"Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar".
Immanuel Kant (1724-1808), filósofo prusiano de la Ilustración.
Discusión y argumentación acerca de la definición y pertinencia del concepto de Estética Digital y sus implicaciones en la comunicación, arte y cultura.
"Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar".
Immanuel Kant (1724-1808), filósofo prusiano de la Ilustración.
"En un producto del arte bello hay que tomar consciencia de que es arte y no naturaleza; sin embargo, la finalidad en la forma del mismo debe parecer tan libre de toda violencia de reglas como si fuera un producto de la mera naturaleza".
Immanuel Kant (1724-1804), en CRíTICA DEL JUICIO
En la publicación anterior hice una muy breve, somera y sucinta aproximación a algunas de las ideas que perfilan el concepto de estética trascendental propuesto por el filósofo alemán Emmanuel Kant. Aquí cerraré con algunos otros puntos muy básicos sobre el desarrollo de esta teoría. Algunos de los principales argumentos de la estética trascendental de Kant son los siguientes:
*La intuición sensible es la condición de posibilidad del conocimiento. Sin la intuición sensible, no podríamos tener representaciones de los objetos.
*El espacio y el tiempo son formas a priori de la intuición sensible. Sin el espacio y el tiempo, no podríamos tener representaciones de los objetos.
*El tiempo y el espacio no son propiedades de los objetos en sí, sino que son formas subjetivas de nuestra intuición.
Kant distingue entre dos facultades de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento. La sensibilidad es la facultad de recibir representaciones de los objetos, mientras que el entendimiento es la facultad de pensarlas. Justamente, la estética trascendental se ocupa de la sensibilidad.
Su tesis de que el espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad cambió la forma en que entendemos nuestra relación con el mundo. Estas proposiciones, que figuran fundamentalmente en su libro Crítica de la razón pura, hacen de Kant uno de los pensadores con mayor impacto en la filosofía moderna; esto como parte de su complejo e importante andamio filosófico, que aporta una visión original e impactante para comprender nuestro mundo y su realidad.
El tema de la estética, desde el punto de vista de la teoría y la filosofía, de alguna forma o de otra hace alusión a las propuestas del filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804). Ciertamente sus ideas se han visto reinterpretadas y cuestionadas en el tiempo, pero siguen siendo referencia para el estudio de lo que se relaciona con la belleza, la sensibilidad, la apreciación del arte y hasta la comprensión de las realidades creativas de la actualidad, como en el caso de la ciberestética.
De hecho, aquí en el blog he hecho referencia a las ideas de Kant en varias entradas, lo cual es evidencia de la relevancia que para mi tienen sus propuestas, establecidas en los famosos textos Crítica de la razón pura de 1781, Crítica de la razón práctica de 1788 y Crítica del juicio de 1790. A lo largo de esos libros habla de un concepto relevante que es el de la "Estética Trascendental". La estética trascendental se plantea en la primera parte de la Crítica de la razón pura, donde se analizan las condiciones de posibilidad del conocimiento sensible, es decir, de la forma en que nuestro conocimiento se relaciona con los objetos del mundo.
Kant distingue entre dos facultades de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento. La sensibilidad es la facultad de recibir representaciones de los objetos, mientras que el entendimiento es la facultad de pensarlas. La estética trascendental se ocupa de la sensibilidad, y su objetivo es determinar las condiciones a priori de la intuición sensible. Estas condiciones son el espacio y el tiempo.
El espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad, es decir, son formas que nuestro entendimiento impone a todos los objetos que percibimos. Sin el espacio y el tiempo, no podríamos tener representaciones de los objetos. En consecuencia, afirma Kant, el espacio y el tiempo no son propiedades de los objetos en sí, sino que son formas subjetivas de nuestra intuición. Los objetos en sí son las cosas tal y como son en sí mismas, pero nosotros no podemos conocerlas directamente. Solo podemos conocerlas a través de las formas a priori de nuestra sensibilidad.
Estos planteamientos le va a llevar a distintas conclusiones, ligadas al conocimiento de lo real y de lo sensible, que le llevan a formular sus "críticas" a la razón pura, a la razón práctica y a la facultad de juzgar. En ls siguiente publicación veremos algunos de los argumentos que definen la idea de una estética trascendental.
En su libro de 1785, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (en alemán: Grundlegung zur Metaphysik der Sitten), también conocido como los Fundamentos de la metafísica de la moral, el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804), explica los conceptos centrales y los principios de una teoría moral y afirma que estas ideas son normativas para agentes racionales, es decir, los seres humanos. Es, de alguna forma, una posición hacia la moral y entre los temas que aborda está el de la bondad, de la que afirma:
"Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar en nada que pueda considerarse bueno sin restricción, a no ser tan solo una buena voluntad".
Y más adelante continúa:
"La buena voluntad no es buena por lo que efectúe o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena sólo por el querer, es decir, buena en sí misma".
La bondad y la buena voluntad son criterios, entonces, para juzgar los actos humanos. Pero en el fondo, en el mundo no hay nada que sea realmente bueno salvo la buena voluntad.
"Kant distinguía dos especies de sublime, matemático y dinámico, lo inmenso y lo poderoso, lo desmesurado y lo informe.Ambas tenían la propiedad de deshacer la composición orgánica, una desbordándola, la otra quebrándola. En lo sublime matemático, la unidad de medida extensiva cambia tanto que la imaginación ya no logra comprenderla, choca con su propio límite, se anonada, pero da lugar a una facultad pensante que nos fuerza a concebir lo inmenso o lo desmesurado como todo. En lo sublime dinámico, es la intensidad la que se eleva a una potencia tal que ciega o aniquila a nuestro ser orgánico, lo deja aterrorizad, pero suscita una facultad pensante por la cual nos sentimos superiores a aquello que nos aniquila, para descubrir en nosotros un espíritu supraorgánico que domina toda la vida inorgánica de las cosas: entonces ya no tenemos miedo, pues sabemos que nuestra destinación espiritual es lisa y llanamente invencible".
En la segunda mitad del siglo XVIII, se produce en Europa un cambio filosófico y conceptual sobre la apreciación de lo bello y sobe la obra artística. En esta etapa histórica el hombre descubre en la naturaleza una fuerza y un poder vital independiente, como consecuencia de los avances en las ciencias y en la tecnología. Se toma conciencia de las limitaciones humanas ante la realidad, por lo que busca respuestas más allá de lo evidente, En el campo de la estética, eso va a conducir a una nueva idea: lo sublime.
En 1750 Alexander Baumgarten publica su Estética, libro en el que va a definir su concepto de estética, pasando de la valoración del gusto a la valoración cognoscitiva de la belleza, antes de que Immanuel Kant hablara de una Estética Trascendental como la ciencia de todos los principios a priori de la sensibilidad, en su famosa Crítica de la razón pura (1781) y más extensamente en su Crítica del Juicio de 1790. Es el mismo Kant quien escribe años antes, en 1764, un ensayo titulado Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime, en el que aborda asuntos varios sobre la belleza, la moral, la psicología y la descripción de distintos caracteres individuales y nacionales, donde se entiende que lo sublime es un sentimiento que va más allá de la apreciación de lo bello, afectando nuestras emociones profundas.
La experiencia de lo sublime se va a prefigurar con los cambios que durante esa centuria se producen. Hay una nueva manera de ver la belleza, y varios filósofos la abordan. La palabra sublime viene del término latino sublimis, que a su vez se relaciona con sublevo, que significa levantarse, y en una acepción particular, "alzar vuelo". En ese texto de 1764, Kant dice:
"Lo sublime ha de ser siempre grande; lo bello puede ser también pequeño. Lo sublime ha de ser sencillo; lo bello puede estar engalanado. Una gran altura es tan sublime como una profundidad; pero a ésta acompaña una sensación de estremecimiento, y a aquélla una de asombro; la primera sensación es sublime, terrorífica, y la segunda, noble".
Y más adelante afirma: "La inteligencia es sublime; el ingenio, bello; la audacia es grande y sublime; la astucia es pequeña, pero bella". Como se pude ver, aún él maneja allí ideas más ligadas a lo moral que a lo estético. No va a ser sino en en el último tercio del siglo XVIII en que la idea de lo sublime se haga específica en el campo de lo artístico, como veremos en la siguiente publicación.
"Cuando Kant habla de reflexión estética, con ello no se refiere a una reflexión sobre o en referencia a lo estético, sino a una reflexión en lo estético. A pesar de que el significado del concepto de reflexión sea fundamental para la comprensión de lo estético en Kant, este concepto no es para nada unívoco. Se pueden diferenciar, por lo menos, tres significados distintos que conducen hacia comprensiones totalmente diferentes de la relación analógica o simbólica entre lo estético y lo ético".Sobre esta relación entre simbolismo y estética hice el comentario en la entrada anterior, pero queda por entender cuáles son esos tres enfoques de los que Menke habla para comprender el concepto de reflexión estética kantiano. Este es el tema de la siguiente publicación.
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| El caminante sobre el mar de nubes (1818) de Caspar David Friedrich (1774-1840) |
"Genio es el talento (don natural), que le da la regla al arte. Dado que el talento, como facultad productiva innata del artista, pertenece, él mismo, a la naturaleza, podría uno expresarse entonces también así: genio es la innata disposición del ánimo (ingenium) a través de la cual la naturaleza le da la regla al arte".Esta definición (Sección Primera, punto 46) está ligada, sin duda, a sus otras concepciones, como las de arte y belleza, que Kant ha desarrollado en muchos otros de sus textos, y que siempre son polémicos y brillantes. Más adelante haré otras citas sobre ello.
"La definición de gusto en la que nos fundamos, es la siguiente: el gusto es la facultad de juzgar lo bello. El análisis de los juicios de gusto tiene que descubrir qué se requiere para llamar bello a un objeto. Investigué los factores a que atiende en su reflexión esta facultad de juzgar, guiándome por las funciones lógicas para juzgar (pues en el juicio de gusto se conserva siempre una referencia al entendimiento). Los de la cualidad serán examinados en primer lugar porque es lo primero que tiene en cuenta el juicio estético sobre lo bello".