1990). "Yo, robot" (I, Robot) terminó siendo el más destacado de la serie, y aún a pesar de ser relatos separados, se sienten con una coherencia conceptual que les hace trascendentes. Las historias plantean diferentes situaciones a las que tendrán que enfrentarse distintos especialistas en robótica y en las que se formulan paradojas e ingeniosos ejercicios intelectuales que indagan sobre la situación del hombre actual en el universo tecnológico. La protagonista de varias de las historias es Susan Calvin, experta en "robopsicología" y los robots "Robbie", "Cutie" y "Herbie", entre otros, antecesores de R. Daneel Olivaw, el más importante de los androides de estas narraciones. "Yo robot" inspiró en 1977 al músico y productor Alan Parsons para editar el disco homónimo con su grupo The Alan Parsons Project, y en 2004 la película del mismo nombre dirigida por Alex Proyas y protagonizada por Will Smith. Sin duda el mundo cibernético se ha visto influenciado por estas obras sobre robótica de Isaac Asimov, que aún tienen relevancia en este siglo globalizado y tecnificado, tal como él lo previó.