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martes, 13 de febrero de 2018

Notas sobre el arte por Walter Benjamin

En los Escritos Completos de Walter Benjamin, recogidos en 1989, aparecen notas complementarias a su conocido libro de 1936, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, en las que se esclarecen algunos conceptos desarrollados allí por el famoso filósofo alemán. Por ejemplo, algunas sobre el arte y su función:
"El arte es una propuesta de perfeccionamiento a la naturaleza, un copiar cuyo más oculto fuero interno es proporcionar un modelo. En otras palabras, el arte es mímesis que perfecciona".
"Dos funciones del arte: 1) Familiarizar a la humanidad con determinadas imágenes, antes de que los objetivos que se persiguen con el surgimiento de tales imágenes se ofrezcan a la conciencia. 2) Ayudar a que se dé cabida en el mundo de las imágenes a tendencias sociales cuya realización en el ser humano mismo sería destructiva".
La traducción del alemán es de Luis Miguel Isava.  

Ver: http://ciberestetica.blogspot.com/2011/04/la-obra-de-arte-en-la-era-de-su.html.
  
Foto Carlos Ancheta

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Revisando a Walter Benjamin (y 5)

Sin duda las ideas de Walter Benjamin (1898-1940) sobre cómo el hecho de poder reproducir técnciamente la obra de arte cambia esencia y la politiza han influido en los conceptos de Industria Cultural y Cultura de Masas, propios de la Escuela Crítica de Frankfurt. Pero también esa posición ha recibido cuestionamientos -desde distintas posiciones filosóficas- por considerar que admitir la idea de aura y de unicidad convierte al arte en un elemento elitesco de expresión cultural mistificado.

El siglo XX transformó la idea de arte, y si bien es cierto que detrás de la comercialización y mercantilización del arte hay una trasfondo político e ideológico, no es menos cierto que desde siempre se ha usado el arte con esos fines. Es por esto que para combatir eso se planteó la idea del "arte por el arte", pero ello acarrea otras consecuencias que pasan por la misma definición de arte. El arte de abstracción geométrica, el Pop Art, el Arte Povera, todas las formas de expresionismo abstracto, y más recientemente el arte digital, superan esas concepciones de unicidad y aura. Hay arte multimedia concebido para ser reproducido, y vivimos en un mundo de reconstrucción digital (cine, TV, internet, dispositivos electrónicos) que ven y van más allá de aquellas formas tradicionales de expresión artística.  

Por lo tanto hoy hay que ver al arte en la época de la reconstrucción digital de la realidad como nueva forma de expresión cultural, social y porqué no, política. Lo cual implica que la intencionalidad ha cambiado. La conciencia de la comunicación masiva, la presencia de la multimodalidad, la intencionada banalización como forma de expresión, típicas de muchos movimientos del siglo XX, hacen que haya que repensar los conceptos formulados por Walter Benjamin, y tal vez asumir que el arte es todo aquello que un artista dice que es arte, como afirma John Carey en su libro de 2007 ¿Para qué sirve el arte?, o como dijo el artista inglés Banksy: "tal vez el arte sea un chiste".


martes, 1 de septiembre de 2015

Revisando a Walter Benjamin (4)

Desde que los sistemas mecánicos, técnicos e industriales fueron capaces de reproducir la obra artística unitaria (copiar cuadros y pinturas, fotografiar y registrar esculturas, murales o relieves, filmar edificios, imprimir afiches, replicar pósteres y vender réplicas), el sentido, valor y trascendencia de éstas cambió. Según Walter Benjamin (1898-1940), se pierde el aura de la creación artística, que es un unicidad y su valor como expresión propia temporal y cultural. Esto lleva a una nueva posición respecto al arte.

La nueva posición del arte configura también una nueva forma de percepción social. El cambio de percepción no atañe sólo a los objetos de arte sino que se refleja en ellos en tanto es una característica propia de la modernidad de finales del siglo XIX hasta finales del XX. Dice Benjamin en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica de 1936 : "Despojada de todo aparato, la realidad es en este caso sobremanera artificial, y en el país de la técnica la visión de la realidad inmediata se ha convertido en una flor imposible". Ahora bien, además de estas implicaciones, la desaparición del aura cambia la forma cómo nos acercamos a la obra artística. El problema con el aura es que termina convirtiendo a esa obra de arte en un objeto mítico, inalcanzable por su unicidad, lo cual le da un valor que no tiene: el de un objeto sagrado (el mismo Benjamin habla de "profanación" por la reproducción). Pero este planteamiento, que va a ser característico luego de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, olvida que la reproducción -que ciertamente convierte a la obra en objeto de consumo- permite el acceso de las mayorías a cada manifestación humana, sea esta propia de su cultura y su tiempo o no. Se dice que eso comercializa el arte, pero mantener su aura es una forma de mistificación, tal como ha dicho John Berger.

En todo caso no se puede negar el peso que tienen las industrias culturales en la imposición y replicación de los factores ideológicos dominantes, pero tampoco se debe convertir a toda expresión artística en un hecho inalcanzable, tratando de explicar aquello que no necesita ser explicado. Más aún, las cosas deberían ser pensadas de otra manera en este mundo globalizado, donde la modernidad ya ha sido superada y donde la reproducción de la realidad se comparte con la reconstrucción de la realidad, lo cual hace que haya que haya que revisar esas ideas de Walter Benjamin desde un punto de vista nuevo.


lunes, 31 de agosto de 2015

Revisando a Walter Benjamin (3)

Como reseñé en las publicaciones anteriores, el texto La obra de arte en la época de la reproducción técnica de Walter Benjamin, publicada en 1936, formula varios planteamientos en torno a la creación elaboración, percepción y comprensión de las obras artísticas desde el punto de vista cultural, histórico e incluso social. En este ensayo desarrolla la idea del "aura" de la obra de arte, y lo que significó ésta en la comprensión del mundo sensorial hasta el siglo XIX. El aura hace única a la obra y le da su valor propio como forma de expresión original. Pero la industrialización que va a abarcar todas las manifestaciones de occidente afectará también la unicidad de esas obras. Dice Benjamin:
Al irrumpir el primer medio de reproducción de veras revolucionario, a saber la fotografía (a un tiempo con el despunte del socialismo), el arte sintió la proximidad de la crisis (que después de otros cien años resulta innegable), y reaccionó con la teoría de «l'art pour l'art», esto es, con una teología del arte. De ella procedió ulteriormente ni más ni menos que una teología negativa en figura de la idea de un arte «puro» que rechaza no sólo cualquier función social, sino además toda determinación por medio de un contenido objetual.
Según esto hay dos consecuencias de poder reproducir la obra de arte por vías mecánicas o técnicas, como la foto, la imprenta o el cine. Una es la que resulta de la misma respuesta creativa (la búsqueda de un nuevo arte, un arte por el arte, un arte abstracto más allá de la significación) y la otra es que el arte se politiza y se cosifica. Parece que la consecuencia de la pérdida del aura es la politización del arte. Dice: "En el mismo instante en que la norma de la autenticidad fracasa en la producción artística, se trastorna la función íntegra del arte. En lugar de su fundamentación en un ritual aparece su fundamentación en una praxis distinta, a saber en la política". Es decir, cuando un arte como el cine no puede producir valores cultuales por definición (porque estaban basados en la singularidad), produce un valor intrínsecamente político. Benjamin así define los contornos del sentido del arte: el arte no puede reclamar su autonomía frente a una tecnificación que es inevitablemente política. Por supuesto que esto es discutible, pero bajo la mirada marxista hay un factor de valorización de la obra ajeno a su propio origen y contenido.

Una de las consecuencias de la reproducción es la masificación. En esto va a coincidir con las ideas de la escuela crítica de Frankfurt, que posteriormente hablará de industria cultural y cultura de masas, tal como las definen Theodor Adorno y Max Horkheimer. Ello cambia toda percepción estética y toda forma "ritual" o "ceremonial" de aproximación a la obra de arte. En la próxima publicación veremos las consecuencias que esta multiplicación trae según el punto de vista crítico de Walter Benjamin.


domingo, 30 de agosto de 2015

Revisando a Walter Benjamin (2)

El breve libro de Walter Benjamin (1892-1940) La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica de 1936 es un caso curioso dentro del pensamiento del autor, puesto que parece responder a una necesidad conceptual diferente a otras que dentro de su misma ideología marxista había expresado. En este ensayo -que resultó ser uno de sus más leídos-, aborda temas como el rol del cine en la modernidad, la experiencia perceptiva de la obra de arte y la politización de las expresiones artísticas. Pero sus temas más relevantes son el de la definición de "aura" en la obra de arte y la "reproductibilidad" y sus consecuencias.

Ese concepto de "aura" es el que le va a permitir desarrollar su planteamiento contra el fenómeno de multiplicación técnica de una obra artística. Benjamin identifica el aura con la singularidad, con la experiencia de lo irrepetible. La reproducción a través de los medios técnicos destruye dicha originalidad y ya no es posible estimar el peso de un objeto en cuanto a su valor ritual, sino sólo a partir de su valor exhibitivo e incluso comercial. La pérdida de la originalidad por la existencia de múltiples reproducciones provoca que el arte se vuelva un objeto cuyo valor no puede ser dimensionado en referencia a su funcionamiento dentro de la tradición.

El aura de una obra humana es el carácter irrepetible y perenne de su unicidad o singularidad, que proviene del origen de su creación como inspiración y reflejo de un lugar, una situación, un momento histórico y cultural propio de su acontecimiento. Es como si fuese parte de un ritual expresivo, comunicativo y sobre todo de identificación. De alguna manera tiene un valor de culto, que la hace única e irrepetible. La obra artística entonces, implica una autenticidad que excluye su réplica o reproducción. Toda copia es una profanación. 

Benjamin relaciona así la pérdida del aura en un nivel estético, con una tendencia social general. De esta manera la desaparición de la singularidad encuentra su equivalente en la importancia de las abstracciones, de aquello que razona a partir de lo general: "Quitarle su envoltura a cada objeto, triturar su aura, es la signatura de una percepción cuyo sentido para lo igual en el mundo ha crecido tanto que incluso, por medio de la reproducción, le gana terreno a lo irrepetible. Se denota así en el ámbito plástico lo que en el ámbito de la teoría advertimos como un aumento de la importancia de la estadística".

El siglo XX ve la universalización de la reproducción, de la copia, de la replicación de la obra de arte a través de la fotografía, de la imprenta, del cine y de otros medios mecánicos-técnicos, lo cual va a destruir esa condición de unicidad y de singularidad estética característica de cada obra artística. En la siguiente publicación se analizarán las consecuencias que según Benjamin esto trae, no solo en el campo cultural sino también en el político.


sábado, 29 de agosto de 2015

Revisando a Walter Benjamin (1)

En el pasado Congreso de Investigadores de la Comunicación (INVECOM) realizado en Caracas el pasado mes de Mayo de 2015, tuve una conversación con el profesor e investigador mexicano invitado Tanius Karam, en la que comentó (al ver mi presentación sobre estética digital) sobre la idea de reproducción y reconstrucción de la realidad inherente al procesamiento analógico y digital de la misma.

Uno de mis argumentos (que he expuesto también en este blog) es que la réplica analógica de la realidad, que es la que se ha usado en el mundo históricamente, es una forma de reproducción que toma como base la analogía y se fundamenta en la semejanza que va de una etapa original (imágenes, formas, pensamientos) a su presentación como "analogon" (como dice Roland Barthes en Lo obvio y lo obtuso) en sustratos o soportes perceptibles. Por otro lado la forma digital de replicación de la realidad es reconstructiva, puesto que hay un proceso de deconstrucción en el que lo real es llevado a bits, unos y ceros, es almacenado, y para poder percibirlo hay que reconstruirlo mediante sistemas informáticos ad hoc. Esta aproximación es también expresada por Otl Aicher en Analógico y Digital, de 2001.

Es decir, el mundo analógico es el de la REPRODUCCIÓN de la realidad, en tanto el digital es el de la RECONSTRUCCIÓN de la misma, y en el proceso es posible una manipulación tecnológica de la misma. Esta afirmación llamó la atención del profesor Karam, quien me señaló que siendo así habría que revisar la propuesta que Walter Benjamin hace sobre la reproducción de la realidad a través de las formas mecánicas, porque entonces ahora la forma digital plantea nuevos manejos y aproximaciones ideológicas y formales.

Ciertamente es interesante estudiar esos planteamientos a la luz de una nueva visión, sin perder el trasfondo ideológico de las ideas de Benjamin. Para eso es necesario volver a revisar su texto de 1936 La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, cosa que haré en las próximas publicaciones.

Aquí están los enlaces internos del blog con esos temas.

http://ciberestetica.blogspot.com/2011/01/analogico-y-digital-1.html
http://ciberestetica.blogspot.com/2011/01/analogico-y-digital-2.html
http://ciberestetica.blogspot.com/2011/02/analogico-y-digital-2.html
http://ciberestetica.blogspot.com/2011/04/la-obra-de-arte-en-la-era-de-su.html
http://ciberestetica.blogspot.com/2014/10/a-su-imagen-y-semejanza.html
http://ciberestetica.blogspot.com/2015/04/retorica-de-la-imagen-segun-barthes.html



martes, 26 de abril de 2011

La obra de arte en la era de su reproducción técnica según Benjamin

Las categorías y formas de la expresión plástica de hoy no pueden ser analizadas con las maneras de pensamiento clásicas. Una de las razones que motiva esta nueva aproximación al arte (además de las realidades sociales, políticas y sobre todo culturales) es su multiplicidad. La aparición de los sistemas reproductivos (la imprenta primero, y luego los sistemas fotográficos, fílmicos, de video y digitales) hacen que los observadores ya no tengan a la obra artístico como hecho unitario sino como objeto reproducido (y reproductible). Quien más claramente formuló este planteamiento fuel el filósofo alemán Walter Benjamin.


Benjamin (1892-1940), ligado a los comienzos de la llamada “Escuela de Frankfurt”, escribió el ensayo La obra de arte en la era de su reproducción técnica en el que justamente estudia cómo ha cambiado la concepción del arte en los tiempos en que éste deja de ser una unicidad para ser una multiplicidad. En este sentido, uno de los grandes aportes de Benjamin, desde la filosofía marxista, es proponer una reflexión sobre los “modos de significación” propios de la nueva economía de la cultura. Los modos de significación dan cuenta entonces de la experiencia como fundamento de la comprensión cultural, y ésta no podría ser sino perceptual y cognitiva, esto es, el establecimiento de un “sensorium”, en una sociedad en que la tecnología y la industrialización son la mediación de cualquier percepción posible.


Naturalmente esto va a enlazarse con las ideas características de esa Escuela de Frankfurt, como los son la de Industria Cultural y la de Sociedad de Masas. La Cultura de Masas, consecuentemente, genera una visión de la obra de arte distinta a aquella que podía tener el hombre común en el pasado, donde el acceso a esas creaciones era absolutamente limitado. Una de las consecuencias de esto es lo que se denomina la “desmitificación” de la pieza artística, y su posterior “mitificación” por efectos del mercantilismo cultural.


Indudablemente todo el pensamiento de Benjamin es complejo, y es uno de los filósofos más interesantes del siglo XX, por lo que aquí apenas se esboza este planteamiento. Dice: “Dentro de grandes espacios históricos de tiempo se modifican, junto con toda la existencia de las colectividades humanas, el modo y manera de su percepción sensorial”. Ese cambio es tremendamente notable hoy, en este siglo XXI, el de la reconstrucción digital de la realidad, donde podemos hablar de la "hiper-reproductibilidad" de todas las expresiones estéticas.