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jueves, 27 de abril de 2023

La definición de signo en San Agustín

Ya en una publicación anterior hice referencia a la idea de signo expresada por Agustín de Hipona (354-430), el sabio San Agustín, que vuelvo a citar hoy aquí porque el concepto de signo es fundamental en la comunicación, el arte, la semiótica y la cultura en general, y sorprendentemente la suya es una definición que sigue siendo válida. La escribió en su libro De doctrina Christiana, un texto teológico que consiste en cuatro libros que describen cómo interpretar y enseñar las Escrituras. Los primeros tres de estos libros fueron publicados en 397 y el cuarto agregado en 426 d.C. Dice: 

"Signum est res, praeter speciem quam ingerit sensibus, aliud aliquid ex se facenis in cogitationem venire".

"Un signo es una cosa que, además de la especie introducida por los sentidos, remite, de por sí, la mente a otra cosa". Una definición con más de 1.600 años. 

sábado, 3 de julio de 2021

Otra frase de San Agustín

Sobre el pasado y el futuro:

"El pasado ya no es y el futuro no es todavía".

SAN AGUSTÍN (354-430), filósofo, obispo de Hipona notable pensador de la Iglesia Católica.

lunes, 5 de octubre de 2020

San Agustín sobre la mente y la belleza

El sabio Agustín de Hipona, San Agustín (354-430), que es considerado como el primer gran filósofo y teórico del cristianismo, abordó muchos temas del alma y de la vida, y entre ellos el de los signos y la belleza. Es precursor de muchas ideas sobre estos asuntos que son todavía válidas, y aportó nuevas interpretaciones a los conceptos elaborados por los pensadores griegos clásicos, especialmente Platón y Aristóteles. Ya en este blog he mencionado algunos pensamientos e ideas de San Agustín. Aquí expongo una relacionada con Dios y la mente:

"La naturaleza de la mente intelectual está hecha de tal modo que, por estar naturalmente sujeta a realidades inteligibles, de acuerdo con la disposición del Creador, capta estas verdades (como la verdad matemática) según una cierta luz incorpórea de una clase única, en tanto el ojo del cuerpo ve estas cosas según la luz corporal".

Es interesante esta posición; y sobre la belleza se pregunta: "¿Amamos algo fuera de la hermosura?". Y luego se cuestiona: "Pero, ¿qué es lo hermoso? ¿Qué es lo que nos atrae y aficiona a las c osas que amamos?". Muy buenas interrogantes. Y aquí una más: "Pregunto, ¿es hermosa una cosa porque gusta, o es que gusta por la razón de que es hermosa?". Ahí queda eso.



miércoles, 4 de julio de 2018

El tiempo presente, según San Agustín

"No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos".

SAN AGUSTÍN (354-430), filósofo, obispo de Hipona y uno de los pensadores más notables de la Iglesia católica.


jueves, 13 de octubre de 2016

Protosemiótica (4)

Durante el inicio de la Edad Media, algunos filósofos y pensadores también dedicaron algunos estudios al SIGNO, como hecho particular para analizar, comprender, representar o describir la realidad y los pensamientos. El pionero en este sentido es San Agustín de Hipona (354-430 d.C.), quien en varios de sus textos hace referencias a las ideas de signos y símbolos, aplicados a la concepción cristiana. De hecho en su libro De doctrina christiana, dice que las cosas se dividen en signos y significables. Ahí da una definición que va a ser referencial: "Signo es la cosa que, además de la especie (o imagen) que introduce en los sentidos, hace pasar al pensamiento de otra cosa distinta". Y propone varios ejemplos: naturales como las huellas, el humo; y artificiales, como el lenguaje, los sonidos musicales. 

San Agustín asoma la idea de distinción entre lo que podemos llamar "lenguaje objeto" y "metalenguaje", pues además de significar objetos, afirma que los signos o palabras pueden designar otras palabras. También examina las relaciones de los signos ente sí (sintaxis), las relaciones de los signos con los significados (semántica) y las relaciones de uso de los usuarios con los signos (pragmática). Aquí hay unos principios semióticos evidentes. Es innegable que él tiene una inspiración platónica, y que sus nociones influyeron en el pensamiento medieval durante casi mil años.

No obstante, algunos filósofos cristianos del medioevo, como Roger Bacon (1214-1294) o Guillermo de Ockham (1285-1347), consideraron estos conceptos como limitados o incompletos. La idea signo sensible no incluía el signo inmaterial. Estos dos clérigos ingleses, ambos franciscanos, van a postular formas de análisis del signo tratando de ampliar la base lógica apuntada por San Agustín. Esto dentro del pensamiento Escolástico, característico de la Baja Edad Media, como se verá en la próxima publicación.    



jueves, 29 de septiembre de 2016

San Agustín y el tiempo

“¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo se. Pero si tuviese que explicárselo a alguien, no sabría como hacerlo.”

San Agustín de Hipona (354-430), pensador, padre y doctor de la Iglesia católica.

domingo, 9 de octubre de 2011

Una aproximación agustiniana a la idea de estética

Agustín de Hipona (354-430), el sabio San Agustín, es uno de los fundadores del pensamiento cristiano escolástico, y tal vez uno de los padres más notables de la Iglesia Católica. Escribió varios libros, pues era un letrado muy instruido, y vivió uno de los acontecimientos más interesantes del cristianismo, que es su conversión de pagano romano (nació en Tagaste, en una provincia romana al norte de África) a la Fe de Jesucristo. En sus "Confesiones", un texto autobiográfico e intimista, cuenta cómo fue pasando de un pensamiento maniqueísta a la doctrina de Jesús, y luego en su libro "La ciudad de Dios" establece ya un corpus de ideas que van a establecer al cristianismo como doctrina filosófica de manera conceptual, consistente y pedagógica.


"La ciudad de Dios" es, probablemente, el primer gran libro de la cristiandad después de la Biblia, y precursor de muchos grandes textos medievales y modernos de teoría teológica. En él se definen los valores y conceptos de la fe cristiana, así como discusiones y valoraciones de otras doctrinas filosóficas, en especial las grecorromanas. Por su parte, en las "Confesiones" hay una aproximación casi psicológica al sentimiento religioso, y allí hace varias consideraciones sobre la magnitud de la obra de Dios, su grandeza, bondad y universalidad.


Es allí, en ese libro de reflexiones, donde establece unas ideas en relación con la estética que están, naturalmente, ligadas a las nociones de belleza y arte características del mundo antiguo, pero que esta vez se ligan a la influencia de Dios, y son un aporte nuevo a la manera de ver las obras divinas y humanas. Dice: "¿Amamos algo fuera de lo hermoso? Pero ¿Qué es lo hermoso? ¿Qué es la hermosura? ¿Qué es lo que nos atrae y nos aficiona a las cosas que amamos? Porque si no hubiese en ellas alguna gracia o hermosura, de ningún modo nos atraerían hacia sí." En realidad Agustín de Hipona no nos deja un concepto de estética como tal, puesto que no era un tema que se abordara en ese entonces, pero sí una filosofía que de alguna manera se relaciona con lo bello y lo bueno. Esta relación entre bondad y belleza, que ya se postuló en el pensamiento griego, adquiere un nuevo valor en San Agustín: es obra de Dios.

El punto de partida es nuestro propio pensamiento y nuestro propio ser, y la existencia de esos elementos nos inducen a la certeza de que somos por obra de Dios. Ahora bien, el dominio de lo sensible no forma parte necesariamente del dominio del conocimiento, sino también de la percepción y la opinión, ya que sólo es la imagen de la realidad y de la verdad, puesto que todo lo que es verdadero es inmortal y eterno, mientras que lo sensible se caracteriza por ser efímero y finito. No obstante, el universo sensible y caduco puede relacionarse con lo eterno a través del alma, que es eterna.

Resulta imposible concebir alguna cosa que sea superior a esta verdad, la del espíritu, que está en función directa de Dios, que a su vez abarca el universo y el ser eterno. El Creador puede ser visto como Ser Supremo, Sede de todas las Ideas o Razón Eterna, puesto que es la causa de todas las cosas, de la verdad, del bien, de la belleza. Está más allá de todo, más que la verdad y el bien, y es la suma de lo bello. Pareciera, según lo hace ver San Agustín, que la belleza fuese superior a lo verdadero y a lo bueno; se trataría de la seducción divina que atraería irremediablemente a los hombres y mujeres a Dios.